Notes to the Financial Statements (cont’d)
36. INSURANCE RISK (cont’d)
FITA DO CEBREIRO.
Ya hemos tenido oportunidad de men- cionar anteriormente que este tramo se describe en el Itinerario de Antonino en dos ocasiones y de idéntica forma, con las mismas mansiones y distancias entre ellas. En ambos casos se describe después de haber señalado la ruta entre Lugo y la costa occidental (una hacia el puerto de Brigantium –vía XX- y otra hacia el de Iría Flavia –vía XIX-) como si fuese la única continuación posible hacia el interior de la península. De hecho creemos que esta afirmación seria la propia realidad, pues esta ruta constituiría la única vía directa entre las dos capitales conventuales.
Existen, no obstante, otros itinerarios que enlazan estas dos zonas pero siempre de una manera indirecta con el conse- cuente aumento de distancia y tiempo lo que equivale en definitiva a no ser utilizados con este fin.
Esta supuesta gran importancia que tendría esta vía al ser el principal eje de unión entre Lucus y Asturica no se ve acompañada lamentablemente por la entidad que presumiblemente debieran de tener sus infraestructuras viarias. Si exceptuamos el grupo de miliarios hallados entre Arxemil y Franqueán muy poco queda actualmente de la fábrica original de la vía. Varias serían las causas que pudieran explicar esta circunstancia pero es muy posible que la principal sea la propia construcción del Camino Real que, como veremos, fue una magna obra trazada en su mayor parte sobre el itinerario romano que, sin duda, provocó una alteración y destrucción irreversible. Un claro ejemplo de este proceso es el trazado del Camino Real sobre la vía romana en el Puerto de Pedrafita como reconoce el ingeniero encargado del proyecto Carlos Lemaur.
En este sentido no debemos de olvidar tampoco la sistemática labor de reutiliza- ción que llevan a cabo los habitantes de los núcleos rurales de todos aquellos elementos pétreos susceptibles de ser empleados en otras construcciones. Sorprende, por ejemplo, no sólo la desaparición de los supuestos miliarios que presumiblemente jalonarían esta ruta sino también de los propios leguarios del Camino Real los cuales, nos consta plenamente, fueron colocados cada legua y de los que sólo se conservan tres ejemplares en toda la Provincia de Lugo190.
Descripción topográfica del trazado.
Todos los datos parecen indicar que la vía saldría del recinto amurallado de Lugo por la llamada Puerta de San Pedro (antiguamente Puerta Toledana). De este parecer es Felipe Arias (et alii 2001, 54) para quién también esta puerta sería una de las cuatro que originariamente tendría la muralla191. No obstante, y a pesar de las múltiples excavaciones realizadas hasta la fecha en esta zona, no se ha encontrado ningún resto de estructura viaria que pruebe fehacientemente esta hipótesis.
Sin embargo, si tenemos en cuenta esos otros datos a los que aludíamos anterior- mente, también de índole arqueológica
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Sobre los leguarios conservados del Camino Real de Acceso a Galicia, su legislación y funciones se puede consultar entre otros Gómez Vila, J. (2001): pp. 347- 356.
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“... a Porta de S. Pedro (ou Toledana segundo a denominación medieval), modificada no S. XVIII e refeita por completo en 1973, e que canalizaba as vías XIX e XX cara á Asturica Augusta así como a que ía ata Lucus Asturum polo interior...” Arias Vilas, F. et alii (2001): op, cit, pp. 53-54.
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pero indirectos, creemos poder trazar el recorrido de la vía en las inmediaciones de la capital con ciertos visos de credibi- lidad.
En multitud de ocasiones se ha obser- vado la predilección que poseía la cultura romana por ubicar sus necrópolis en las afueras de las ciudades y en las inmedia- ciones de las principales vías de acceso. De todos es conocida la enorme abundan- cia de sepulcros flaqueando las principa- les vías de entrada a la ciudad de Roma192 o a la propia Mérida por citar un ejemplo peninsular (Ramos Sánchez, F. 1992, 49- 50).
Tramo Puerta de San Pedro - Cardoso En el caso que nos ocupa la salida de la vía por la Puerta de San Pedro y su posterior continuación por la Calle de San Roque se halla, de hecho, flanqueada por sendas necrópolis a ambos lados de la vía como se puede apreciar en la fotografía aérea (Fig. I).
La que se encuentra situada en su parte sur fue dada a conocer a través de dos intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en la calle Cidade de Vigo y Ronda da Muralla. En ambos casos los restos son similares y se caracterizan por una convivencia entre las tumbas de inhuma- ción e incineración. Para sus excavadores el conjunto tendría una datación muy amplia que iría desde el siglo I hasta la época bajo Imperial193.
Colindante con esta necrópolis por su parte Este, fueron halladas en 1999194
192
Vid. Coarelli, F. (2001): Guide Archeologiche di Roma, pp. 258, 396-407.
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VV.AA (2002): Arqueoloxía urbana na cidade de Lugo (1995-2002), en Larouco nº 3; pp. 205-207 y 212. La primera intervención fue realizada en 1995 por Yolanda Álvarez y Luis Francisco López en el solar ubicado en la Calle Cidade de Vigo, nº 9. La segunda fue llevada a cabo en el 2002 por Alicia Campos en el solar situado en la Ronda da Muralla 7-8.
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Ib. Pp. 210. Ficha 14. Intervención llevada a cabo por Alicia Campos en 1999 en el solar ubicado en la Calle San Roque nº 26.
unas minas de arcilla empleadas como fuente de suministro de material construc- tivo hasta finales del siglo I en que fueron colmatadas.
Por su parte, la necrópolis que se halla situada al norte de la vía en lo que hoy se denomina Jardines y Capilla de San Roque fue excavada entre los meses de Mayo y Junio de 1989 por el Servicio Municipal de arqueología (Carreño Gascón 1991, 111-112). Al igual que en la anterior, presenta tanto tumbas de inhumación como de incineración constatándose en algunos casos restos del ajuar funerario.
En el extremo meridional de este solar fue descubierto también un horno cerámico destinado a la fabricación de materiales de construcción que presenta, para Carreño Gascón (1991, 111), una cronología muy tardía, probablemente tardorromana, ya que se asienta sobre la necrópolis Bajo Imperial.
Otra sorpresa que presentó la excava- ción de este solar fue la aparición en el extremo sur un estanque construido con opus caementicium y del que se han localizado dos bloques pétreos que permitirían la entrada y salida del agua. En estos bloques, que presentan sendos orificios para permitir la circulación del agua, se hallan esculpidas una medusa y la cabeza de un carnero.
Estas circunstancias llevaron a algunos autores a ver en estos restos una piscina ritual vinculada a cultos orientales relacionada con las necrópolis de los alrededores195.
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De este parecer es Rodríguez Colmenero (1995), pp. 119-120; Arias Vilas (2001), pp. 46 y la propia descubridora del conjunto quien nos ofrece una completa descripción e interpretación, Carreño Gascón (1991), op, cit, pp. 111-112: “Polo que ata o presente levamos investigado, semella que este monumento está relacionado coa grande necrópole existente nas proximidades. Coidamos que posúe un senso relixioso, de purificación, e que está íntimamente vencellado con relixións e cultos orientais. O bloque que sustenta o relevo do carneiro ten feitura barquiforme e sospeita- mos que terá algo que ver coa barca de Amón, xa que o
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De esta zona también procede un im- portante conjunto epigráfico (LPE1-11) que engloba inscripciones votivas, funerarias y dedicatorias imperiales y que analizaremos pormenorizadamente en el apartado correspondiente al catálogo epigráfico de esta vía.
El trazado del camino romano coincidi- ría, por lo tanto, con la actual calle de San Roque por lo menos hasta su punto intermedio en la confluencia con la Rampa de Claudio López. A pesar de que no existe ningún trabajo donde se especifique el trazado de la vía en esta zona creemos que en este punto mencio- nado pudo haber dos alternativas. Por un lado, continuar por la calle San Roque y posteriormente por la actual avenida de Madrid para cruzar el río Miño por el mismo lugar donde la hace la actual carretera de acceso a la ciudad. Sin embargo, este trazado no cuenta con ningún argumento sólido que lo establez- ca como concluyente. Más bien, lo que presenta es un rodeo que no encuentra a nuestro entender ninguna justificación de índole geográfica o histórica a no ser que se argumente sobre la base del posterior Camino Real, el cual si que presentaba este recorrido.
Por el contrario, recientes descubri- mientos arqueológicos nos hacen pensar en un trazado más hacia el norte que, sin duda, presenta un recorrido más rectilíneo y tampoco presenta ninguna traba geográfica.
Según esta hipótesis que defendemos, la vía abandonaría la calle de San Roque en su punto central para continuar por la
seu simbolo é precisamente o carneiro, e as súas navegacións polo Nilo, namentres que a gorgona ou esfinxe podería estar relacionada con Isis e os cultos funerarios nos que tiña un grande emprego a auga. En resume, como queira que en datas tardías Amón e Serapis chegan a asimilarse en moitas ocasións, coi damos que as representaci6ns de Lugo tan relación á coñecida parella exipcia Isis-Serapis e as súas cerimonias lustrais e funerarias. Sobre este tema está a prepararse un máis amplo estudio”.
llamada rampa de Claudio López, Rúa Rei Don García y finalmente por la Rúa Montirón a través de la cual abandonaría el casco urbano de Lugo.
Estos descubrimientos arqueológicos a los que hacíamos referencia anteriormente y que, a nuestro modo de ver, hacen inclinar la balanza hacia este trazado se refieren sobre todo a hallazgos dispersos que confirman núcleos de habitación de época romana en estas zonas. Tienen, no obstante, los inconvenientes de no estar suficientemente estudiados ni tampoco publicados, por lo que los datos que vamos aportar proceden de una primera toma de contacto que debe tomarse con ciertas reservas pues las investigaciones que los excavadores están desarrollando sobre ellos pudieran modificar sustan- cialmente estas informaciones que vamos a exponer.
Dado el objeto de nuestro estudio, merece especialmente la atención el reciente descubrimiento en el año 2002 de un yacimiento romano en el barrio de Sanxillao (LPR1), ubicado a escasos 200 m del paso de la vía por la calle Rei Don García. La única hipótesis, aunque provisional, de este conjunto arqueológi- co es la ofrecida por Enrique Alcorta, director de las excavaciones, quién ve indicios lo suficientemente razonables para interpretarlo como una basílica paleocristiana. Entre otros argumentos esgrime como apoyo a su tesis la existen- cia de cinco tumbas dispersas por el yacimiento, los sillares empleados que muestran una cierta calidad en su ejecu- ción y el pavimento de una de sus cuatro salas conservadas.
Sin entrar en valoraciones de ningún tipo, la existencia de un edificio de estas características o, si se prefiere, la simple ubicación de una necrópolis de inhuma- ción de época tardía apoyan a nuestro entender el paso de una vía por las cercanías.
El descubrimiento en el barrio de Mon- tirón de restos arqueológicos ubicados en
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distintos puntos pero de clara ergología romana vuelve a enfatizar la idea defen- dida en estas líneas.
Sin embargo, y a pesar de la intensa prospección superficial desarrolla en esta zona, no hemos hallado restos físicos de la caja de la vía. Esta circunstancia es fácilmente explicable por la profunda alteración que ha sufrido el paisaje, tanto por la alta densidad de población que ha soportado a lo largo del devenir histórico, como por la sistemática construcción de caminos, carreteras y puentes para facilitar el tránsito. Un ejemplo claro de este proceso es la existencia, antes de la construcción del parque del río Rato por parte de la Excma. Diputación de Lugo, de siete pontellas para cruzar este río, todas ellas situadas en un área de menos de un kilómetro de longitud.
Ante este panorama hemos preferido trazar el recorrido de la vía en función de los restos arqueológicos romanos hallados hasta la fecha y en la propia fotografía aérea (Fig. 1) en donde se puede apreciar un recorrido existente en la actualidad y fosilizado en el paisaje muy coherente con nuestra propuesta.
Una vez salvado el río Rato la vía sobrepasa por su lado norte una zona peri urbana de viviendas unifamiliares de reciente ejecución. En su margen sur, y a un kilómetro aproximadamente, se ubica la llamada “capilla-convento de San Román”, una edificación religiosa, quizás nunca terminada, que para Felipe Arias (1979, 297-300) parece originarse en el siglo XVIII y en donde parecer ser que estuvo depositada una inscripción romana hallada en la Puerta de San Pedro196. Muy
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Concretamente la IRG, II, 69 [LPE4]. Pallares dice que fue hallada en el siglo XVII en un lugar próximo a la muralla o, quizás, en la misma muralla "...cerca de la muralla y castillo de esta ciudad de Lugo, por la parte de adentro...". Fue posteriormente transportada a esta de Capilla de S. Román (Conturiz) para ser utilizada como soporte para las limosnas y finalmente colocada en una casa de S. Andrés de Castro, si bien actualmente se desconoce su paradero. Su hallazgo, así como sus posteriores traslados, puede verse en Arias Vilas, F.
cerca de esta construcción y al otro lado de la Nacional VI, justo en la ladera por donde discurre el río Miño, quedaban restos en 1979 en la zona denominada Agro do Santo de un antiguo enclave habitacional que para Felipe Arias (2001, 67) podrían corresponder al siglo VII. Las estructuras observadas e interpretadas por este autor quedan reducidas a “os restos de unha curiosa construcción a xeito de capela ou oratorio, acompañada dunha necrópole de tumbas antropomorfas de laxas (xa desaparecida case por comple- to)” y mencionada de igual forma que el anterior edificio “in ripa minei... ecclesia Sancti Romani”.
Tramo Cardoso – Fontoira.
La vía continúa por una zona de peni- llanura y, en donde se constata la existen- cia de abundantes minas, hacia el lugar de Cardoso que, como diría Cornide “corta en medio”. Continua hacia el pueblo de Vilar, de clara raigambre Alto Medie- val197, por la actual pista asfaltada dejando en su margen sur la iglesia de San Lorenzo de Recemil. Entre estos dos lugares tampoco hemos hallado trazas de la caja de la vía que muy bien pudo ser utilizada para trazar la pista local actual.
(1979, 297-300).
197
Sobre la toponimia Alto Medieval y su relación con los núcleos habitacionales actuales puede consultarse, entre otros, Baliñas Pérez, Carlos (1998): pp. 125-132.
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De igual modo creemos que el trazado entre Recemil y Arxemil es heredero del itinerario romano. Actualmente está conformado por un camino terrero surgido de la ampliación y reconstrucción de un camino anterior. Lamentablemente, esta reforma también afectó a los pasos de los ríos por lo que se han perdido las antiguas obras de fábricas para ser sustituidas por las típicas canalizaciones actuales a partir de tubos prefabricados cubiertos por una capa de arena.
Como se puede apreciar en el Mapa 1 el recorrido de la vía va trazando unos sucesivos quiebros poco pronunciados para adaptarse a las irregularidades del terreno que se circunscriben, casi prácticamente, a pequeñas colinas surgidas a raíz de la morfología de arrasamiento terciaria y, sobre todo, a pequeños cauces fluviales que suelen ser salvados por la zona más asequible. Estas circunstancias se aprecian de una manera nítida en el trazado efectivo entre Coeo y Arxemil en donde, para salvar la llamada Agra de Outeiro de 453 m de altitud, la vía describe un leve rodeo hacia el sur por Quintela y San Bartolomé.
La confirmación de este itinerario como romano viene dado por el propio grupo de miliarios hallados en el pueblo de Arxemil. A los dos localizados en la década de los setenta (LPM2 y LPM3) y publicados en su momento por Felipe Arias le tendremos que añadir, por lo menos hipotéticamente, un tercero anepígrafe (LPM1) localizado durante la prospección que hemos llevado a cabo en esta zona y que se halla situado a pié de vía en la entrada del propio pueblo justo antes del empalme con la carretera comarcal que viene desde la Nacional VI.
La riqueza epigráfica de esta zona se ve también complementada con el hallazgo en el lugar de Adai de una inscripción votiva dedicada a Mercurio (LPE12) un Dios íntimamente vinculado al comercio, como lo pudo estar el dedicante que porta un nombre extranjero
si aceptamos la hipótesis de IRPL (nº 70). No son excesivamente abundantes los paralelos que podemos encontrar de este tipo de dedicatorias en el norte de Gallaecia pero si lo suficientemente explícitos para intuir un culto privado desarrollado en lugares plenamente romanizados hacia las actividades comerciales. De hecho, en las excavacio- nes llevadas a cabo a principios de la década de los noventa en la villa romana de O Agro de Nogueira en Melide (A Coruña) se halló una pequeña ara dedica- da a Mercurio198 que, como la precedente, queda a escasa distancia de una vía, es este caso de la vía antoniniana XIX.
Otro ejemplo muy elocuente es la reinterpretación que Rodríguez Colmene- ro hizo de un ara hallada en la iglesia de Noceda (Bembibre) donde una supuesta asociación de transportistas de la mansio de Interamnio Flavio, ubicada también en esta misma vía XX, le hizo una dedicato- ria a Mercurio:
[Mercurio] / L(ibentes) V(otum) S(olverunt) / COLLEGI / ANI CO- M(meatus) / INT(eramnii) Fl(avii)199.
La ausencia de actuaciones arqueológi- cas en la zona nos impide determinar tanto el nivel como la estructura del poblamiento en época romana. Hallazgos aislados y dispersos de materiales de ergología romana parecen indicar un núcleo de asentamiento en torno al lugar de Arxemil que, muy probablemente continúe y se consolide durante la Alta Edad Media. Además de la propia toponimia de este pueblo, de claras reminiscencias visigóticas al igual que Recemil, el hallazgo en el área de San
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Sobre este hallazgo Gómez Vila, J. (1993): pp. 5-42 y Rodríguez García, P. Acuña Castroviejo, F. (1999): pp. 35-38.
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Rodríguez Colmenero, A. (2001): “Los castella de Susarros y Gigurros en el Noroeste Hispánico y sus primeras relaciones con Roma a través del bronce de Bembibre y otros documentos de reciente aparición”, en Luis Grau y J.L. Hoyas (2001 Eds): El bronce de Bembibre. Un edicto del emperador Augusto. Pp. 67- 95.
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Martiño de un conjunto de sepulcros antropomorfos fijos datables en torno al siglo X parecen confirmar este punto.
Aunque esta ruta no aparece señalada como camino medieval por Ferreira Priegue la existencia de un puente, llamado “Ponte dos Galiñeiros” (LPP1), que con una clara tipología de esta época también parece incidir en la idea de una continuidad de los ejes camineros, por lo menos hasta la construcción en 1767 del Camino Real Madrid – Coruña que, como sabemos200, iba más hacia el sur práctica- mente paralelo a la Nacional VI por Gomeán, Laxosa y “Ponte do Bao”que es precisamente por donde la citada autora traza el camino medieval.
En el año 2002 la Excma. Diputación de Lugo procedió a asfaltar la pista que comunica Arxemil con Pedrafita que, muy probablemente, es heredera del trazado antiguo. Cuando realizamos la prospec- ción de esta zona en el año 1999 todavía se encontraba con una estructura terrera si bien ya había sufrido modificaciones sustanciales ya que se le dotó de un firme de piedras menudas y arena con la consecuente explanación de sus laterales.
La vía continua atravesando el lugar de Pedrafita topónimo que para algunos autores tiene unas claras connotaciones viarias al ser relacionado con la existen- cia de marcos miliarios (piedra hincada). No obstante, no se ha llegado todavía a