Chapter XII: Conclusion
A. 4 Interior Products
EXTERIOR.
Brasil es un país que, gracias a sus particularidades geopolíticas en el continente latinoamericano, su potencial, tanto natural como económico y comercial, y la aplicación en los últimos años de políticas de carácter multilateral que validan las directrices de su política exterior, ha ocupado y viene ocupando un lugar privilegiado y primordial dentro del escenario internacional.
Asimismo, es preciso mencionar que la proyección de liderazgo y la firmeza de sus propósitos se han configurado a lo largo de su propia historia, “desde principios del siglo XIX, la máxima aspiración de la política exterior brasileña ha sido alcanzar un reconocimiento internacional basado en la expectativa de que Brasil asumiría el rol de un “país grande” en los asuntos internacionales”48. En el transcurso del último siglo, Brasil ha sido considerado el país con mayor proyección económica, política y comercial de toda América Latina. Estas características convierten a Brasil en el país de referencia en la región, y por ende, su importancia se vuelve cada día mayor para el desarrollo de todo el continente Latinoamericano.
“Las características de la política exterior brasileña pueden ser diversas dependiendo de la época y la perspectiva en que se analicen; sin embargo, pueden observarse características permanentes que le permiten identificarse con una política exterior coherente y estable”49, características en ámbitos tales como: integración y cooperación con países de la región, liderazgo y diversificación de sus políticas en distintas esferas de la política internacional, su notable deseo de hacer parte de los grandes cuerpos decisorios del mundo entero y su ambición de ejercer un poder justo y legítimo dentro de las relaciones internacionales.
48 SOARES De Lima, María Regina y Hirst Mónica. El Brasil como Estado intermedio y poder
regional: desafíos y oportunidades. Tomado de la Revista: International Studies. Vol. 82, Número 1, 2006.
49 Recuperado de: http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/yglesias_g_p/capitulo1.pdf. Septiembre 24 de 2010. Hora: 9: 45 A.M.
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Sus grandes indicadores, su población, su extensión territorial, su creciente y desarrollada industria y la producción representada en exportaciones e importaciones a distintos países, le dan la característica de poseer la mitad del peso de la economía del total suramericano y casi la mitad de la población de América Latina.
Como resultado se puede decir que Brasil a lo largo de este último siglo ha fundado su poderío en estos grandes indicadores, procurando un país que se ve a sí mismo como el eje del potencial Latinoamericano y en donde la aspiración brasileña de influir en las reglas y en los regímenes del sistema internacional se ven fundamentados principalmente en la profesionalización de su diplomacia, en la aplicación de sus intereses nacionales, en la elaboración de una agenda internacional congruente y objetiva con su posición en el continente americano y en el mundo entero.
El constructo fundamental de la política exterior brasileña se ha fundamentado en que aspira a conservar “cierto nivel de independencia para decidir sus acciones en los asuntos internacionales. (…), además de sus esfuerzos por preservar una voz independiente en la comunidad internacional, dando claras señales de querer expandir sus roles y responsabilidades en la política regional, en las agendas del Tercer Mundo y en las instituciones multilaterales”50. Éste ha sido uno de los
principales objetivos de la política exterior de Brasil; asumir una posición de importancia dentro de la arena internacional, en donde tenga la capacidad de intervenir y adecuar posiciones según sus principios rectores como nación, pero también, mantener grados de independencia para poder decidir asuntos importantes para su futuro, y para el futuro de la región.
Como consecuencia, Brasil ha comprendido que el poder que ha venido adquiriendo, no solamente en el ámbito económico, sino también en el comercial y en el diplomático, conlleva grandes responsabilidades y, en gran medida, las políticas del ex Presidente Cardoso, y del actual mandatario Luis Ignacio Lula da
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Silva, de construir una América Latina unificada y poderosa, tienen su base fundamental en el camino que Brasil tome, entendiendo que su poder regional implica obligaciones con los demás países de la región y además supone la “capacidad de compartir y distribuir las líneas de ejercicio del poder internacional y entender los requerimientos de países menos poderosos pero que son socios necesarios”51; en otras palabras, comprender que, como un Estado con altos niveles y grados de crecimiento y desarrollo, su política exterior debe extenderse a distintas regiones del mundo entero, con el expreso objetivo de influir (económica, comercial y diplomáticamente), en asuntos que favorezcan su posición de Estado emergente y protagonista en los asuntos internacionales.
Métodos de acción multilateral más incisivos – como el objeto de nuestro estudio - el ingreso al Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente, importantes iniciativas para crear, fortalecer y vigorizar la Unión de Naciones Suramericanas, sus esfuerzos para construir relaciones fuertes y duraderas con países como Rusia y China, el apreciar la región de Oriente como una alternativa comercial y de desarrollo energético, dan clara cuenta de que las metas de la diplomacia brasileña no se concentran tan solo en la región de Latinoamericana, sino que también, su propuesta va encaminada a ser un actor de gran relevancia en los distintos escenarios donde se realiza la más alta política y en donde las decisiones contemplan una visión de mundo más compleja; ésta propuesta se legitima en su posición actual dentro del sistema internacional, y en donde su actuación incurre en la proyección más allá de sus fronteras nacionales o regionales.
Todas estas aspiraciones han ido acompañadas de un fortalecimiento institucional claro, en donde la democracia activa y la participación de actores internos en la construcción de una política exterior viable han configurado un Brasil mucho más fuerte en sus aspiraciones de carácter internacional, promulgando por el multilateralismo y en su participación activa de las distintas organizaciones de
51CARDONA Cardona, Diego. Países emergentes y potencias regionales en América Latina: Una
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carácter regional y mundial, cuestiones tales como: (MERCOSUR, Ronda de Doha, UNASUR).
Analizando las actuales directrices adoptadas por el gobierno brasileño, cabe resaltar que existe una nueva línea de acción más clara y activa que ha dado pie a cambios institucionales y métodos de acción multilateral más fuertes, lo cual es consecuencia, tanto del perfil político de los hacedores de la política exterior como de las propias metas de la diplomacia presidencial brasileña.
“Desde los años ochenta, la posición adoptada por el Brasil ha sido la de control de daños, tratando de retrasar o incluso bloquear la introducción de reglas y procedimientos que pudieran: a) introducir diferenciaciones entre los países en desarrollo, b) debilitar las reglas multilaterales, y c) someter políticas domesticas y cuestiones sustantivas a la disciplina normativa del régimen de comercio.”52. Estas últimas cuestiones que han sido el camino por el cual ha recorrido la diplomacia brasileña han generado procedimientos que han favorecido la generación de posiciones y la puesta en marcha de acciones políticas fieles a un determinado camino, recorrido por los gobiernos democráticos.
Así pues, no se ha producido una ruptura completa en relación con gestiones anteriores, sino que se han propuesto nuevas metas de gestión y de inserción a nivel regional y a nivel global. Dentro de las principales características que se pueden observar, está un mayor activismo por parte de la diplomacia brasileña y de distintos organismos de la política estatal, que han contribuido poco a poco a edificar una política con mayores propuestas hacia el exterior, una presencia más efectiva a lo largo de la región y del mundo y un cumplimiento de las normas y de los audiencias a los cuales Brasil se hace presente.
Para comprender de mejor manera el papel que cumple Brasil dentro del sistema internacional, es preciso analizar las directrices que fundamentan el ejercicio político de su diplomacia, en éste sentido a continuación se explicitaran los criterios fundamentales que favorecen la aplicación de su política exterior, para
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regional: desafíos y oportunidades. Tomado de la Revista: International Studies. Vol. 82, Número 1, 2006.
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finalmente, en el siguiente capítulo, elaborar un análisis crítico sobre la intención de Brasil de pertenecer al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente y las reales posibilidades de dicha disposición.
“El profesionalismo, la estabilidad, el carácter principista, el pragmatismo y la autonomía de reflexión”53, son los elementos básicos e inquebrantables en la
política exterior brasileña. Mediante la aplicación, configuración y puesta en marcha de dichos mecanismos, la diplomacia brasileña ha alcanzado altos niveles de representación y actuación dentro del sistema internacional, y han sido eficaces, para el papel que cumple hoy en día Brasil en el mundo entero.
El profesionalismo hace referencia a aquella formación íntegra, organizada y perfeccionada que recibe todo el cuerpo diplomático brasilero, para cumplir efectivamente y de manera justa con los intereses propuestos por la nación. El cuerpo diplomático brasilero es uno de lo más preparados y capacitados del mundo entero, con lo cual la participación y el ejercicio de su labor dentro de los organismos internacionales, la puesta en marcha de sus buenos oficios en distintos conflictos, la ayuda humanitaria a distintas regiones del mundo y el acatamiento de las normas internacionales, favorecen el protagonismo de su estructura diplomática en los asuntos de carácter internacional y benefician la puesta en marcha de sus objetivos e intereses nacionales.
La estabilidad se refiere a la continuidad que Brasil ha mantenido, a pesar de los cambios sufridos en su sistema político, (regímenes militares y autoritarios), de su política externa y de la aplicación de sus intereses nacionales; “la estabilidad no es más que una expresión de solidez, de la política exterior, pues lo que Brasil pretende es impedir que se desvié el logro de sus objetivos regionales e internacionales enfocados a una economía estable, una participación activa en los asuntos internacionales y el desarrollo del comercio que le permita crecer y
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desarrollarse”54, es decir un fortalecimiento de su posición en el escenario
internacional, a partir de los ámbitos que estructuran su política externa.
El carácter principista es la forma de legitimar el respeto por las normas del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos; por medio de dicha actuación, Brasil ha ganado credibilidad y validez dentro del mundo actual. Los intereses propuestos por el Estado brasileño, tienen como objetivo primordial el acatamiento por las normas internacionales, aún con mayor preponderancia, cuando se trata de aspectos humanitarios. “El respeto mostrado por los instrumentos jurídicos, le ha dado confianza a otros países para actuar como mediador e intermediario en conflictos internacionales, abanderando la vía pacífica, condenando la agresión y defendiendo los principios de igualdad y soberanía entre las naciones”55. La cooperación internacional y el cumplimiento de las leyes internacionales han sido una base indispensable de la política exterior brasileña.
La política exterior brasileña también es pragmática “lo que se traduce en su poder de adaptación, práctico y realista, ante las circunstancias en el contexto internacional, el cual se enfrenta a constantes y espontáneos cambios generados por crisis económicas, sociales o de regímenes gubernamentales”56. En este
sentido, la no intervención en asuntos de otros Estados y el respeto por las diferencias ideológicas o políticas, legitiman al Estado Brasileño a realizar ajustes en lo que respecta a su política exterior dado las circunstancias que pueda sufrir el sistema internacional, con la expresa intención de preservar el bienestar y la prosperidad de la comunidad.
La autonomía de reflexión ha sido un mecanismo de gran importancia para la diplomacia brasilera como ejercicio auto-reflexivo, que puede apreciarse desde dos puntos de vista: “el académico, con el perfeccionamiento de sus políticos y el
54 CAVALCANTI, Holanda, Geraldo. Política Exterior Brasileña. México: Cuadernos IMRED 1984, Pág. 9.
55 Ibíd. Pág. 10.
56 Recuperado de. http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/yglesias_g_p/capitulo1.pdf. Septiembre 24 de 2010. Hora: 11: 00 A.M.
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pragmático, a través del trabajo diplomático, la autonomía de la reflexión muestra la conciencia clara de la individualidad que no se deja caer en un internacionalismo fácil procurando una visión global de los problemas internacionales”57, en otras palabras, está claro que, mediante esta característica
Brasil, busca identificar, crear y legitimar su propia visión acerca de los problemas que se ciernen en el mundo entero, para así, generar objetivos y soluciones que satisfagan a la diplomacia brasilera, a la proyección de sus intereses nacionales y que revitalicen su posición de potencia emergente en el sistema internacional. Las características mencionadas anteriormente favorecen nuestro estudio ya que permiten establecer y observar el interés de Brasil de pertenecer al sistema internacional como un Estado que respeta la leyes y los acuerdos de carácter internacional, además de participar, mediante una diplomacia bien preparada, en las grandes esferas de poder, tomar decisiones que se ajusten a la proyección de sus intereses nacionales y ejercer un poder que se sustente en sus principios de política exterior, de su diplomacia y de sus buenos oficios.
Como resultado y estudio de estas directrices, la vocación brasilera de pertenecer al sistema internacional como un Estado diplomático y activo, y con un deseo ferviente de mantener relaciones adecuadas y proactivas con distintas regiones y países del mundo, ha identificado los siguientes principios que guían su accionar en cuanto a política exterior:
1. La solución pacifica de los conflictos, 2. La autodeterminación de las Naciones,
3. La no intervención en los asuntos domésticos de terceros países,
4. El apego a las normas y principios del Derecho Internacional Humanitario y, 5. El multilateralismo.
57 Recuperado: http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/yglesias_g_p/capitulo1.pdf. Septiembre 24 de 2010. Hora: 11: 45 A.M.
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La vocación de la política exterior brasileña más allá de la autonomía a través de la integración, busca inaugurar un tipo de autonomía a través de la afirmación de los intereses nacionales, en donde se advierte un mundo con poderes regionales fortalecidos y el uso del “método diplomático de coaliciones, en donde se presenta una coordinación de acciones en bloque y un establecimiento de alianzas y alineamientos congruentes con organizaciones multilaterales de poder”58. Un multilateralismo que privilegia:
• El desarrollo económico y social,
• La la relación entre países en desarrollo y países desarrollados y de los países en desarrollo entre ellos.
Asimismo, se convierten fundamentales las relaciones comerciales y políticas que los países en desarrollo establecen entre ellos y, por ende, “el fortalecimiento de los vínculos Sur – Sur es una de las vertientes más importantes de la diplomacia brasileña”59, foros como: América del Sur-Países Árabes, (ASPA) y América del
Sur-África, (ASA) y además el foro IBAS, “han permitido mejor conocimiento reciproco entre las regiones y los países, propiciando iniciativas y contactos que promueven el comercio, las inversiones y la cultura, además de la coordinación política en temas de interés común”60; está interacción fortalece las relaciones brasileñas con el mundo actual y alienta el desarrollo y la participación integral con las distintas regiones del mundo, proceso vital para el reconocimiento como Estado con gran proyección política.
Por tal motivo se hace hincapié en la importancia en las relaciones multilaterales, en donde, a partir de los noventa, con el ex – presidente Cardoso la actividad
58VILLA Duarte, Rafael y VIANA Trindade Manuela. Política exterior Brasileña: Nuevos y viejos caminos en los aspectos institucionales, en la práctica del multilateralismo y en la política para el sur. Revista de Ciencia Política, Volumen 28 N° 2, 2008, pág. 77-106.
59 LEAO Carneiro, Valdemar. Embajador de Brasil en Colombia. En: Crónica Universitaria, “Revista de la Universidad Sergio Arboleda”, Brasil: El futuro en el presente. No. 38/Abril-Junio de 2010, Pág. 6.
60 LEAO Carneiro, Valdemar. Embajador de Brasil en Colombia. En: Crónica Universitaria, “Revista de la Universidad Sergio Arboleda”, Brasil: El futuro en el presente. No. 38/Abril-Junio de 2010, Pág.7.
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diplomática se ha proyectado en grandes proporciones. El deseo de hacer parte de las grandes esferas de la política internacional es recurrente, por tal motivo, con la expresa intención de tener una participación activa, eficaz y enérgica en ámbitos de carácter internacional y aún con mayor acento en las decisiones que sean tomadas y que tengan como consecuencia directa el ejercicio político, Brasil ha identificado algunos temas que favorecen su agenda internacional y vigoriza su posición como potencia emergente en el mundo, estos temas son los siguientes:
Fortalecer y defender la democracia, Promover el desarrollo sostenido, Proteger el medio ambiente, Proteger los derechos humanos,
Combatir el narcotráfico y el crimen organizado,
Fomentar la no-proliferación de armas de destrucción masiva, Integrarse a la economía global,
No discriminación en materia de comercio internacional y transferencias tecnológicas61.
Estos temas que se convierten en los puntos principales de la agenda internacional brasilera, favorecen su liderazgo dentro de la región y lo impulsan a cumplir una función proactiva dentro del sistema internacional. Asimismo, la cooperación mediante la aplicación de objetivos similares con otros países, favorece la intención de Brasil de ejercer un poder legítimo y diplomático para con la región y para con el mundo entero, buscando como objetivos primordiales el desarrollo interno del país, la autonomía en las decisiones que toma, la visión para
61 LAMPREIA, Luis Felipe. La política exterior brasileña. Continuidad y Renovación. Septiembre de 2006. Disponible en:
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el mundo de un Brasil fuerte, dinámico y legitimo, dispuesto a protagonizar un papel relevante y efectivo hacia el interior de las relaciones internacionales.
De esta manera, apreciamos que la política exterior brasilera cumple un papel activo, dinámico y laborioso que busca fortalecer su soberanía y la aplicación de los intereses en los asuntos internacionales actuales, por ende, la política exterior ha sido coherente y continua, con unas bases diplomáticas fuertes que le permiten hacer frente a los asuntos internacionales y legitiman decisiones tan importantes para el gobierno brasileño, tales como: pertenecer al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, entendiendo que su actuación dentro de dicho organismo alentaría su actual posición como Estado emergente, y además favorecería la cooperación, los buenos oficios, la legitimidad de su accionar en distintas esferas políticas y la defensa de los derechos humanos, que como resultado, beneficiarían el posicionamiento que cumple Brasil hoy en día en el mundo entero.
Hemos analizado en el presente capítulo, el papel que cumple Brasil dentro del sistema internacional actual dado su posicionamiento como potencia emergente; asimismo estudiamos los principales rasgos de su política exterior para comprender su intención de ser un Estado participativo y activo en los asuntos internacionales actuales, para en el próximo capítulo, y teniendo como base estos principios, elaborar un análisis detallado de la decisión brasilera de pertenecer al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente.
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