5. Draco: Bringing Life to Illustrations With Kinetic Textures 107
5.6 Draco: Design and Implementation 118
5.6.1 Interaction 119
P
ara los propósitos de este capítulo, el término “adoles- cente” se referirá a la gente joven entre 12 y 18 años de edad. No obstante, estas edades no se tomarán rígida- mente para limitar el inicio y término de la adolescencia. Se trata de una etapa de desarrollo, más que de un rango especí i- co de edad: niñas con madurez prematura y niños con madurez tardía se pueden encontrar en las mismas clases escolares que las niñas con madurez tardía y los niños con madurez prema- tura. Los 18 años es la edad en la cual es posible votar como adulto en muchos países, pero muchos jóvenes a esa edad aún asisten a la escuela. En el límite inferior de este rango, aproxi- madamente a los 12 años, el cambio de atmósfera de la escuela primaria a la secundaria, representa un cambio de gran impor- tancia: inician la secundaria, son los más jóvenes y los menos importantes en su nueva escuela; en contraposición de haber estado en el grado más alto y de mayor responsabilidad cuando cursaron su último año de primaria.Los ambientes sociales y los valores familiares, escolares y de grupo, in luyen con gran poder en el adolescente. Las relaciones con estos otros referentes pue- de signi icar algo sumamente estresante para muchos jóvenes, mientras que para otros parece representar poco con licto al vincular los valores de estas tres áreas.
Por lo general, la vida de los adolescentes puede volverse extremadamen- te complicada. Un gran número de ellos tienen que enfrentar varios problemas (como estar en familias constituidas por un solo padre, vivir el rompimiento de sus familias por divorcio y la construcción de nuevas relaciones con una nueva familia), aparte de las presiones propias de la escuela y las demandas de satis- facer las normas del nuevo grupo de compañeros. Por ello, no sorprende que muchos de los contextos en donde se entrevista al adolescente sean situaciones que involucren algún problema.
105 La situación de aquellos a los que no les va bien en la escuela y no están mo- tivados hacia el logro escolar, se vuelve más di ícil por el hecho de que la alterna- tiva tradicional de dejar la escuela para tomar un trabajo lo más pronto posible (en donde la edad legal para dejar la escuela lo permite), hoy en día ya no es una opción viable debido al alto índice de desempleo entre la juventud. Muchos de los que dejan la escuela se encuentran sin trabajo, sin dinero y con pocas opor- tunidades para el futuro.
Para los estudiantes que tienen un buen desempeño, el ambiente escolar les proporciona apoyo y aumenta su motivación, pero también crea niveles altos de estrés debido a la competencia, especialmente en los años inales cuando la meta del estudiante es obtener su ingreso a la universidad. Son pocos los estudiantes de preparatoria que no experimentan esa presión.
Al inal del capítulo se muestran fragmentos de entrevistas con dos adoles- centes (Adam y Carla). Ambos se expresan adecuadamente y les va bien en la es- cuela. El contraste entre el entrevistado más joven y el mayor es evidente: existe la presión de los estudios de nivel medio superior para el muchacho de 16 años, y la novedad de la experiencia de preparatoria en la entrevistada de quien tiene 12 años. Aun cuando el tema es el mismo para ambos adolescentes, son muy ob- vias las diferencias en cuanto a su madurez de conceptualización, el estilo de su lenguaje y sus preocupaciones y relaciones sociales.
Existe cuantiosa investigación acerca de las habilidades de los adolescentes para enfrentar problemas (por ejemplo, Frydenberg y Lewis, 1994) relaciona- dos con su autoestima y autoconcepto (Gibson, Westwood, Ishiyama, Borgen
et al., 1991) y sobre las actitudes de la juventud frente a aspectos sociales como
el desempleo (Feather, 1998). Debido a que la adolescencia es una época de cuestionamientos y pensamientos respecto de uno mismo y de nuestro papel en la sociedad ahora y a futuro, se han realizado diversos estudios sobre las pre- ocupaciones de los adolescentes, sus intereses y actitudes. Las entrevistas que tratan estos temas revelan la comprensión del pensamiento adolescente. Con frecuencia se utilizan entrevistas con grupos focales para obtener los puntos de vista de los adolescentes con respecto a tales temas.
La investigación transcultural también se ha dirigido hacia las preocupa- ciones de los adolescentes (Gibson, Westwood, Ishiyama, Borgen et al., 1991; Kornadt et al., 1992).
Para las familias inmigrantes, las diferencias intergeneracionales que ocurren en la mayoría de éstas, también se ven afectadas por las diferentes demandas del ambiente adolescente, la escuela y la casa. Ghuman (1999) da varios ejemplos de entrevistas en su investigación con adolescentes de origen sudasiático y chino en el Reino Unido. Por ejemplo, un padre musulmán no aprueba que su hija vaya a es- cuelas mixtas y al director de la escuela le preocupa que, mientras que en la escuela se pone énfasis en enseñar a las niñas a ser independientes y pensadoras críticas,
106 Capítulo 10 / Entrevistas con adolescentes
en la casa de esta niña musulmana le enseñan virtudes como la responsabilidad colectiva y el respeto incuestionable hacia los miembros mayores de la familia.
Lenguaje adolescente
Dos aspectos son de particular importancia en la entrevista con adolescentes: el primero es su capacidad para comprender y usar el lenguaje; el segundo es el estilo de discurso que adoptan para expresarse.
Junto con el amplio campo del desarrollo ísico, también existe un gran de- sarrollo cognoscitivo y de personalidad. La capacidad lingüística está bien desen- vuelta entre los adolescentes, aunque algunos son mejores que otros para expre- sar sus ideas. Puede parecer que las diferencias sociales en el estilo del lenguaje oscurezcan el pensamiento de aquellos con una competencia lingüística escasa. Sin embargo, quizás el mayor problema de los entrevistadores adultos no sea que los adolescentes carezcan de la capacidad para expresarse, sino que el lenguaje popular de moda de los adolescentes es casi un idioma extraño para muchos adultos. Resulta casi imposible para un adulto mantener una conversación en el lenguaje que comparten los adolescentes. Los adultos que no están cercanamen- te relacionados con la cultura de los jóvenes pronto descubrirán su ignorancia.
De muchas maneras, este lenguaje tiene una función similar al de los “lengua- jes secretos” construidos por los niños en el juego y para comunicarse con parien- tes y amigos cercanos. Los adolescentes procuran que los adultos no sepan lo que se comunican entre ellos. El lenguaje de los adolescentes contrasta con el de los niños que se encuentra muy in luido por la publicidad y la cultura infantil.
Los adolescentes pueden ser extremadamente sensibles a la hipocresía de los adultos. Un adolescente percibirá de inmediato cuando el adulto intenta usar el estilo de lenguaje de los adolescentes para sus propios ines. Un intento por emular sus estilos de lenguaje para desarrollar un buen rapport y aparentar ser adolescente, no tiene probabilidad de éxito. En cambio, es mucho más probable que un entrevistador adulto fracase al tratar de comprender muchos de los tér- minos utilizados por los adolescentes entrevistados. En este caso, será necesario pedir aclaraciones, pero sólo si en verdad el investigador desea y necesita cono- cer estos conceptos.
Apariencia
Así como con sus estilos de lenguaje, es probable que con la vestimenta, los peinados y cortes de cabello, los adolescentes traten de dar una apariencia que pueda ocultar sus verdaderas actitudes y capacidades. Cuídese de atribuir una mente desaliñada a un adolescente vestido de forma despreocupada. Las modas son en extremo variables y se ven fuertemente in luidas por la presión de su mismo grupo.
107 Con frecuencia se aconseja a los jóvenes que van a una entrevista laboral cómo presentarse para causar una buena impresión. Por lo general, esto signi ica vestir más formal y conservadoramente de lo que acostumbran. Algunos toman en cuenta el consejo, pero los más individualistas, que no desean ser encasilla- dos en un comportamiento “convencional”, pueden resistirse y no modi icar su atuendo. Por supuesto, un panel de entrevistadores tiene en su agenda los re- quisitos para cubrir el per il de un puesto; la pregunta que sus miembros deben hacerse es si la apariencia del candidato es una consideración más importante para el empleo que las actitudes o habilidades requeridas. En cualquier caso, con la situación actual de alto desempleo entre los jóvenes, muchos candidatos no pueden darse el lujo de vestir de manera elegante para cada entrevista de trabajo.