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Todo lo que hemos enseñado en los anteriores ca​pí​tu​​los, es para mejorar y corregir el comportamiento fren​​​te al amor y el hogar, porque estos son factores esen​​​cialisimos para tener éxito y felicidad en la vida. El amor no es solo sexo, como muchos llegan a confundirlo y el matrimonio no puede existir sin buenas

rela​ciones, por tanto ha llegado el momento de refle​xio​nar y cambiar ra​​- dicalmente frente al amor y el hogar, de lo contrario, no encontraremos mas que fracasos, frustra​cio​nes y desen​gaños.

Pensemos serenamente y reconozcamos que el hogar no puede supervivir sin buenas relaciónes, y que en la in​​​mensa mayoría de los hogares nunca se aplican las bue​​nas comúnicaciónes, la persuasión y el diálogo, los es​tí​​​mulos de la conducta, la motivación y demás ins​tru​men​​tos de relaciónes humanas, factores todos indispen​sa​​bles para la buena convivencia.

Debemos comprender a demás, que el hogar es el ma​​nantial de todos los éxitos o fracasos del ser humano, por​​que nosotros como niños allí fue donde aprendimos y asímilamos la base de nuestra personalidad y conduc​ta. En el hogar se aprende a amar o a odiar, a respetar o a irrespetar, a gozar o a sufrir, en fin, a portarnos bien o a portarnos mal en la vida y por eso la importancia de con​​​​servarlo intacto y convertirlo en un éxito.

Lo curioso es que todo mundo se preocupa por estu​diar una profesión, arte u oficio, pero nadie se preocupa por estudiar la profesión, más difícil del mundo, que es la de desempenarse bien en el matrimonio. Son muchos los que creen de buena fe que para llevar bien el ma​tri​mo​nio no hay que prepararse y estudiar, sino que esto es algo can lo cual ya venimos dotados por naturaleza, y solo después de que fracasan es que comprenden el tre​​​​​mendo error en que se encontraban.

Haciendo una clasificación un poco generalizada en​con​tramos tres clases de hogares a saber:

El hogar infierno. Es aquel donde nadie respeta ni obe​​dece a nadie, todos, grandes y pequeños, se insultan y se ultrajan mal; cada uno entra y sale sin despedirse ni sa​lu​​dar a nadie; no se ven sino reproches y malas ca​ras por to​do lado; se ofenden y se fastidian unos con otros, sin que haya una autoridad competente que con​tro​le y di​rija. Pro​piamente, este no tiene ninguna caracte​rís​​- tica de ho​gar, sino de una carcel o un ma​nicomio, por​​que allí se pe​​lea a todo momento y no hay respeto pa​​ra na​die.

El hogar purgatorio. Este resulta uno de esos hogares frios y anárquicos, donde no existe diálogo ni enten​di​mien​​​​to; si bien no se llega a irrespetos y peleas como el an​​​​terior, tampoco reina la paz, y cada uno hace su vida ais​​​​la​damente de los otros, sin comúnicarse sus planes, pro​pósitos, ideales y sentimientos. No se ve sino silen​cio, tirantez, egoismo y falta de compañerismo; nunca hay diálogo ni comunicación cordial y amistosa.

El hogar paraiso. Allí todo es compañerismo, diálogo y alegría; cada uno hace participe a los demás de sus pro​​yectos, planes y propósitos; se ayudan unos con otros, tanto material como qeneralmente; los mayores son respetuosos con los menores y los menores con los ma​​yores; hay camaraderia y charlas agradables; todos se despiden al salir y saludan amblemente al volver; cada uno muestra

interes cariño y amistad por los otros: en conclusión hay un ambiente agradable y estimulante para vivir alegremente; es un hogar que resulta un ver​da​dero paraiso, pues aunque haya dificultades, aquellas pa​recen no existir, porque siempre se resuelven con una ac​titud positiva y constructiva.

Total de estas tres clases de hogar, en el único que se apli​​can los principios de relaciónes humanas es en el ho​gar paraiso, por eso merece este calificativo; pero des​​graciadamente, esta clase de hogares solo representa el 10% de todos los hogares y el corresponde a los ho​ga​​res fracasados. Hay muchos que sostienen que el ma​tri​​monio es suerte y eso es absolutamente falso, porque co​​nocemos miles de hogares “infierno”, que se han con​ver​​tido en paraiso cuando han comprendido su finalidad y se han educado para llevarlos bien.

Estamos absolutamente seguros, que la buena elec​ción es básica y primordial para lograr el éxito en el ma​trimonio, porque alli se suman siempre las cualidades o defectos de los contrayentes, por ejemplo: Si se casa una pareja en la cual cada uno tenga un 50°% de defectos y un 100% de cualidades, pues se van a sumar los de​fectos del uno, a los defectos del otro, o el uno anula el 50% de cualidades con su 50% de defectos, de tal ma​​nera que en la buena elección esta el éxito en el matr​mo​nio y quien no acierta a elegir fracasa.

Mucho se ha indicado en este libro para corregir nues​tra conducta y aplicar las buenas relaciónes en el ho​gar, lo importante es que dichas enserlanzas no sean to​​madas como una simple teoría y un simple tratado; si​no que sirvan para una total transformación del compor​ta​mien​to de las personas que quieren superarse en el cam​​po de las relaciónes humanas, en todas sus áreas de apl​icación. Es natural que todas las personas cuando no son comprendidas acuden a los métodos rutinarios y tra​di​cio​​nales, tales como el reproche y el insulto, pero aqui he​​mos ensenado que esos métodos nunca han dado bue​nos resultados, ni los daran nunca; es necesario seguir mé​todos acertados y positivos, si se quiere cambiar la fo​r​ma de vida en el hogar.

Un grave error que a diario cometen los padres para edu​car a sus hijos, es el de estar constantemente ofre​cien​doles premios o castigos; por ejemplo: Si se de​- ja ba​ñar le regalo un caramelo, si se toma la sopa lo lle​vo a pasear al parque, si aprueba el año le hago un buen re​galo. O también al contrario si no hace tal o cual cosa lo castigo. Juntas cosas son perjudiciales, la una porque el niño se vuelve interesado, que no hace nada sin recibir la correspondiente retribución y premio, y la otra porque se acostumbra a no realizar nada si no es porque alguien lo presiona y obliga; pero como muchos padres amena​zan y no castigan, entonces se vuelve cínicos e inmunes a las amenazas.

La educación correcta consiste en enseñar al niño a te​ner voluntad propia para hacer las cosas, haciéndole com​prender que siempre el beneficiado de todos sus ac​tos y realizaciónes es el mismo, y que no es un favor que le pedimos para que realice algo, sino un deber propio pa​ra su propia realización y satisfacción, es

declr, para lo​grar mejores cosas.

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