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de las naciones de Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago, los cuales buscaron con el establecimiento de este bloque regional fortalecer sus lazos e integrar un mercado común en la región del Caribe.

El CARICOM cuenta actualmente con 15 miembros plenos, de los cuales solo tres pertenecen al ALBA: Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas, situación que permite ver el distanciamiento de las ideologías de CARICOM frente al ALBA. Sin embargo, eso no afecta las buenas relaciones que se han consolidado entre estos miembros, aun mas a partir de la puesta en

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marcha de Petrocaribe112, que ha servido como motor de cooperación económico, al igual que para Centro América, donde se encuentra Nicaragua y otro de los miembros del ALBA. Ahora bien, la adhesión de gran parte de los integrantes de CARICOM a Petrocaribe, no ha implicado necesariamente un compromiso político-ideológico con el ALBA113, más bien se ha dejado al descubierto la gran necesidad de ayuda económica que necesita esta parte de la región, tal y como lo afirma Altmann:

―La ayuda brindada por Venezuela representa una importante fuente de ingresos para Centroamérica, especialmente en tiempos en que la cooperación de Estados Unidos y la Unión Europea se ha reducido considerablemente. De acuerdo con el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias, la ayuda de Venezuela a la región es cuatro cinco veces mayor que la estadounidense‖ (2009, p.138). Sin embargo, como se afirmo en apartes anteriores de esta investigación, parece ser que la intención de Petrocaribe como puente integracionista al ALBA no se ha podido capitalizar hasta el momento, salvo el ingreso de Nicaragua, y los tres países del Caribe Oriental, lo cual permite concluir, que las estrategias utilizadas por Hugo Chávez para lograr una relación que se encuentre mas allá de los lazos de cooperación por parte del ALBA hacia el Caribe, no han sido suficientemente contundentes, quedándose rezagadas en el campo netamente asistencialista. Estos hechos, dejan ver una vez más que las políticas e ideologías ejercidas por el ALBA no son muy acogidas por el resto de países de la región.

112 Sin embargo han aparecido ciertas diferencias entre algunos analistas miembros del CARICOM como lo afirma Serbin: Las críticas posteriores de analistas de Trinidad y Tobago y las voces opositoras a los gobiernos de Jamaica y Venezuela definieron a Petrocaribe como un

―soborno‖ para ganar los votos de sus beneficiarios en la OEA y otros organismos internacionales. Además, aseguraron que el acuerdo ahuyentaría las inversiones extranjeras en la explotación de hidrocarburos y gas y en el sector de transportes, que quedaba en buena medida bajo el control de Venezuela. Finalmente, otros observadores señalaron que erosionaría los chances de Guyana de preservar sus derechos territoriales en el Esequibo y los del Caribe Oriental en torno de la Isla de Aves (2006, p.86).

113 Pues al igual como se tiene buenas relaciones comerciales con el ALBA, también se han establecido TLCs y tratados de cooperación con los países de Norteamérica: Estados Unidos (DR-CAFTA, Ley de Recuperación Económica para la Cuenca del Caribe), Canadá (este

tratado ―Caribcan‖ esta a punto de ser cambiado por uno nuevo) y un Acuerdo de Asociación Económica con Europa EPA.

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De otro lado, la relación entre los dos bloques regionales se caracteriza por buenas y complementarias, lo cual da cabida al modelo teórico de interdependencia compleja (Keohane y Nye, citado en Arenal 1990, pp. 322 y 323).

Este modelo tiene tres características: en primer lugar, la existencia de múltiples canales conectando las sociedades; para nuestro caso de análisis, la relación ALBA-CARICOM se conectan a partir de la plataforma de Petrocaribe, que coordina y articula las políticas de energía, cooperación tecnológica, capacitación y desarrollo de infraestructura energética entre los dos bloques. En segundo lugar, la agenda de las relaciones interestatales consiste en múltiples problemas que no están ordenados en una jerarquía clara y consistente. En otras palabras, esta ausencia de jerarquía entre los problemas significa que la seguridad militar no domina consistentemente la agenda, en este orden de ideas, el CARICOM tiene su propio Sistema de Seguridad Regional (SSR), encargado de solucionar o atender problemas propios de esta parte de la región como combatir el tráfico de drogas, el contrabando y asistencia en casos de desastres naturales. En último lugar, la fuerza militar no es utilizada por los gobiernos respecto de otros gobiernos dentro de la región; de esta forma, cuando prevalece la interdependencia compleja, la fuerza militar tanto del bloque del ALBA como del CARICOM no es utilizada en el espacio regional de los dos bloques, pues lo que se percibe es un ambiente de asistencialismo por parte del ALBA hacia el CARICOM. De igual manera, este último le permite usar un espacio geográfico a Petrocaribe y por extensión al ALBA para implementar una política exterior basada en el asistencialismo, lo cual, lo habilita para extender su presencia en esta parte del hemisferio.

Analizados cada uno de los elementos, se puede observar la incidencia en pro o en contra del proceso integracionista del ALBA, en el que se puede concluir el alto grado de consolidación que este bloque regional ha alcanzado hasta el momento, situación que me permite realizar ciertas apreciaciones frente al futuro del ALBA, que se explicara en el siguiente capítulo.

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