La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen, la autoestima es la percepción evaluativa de nosotros mismos.
Haeussler y Milicic (1995) sostienen que la autoestima “Sería
la suma de juicios que una persona tiene de sí misma; es decir, lo que la persona se dice a sí misma sobre sí misma. Es la dimensión afectiva de la imagen personal que se relaciona con datos objetivos, con experiencias vitales y con expectativas. La autoestima, entonces, sería el grado de satisfacción consigo mismo, la valorización de uno mismo”.
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(Haeussler y Milicic; 1995:17). La autoestima vendría hacer la evaluación que un determinado sujeto se hace sobre sí mismo propiciando su aceptación o rechazo, trayendo como consecuencia una carga afectiva positiva o negativa de la que va a depender su actuación en el medio donde se desarrolla.
A continuación presentamos el cuadro y grafico del nivel de autoestima obtenido de los niños y niñas de la ONG SOS Peruanitos de Alto Trujillo.
TABLA N°17
Distribución de los alumnos según el nivel de autoestima, ONG SOS Peruanitos del Centro Poblado de Alto Trujillo, Distrito - El Porvenir, año
2015.
Fuente: Cuestionario de Encuesta aplicada a los niños (as) de la ONG SOS Peruanitos del Centro Poblado de Alto Trujillo, Marzo
del 2015. NIVEL DE AUTOESTIMA TOTAL N° % Alta 8 12.7 Media 18 28.6 Baja 37 58.7 TOTAL 63 100
GRAFICO N°15
Distribución de los alumnos según el nivel de autoestima, ONG SOS Peruanitos del Centro Poblado de Alto Trujillo, Distrito El Porvenir,
año 2015. Fuente: Tabla Nº17 0 10 20 30 40 50 60
Alta Media Baja
12,7 28,6 58,7 Alta Media Baja
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En relación al nivel de autoestima de los niños y niñas de la ONG SOS Peruanitos, en la tabla 17 y gráfico 15 se puede observar que el 58.7% de los niños y niñas presenta un bajo nivel de autoestima, mientras que el 28.6% de los niños y niñas se encuentra en un nivel medio de autoestima, y solo el 12.7% de los niños y niñas tiene un alto nivel de autoestima. Deduciendo que el mayor porcentaje de los niños y niñas presenta un bajo nivel de autoestima.
Los autores Clemens y Bean (1993) explican los niveles de la autoestima:
La autoestima positiva o alta: Es el nivel de autoestima que se fundamenta de acuerdo a dos sentimientos del niño para consigo mismo: la capacidad y el valor. Los niños con una autoestima alta se enfrentan de manera positiva a los nuevos retos de acode a su entorno social y familiar. Por otro lado, en un niño con alta autoestima tienen menos probabilidades de autocrítica.
Autoestima media o relativa: El niño que presenta una autoestima media se caracteriza por disponer de un grado aceptable de confianza en sí mismo. Sin embargo, la misma puede disminuir de un momento a otro, como producto de la opinión del resto. Es decir, esta clase de niños se muestran seguros frente a los demás aunque internamente no lo están. De esta
manera, su actitud oscila entre momentos de
autoestima elevada (como consecuencia del apoyo externo) y períodos de baja autoestima (producto de alguna crítica).
Autoestima baja: Este término alude a aquellos niños y/o niñas en las que prima un sentimiento de inseguridad e incapacidad con respecto a sí misma. Carecen de dos elementos fundamentales como son la competencia por un lado y el merecimiento, por el otro. De acuerdo a lo expuesto por los autores vamos a ver que el bajo nivel de autoestima ocasiona sentimientos de angustia, indecisión, desánimo, pereza, vergüenza, y otros malestares, que van afectar el adecuado desarrollo las capacidades y habilidades del niño en su medio.
Según el testimonio del niño de C.R.J de 7 años de edad “Cuando ayudo a mi mamá hacer las cosas de la casa, son pocos los minutos que pasan que escucho a mi mamá decir que cada vez que le ayudo lo hago mal, no es como a ella le gusta, casi nunca le he escuchado decir algo positivo de lo que he hecho, ella siempre está reprochando por todo...” (C.R. J. de 7 años).
En relación al testimonio el autor Calla, Z. (2010) explica los factores que afectan la autoestima de los niños:
Expresión Negativa: Cuando con una calificación negativa fijamos la condición básica del niño.
Expresión de Rechazo: Sin ninguna explicación se rechaza los pensamientos, sentimientos o ideas del niño.
Falsas Generaciones: Al no ser verdaderas, subrayan siempre, la conducta negativa e ignora la positiva. El Trato Silencioso: Llamado también el hielo, es una
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inadecuada conducta negándose el habla e incluso la mirada.
En la relación a lo expuesto por el autor, vemos que los adultos muchas veces utilizan formas y estilos de comunicación que hieren al niño; lo que va debilitando y afectando poco a poco la autoestima del menor.
Para Alcántara (1993) La Autoestima tiene tres componentes que operan íntimamente correlacionados, de manera que una modificación o alteración uno de ellos, afectará la autoestima del niño.
A continuación el autor detalla la explicación de cada componente de la autoestima:
El componente cognitivo: Indica idea, opinión,
creencias, percepción y procesamiento de la
información. Es el conjunto de autoesquemas que organizan las experiencias pasadas y son usados para reconocer e interpretar estímulos relevantes en el ambiente social.
El componente afectivo: Conlleva a la valoración de lo que en nosotros hay de positivo y de negativo, implica un sentimiento de lo favorable o desfavorable, de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros. Es sentirse a gusto o a disgusto consigo mismo. Es admiración ante la propia valía. Es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales.
El componente conductual: Significa tensión, intención y decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente y coherente. Es el
proceso final de toda su dinámica interna. Es la autoafirmación dirigida hacia el propio yo y en busca de consideración y reconocimiento por parte de los demás. La dinámica de la autoestima se desplaza hacia la formación de las de aspecto cognitivo plasmado en el autoconcepto y autoimagen, hacia el desarrollo de la dimensión afectiva y valorativa expresada en la autoestimación y hacia el cultivo de la autorrealización con toda la secuencia de conductas y comportamientos consecuentes.
Para este autor es importante el desarrollo de estos tres componentes de la autoestima, al no funcionar o debilitarse uno de ellos en su funcionamiento, afectará negativamente la autoestima del niño.
(Alcántara; 1993:12)
Para Cáceres, N. (1997) “Cuando los niños tienen la
autoestima baja o negativa, no le dan ningún valor a sus opiniones e ideas. Tienden a concentrarse en sus defectos y flaquezas, dando escaso crédito a sus propias habilidades y capacidades. Creen firmemente que los demás siempre serán más capaces y tendrán más éxito, estos pensamientos están tan arraigados en su cabeza, que incluso al recibir cumplidos o refuerzos positivos, encuentran grandes dificultades para aceptarlos”.
En relación a lo expuesto por el autor podemos ver que los niños al presentar un bajo nivel de autoestima tienden a resaltar mayormente sus defectos y debilidades, minimizando sus capacidades y habilidades, dándose una menor valía de su persona.
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3.2.3.2 Autoestima y rendimiento escolar TABLA N°18
Distribución de los alumnos según el nivel de autoestima y Rango de notas de los alumnos, ONG SOS Peruanitos, Alto Trujillo, Distrito del
Provenir, año 2015. Nivel de Autoestima y Rango de notas de los
alumnos TOTAL N° % Nivel de Autoestima Alta 8 12.7 Media 18 28.6 Baja 37 58.7 Rango de Notas de los alumnos Logro Destacado AD (20 - 18) 7 11.1 Logro Previsto A (17 - 14) 11 17.5 En Proceso B (13 - 11) 28 44.4 En Inicio C (10 - 00) 17 27.0
Fuente: Cuestionario de Encuesta aplicada a los niños (as) de la ONG SOS Peruanitos del Centro Poblado de Alto Trujillo, Marzo del 2015.
GRAFICO N°16
Distribución de los alumnos según el nivel de autoestima y Rango de notas de los alumnos, ONG SOS Peruanitos, Alto Trujillo, Distrito del
Provenir, año 2015. Fuente: Tabla Nº18 0 10 20 30 40 50 60 AD (20 - 18) A (17 - 14) B (13 - 11) C (10 - 00)
Alta Media Baja Logro Destacado Logro Previsto En Proceso En Inicio
Nivel de Autoestima Rango de Notas de los Niños 12,7 28,6 58,7 11,1 17,5 44,4 27,0
En relación a la autoestima y el rendimiento escolar de los niños y niñas de la ONG SOS Peruanitos de alto Trujillo, en la tabla 18 y grafico 16 se observa que el 58.7% de los niños y niñas presenta un bajo nivel de autoestima, mientras que el 28.6% de los niños y niñas se encuentra en un nivel medio de autoestima, y solo el 12.7% de los niños y niñas tiene un alto nivel de autoestima. Del mismo modo podemos observar que el 44.4% de los niños y niñas presenta un rendimiento escolar en proceso con un rango de notas de 13 a 11 de calificativo, el 27% presenta un rendimiento escolar en inicio con un rango de notas de 10 a 0 de calificativo, mientras que el 17.5% se encuentra en un rendimiento escolar en logro previsto con calificaciones de 17 a 14, y solo el 11.1% de los niños y niñas tiene rendimiento escolar en logro destacado con calificaciones de 20 a 18 de nota. Viéndose que la baja autoestima afecta notoriamente rendimiento escolar del alumno.
Coopersmith (1998), psicólogo cognitivo y social, centra sus estudios en el análisis de las áreas específicas, significativas para de alta o baja autoestima del niño en relación a su ambiente escolar.
Área Ego-general: Se refiere a la valoración que cada uno de nosotros tiene de sí mismo. Al conocimiento y respeto que el niño siente por sus cualidades o los atributos que le hacen especial o diferente, apoyado por la aprobación, que recibe de los demás por sus cualidades que posee.
Área social-compañeros: Consecuencia de la satisfacción que obtiene el niño al establecer relaciones sociales que son significativas para él y que los demás reconocen como importantes. Incluye el sentimiento de sentirse aceptado o rechazado por los iguales y el sentimiento de pertenencia, es
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decir el sentirse parte de un grupo. Se relaciona también, con el hecho de sentirse capaz de enfrentar con éxito diferentes situaciones sociales; por ejemplo ser capaz de tomar la iniciativa, ser capaz de relacionarse con personas del sexo opuesto y solucionar conflictos interpersonales con facilidad. En tal sentido, los compañeros son para los niños una fuente poderosa de autoconocimiento y autovaloración. La aceptación o rechazo del grupo es determinante para su desarrollo personal.
Área casa-padres: Refleja en el niño la situación o clima familiar; y que a su vez está determinada por los sentimientos, las actitudes, las normas y las formas de comunicarse que los caracterizan cuando sus miembros se encuentran reunidos. El clima emocional que exista en el hogar, la expresión de afecto, los espacios para poder pasar momentos agradables juntos, la forma en que se trate al niño y se lo guíe, van a tener una influencia decisiva en su autoestima del niño. De allí, que Coopersmith manifiesta: La autoestima de un niño no guarda relación directa con la posición económica de la familia, ni con la educación, ni con la ubicación sociogeográfica del domicilio familiar, ni con el hecho de que la madre esté siempre en el hogar, lo que resulta significativo es la calidad de la relación existente entre el niño y los adultos que son importantes en su vida.
Área escuela-rendimiento: Se relaciona con el hecho de sentirse capaz para enfrentar con éxito las situaciones de la vida escolar y, específicamente, a la capacidad de rendir bien y ajustarse a las exigencias escolares. Incluye también la autovaloración de las capacidades intelectuales, como sentirse inteligente, creativo y constante, desde el punto de vista
intelectual. Diferentes estudios han podido demostrar la existencia de una estrecha relación entre autoestima y rendimiento escolar.
Por lo general, los niños con un buen rendimiento escolar tienen una buena autoestima. Ellos tienden a confiar en sus capacidades y a sentirse autoeficaces y valiosos. Como es evidente, la autoestima académica, es decir, cómo el niño se percibe a sí mismo en la situación escolar, tiene un peso muy importante dentro de la autoestima global. Así durante la etapa escolar, los alumnos que tienen un buen desempeño académico, por lo general no presentan problemas con su autoestima, puesto que, dados sus logros escolares y la importancia de éstos a sentirse satisfechos con ellos mismos. En relación a lo mencionado por el autor podemos ver que el adecuado desarrollo de estas áreas va a permitir tener una alta autoestima del estudiante lo que va influenciar positivamente el rendimiento escolar del alumno al mostrarse con buena disposición para aprender y participar durante el desarrollo de su año escolar.
Para Vargas G. Julia (2002) la autoestima baja en los alumnos presenta las siguientes manifestaciones:
Necesidad compulsiva de aprobación: Son alumnos que quisieran ser constantemente aprobados por todos. Necesitan
reconocimiento por cada logro y están buscando
permanentemente la atención, dependiendo de ellos para su valoración personal. Detrás de esta necesidad de aprobación hay una inseguridad muy grande, falta de confianza en sus propias capacidades y un temor muy marcado a mirarse a sí mismos, a enfrentar sus sentimientos y a autoevaluarse.
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Actitud excesivamente quejumbrosa y crítica: Esta actitud es una forma de expresar una sensación de descontento porque las cosas no les resultan como ellos se merecen o esperaban y la sensación de no ser suficientemente valorados por las otras personas. A través de sus quejas y críticas buscan la atención y la simpatía de los otros. Esta actitud del ambiente viene a confirmar en ellos la idea de que nadie los comprende y asumen una posición de víctimas.
Actitud inhibida, poco sociable: En la medida en que se valoran poco, tienen mucho temor a autoexponerse. Imaginan que son aburridos para los otros, por esta razón no se atreven a tomar la iniciativa creyendo que podrían ser rechazados. Tienen mucha dificultad para hacer amigos íntimos. Aunque no son rechazados, tampoco son populares ya que, como responden en forma poca activa a las demandas de los demás, sus compañeros tienden, inconscientemente a ignorarlos y a buscar otras personas y actividades con quienes tengan una actitud más participativa y entusiasta.
Temor excesivo a equivocarse: Son personas que están convencidas de que cometer una equivocación equivale a una catástrofe; por esa razón se arriesgan poco o nada. El temor a no tener éxito los paraliza. Prefieren decir "no sé", cuando se les pregunta algo, si no están completamente seguros de la respuesta. Con frecuencia presentan ansiedad frente a las exigencias escolares y en ocasiones pueden, incluso, presentar bloqueo o sensación de pizarra en blanco frente a pruebas y exámenes.
Animo triste: A veces aparecen muy tranquilos que no dan problemas al profesor, pero si se les observa con cuidado, muestran un sentimiento general de tristeza, sonríen con
dificultad, las actividades que se les proponen no los motivan y, aunque pueden realizarlas, resulta evidente que no se ilusionan con ellas como sus otros compañeros. Les falta espontaneidad y aparecen como poco vitales en relación a sus compañeros. En la medida en que no molestan, sus dificultades son percibidas tardíamente, por lo que muchas veces, no se les da ayuda en forma oportuna. No pelean por su espacio y en una actitud resignada, aceptan el lugar que se les asigna. Estos alumnos necesitan más que otros que se les reconozcan sus habilidades.
Actitud derrotista: Se autoperciben como fracasados. Muchas veces son descritos como flojos, pero la verdad es que detrás de esta flojera está el temor a que a pesar del esfuerzo realizado, los resultados sean insuficientes, como alguna vez lo verbalizó un alumno: "prefiero pasar por flojo que por tonto". Con frecuencia presentan alguna dificultad específica de aprendizaje que ha contribuido a generar esta actitud derrotista.
De acuerdo a lo expuesto por el autor, estas manifestaciones vistas en la baja autoestima del alumno, van afectar el rendimiento escolar del estudiante.
Según el testimonio de la profesora M.C.R de 53 años nos
manifiesta lo siguiente: “los niños que tienen baja autoestima
en mi aula, me vienen desmotivados a clase, casi nunca me participan en clase y además no me cumplen con las tareas que se les asigna a realizar”. (M.C.R de 53 años.)
En relación al testimonio citado Gonzales (1995) menciona: “La baja autoestima produce sentimientos de falta de competencia, desinterés hacia los trabajos escolares, escaso esfuerzo para
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alcanzar sus metas de aprendizaje, anticipan un fracaso escolar”
(Gonzales; 1995:18). De lo expuesto por el autor podemos ver que los niños con baja autoestima muestran sentimientos negativos hacia su aprendizaje escolar.
De esta manera vemos que la baja autoestima es un factor de riesgo personal que afecta negativamente el rendimiento escolar del alumno, al mostrar desinterés y bajo nivel de competencia en los estudios, estando propenso a un fracaso escolar.