derechos humanos
Tailandia (sur)
Inicio: 2004
Tipología: Autogobierno, Identidad Interno
Actores: Gobierno, grupos armados de oposición secesionistas
Intensidad: 1
Evolución: ↓
Síntesis:
El conflicto en el sur de Tailandia se remonta a principios del siglo XX, cuando el entonces Reino de Siam y la potencia colonial británica en la península de Malasia decidieron partir el Sultanato de Patani, quedando algunos territorios bajo soberanía de la actual Malasia y otros (las provincias meridionales de Songkhla, Yala, Patani y Narathiwat) bajo soberanía tailandesa. Durante todo el siglo XX ha habido grupos que han luchado para resistir las políticas de homogeneización política, cultural y religiosa impulsadas por Bangkok o bien para exigir la independencia de dichas provincias, de mayoría malayo-musulmana. El conflicto alcanzó su momento álgido en los años sesenta y setenta y remitió en las siguientes décadas gracias a la democratización del país. Sin embargo, la llegada al poder de Thaksin Shinawatra en 2001 implicó un drástico giro en la política contrainsurgente y antecedió el estallido del conflicto
Por otra parte, persistieron los enfrentamientos armados con otras insurgencias activas en el país. Los estados Kachin y Shan fueron los principales escenarios de conflicto durante el año, con enfrentamientos con los grupos armados que integran la alianza del norte (KIA, AA, TNA y MNDAA). Desde principios de año las fuerzas de seguridad iniciaron una operación contra el KIA que se intensificó en abril, con enfrentamientos y ataques aéreos por parte de las fuerzas de seguridad. En mayo, la relatora especial de Naciones Unidas para Myanmar alertó sobre la escalada de la violencia en el estado Kachin, donde las operaciones de seguridad llevadas a cabo por las Fuerzas Armadas estaban causando el desplazamiento y la muerte de numerosa población civil. Más de 60.000 personas habían tenido que huir de sus hogares entre enero y mayo. Además, también se constataron enfrentamientos en el estado Shan entre los grupos armados TNLA (que contó con el apoyo del SSPP/ SSA) y RCSS/SSA, en un conflicto que escaló en el año y en el que participaron centenares de insurgentes. No obstante, el año concluía con el anuncio por parte del Gobierno de un alto el fuego unilateral en los estados Shan y Kachin vigente entre el 21 de diciembre y el 30 de abril de 2019. Además se produjeron enfrentamientos en el estado Kayin entre las Fuerzas Armadas y el KNU, principal grupo firmante del acuerdo de alto el fuego de alcance nacional, evidenciando la fragilidad del proceso de paz.30
objetivo de acabar con las bases de los grupos armados, provocando el desplazamiento de centenares de miles de personas. En 2011 el Gobierno inició acercamientos a la insurgencia y desde entonces se han logrado acuerdos de alto el fuego con la práctica totalidad de los grupos armados.
Los niveles de violencia en el sur de Tailandia fueron los más bajos desde el inicio del conflicto en 2004, aunque con cifras de víctimas muy parecidas a las del año anterior. Así, según el centro de investigación Deep South Watch, hasta noviembre de 2018 habían muerto 200 personas y otras 242 habían resultado heridas en las cuatro provincias meridionales de mayoría musulmana. En 2017, según este mismo centro, murieron 235 personas, mientras que en 2016 lo hicieron 307, en 2015 fueron 246 y en 2014, año en el que la Junta Militar llegó al poder tras un golpe de Estado, 341. En los cuatro años anteriores –desde 2010– las víctimas mortales siempre fueron superiores a 450. Según Deep South Watch, desde 2004 se han producido 20.109 incidentes violentos en los que 6.903 personas han muerto y otras 13.488 han resultado heridas. En la misma línea que la tendencia decreciente de violencia identificada por Deep South Watch, la agencia gubernamental Centro Administrativo para las Provincias Fronterizas Sureñas declaró a finales de octubre que en 2018 el número de incidentes violentos vinculados al conflicto armado (140) se habían reducido en un 70% respecto de los incidentes registrados en 2011 (619). En este sentido, cabe destacar que a mediados de noviembre el Gobierno prolongó por otros tres meses el estado de emergencia que rige en el sur del país desde el año 2005, aunque por primera vez desde entonces retiró dicha medida de un distrito de la provincial de Narathiwat (Sukhirin) y declaró haberlo contemplado en otros distritos por la mejora sustancial de la situación de seguridad en 2018. Entre las causas para explicar la reducción gradual de la violencia en el sur del país en los últimos años, algunos autores apuntan a una decisión estratégica del movimiento insurgente (y en particular del principal grupo armado, el BRN) de reducir sus acciones armadas y seleccionar mejor sus objetivos militares, por el impacto negativo que tiene entre su base social el asesinato de civiles. Otras voces, sin embargo, ponen el acento en la estrategia de gestión del conflicto por parte del Gobierno, que incluiría un mayor profesionalismo de algunos altos cuadros de las Fuerzas Armadas –lo que se traduce en menores denuncias por violaciones de los derechos humanos–, un uso más restringido o estratégico de la fuerza, una mayor implicación del Ejército en la implementación de programas de desarrollo, un incremento de la red de informantes a nivel comunitario, ciertas concesiones en materia de idioma y religión, o la continuación, aunque con dificultades, de las negociaciones de paz entre el Gobierno y MARA Patani –una organización paraguas que agrupa a los principales grupos insurgentes del sur del país– o la puesta en marcha de programas de reinserción para combatientes que se rindan o se entreguen. Respecto de este último punto, cabe destacar la rendición a mediados de agosto de Nasori Saeseng, uno de los principales líderes del grupo armado Pattani Islamic Mujahideen Movement. En línea con la
Ucrania (este)
Inicio: 2014
Tipología: Gobierno, Identidad, Autogobierno Interno internacionalizado
Actores: Gobierno, actores armados en provincias del este, Rusia
Intensidad: 2
Evolución: =
Síntesis:
Ucrania, considerado un país en transición desde su independencia tras la caída de la Unión Soviética en 1991 y territorio de gran importancia geoestratégica, afronta un conflicto armado en zonas del este del país y es escenario de la crisis más grave entre Occidente y Rusia desde la Guerra Fría. Precedido por un cúmulo de focos de tensión en el conjunto del país entre finales de 2013 y 2014 (protestas masivas pro-europeas y antigubernamentales; caída del presidente Víctor Yanukóvich y su régimen; anexión de Crimea por Rusia; protestas anti-Maidán y emergencia de actores armados en el este), la situación en el este de Ucrania derivó en conflicto armado en el segundo trimestre de 2014, enfrentando a milicias separatistas pro-rusas en las regiones de Donetsk y Lugansk, apoyadas por Rusia, y a las Fuerzas Armadas estatales bajo las nuevas autoridades pro- europeas. Las áreas de Donetsk y Lugansk bajo control de las
importancia que últimamente dan las Fuerzas Armadas a la delincuencia común como uno de los factores explicativos de la violencia en el sur del país, durante el año hubo analistas que señalaron que los niveles de violencia de Yala, Pattani y Narathiwat no eran tan distintos de los que se observan en otras provincias tailandesas fronterizas con Laos, Myanmar o Camboya. Sea cuáles sean las causas de la reducción de los niveles de violencia que parecen indicar tanto las cifras oficiales como las ofrecidas por centros de investigación,
el movimiento insurgente siguió demostrando elevados niveles de coordinación en varios momentos del año. A modo de ejemplo, en febrero seis artefactos explosivos estallaron en el distrito de Yaring, seguidos de otros tres en el distrito de Yarang (provincial de Pattani); en abril 13 personas resultaron heridas en Sungai Kolok tras la explosión de tres motocicletas cargadas de explosivos; a finales de mayo un total de 16 artefactos explosivos estallaron de manera simultánea en 12 localizaciones de las provincias de Yala, Pattani y Narathiwat, impactando especialmente en bancos, cajeros automáticos e instalaciones eléctricas; o a finales de junio y principios de julio cinco bombas estallaron durante varios días consecutivos en plantaciones regentadas por propietarios budistas. Los meses de mayor actividad insurgente fueron junio (en los últimos años a finales del Ramadán suele producirse un incremento en el número de incidentes violentos) y noviembre, con 26 víctimas mortales en cada mes, según datos de Deep South Watch.
1.3.4. Europa
Europa Oriental
armado que vive la región desde 2004. La población civil, tanto budista como musulmana, es la principal víctima de la violencia, normalmente no reivindicada por ningún grupo.