Final Results
3. Internal Migration: trends and Patterns
En 1975 Levi opta por jubilarse y deja la dirección de la fábrica Silva, en la que seguirá como consultor durante otros dos años. Esta decisión le permitirá dedicarse por completo a su vida como escritor. Años atrás, Levi se había definido a sí mismo, sirviéndose de la metáfora de un centauro, como un híbrido dividido entre la química y la literatura, entre el lenguaje técnico‐científico y el humanístico, y entre la identidad italiana y la judía. Vive la jubilación como una liberación337 y reconoce que hasta entonces rechazaba la calificación de escritor porque para él era un oficio oscuro, nocturno. No obstante, sigue reacio a considerar la escritura como un trabajo; para él es un reposo, unas vacaciones. La transformación fue tan grande que llegó a afirmar: “Ho smesso di fare il chimico, ho cambiato la pelle”338, aunque haya tenido que elegir entre las dos almas que contiene su cuerpo. Primo Levi en un congreso en el salón San Paolo de la plaza San Carlo de Turín, 5 de enero de 1975339
De hecho, Levi es un escritor‐testigo, autor de relatos “fantacientíficos” y “fantabiológicos”, como los definía Calvino, y narrador a la par de la profesión del químico: múltiples almas para un solo escritor. En 1986, Levi declara que, tras haber trabajado casi treinta años en la fábrica Silva, no percibía contradicción alguna entre el hecho de ser químico y el de ser escritor; más bien habla de un refuerzo mutuo entre ambas profesiones. Pero
337
Levi, Primo y Tullio Regge, Dialogo, op. cit., p. 62.
338
Luce, Dina, “Il suono e la mente”, Entrevista radiofónica, RAI seconda rete dadiofonica, 4 octubre 1982, en Levi, Primo, Conversazioni e interviste, op. cit., p. 33.
339
Copyright del diario La Stampa, reproducción del Centro Internazionale di Studi Primo Levi. [En línea. Disponible en: http://www.primolevi.it/Web/Italiano/Strumenti/Immagini/Incontri?img=FPOLI_L00031. jpg]
trabajar en la fábrica, y sobre todo dirigirla, implicaba muchas otras cosas alejadas del mundo de la química: contratar y despedir al personal, pelearse con el dueño, ocuparse de aburridos asuntos burocráticos… Todas estas labores son totalmente incompatibles con la escritura, que exige, según Levi, “una certa pace dell’anima”. Por ello, cuando llegó la hora de la jubilación y pudo solicitarla, sintió haber nacido de nuevo, renunciando de tal forma a la que había sido hasta entonces su “alma” número uno, la “química”: Ho vissuto in fabbrica per quasi trent’anni e devo ammettere che non c’è contradizione fra l’essere un chimico e l’essere uno scittore, c’è anzi un reciproco rinforzo. Ma stare in fabbrica, anzi, dirigere una fabbrica, significa molte altre cose diverse e lontane dalla chimica: assumere e licenziare personale; litigare col padrone, con clienti e fornitori; far fronte a incidenti, ed essere chiamati al telefono, magari di notte o durante una cena da amici; occuparsi di noiose faccende burocratiche; e tante altre “soul destroying tasks”, compiti che distruggono l’anima. Tutti questi affari sono brutalmente incompatibili con lo scrivere, che esige una certa pace dell’anima; perciò mi sento veramente nato una seconda volta quando ho raggiunto l’età della pensione e ho
potuto dare le mie dimissioni, rinunciando così alla mia anima numero uno340.
El universo de la química, como recuerda en su “Dialogo” con Tullio Regge del año 1984, le dotó de una amplia gama de metáforas, e igualmente le enseñó a pesar y filtrar las palabras341. En comparación con otros colegas escritores, se sentía enriquecido por sus conocimientos científicos, ya que términos como “claro”, “oscuro”, “pesado”, “ligero” o “azul”, tenían para él una variedad de significados más extensa y más concreta. Se sirvió de estos conocimientos de uso poco común, que desbordaban la experiencia ordinaria, para ampliar, en sentido técnico, su propio lenguaje. Dispuso de un inventario de materias primas, de “tessere per scrivere”, más amplio del que posee aquel que no tiene una formación técnica. En su opinión, la precisión y la concisión, el redactar de manera clara, son características que heredó del trabajo de químico:
La chimica, che poi era una chimica ‘bassa’, quasi una cucina, mi ha fornito in primo luogo un basto assortimento di metafore. Mi ritrovo più ricco di altri colleghi scrittori perché per me termini come ‘chiaro’,‘scuro’, ‘pesante’, ‘leggero’, ‘azzurro’, hanno una
340 Roth, Philip, “Intervista di Philip Roth a Primo Levi”, en Levi, Primo, Il sistema periodico, op. cit., pp. 244 y sig. 341 Levi, Primo y Tullio Regge, Dialogo, op. cit., pp. 59‐60.
gamma di significati più estesa e più concreta. Per me l’azzurro non è solanto quello del cielo, ho cinque o sei azzurri a disposizione… Voglio dire che ho avuto per le mani dei materiali di uso non corrente, con proprietà fuori dell’ordinario, che hanno servito ad ampliare proprio in senso tecnico il mio linguaggio. Quindi dispongo di un inventario di materie prime, di ‘tessere’ per scrivere, un po’ più vasto di quello che possiede chi non ha una formazione tecnica. In più ho sviluppato l’abitudine a scrivere compatto, a evitare il superfluo. La precisione e la concisione, che a quanto mi si dice sono il mio
modo di scrivere, mi sono venute dal mestiere di chimico342.
En abril de 1975, publica Il sistema periodico, una autobiografía en veintiún relatos, cada uno de los cuales tomará como título un elemento de la tabla de Mendeleiev. Los textos que lo componen constituyen un cuadro de sus orígenes familiares, de historias personales y de sus ambiciones literarias, aunque también hay dos relatos de “pura” invención, “Piombo” y “Mercurio”, escritos en letra cursiva para diferenciarlos del resto del libro. Todos ellos habían sido escritos a lo largo de más de cuatro décadas. “Titanio”, por ejemplo, fue publicado con el título de “Maria e il cerchio” en L’Italia socialista en 1948, y los ya citados “Piombo” y “Mercurio” fueron escritos antes de la guerra, aunque fueron después sometidos a un profundo proceso de revisión. La célebre tabla de Mendeleiev se convierte en el sistema a través del cual Levi logra mantener una unidad en el texto, creando un orden en el interior de la estructura narrativa.
342 Levi, Primo y Tullio Regge, Dialogo, op. cit., pp. 59 y 60.
Se trata de su libro más autobiográfico, donde narra sus historias privadas y públicas. A pesar de que su intención inicial había sido escribir una obra sobre los químicos, el texto se había convertido en una narración “memorialística”, que sin embargo contiene proyecciones hacia el exterior, líneas de fuga, entre la gran historia y la “microhistoria” del yo “narrante”. Levi es el primero que utiliza este término en un libro de narrativa, idea que probablemente tomó de la lectura de la novela Fiori blu de Raymond Queneau, traducida al italiano por Italo Calvino. De este modo, el memorialismo de Levi logra incorporar, junto con las temáticas científicas y técnicas, la historia de Italia en un difícil momento histórico, la historia del pueblo judío y la historia de Europa entre los años treinta y cuarenta. En una carta del año 1974, Italo Calvino (I libri degli altri, 1991) le comunica su valoración positiva acerca del volumen que constituye, también desde el punto de vista narrativo, el giro experimentado por Levi desde el tema del Lager a la verdadera narración, sin por ello perder su raíz autobiográfica343.
Una vez más, Levi aprovechó algunas de las entrevistas que realizó tras la publicación de la obra para seguir reflexionando “en voz alta” sobre su propia escritura. En una conversación con Giorgio De Rienzo y Ernesto Gabliano344 afirmó que, en cierto modo, consideraba que había escrito la autobiografía de un químico en la que trató, además, de vincular un estudio de una condición humana particular, de una singularidad, con el de la condición humana en su generalidad, mostrando, además, su ambigua polivalencia, aspectos ambos que trata de incorporar a su escritura. Con todo ello espera haber logrado hacer visible el placer del trabajo científico, su nobleza, su valor formativo; demostrar, en suma, que la ciencia y la técnica no sólo pueden ser el argumento de un libro, sino también una escuela de pensamiento y de escritura345. El libro le sirve, además, para reafirmarse en su convicción de que “la ragione non può andare in vacanza346; es decir, que sigue siendo necesario creer en el poder de la razón incluso para comprender el nazismo, que entiende como la pérdida de dicha razón. Mostrar, en suma, cómo algunos elementos químicos tienen una larga historia, una fisonomía humana, un carácter de alguna manera antropológico.
343 Cit. en Belpoliti, Marco, Primo Levi, op. cit., p. 158. 344
De Rienzo, Giorgio y Ernesto Gagliano, “La ragione non può andare in vacanza”, Stampa Sera, 13 mayo 1975, en Levi, Primo, Conversazioni e interviste, op. cit., pp. 115‐116.
345 De Rienzo, Giorgio, “La ragione non può andare in vacanza”, en Levi, Primo, Conversazioni e
interviste, op. cit., p. 117.
346
De Rienzo, Giorgio, “La ragione non può andare in vacanza”, en Levi, Primo, Conversazioni e
La Stampa, 13 de mayo de 1975
También en ese mismo 1975, la pequeña pero prestigiosa editorial milanesa Scheiwiller publica sus poesías en un volumen titulado L’osteria di Brema, después de la negativa que recibió de la editorial Einaudi. Unos años antes, en 1970, los había publicado por primera vez de forma privada. Se trataba de un volumen escrito a máquina, con una cubierta de cartón carente de título, que contenía veintitrés poemas y del que se hicieron trescientas copias. Cinco años después, el libro recogía veintisiete poemas y se hizo una tirada de mil quinientos ejemplares. Una curiosa coincidencia es que la fecha que aparece en el volumen del día en que éste acabó de imprimirse es la del 25 de abril de 1975, justo treinta años después de la Liberación. La poesía más antigua es “Crescenzago”, que escribió en febrero de 1943347.
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Todos estos poemas formaron parte de la recopilación de textos que Levi publicó en 1984 con el título Ad ora incerta.
En este mismo año Levi traduce para la editorial Einaudi el libro de la antropóloga Mary Douglas, Natural Symbols348, y propone a la editorial Adelphi la traducción del libro de Jacob Presser, La notte dei Girondini, que aparecerá en el año 1976 con un prefacio del propio Levi, en el que aparece una referencia al tema de la zona grigia (que tratará con mayor profundiad en su obra I sommersi e i salvati). En un texto que fue publicado en La Stampa el 28 de febrero de 1976 reúne las preguntas que sobre su experiencia en el Lager le hacen con más frecuencia en las numerosas entrevistas que concede, los congresos a los que acude o las presentaciones en las escuelas —¿está dispuesto a perdonar?, ¿lo sabían los alemanes?, ¿había vuelto a Auschwitz tras la Liberación?— y resume sus principales respuestas —se esfuerza por perdonar; todo el país lo sabía, ese era el objetivo del nazismo; la mayor parte de los alemanes no lo sabía porque no querían saberlo…—. La Stampa, 28 de febrero de 1976
Levi sigue asumiendo, pues, el tercer oficio que le ha tocado realizar, el del “commentatore e presentatore di se stesso”349, como lo define Marco Belpoliti. [...] di quel lontano se stesso che aveva vissuto l’avventura di Auschwitz e l’aveva raccontato”350, tal y como afirma en el apéndice a una nueva edición de Se questo è un uomo, que en cierto modo concibe como una auto‐entrevista. En dicho apéndice aparece también el tema de la “zona gris” y se refiere a las cartas que recibe de lectores alemanes. Reflexiona asimismo sobre las dos reacciones más comunes entre los antiguos deportados. Por un lado, están quienes rechazan recordar y volver a los lugares de la deportación; son aquellos que, al volver, consideran que han vivido una desgracia y que se niegan a conferir a su sufrimiento un significado político. Por otra parte, encontramos a quienes consideran que hablar sobre el