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Australia 3.1 Introduction

3.2. Materials and methods

3.3.2. Insect morphology

La vuelta al hogar familiar de Bujalance estará marcada por el uso de dos muletas, llegando a estar un año sin andar. Cuando el tiempo lo permitía era habitual verlo sentado a la puerta de su casa de la calle Mesones, en una silla baja, colocada sobre una estera de esparto; así lo recuerda una joven llamada Francisca

186

Entrevista personal del tenor con la autora (13 mayo 2001). Esta anécdota, junto a diversos aspectos de su niñez también se recogen en la prensa, como puede verse en LUQUE, R.: “La pasión por la ópera Pedro Lavirgen” en: Diario Córdoba, 10 mayo 1992. Suplemento interior, domingo página XV/55. Subtítulo: “el tenor que desde Bujalance conquistó el mundo”.

Baena Coca cuando salía del Colegio de las Escolapias, acompañada de las hermanas de Pedro Lavirgen. De aquí surge una relación amistosa entre Pedro y Paquita que marcará la vida de ambos.

La familia de Pedro había intentado rehacer sus vidas tras el paréntesis que supuso la guerra. Sus abuelos paternos ya no tenían la panadería y su padre, Antonio Luis Lavirgen, por petición de su propia cuñada se había hecho responsable de la espartería. Así que los hermanos de Pedro y sus primos, todos estaban en el mismo negocio; hacían capachos para las prensas de la aceituna de las almazaras, y todos los enseres de esparto que todavía eran usados en el mundo rural. Faltaba que él, como uno más de la familia, también se incorporara al mundo del trabajo. Acudirá al taller de Antonio el albardonero, pero esta labor afectaba a su salud y fue desaconsejada por el médico:

“Las albardas eran los aperos de las mulas, el relleno de las yuntas, hechas de crin vegetal, del que salía un polvo terrible. Mi tarea era deshacer el almohadón viejo, descoserlo, y al abrirlo, salía un polvo con el que estuve a punto de morir.”187

Con una salud tan frágil se hace necesario buscar una alternativa y orientar el futuro laboral del joven. El profesor mercantil José Melero, que llevaba las cuentas de la espartería familiar, solicitó a su padre permiso para formarlo en lo que normalmente hacen todos los niños de su edad: leer, escribir y hacer cuentas.

Coincidiendo con estos años se produce un conflicto en la vida interior de Pedro, motivado por los distintos modos de ver el mundo que coexisten en su entorno. De un lado sus hermanos y amigos, con ideas de tendencia de izquierdas; por otro, la formación religiosa adquirida en la estancia en el Hogar y Clínica de San Rafael. Es un choque entre ambientes muy importante dada la situación social de la posguerra, de anticlericalismo y religiosidad, en una etapa confusa en la formación de la personalidad de un adolescente que se siente “distinto” en su propio núcleo familiar.

187 Ídem.

Su ansia por aprender era tan intensa que Pedro comienza a recibir una formación académica, una excepción entre sus hermanos ya integrados en el trabajo familiar. Se rodea de un nuevo círculo de amistades y se encuentra consigo mismo:

“Entonces mi madre convenció a mi padre para que acudiera a estudiar a la Academia de Don Jesús Jiménez. Era para la clase media, e hice nuevas amistades, con un ambiente muy parecido al de San Juan de Dios y cambió mi vida.” 188

Después de la Guerra Civil, una considerable parte de la población española en edad escolar estaba marginada con respecto al propio sistema educativo. La enseñanza primaria (de 6 a 12 años) en escuelas nacionales no ofrecía una garantía de escolarización total, con multiplicidad de escuelas unitarias mal dotadas. Por el contrario, en la enseñanza privada, tanto de primaria seguida del bachillerato, se produce un auge imparable.189

En Bujalance, al igual que en otras localidades, se crean establecimientos privados de enseñanza. El acierto de la enseñanza privada o particular, regulada en la Ley de 1938, se produjo por la equiparación de los estudiantes, ya que cualquiera que fuese la condición del centro donde cursaran sus estudios y el modo de seguirlos, oficiales privados o colegiados, tendrían que realizar un Examen del Estado que garantizase un nivel suficiente para continuar los estudios universitarios.190

En el año 1943, Pedro cuenta con trece años de edad cuando realiza el examen de ingreso en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Aguilar y Eslava de Cabra (Córdoba), entonces dependiente del Distrito Universitario de Sevilla. Cursa los dos primeros años de Bachillerato en un solo curso, de tal manera que el cuarto año es cursado en el año escolar 1945/46. Según el plan de enseñanzas medias de 1938, el Bachillerato distribuía en siete años académicos los grupos de disciplinas: los tres primeros cursos constituían un ciclo de estudios

188

Entrevista personal del tenor con la autora (24 julio 2000). 189 Véase TAMAMES, R.: Op. cit., p. 551.

190 Para conocer la evolución del sistema educativo y su proceso legislativo véase CAPITÁN DÍAZ, A: Historia de la educación en España (II). Editorial Dyknson. Madrid, 1994, p. 689.

elementales que serían suficiente para la preparación de determinadas carreras y obtención de títulos especiales.191

La vida prosigue en Bujalance y con su incorporación en el Coro de la Parroquia va a despertar nuevamente su afición por cantar. Pedro va a mantener una estrecha relación con el Padre Ladislao de Jesús María Senosiaín:

“Yo salía con un grupo de chicos de Acción Católica. Una vez fuimos a una misa a Villafranca con el Padre Ladislao. Cuando me tomaba alguna copa los amigos en la taberna me hacían cantar El borracho, una imitación en la que tenía que hablar y cantar. El cura se enteró de mi interpretación, y cuando estábamos preparando la vuelta me hizo llamar... Yo volví a interpretarlo y entonces me dijo que tenía voz y que si quería ingresar en el coro. Este fue mi ingreso en el coro parroquial.” 192

En torno al coro se va a constituir un nuevo grupo humano, un círculo de amigos que se reúnen para cantar y con el que Pedro se integrará de lleno, aunque al principio tenían ciertas reservas hacia él porque tenía una voz potente y gritaba mucho:

“Luego más tarde acabaron dándose cuenta de que lo que sí sabía precisamente era cantar. Tenía unas condiciones superiores a todos ellos: tenía

oído, voz, y memoria para aprender una cosa.” 193

En ese grupo estaban Francisca Baena y su entrañable compañero y amigo Antonio Redondo. En casa de este último, hijo del médico Alberto Redondo Pérez, un gran aficionado y entendido de música lírica, escuchaba aquellos discos duros de pizarra con grabaciones de Miguel Fleta e Hipólito Lázaro que despertaron sus inquietudes musicales:

“Me pasaba las horas y horas en su casa. Antonio me ponía los discos y

fue desarrollándose lo que estaba en embrión, o sea la afición al canto. Es cuando decidí yo que quería cantar, gracias a este inicio que me proporcionó el visitar

esta casa por amistad con su hijo.”194

191

Ídem, p. 687.

192 Entrevista personal del tenor con la con la autora (24 julio 2000). 193 Ídem.

La entrada en el coro supone para Pedro una oportunidad de seguir explorando sus posibilidades vocales. En el mismo cantaban como aficionados Antonio Redondo y el Párroco Ladislao, que aparte de director y consejero espiritual era un buen barítono que le transmite sus nociones sobre la voz.195

Para todas las intervenciones musicales, el coro contaba con el acompañamiento al órgano de Librada Begué y González de Canales, joven que había realizado la carrera de piano en Madrid. Sin embargo, la mayor admiración recae sobre su paisano Manuel Lora, un barítono que profesionalmente perteneció a la “Compañía de Marcos Redondo”, llegando a cantar en el Teatro Real. Su forma de cantar y las anécdotas que narra le atraen profundamente.

El coro parroquial participa en todas las festividades religiosas y pronto Pedro pasa a ser el solista, entre otras obras, de la Misa Pontifical de Perosi. Es un momento de cierto auge de la música religiosa, cosa nada extraña dadas las nuevas circunstancias. Recordemos que florecen los coros parroquiales, los cultos cuaresmales se engalanan cada vez más con la mejor música y aumenta significativamente la producción de nuevas partituras para el culto.196

A los 17 años, continuando con sus estudios, solicita en la Escuela de Magisterio de Córdoba, la validez académica de los estudios que tiene realizados privadamente con D. José Melero, para lo cual realiza como alumno de enseñanza no oficial, el correspondiente examen. Una vez admitido en esta carrera realiza los exámenes de las nueve asignaturas que conforman el primer curso (año académico1947/48). Curiosamente, la música es una de las asignaturas que suspende y que deberá superar en la convocatoria de septiembre.197

Paralelamente a los estudios de Magisterio, Pedro Lavirgen sigue configurando otra vocación. Aquel gusto por cantar (surgido como entretenimiento en los años de convalecencia en Zocueca, pasando por los años de

195 Hacia el carmelita Ladislao sentirá una profunda admiración y cariño. A él se referirá en las numerosas entrevistas que le realizan a lo largo de su carrera profesional. Sobre su labor entusiasta en el pueblo y sus valores humanos véase, GÓMEZ-SANTOS, M.: “Pedro Lavirgen cuenta su vida (II). El sacrificio de mi padre me permitió estudiar”, en: Ya, 21 enero 1976, p. 40.

196 MORENO CALDERÓN, J. M.: Op. cit., p. 150. 197

Archivo de Secretaría de la Facultad de Ciencias de la Educación de Córdoba. Expediente personal de P. Lavirgen .Expediente de Exámenes Ordinarios y Extraordinarios de Enseñanza no

oficial, con fecha 20 de junio y 30 septiembre de 1948, emitido por la Escuela de Magisterio de

coro del Hogar y Clínica de San Rafael), ha brotado en la adolescencia uniendo su voz con el coro parroquial. Si bien, todavía lleva a cabo un paso más en su inquietud personal, cuando decide mostrar ante un público sus dotes vocales.

En mayo de 1948, dentro de las actividades musicales que se celebraban en la capital cordobesa, figura un Concurso de Artistas Noveles, organizado por Educación y Descanso, que tiene lugar en el Teatro Duque de Rivas, hoy desaparecido. Con la ayuda de Librada Begué Pedro Lavirgen estudia un repertorio y participa cantando tres romanzas de zarzuela en la tesitura de barítono: La huida tapada, La del soto del parral y La rosa del azafrán. La experiencia de cantar en un espacio escénico, como el teatro, debió ser muy emocionante pese no obtener ningún premio:

“Fui eliminado por una señorita, que indudablemente cantaba mejor que yo. Después de esta experiencia, decidí no volver a cantar en ningún concurso ni

función pública, hasta tanto mi voz no estuviese un poco más formada.”198

Un artículo de prensa cordobesa bajo el titular “Otro éxito en el tercer programa del concurso de artistas noveles” recoge la intervención del domingo 16 de mayo de 1948:

“Es de destacar el éxito alcanzado por la representación de Bujalance, formada por el trío Francisco Fernández, recitador; Pedro Lavirgen, cantante lírico, y Paquita Barcos, en canción popular. Los tres cosecharon abundantes aplausos, que se repartieron equitativamente (...) Lavirgen puso de manifiesto su

maravillosa voz de barítono, en dificilísimas partituras”.199

Días anteriores a esta noticia aparece una foto del joven intérprete con el siguiente comentario: “notable cantante lírico que se desplaza de Bujalance para actuar en el festival del domingo”. Ambas noticias constituyen, sin duda, la primera aparición en prensa del cantante Pedro Lavirgen con la singularidad de

198 Diario personal de Pedro Lavirgen.

199 Cfr. “Otro éxito en el tercer programa del concurso de artistas noveles”. Archivo privado del tenor. Reseña de prensa, la fecha manuscrita nos remite a mayo de 1948. Recogido en Apéndice Doc. N.º 2. La ganadora fue Rafaela Sánchez, soprano que ha desarrollado una dilatada labor como solista en distintas agrupaciones cordobesas, especialmente con el Coro de la “Cátedra de Ramón Medina” que dirige Luis Bédmar Encinas.

que recoge su interpretación vocal en un repertorio de barítono y no como tenor.200

Con motivo de esta actuación tuvo la ocasión de hablar con Rafael Serrano Palma, tenor y catedrático de canto del Conservatorio Profesional de Música y Declamación de Córdoba, que en esos días presentaba en el Gran Teatro la “Agrupación de Cantantes Noveles Cordobeses”, creada para la representación de óperas y zarzuelas.201 El maestro, nada más escucharlo, le aconsejó que abandonara el repertorio de barítono, pues consideraba que su voz está más encuadrada en la tesitura de tenor.

Aparte de esta singular incursión sobre el escenario de un teatro, el marco y el contexto en el que continúa cantando Pedro es muy distinto. Dentro de los actos que se organizan en la Parroquia, el más importante es la celebración de la Festividad de la Inmaculada Concepción, patrona de Bujalance. Para dar solemnidad, se contrataba a los cantantes, algunos eran profesionales y otros lo hacían por afición. Intervenían en las partes de la ceremonia y luego en la sacristía ofrecían un pequeño concierto. Entre estos solistas estaba Andrés Fuentes, un tenor de Úbeda no profesional, que apreciaba en Pedro unas excepcionales dotes vocales:

“Este hombre me escuchaba año tras año, desde los 17 a mis 20. Me decía que tenía voz, y que valía la pena que me preocupara de esto. Habló con mi padre”.202

Un año asistió el Obispo de Córdoba, Fray Albino González y Menéndez Raigada, y al escucharlo cantar el solo del Benedictus lo animó para que educara su voz, consejo que influirá en los padres:

“Me hizo presentarme en el altar mayor y me dijo: chico, tu tienes una voz estupenda y te tienes que preocupar de esto, porque creo que has nacido para

la música. Tienes una gran intuición para el canto.”203

200 Reseña de prensa con fotografía de Pedro Lavirgen. Archivo privado del tenor. La fecha manuscrita nos remite a mayo de 1948. Recogido en Apéndice Doc. N.º 3.

201

Véase “Otra compañía de aficionados cantantes prepara la representación de la zarzuela del maestro Chapí «La tempestad» para el próximo día 24”, en: Córdoba, 12 mayo 1948, p. 3.

202 Entrevista personal del tenor con la autora (24 julio 2000). 203 Ídem.

Su madre se encuentra más decidida desde un principio y su padre, más remiso, le buscó un trabajo en el Banco Español de Crédito, pues en el fondo deseaba que su hijo fuese perito mercantil. Pedro rechaza rotundamente esta orientación y entonces sus padres empezaron a darse cuenta de que su interés por el canto podía ir en serio.

Durante el curso 1948/49 prosigue como alumno no oficial y realiza los exámenes de las nueve asignaturas del segundo curso de Magisterio. Nuevamente deberá examinarse de música en la convocatoria extraordinaria de septiembre.204 Al año siguiente supera el tercer curso; tras obtener la dispensa de escolaridad, haber cumplido los diecinueve años y haber superado todas las asignaturas que integran la Carrera de Maestro de Primera Enseñanza, efectúa la Prueba Final. Esto le permite obtener el Título de Maestro en la Escuela del Magisterio de Córdoba, de acuerdo con el plan de estudios de 1945, que fue expedido por el Ministerio de Educación Nacional, con fecha de 2 de noviembre de 1950.205

En definitiva, un ansia de conocimiento, una actitud de esfuerzo y de constancia personales, despiertan unas capacidades que hacen posible que un muchacho “analfabeto” a los 12 años, culmine la Carrera de Magisterio a los 19. Con su título de Maestro comienza a impartir clases en el Colegio “Inmaculada del Voto” de Bujalance, donde ejerce durante tres años. El director le autoriza para dar clases particulares en su casa y en la Academia de Jesús Jiménez, donde prepara el examen de ingreso de otros alumnos.

Por entonces sigue cantando e interviene en una velada Artístico-Musical en Homenaje al Hijo Predilecto y párroco Fray Ladislao de Jesús María en que, coincidiendo con su onomástica, se realiza esta velada para recaudar fondos destinados a obras de caridad. El acto se celebra el 27 de junio de 1952 en el Colegio de “La Milagrosa” de Bujalance, y aúna en el esfuerzo a la “Rondalla de

204 Archivo de Secretaría de la Facultad de Ciencias de la Educación de Córdoba. Expediente personal de Pedro Lavirgen. Expediente de Exámenes Ordinarios y Extraordinarios de Enseñanza

no oficial, con fecha 27 de junio y 30 septiembre de 1949, emitido por la Escuela de Magisterio de

Córdoba.

205 Ídem. Expediente de Exámenes Ordinarios y Extraordinarios de Enseñanza no oficial, con fecha 20 de junio y 30 septiembre de 1950, emitido por la Escuela de Magisterio de Córdoba. Acta

de examen y calificación de la Prueba Final del plan de 1945, expedido a 9 de octubre de 1950

por la Escuela de Magisterio. Recibo del Secretario de la Escuela de Magisterio que certifica que ha recogido el título.

Educación y Descanso”, el Coro del centro escolar y a diferentes solistas locales entre los que se anuncia en el séptimo lugar la romanza de Katiuska, a cargo del barítono Pedro Lavirgen. Es, sin duda, el programa más antiguo que hemos encontrado en el que figure su nombre.206

Pedro Lavirgen en el ejercicio de su labor docente como Maestro de Primera Enseñanza tiene como materia favorita la Historia. Ronda sobre su cabeza la posibilidad de ampliar sus estudios, por lo cual se trasladará a Madrid para realizar el examen de ingreso en la Facultad de Filosofía y Letras. Al menos, este fue el pretexto para salir de su Bujalance natal.

206 Programa de mano. Gran Velada Artístico- Musical en Homenaje al Hijo Predilecto y Párroco de la ciudad Fray Ladislao de Jesús María, 27 de junio de 1952. Recogido en Apéndice Doc. N.º 4.