CONSENT FORM
1 Intensity
Con placer asumo este com prom i so de explicar a Uds. las razones que decidieron, por unanimidad, al jurado integrado por los Ings. Agrs. Norberto R eichart, A ngel M arzocca, H éctor Arriaga, Rafael García Mata y el que habla, a adjudicar el premio Massey Ferguson, en su versión 1996, a la benem érita Asociación de Misiones Rurales Argentinas.
Este premio, anual alcanza hoy su décima octava edición.
La p r e s tig io s a firm a M a s s e y Ferguson, fabricante de implementos agrícolas, anualmente solicita a nues tra Academ ia se encargue de la honro sa tarea de adjudicer este premió.
Siempre con el más elevado espí ritu ha sido asignado en sus distintas versiones a personas o entidades que en el campo de la ciencia o de la técnica se han destacado por mejorar el que hacer rural argentino, entre ellas a la
C ongregación Salesiana. En otras
etapas hasido entregado a: Pablo Hary, Desiderio Echeverz Harriet, Ramón Agrasar, Herminio Arrieta, Carlos Ja vier Saravia Toledo y los semilleros Buck y Klein.
Salvo la Congregación Salesiana, en ningún caso se ha distinguido a una entidad dedicada por entero a la pro moción humana, com o la que hoy premiamos.
Misiones Rurales Argentinas es una institución confesional auténticam ente católica y de espíritu patriótico según lo consignan sus Estatutos; nacida por el impulso espiritual de su creador el Rev. Padre jesuíta Matías Crespi.
A las integrantes de este benem é rito emprendimiento, con limitado apo yo doméstico, se las ve día tras día en la interminable y tediosa tarea -según el mundo- de clasificar, em balar y despachar, sin ruido y en el m ayor anonimato, alimentos y remedios para el cuerpo y el alma de los desam para dos del interior.
Un invisible hilo vincula la idea de patria con el civilizador esfuerzo que Misiones Rurales Argentinas cum ple en todo el ámbito de nuestra tierra. Desde La Quiaca hasta Ushuaia, pa sando por Anillaco, se destaca la ge nerosidad de esta asociación. En ella participan los Hermanos Maristas y las Hermanas Siervas de María de Anglet.
Imposible desarrollar en los m inu tos de que dispongo la inmensa labor cu m p lid a por educar, a lim e n ta r y cristianamente instruir a los desam pa rados del interior, que han podido ser alcanzados por su polifacética acción.
Ese hilo conductor em pieza con la generosidad urbana que Misiones Ru rales canaliza extendiéndola sabia mente por el área rural nacional.
Sin vacíos. Hasta donde pueden, cubre las necesidades de los sacrifi cados habitantes de modestas pobla ciones en los lugares más alejados, desamparados y, desde luego, des provistos de toda atención oficial.
¿Qué es lo que impulsa a estas distinguida damas a apartarse de la superficial frivolidad dominante de nuestra sociedad y dedicar buena par te de su tiempo a esta ejemplar obra de caridad?
Desde luego para nosotros, los cristianos, y para todas las religiones monoteístas es "Dios, principio y fin de todas las cosas". El amor a Dios que se proyecta en el amor al prójimo, a todo prójimo, especialmente el más des amparado, alejado o necesitado.
Es el amor a Dios del que derivan las tres virtudes teologales: fe, espe ranza y caridad de las que dan claro testimonio Misiones Rurales Argentinas.
De estas excelsas virtudes la última se traduce en acción: "amando al pró jimo como a sí mismo por amor a Dios".
Este amor al prójimo es el que im pulsa la gestión de Misiones Rurales Argentinas y el que ha decidido el prem io que, por e n com ien da de "Massey Ferguson", hoy entregamos en este acto.
Sabiamente, Misiones Rurales ca naliza su obra en el interior del país preferentemente por los maestros lo cales que por sus alumnos, son los que mejor conocen las falencias familiares.
En el mes de marzo de cada año equipos de maestros, misioneros y catequistas con la supervisión del Ar zobispo de Buenos Aires, hoy Monse ñor Antonio Quarracino ontogénica mente culmina el desarrollo individual y cristiano de cada misionero. Así pue den llevar a sus lugares de origen de manera sencilla la palabra plena de contenido cristiano: "de amar a Dios y al prójimo".
Más, en su acción no se limitan a trasmitir principios morales sino que también procuran con su asistencia resolver elementales problemas de salud y alimentación, tratando de llegar acadahogar; últimaysupremacélula, cristianizando, civilizando y dignificando al hombre y la mujer con una mejor y completa formación.
En estos remotos lugares pro mueven la formación de comunidades solidarias en las que sus integrantes se apoyan recíprocamente.
Es bien conocida la presencia de Misiones Rurales Argentinas en los certámenes anuales de la Sociedad Rural donde dispone de un stand per manente desde elcual daaconocersu obra.
Podría continuar relatando estas acciones cristianas y sociales que la entidad extiende al infinito mas, en este ámbito, no puedo dejar de señalar la distribución gratuita de semillas que, permitiendo la creación de huertas fa miliares, impulsan la iniciativa de los recipiendarios aliviando las economías familiares, rescatando los valores cris tianos del trabajo constante y el esfuer zo diario; enseñando a las futuras ge neraciones a crear, a crecer y a creer. Lamentablemente la voluntad dis persa de esta cosmópolis indiferente y frívola se agita o se entretiene con superficiales, cuando no insanos, pro gramas televisivos o por contiendas deportivas y permanece indiferente a las necesidades de sus hermanos.
Esperemos unfuturo mejorcuando Misiones Rurales perfore la insensibi lidad urbana. Es seguro que encontra rá un apoyo más amplio que cubra su función apostólica donde quiera que exista dolor, necesidad o miseria.
Con medios escasos Misiones Rurales ha realizado una labor admi rable.
Son tres como se dijo ya, las virtu des teologales: fe, esperanza y cari dad. ¿En cuál de ellas encuadra la acción de Misiones Rurales Argenti nas?
La fe nace en el intelecto. La esperanza en el corazón.
■ Es la caridad la virtud por la cual "amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios". Es lo que Misiones Rurales practica todos los días en nuestra Nación.
Como colofón de estas palabras no puedo menos que citar al apóstol San Pablo que ofrece una definición in comparable de la caridad. Dice en su carta a los corintios:
"La caridad es paciente, es servi cial, la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe, es decorosa, no busca su interés, se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta".
Fundo en esta sentencia la deci sión del Jurado que he tenido el honor de presidir y que da a nuestro voto una jerarquía apostólica.
Es la virtud que silenciosay modes ta ejerce la Institución que hoy nos convoca y que nosotros selecciona mos para adjudicarle el premio Massey Ferguson en su versión 1996: Misiones Rurales Argentinas.
Nada más, muchas gracias.