Tantas veces nos parece necesario entender e incorporar grandes y enormes asuntos para poder vivir una vida, de la cual tal vez pensamos que está reservada para los demás. Los que tienen más grandes éxitos, los que tienen una relación amorosa feliz, la que añoramos y buscamos desde hace tanto tiempo, los que pueden vivir su vida según sus mismas pautas, los que logran realizar una y otra meta que se propongan, ¿cuantas veces pensamos que este gran cambio hacia un grupo de gente abundante necesita unos requisitos tan grandes?
Pero en el bosque no nos hacen tropezar los árboles. Más bien siempre son las cosas pequeñas –en el bosque tal vez ramas caídas o raíces que están encima de la tierra y se convierten en trampas– que nos hacen tropezar. En la vida es igual. No son las cosas grandes sino todos los detalles minúsculos que en la mayoría de los casos nos hacen caer. Las personas exitosas no tienen menos problemas que las personas sin éxito, al contrario ellos incluso en muchos casos tienen más problemas que solucionar. Personas exitosas simplemente son personas que han aprendido cómo resolver sus problemas (recuerda problema = tarea).
¡Desarrolla y usa tus dones sean los que sean! Yo “necesitaba” esta apertura que me ha llevado esa fase triste de mi vida para tener consciencia de mis especialidades y capacidades y de tener acceso a mis energías de Merlín, como una participante en un Seminario en Zúrich en Suiza me ha nombrado. Necesitaba dejar salir mucho para conectarme con mi esencia y mi verdadero propósito y para poder dejar entrar la Matrix Maestra a mi vida. A partir de ahí, he trabajado con miles de personas en y de muchos partes del mundo, España, Alemania, Francia, Rumanía, Suiza, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Venezuela y de no sé cuántos países que ahora he olvidado –vía Internet, en sesiones individuales, por teléfono, en talleres y seminarios– y la más feliz noticia es: que no solo he superado este “golpe”, sino con ello he generado un inmenso y necesario cambio en mi vida, siendo también lo mejor para todos los que me rodean.
¡Desarrolla y usa tus dones sean los que sean!
~ desarrollar mis dones ~ ~ usar mis dones ~
La Ola entró en mi vida por teléfono, en esa fase que he mencionado. Durante toda mi vida había disfrutado plenamente de todo y, sin ser consciente de ello, siempre había creado mi realidad de la forma que había deseado, hasta un cierto punto en el cual todo conspiró para hacer entrar la Ola en mi vida. Haré un intento por resumir una larga historia:
Mi independencia a través de mi propia empresa que llevaba desde hace 13 años se transformó de golpe a causa de 7 meses de baja. Perdí a casi todos mis clientes y con ellos ingresos por encima de las seis cifras de euros anuales. Y para hacer la fiesta un verdadero éxito, un médico alemán hizo un “diagnóstico” (o mejor dicho una especulación) sobre mi salud: “Probablemente Usted tiene leucemia”. Una frase irresponsable de un doctor insensato. Sé sincero: ¿Cuánta gente cree firmemente en aquello que dicen los “dioses de blanco” sin preguntar o dudar de su “opinión profesional”? Si en ese momento no hubiera tenido tan claro cómo funcionan los campos mórficos, cuando uno les alimenta con su atención, y la física cuántica con su fundamento elemental de que el observador crea los hechos por su visión, quizá nunca hubiera dado la espalda a la consulta médica y tal vez no hubiera logrado un año más tarde volver a mi perfecto estado de salud.
Este estado perfecto fue comprobado por otro médico, unos dos años después de este acontecimiento. Él –junto a un muy buen naturópata de Tenerife, al cual va a consultar gente desde Moscú o los EE.UU.– y yo mismo, estuvimos tratando mi problema durante este tiempo. Mi sanación completa llegó a los siete meses y desde entonces no he visitado a mi médico. En mi siguiente visita me confirmó mi pleno estado de salud con valores de sangre dignos de un libro de enseñanza. Me había preguntado si aún tomaba mis pastillas, ante lo que contesté: “Qué va, no desde hace año y medio. ¡Me doy olas!”. Había estado padeciendo problemas de niveles en
sangre, antes necesitaba tomar medicina diaria y semanalmente. Después de este resultado mi médico quiso aprender la “Ola” conmigo.
Por favor no me mal interpretes: ¡hay excelentes médicos!, muchos asisten a mis seminarios. Simplemente creo que no deberíamos creer todo lo que –quien sea, médico, asesor financiero, las noticias o el chico en el bar de a lado– nos dicen.
Pero también existen médicos que son más torpes de lo que uno puede llegar a imaginar. Frente al Señor “Dr. Más–Probablemente–tienes– leucemia” pensé al mismo instante de escuchar su ridícula opinión “¡olvídalo! Doctor Loco (mentalmente enseñándole un dedo central de mi mano), te enseñaré que no tienes ni la más mínima idea de lo que estás hablando, siendo experto sin razón, poniendo etiquetas a pacientes para inculcar miedo llenando su cuenta corriente de dinero enfermo. Nada de eso, ¡no tengo leucemia!”.
En ese momento mi salud era frágil. De hecho había días en los cuales no podía estar de pie ni unos minutos (sin hacer nada, solo estar de pie) ¡y me sentía como si hubiera hecho horas de deporte intensivo! La razón ha sido desvelada más tarde por mi naturópata Horst Schlöske en Tenerife: padecí un grave daño por vacunación. Todo mi sistema inmunológico se quedó patas arriba y mi cuerpo se volvió completamente loco. Mi sangre no pudo llevar oxígeno y así la musculatura no recibía el oxígeno que necesitaba para cumplir con su propósito, ergo me era imposible estar de pie o esforzarme más allá de eso. El cuerpo deseaba arreglarlo de esta forma: si poco oxígeno llega al músculo y este pide más, el corazón tiene que trabajar más duro, transportar más sangre con poco oxígeno. Así me frecuencia cardíaca subió a niveles de deportistas de alto rendimiento – bien entendido: en fases de descanso! Qué hace el medico, te ordena “beta
bloqueadores” pastillas químicas que fuerzan tu corazón a un ritmo de latido “normal” –con la fatal consecuencia que de nuevo falta oxígeno en tu musculatura y además tu sistema físico se llena más y más con toxinas que –al igual que el oxígeno– tu sangre es incapaz de transportar porque está en un funcionamiento totalmente limitado, dañado por los graves efectos de unas vacunas erradas. Todo esto originado por otro médico. El resumen de esta historia es importante para entender lo que hizo entrar a Matrix en mi vida: Crisis total. Desamor. Emocionalmente derrotado y decepcionado, físicamente tal vez al 5% de buena salud, económicamente en bancarrota, más allá del límite. No dormí durante semanas y meses, y si lo hice alguna vez, fue solo gracias a una o dos botellas de vino, tras unas horas narcotizadas, la montaña rusa de mis pensamientos empezaba de nuevo. En ese momento entró la “Ola”. El mensajero: Kurt Grauer, un gran amigo y maestro mío de Alemania. Me dijo lo siguiente: “Gisi, tengo algo nuevo y es lo más eficaz que jamás he experimentado...” (Kurt trabaja desde hace más de 20 años con varios trabajos terapéuticos, con diversos sistemas y múltiples métodos diferentes). Kurt siguió: “... como tú vives en Tenerife, conocerás cómo se siente cuando se está a la orilla del mar, con el agua hasta las rodillas, con movimientos suaves y balanceos en el interior del mar. Y si viene una ola más grande, te llevará consigo cayendo hacia atrás. ¿Te puedes poner de pie enfrente de tu cama, espalda hacia la cama, por si acaso te caes?”. “¿Qué? ¿Por qué debería caerme?, aquí no hay mar, estoy a 600 metros de altura en mi montaña y hablando por teléfono, ¡no me tomes mis rastas por favor!”. Y él dijo: “Vas a notar algo como olas en el aire, son olas energéticas, así que por favor ponte enfrente de tu cama por si acaso que caes”. Si no fuera porque conocía a Kurt desde hace mucho tiempo seguramente le habría colgado el teléfono. No lo hice y unos minutos más tarde caí en la cama, ¡pero de qué manera y con qué impulso!
Tres horas más tarde mi mundo ya no era el mismo, ¡Kurt había reforzado mi Merlín interior! ¡Me despertó y me enseñó cómo podía encontrar mis propias fuerzas! ¡Desde entonces estoy tomando consciencia y evolucionando el uso de la Ola en cada instante de mi existencia. He buscado la manera de aprender el “Método de los dos puntos” que desde mi punto de vista de hoy, es el paso elemental de todo lo que hacemos en la Matrix Maestra con el energyfocussing. Lo uso de manera tan cotidiana como cepillarme los dientes, solo que más frecuentemente, cada día en cualquier ámbito de mi vida! Mis infinitas gracias “Meister Kurt”.