La Educación Primaria es una etapa académica que se desarrolla en los Colegios. Dentro de estas instalaciones se busca dotar a los alumnos
de las competencias básicas para desarrollarse como personas y para ello se establece una organización pedagógica y curricular determinada.
La Educación Primaria comprende seis cursos académicos, de los 6 a los 12 años de edad, y se organiza en tres ciclos de dos años cada uno. Es una etapa obligatoria y gratuita que conforma, junto con la Educación Secundaria Obligatoria, el periodo de enseñanza básica y obligatoria.
Ordenación Curricular
Su finalidad pasa por proporcionar a todos los niños y niñas una educación que permita afianzar su desarrollo personal y su propio bienestar, adquirir las habilidades culturales básicas relativas a la expresión y comprensión oral, a la lectura, a la escritura y al cálculo, así como desarrollar las habilidades sociales, los hábitos de trabajo y estudio, el sentido artístico, la creatividad y la afectividad.
Los objetivos generales de esta etapa están expresados en términos de capacidades que debe desarrollar el alumnado. Los niños y niñas, al término de la etapa, tienen que haber adquirido una serie de destrezas relativas a la comunicación, el pensamiento lógico, y el conocimiento y valoración de su entorno social y natural. Se espera que puedan utilizar la lengua castellana y, en su caso, la lengua oficial de la Comunidad Autónoma, así como otros medios de representación y de expresión artística. Deberán ser capaces de comprender y expresar mensajes sencillos en una lengua extranjera, y se pretende que puedan realizar operaciones simples de cálculo, así como conocer y seguir procedimientos lógicos elementales.
Tienen que adquirir habilidades que les permitan desenvolverse con autonomía en su ámbito familiar y social, y conocer las características fundamentales de su medio físico, social y cultural. Deben aprender también a valorar la higiene y la salud del propio cuerpo, así como la
conservación de la naturaleza y del medio ambiente, y han de utilizar la educación física y el deporte para favorecer su desarrollo personal.
Estas capacidades, que se desglosan en una serie de objetivos educativos, están en estrecha relación unas con otras y, además, constituyen la continuación de las que se han ido adquiriendo en la Educación Infantil y la base sobre la cual se construirán las capacidades propias de la Educación Secundaria Obligatoria.
Los contenidos, con una triple vertiente (conceptual, procedimental y actitudinal), se organizan en áreas, sin que por ello pierdan su carácter globalizador.
Todas las áreas contribuyen al desarrollo de las capacidades expresadas en los objetivos generales de etapa. Estas áreas obligatorias son: Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural; Educación Artística; Educación Física; Lengua Castellana y Literatura; Lengua Oficial Propia de la correspondiente Comunidad Autónoma y Literatura; Lengua Extranjera y Matemáticas. En uno de los cursos del tercer ciclo de la etapa, a las áreas incluidas se añadirá la de educación para la ciudadanía y los derechos humanos, en la que se prestará especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres. Asimismo, también en el tercer ciclo de la etapa, las Administraciones educativas podrán añadir una segunda lengua extranjera.
Respetando las enseñanzas mínimas, las diferentes Comunidades Autónomas establecen el currículo para sus respectivos territorios, adaptando los objetivos, los contenidos, los criterios de evaluación y los horarios a sus propias peculiaridades. Ello da lugar a diferencias entre Comunidades tanto en los contenidos y su organización como en el número de horas lectivas adjudicadas a cada área de la Educación Primaria.
También están presentes a lo largo de toda la etapa, y a través de las distintas áreas, los valores éticos y otros contenidos transversales que la sociedad demanda, tales como la Educación Ambiental, la Educación Sexual, la Educación del Consumidor, la Educación Vial, la Educación en los Derechos Humanos y para la Paz, para la Salud, para la Igualdad entre los Sexos y para el Ocio. Cada centro, en función de sus necesidades y experiencia, puede hacer especial hincapié en alguno de estos temas transversales.
Metodología de Enseñanza
Con carácter general, la metodología didáctica en la Educación Primaria debe orientarse al desarrollo del alumnado a través de la integración de sus experiencias y aprendizajes. Ha de ser una enseñanza personalizada y adaptarse a los distintos ritmos de aprendizaje de cada niño. Los métodos de enseñanza son responsabilidad del docente, pero deben respetar una serie de principios metodológicos de carácter general propuestos por las diferentes Comunidades Autónomas. Al igual que en la Educación Infantil, la actividad lúdica es en esta etapa un recurso especialmente adecuado. Los contenidos deben organizarse con un enfoque globalizador. El proceso de enseñanza debe estar basado en la actividad constructiva del alumno, garantizar la funcionalidad de los aprendizajes y propiciar que el alumno pueda aprender por sí mismo.
Evaluación Sistémica
En la Educación Primaria la evaluación es realizada por los profesores, que deben valorar tanto los aprendizajes de los alumnos como los procesos de enseñanza y su propia práctica docente. Al comienzo de la etapa debe realizarse una evaluación inicial del alumnado que sirve de punto de partida de los nuevos aprendizajes. La evaluación de los procesos de aprendizaje de los alumnos ha de ser continua y global, y se llevará a cabo teniendo en cuenta los objetivos
educativos y los criterios de evaluación establecidos en el currículo. La apreciación sobre el progreso de los alumnos se expresa en uno de estos términos: progresa adecuadamente (PA), cuando sea éste el caso, o necesita mejorar (NM), en caso contrario.
Al término de cada ciclo, y como consecuencia del proceso de evaluación, se decide acerca de la promoción de los alumnos al ciclo siguiente, siempre que se considere que han alcanzado los objetivos correspondientes. En caso contrario, el alumno puede permanecer un curso más en el mismo ciclo. Esta decisión sólo puede tomarse una vez a lo largo de toda la etapa y debe ser tomada por el profesor tutor teniendo en cuenta los informes del resto del profesorado del grupo. Cuando dicha decisión implique la no promoción al ciclo o etapa siguiente se exige la audiencia previa de los padres o los tutores legales del alumno y debe ir acompañada de la definición de las medidas educativas complementarias encaminadas a que el alumnado alcance los objetivos educativos. De igual forma, si en el marco del proceso de evaluación continua, el progreso de un alumno no responde a los objetivos programados, los profesores pueden adoptar medidas adecuadas de refuerzo educativo y, en su caso, de adaptación curricular. Junto a la evaluación del alumnado realizada por el docente y cuyas repercusiones redundarán directamente en la promoción del mismo, la actual legislación educativa recoge en sus páginas la realización de una Evaluación de Diagnóstico. Esta evaluación, cuyos objetivos buscan la convergencia en la calidad de la enseñanza dentro del espacio europeo para la educación, se llevará a cabo al finalizar el segundo ciclo de la educación primaria por todos los centros y consistirá en la valoración de las competencias básicas alcanzadas por sus alumnos. La competencia de esta tarea recae sobre el Instituto de Evaluación español que, en colaboración con las Administraciones Educativas Autonómicas, la desarrollará con carácter formativo y orientador para los centros e
informativo para las familias y para el conjunto de la comunidad educativa.
Todos los elementos constituyen la actual Educación Primaria en España, y son susceptibles de combinarse organizativamente dentro de los Colegios, siempre atendiendo a la legislación vigente, y generar diferentes resultados académicos, los cuales se deben analizar y evaluar para así avanzar en el camino hacia la excelencia educativa.