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Intercoder Reliability Test

5.6 Research Questions and Hypothesis

6.3.11 Intercoder Reliability Test

La historia oficial de México se ha caracterizado por ser un recuento de narraciones acerca de personajes o hechos relevantes que sirvan de ejemplo para la sociedad, con la finalidad de ir configurando entre los estudiantes una identidad nacional. Este tipo de historia pragmática no suele explicar las causas que ocasionaron los eventos narrados, transmitiéndose de esta manera a la población a través de los libros de texto. Esta historia se refuerza con la celebración de las fechas históricas más importantes a nivel nacional mediante homenajes o desfiles; por ejemplo, el 5 de mayo por la batalla de Puebla, el 16 de septiembre por el inicio del movimiento de Independencia o el 20 de noviembre, por la Revolución Mexicana. Sin embargo, a pesar de su difusión a través de la escuela o por los medios de comunicación, en ocasiones la población desconoce qué se celebra en esas fechas; por lo tanto, tampoco comprende qué causas provocaron dichos procesos sociales y qué repercusiones tuvieron para la sociedad en sus diferentes ámbitos, político, económico, social o cultural.

Tratándose de un conocimiento cultural que se enseña dentro del campo educativo formal, y siendo los docentes transmisores de los hechos históricos, con nombres de personajes, lugares y un sin fin de fechas, que los estudiantes sólo memorizan durante un corto tiempo para olvidar todo después de pasada la clase o el examen. Teniendo como limitantes ser una visión fragmentada, donde se carece de una conexión entre el pasado y el presente de la sociedad, además de una falta de relación entre la historia local, regional y nacional, siendo necesarias para llegar a propiciar una conciencia histórica. La enseñanza de la Historia, desde su implementación en la educación primaria en el siglo XIX, tuvo como objetivo transmitir una historia oficial, con la que se buscaba formar una identidad nacional entre la población, que ayudara a la construcción de un imaginario colectivo de la nación

mexicana. En ese entonces, el manejo de la historia oficial se encontraba en disputa entre los grupos conservadores y liberales, quienes dependiendo de la postura adoptada redactaron diferentes interpretaciones de la historia, en las que cada cual escogía los temas y personajes de su preferencia que pretendían implementar en la población mexicana. Así se fue creando una imagen del pasado que se transmitiría de generación en generación y sería parte de la memoria colectiva, aspecto importante dentro de la construcción de la cultura e identidad nacionales, debido a que esos imaginarios desarrollarían en las personas sentimientos de pertenencia a una nación incipiente.

De esta forma, la historia oficial de México se ha escrito dependiendo del grupo gobernante que se encuentra en el poder. Esta historia es la que se transmite en las aulas, logrando la enseñanza de un pasado común sobre el que está constituido el imaginario de una identidad nacional. Es así como se uniforma la enseñanza de la historia, ya que lo más importante es implementar una unidad nacional entre todos lo mexicanos, más que buscar diferentes versiones históricas. Por ejemplo, las historias locales no se debían abordar porque, según Rébsamen, se atentaría a la unificación nacional.

Con la reforma educativa de 1992 —más de cien años después de la implementación de su enseñanza, en 1857—, cuando la enseñanza de la historia se ve beneficiada porque los niños de tercer grado reciben un libro de texto gratuito dedicado al estado al que pertenecen. Aunque como dice Pérez Siller, desde el Profiriato en las clases de Geografía se incluían el estudio de las ciudades y regiones donde habitaban los estudiantes. Este es un paso hacia el reconocimiento del contexto regional, porque se empieza a tomar en cuenta los diferentes lugares donde se desenvuelve el niño, partiendo de la comunidad o municipio en donde viven, hasta llegar a tener un panorama sobre su propio estado, comenzando así un contacto con la

historia regional. esta experiencia les permite acercarse a la diversidad cultural, social e histórica en la que están inmersos. De esta manera podemos cuestionar la construcción de la identidad nacional, que se ha caracterizado por basarse en un pasado único y cómo se puede relacionar con las historias locales y regionales, las cuales también son influyentes en la conformación de las identidades locales, lo que permitiría conocer las diferentes escalas de la identidad.

La enseñanza de la historia a nivel primaria se ha visto cuestionada porque se limita a la transmisión de los contenidos aceptados por la Secretaría de Educación Pública, los cuales son parte de la historia oficial que ayuda a la construcción de una imagen de nación; pero también habría que cuestionar las prácticas docentes. Debido a que los docentes, al basarse en los libros de texto, sólo repiten lo mencionado en ellos, sin propiciar en los alumnos la reflexión y la comprensión causal de los sucesos históricos. Sin embargo, también se debe fomentar su capacidad de razonar para entender la historia, ya que tradicionalmente se les hace un cuestionario para su evaluación, concentrándose en datos específicos anteriormente mencionados. Por esta razón se busca una alternativa en su enseñanza, la cual, basada en los paradigmas constructivista y cognoscitivista, tiene como objetivo propiciar en los estudiantes una conciencia histórica; es decir, que al reflexionar los hechos del pasado, puedan entender el presente y por lo tanto actuar con mayor responsabilidad en el futuro.

Hay que reconocer que es un objetivo ambicioso, pero necesario para la actual realidad pedagógica, que tiene como finalidad propiciar en los estudiantes un aprendizaje significativo, consistiendo éste que los alumnos, al ir acercándose gradualmente al terreno de la Historia, se vayan identificando con su propio lugar de origen, su entorno regional y la nación a la que pertenecen; de esta manera se les ayuda a reforzar su identidad tanto

individual como colectiva. Si el conocimiento adquirido es importante para ellos les será difícil olvidarlo, ya que les compete en gran medida. Una forma de poder comenzar un aprendizaje significativo de la historia es mediante la enseñanza de una visión concéntrica

―como la llama Victoria Lerner―; es decir, partir de la historia local de la población a la que pertenecen los estudiantes, después, continuar con la historia regional, estatal, nacional e internacional, como lo han recomendado historiadores reconocidos, ya que de esta manera la historia se adapta al desarrollo cognitivo de los niños, esperando que sea más comprensiva para ellos. Se recomienda a los docentes que se incite a los educandos a investigar sobre su entorno cercano, ya que ellos al llegar a la escuela traen consigo un bagaje de conocimientos previos, que adquirieron informalmente pero que es necesario conocer porque es importante para lograr un aprendizaje significativo.

Una opción que se ofrece para lograr una articulación entre el viejo y el nuevo conocimiento en los estudiantes es a través de historias de la vida cotidiana ligadas entre sí, porque de esta forma ellos conocerán su historia local, y por lo tanto no será ajena para ellos, a diferencia de la historia nacional que es lejana y abstracta. Este tipo de historia surgió a partir de la llamada Escuela de los Annales, la cual ayudó a construir un enfoque diferente de la Historia, interesándose en conocer la vida cotidiana de épocas anteriores a través de documentos escritos, gráficos y orales, ofreciendo una visión distinta a la historia oficial. Para acercarse a esta nueva vía de conocimiento, la historia oral es una herramienta importante, ya que por medio de las entrevistas a personas mayores cercanas a los niños tendrán la posibilidad de conocer otro tipo de historia distinta a la oficial.

Además, indagar sobre un tema en específico sobre el pasado de la localidad permite que los estudiantes realicen un ejercicio de reflexión, ya que podrán cuestionar la información

hallada, y al compararla con otras versiones confirmarán o refutarán sus conocimientos previos. De esta manera se les permitirá conocer tanto la historia que sólo transmite hechos como aquella que investiga y trata de explicar los sucesos.

Esto conlleva a que los docentes rompan con la enseñanza tradicional, ya que durante el proceso de la investigación deben estar al pendiente de la construcción del conocimiento del estudiante. Es así como en esta didáctica alternativa se pueden combinar la enseñanza expositiva y guiada con el aprendizaje por recepción y descubrimiento.

Siguiendo esta nueva visión de la historia se realizó una intervención educativa a través de la impartición de un taller llamado “Un paseo por la historia de la comunidad El Coyolillo, Ver.”, en la escuela primaria de la comunidad de Coyolillo, municipio de Actopan, Ver. De esta manera se cumplió con uno de los objetivos específicos planteados al inicio de la investigación.

Para llevar a cabo dicho taller se eligieron dos grupos, tercero y sexto grado; el primero, porque en la asignatura de Historia, de acuerdo a los libros de texto, hay un interés por estudiar los rasgos del municipio y de la microrregión de residencia. En cuanto a sexto grado, sus conocimientos sobre la historia oficial de México les ayudaría a interrelacionar la historia regional, nacional e internacional.

Se inició el taller con la presentación del programa ―véase el apartado 5.1―, en donde el objetivo central fue ofrecer a los estudiantes una visión distinta de la Historia, ya que se les dio a conocer lo que los investigadores han escrito sobre su propia comunidad y la versión histórica propia que maneja su comunidad —lo cual despertó su interés por tratarse del lugar donde ellos viven—, sin dejar de lado su contextualización con la historia oficial que se les imparte. Es pertinente resaltar que tratar el tema de la historia de la comunidad no

significa que sea nula la relación con los programas curriculares de la asignatura de Historia; en todo caso, se debe abordar con ellos la mencionada visión concéntrica.

En las diferentes actividades elaboradas durante el taller ―véase el apartado 5.3―, se intentaron aplicar algunos conceptos de los paradigmas constructivista y cognoscitivista, sobre todo aquellos que fueran los más pertinentes para la elaboración del programa, como los niveles cognitivos de Piaget, la zona de desarrollo próximo de Vigotski o los conocimientos previos de Ausubel. Es decir, se intentó aplicar una enseñanza basada en el constructivismo con la finalidad de que el aprendizaje entre los niños fuera significativo, ya que al tratar de recuperar la versión histórica manejada entre la población fue posible conocer cómo se está conformando su memoria colectiva, la cual da sustento a la historia local y por lo tanto se configura su identidad colectiva.

Al principio del taller se tenía la intención de trabajar un mismo programa para los dos grupos, pero a medida que se avanzaba, fue necesario adecuarlo al nivel cognitivo de los estudiantes de tercero, debido a que se detectó que los niños sólo manejaban la noción de espacio cercano, lo que les dificultó entender la lejanía o cercanía de otros países en relación al nuestro; por lo tanto, se les complicaría relacionar la historia de su comunidad con otros países, lo cual era indispensable para trabajar las últimas unidades del programa. Por esta razón, con este grupo sólo se manejó la historia local del lugar donde viven y se trabajaron cuatro de las siete unidades programadas.

En cambio, con el grupo de sexto se pudo cubrir todo el programa y lograr la tarea final propuesta al comenzar el taller, que elaboraran una memoria con los temas propuestos por ellos mismos, sobre el pasado de su propia comunidad.

A lo largo del taller se trató de manejar en ambos grupos tanto una enseñanza expositiva como guiada, ya que a los educandos se les exponían los temas acordados en el programa, además que se motivaba la indagación de algún tema en específico; por ejemplo cómo eran las casas antes o cómo se vestía la gente, lo que ayudó a acercarse al contexto histórico de la comunidad. De esta forma se buscaba inducir en ellos la búsqueda de información acerca de la historia de la comunidad a través de la historia oral transmitida por sus familiares.

En cuanto a la actitud de los niños respecto al taller, se mostraban apáticos o sin entusiasmo cuando se trataban temas históricos nacionales debido a que carecían de significado para ellos, pues los veían como distantes y sin relación con su entorno inmediato; en cambio, en cuanto se les cuestionaba sobre su comunidad se mostraban participativos, o bien, se quedaban callados y atentos a lo que se les explicaba.

A partir de este acercamiento de la historia comunitaria con los estudiantes se elaboraron los productos finales del taller de acuerdo al desarrollo de los alumnos. Con el grupo de tercero se realizó un periódico mural y con los de sexto, una pequeña memoria del taller; para lograrlo se retomaron conceptos constructivistas como la zona de desarrollo próximo, la participación guiada y la cooperación grupal. Con los estudiantes de tercero se manejó la zona de desarrollo próximo, ya que algunas de sus compañeras de sexto los auxiliaron al principio en la elaboración del periódico mural, debido a que los primeros no habían realizado ninguno anteriormente. Finalmente, los educandos elaboraron su tarea; pero quien escribe esto tuvo que intervenir directamente en la selección de los dibujos, para que apareciera uno por cada niño. En cuanto al periódico mural, se mostró a la comunidad,

quienes se acercaron a verlo principalmente fueron los padres de los estudiantes a quienes se les impartió el taller.

En el caso de sexto grado, cuando realizaron su memoria sobre la comunidad se utilizó la participación guiada, en la que se manejó una transferencia de responsabilidades, ya que los mismos estudiantes realizaron el cuestionario de las entrevistas, y al final redactaron sus textos, teniendo la atención de la guía, quien estuvo instruyéndolos; es decir, que hubo una relación permanente entre la guía y los aprendices en la conformación del conocimiento. Para la elección de los textos que se presentaron en la memoria, los estudiantes prefirieron que aparecieran sus trabajos acerca de la comunidad, en lugar de los trabajos elaborados durante el taller.

Entre las limitantes de la intervención se puede comentar lo siguiente: faltó reflexionar sobre el pasado africano atribuido a la comunidad con los dos grupos que se trabajó durante el taller, como por ejemplo a través del color de la piel, pero como es una comunidad sensible a la discriminación y al rechazo por parte de las comunidades vecinas, se debía tratar con mucha delicadeza, por las actitudes de desagrado que demostraban al mencionárselos por esa razón se decidió no profundizar en ello. Otra limitante fue cuando el grupo de sexto tuvo dificultad para establecer el vínculo entre los distintos niveles de historia, por lo que trabajaron por equipos para realizar la relación histórica, donde se pudieran mostrar los diferentes sucesos.

Al final del taller, lo más gratificante fueron los comentarios finales, ya que los estudiantes de sexto mencionaron que a través del taller aprendieron historias de Coyolillo que desconocían hasta ese momento.

Con la realización de esta intervención educativa, se mostró cómo la investigación educativa puede entrelazar el ámbito escolar con la comunidad; es decir, que su campo de investigación no se limita a la educación formal, sino que también hay una apertura hacia la educación informal. Por ejemplo, en esta investigación la intervención educativa fue una estrategia viable para conocer la correspondencia entre los documentos escritos sobre Coyolillo con la historia comunitaria que se maneja entre la población. A partir del taller se lograron tejer redes familiares, de donde surgieron algunos informantes claves de esta investigación. Gracias a ellos fue posible conocer la falta de concordancia entre los documentos escritos sobre la comunidad con lo que la propia gente manifestaba de su pasado comunitario; así se tuvo la oportunidad de conocer cómo ellos construyen su propia memoria histórica, lo cual es parte de la identidad colectiva distinta a la manejada por los investigadores, quienes se limitan a exhortar el pasado africano de la comunidad, mientras que para la población, los sucesos históricos que se relacionan con lo agrario son de mayor relevancia. De esta forma dan a conocer una propuesta de una identidad colectiva, originada por la misma población.

Este trabajo es una aportación a la investigación educativa porque muestra cómo a través de la combinación de una educación formal e informal, es posible observar la relación que se establece entre la historia local y la nacional. Así, por medio del estudio y elaboración de microhistorias, basándose en la historia oral puede ser una vía para conocer la diversidad que constituye a la nación. De esta manera, la escuela, en lugar de ser un centro donde la asignatura de Historia ha sido un instrumento para la formación de una sola cultura nacional, dará la oportunidad de un acercamiento a la historia comunitaria con los propios integrantes que la han construido, y transmitírsela a las generaciones más jóvenes.

Es así, como esta experiencia de trabajo en la intervención educativa es una propuesta para que, en futuras investigaciones, investigadores, docentes o estudiantes de historia, pedagogía o antropología, vean la intervención como una alternativa viable para conjugar la interdisciplinariedad en el trabajo de investigación.

Con el objetivo de continuar con la recuperación de la memoria histórica de Coyolillo, después de haber realizado la intervención educativa se buscó la posibilidad de trabajar en la comunidad para seguir investigando sobre su historia con informantes claves. Se eligieron personas mayores, reconocidas entre la comunidad por su conocimiento del pasado de Coyolillo, quienes desde su propia perspectiva proporcionaron algunos temas que no se han investigado en profundidad en la comunidad, como el de los Carrancistas o la figura de Manuel Parra, ofreciendo una alternativa novedosa por investigar de la historia de Coyolillo.

Con estas entrevistas se cumple el segundo objetivo específico, que tenía como finalidad conocer cuáles eran los sucesos evocados por los informantes, y así acercarse a la memoria colectiva de la comunidad, que es parte de la historia local. Los sucesos mencionados tienen en común un trasfondo agrario, cuando trabajaban la tierra como campesinos o la posesión de la tierra, cuando se dio la repartición de los ejidos.

Es así como los coyoleños, lejos de enfatizar un pasado africano que, no sienten como parte de su pasado, (ya que cuando se les hicieron las preguntas en relación a su origen, no mostraban ningún interés en comentar sobre el tema, además de mostrar actitudes de desagrado o molestia) lo hacían a un lado. Lo cual, como menciona Joutard, es un caso de olvido en la memoria colectiva, ya que al cuestionarlos por el tema daban respuestas vagas o negativas, lo que no implica que esa ausencia de interés signifique que sean ignorantes al respecto. Mientras que en los temas sobre los Carrancistas y la figura de Manuel Parra, los