5. ATTENTION CAPTURING BY DESIGN
5.3. Interpretation
decisivo ha sido el rol del ejército en la expansión, control y estabilización del
imperio. Éste fue “permanente”, altamente sofisticado, entrenado, disciplinado,
organizado y, por cierto, victorioso y reputado529. el ejército cívico conquistó el
imperio, el profesional supo defenderlo y mantenerlo. de aquí que el exercitus del mundo romano permaneció, por siempre, como representante de todos los estamentos sociales�� su comandante en jefe era su imperator e incluso las tropas auxiliares, de no ciudadanos, pertenecían a su comando. los soldados le juraban obediencia sólo al emperador. Su retrato se sumaba a los emblemas imperiales y combatían bajo sus auspicios. acataban su juramento con lealtad, a tal punto
que ninguna tentativa de revuelta militar triunfó en los siglos I y II d. c.530. era
una institución “unitaria” con diversos cuadros y caracterizada por una notable movilidad. con el tiempo mostró una tendencia a la “provincialización” y la leva
de las tropas fue “regionalizadora”531.
a partir de augusto, el reclutamiento de militares en las provincias desti- nados a prestar servicio en las legiones de los diversos límites, constituyó un elemento de integración de las poblaciones y un factor de cohesión en el seno del
imperio532. en sus fronteras, los soldados asumían funciones civiles: recolección
de impuestos, control de aduanas, realización de catastros, censos y trabajos
528 Si bien internet conecta directamente a personas individuales�� los sistemas de correos antiguos como el
romano, vinculaban, sobre todo, a las ciudades y a las sedes militares-administrativas.
529 Sobre el ejército en la época del alto imperio, véase Y. le bohec, L’Esercito romano. Le armi imperiali da Augusto a Caracalla, La nuova Italia Scientifica, Roma, 1992; G. Forni, Esercito e marina di Roma antica. Raccolta di contributi, Steiner, Stuttgart, 1992�� también, e. Gabba, Per la storia dell’ esercito romano in età imperiale, patron, bologna, 1974�� a. liberati y F. Silverio, Organizzazione militare: esercito, Quasar, roma
1988�� m. biancardi, La cavalleria romana del principato nelle province occidentali dell’ Impero, edipuglia, bari, 2004.
530 le Gall y le Glay, El imperio romano (cit.), p. 224.
531 G. Forni, “estrazione etnica e sociale dei soldati delle legioni nei primi tre secoli dell’ impero”, en ANRW, ii, 1 (1974), pp. 339-391. (= ahora en esercito e marina (cit.), pp. 11-63). j. m. carrié, “el soldado”,
en Giardina (ed.), El hombre (cit.), pp. 121-160, esp. pp. 130-132.
532 Février, “le province dell’ europa” (cit.), pp. 443-467. Una de las provincias donde el ejército cumplió
mayormente su función romanizadora fue dacia. cfr. j. Fitz, “le province danubiane”, en Storia di Roma, ii, 2 (cit.), pp. 491-505.
públicos, utilizando muchos técnicos y burócratas533. el ejército, establecido a lo largo de las extensas fronteras, preservó los límites del imperio. no intervino en la política del gobierno central, por lo menos en los dos primeros siglos de la era
cristiana, con excepción de las sublevaciones de los años 68-69534 y 193535. Fue
bien pagado, disciplinado e impidió que las facciones rivales, tribus y pueblos periféricos, se destruyeran entre sí. por lo mismo, el ejército –como uno de los fundamentos centrales del estado– potenció el fenómeno de “ser romano” bajo la
égida de roma, lo que para la gran mayoría de los habitantes del orbis, significó
vivir en paz, hecho que para ellos fue una “experiencia inusitada”536.
Hacia mediados del siglo II d. c., estaba compuesto aproximadamente por
355.000 soldados537, absorbiendo en tiempos de paz, nada menos que el 40%
del erario imperial. Dado el alcance geográfico del imperio, el número de tropas
armadas en los primeros tres siglos d. c., es sorprendentemente pequeño. cier- tamente, la disponibilidad de poderío militar adecuado fue siempre una fuente
potencial de dificultades, ya que una fuerza utilizada en un lugar no podía ser
aplicada, en forma simultánea en otro lugar.
Hanson menciona dos situaciones en britania sobre tropas que fueron traslada- das de una frontera a otra para enfrentar una crisis en un sector del imperio y que luego tuvo efectos nocivos para el lugar desde el cual habían sido desplazadas. en primer lugar, la transferencia de contingentes del norte de britania a la frontera
del Danubio –a fines de los 80 d. C., para ayudar a enfrentar las incursiones de
los dacios– fue nefasta para completar la conquista de escocia. Y segundo, la remoción de tropas para apoyar la conquista de dacia por Trajano a comienzos
del siglo II, obligó al retiro de las fuerzas romanas detrás de la línea del Tyne y
del Solway538.
Uno de los testimonios más claros y descriptivos del ejército y de la situación
militar del orbis Romanus hacia mediados del siglo II d. c., es el de elio arístides.
533 nicolet, “il modello dell’impero” (cit.), p. 481.
534 después de la muerte de nerón (junio del 68) se produce una crisis en el imperio�� corresponde al levan-
tamiento y a la guerra civil entre Galba, Vitelio, otón y Vespasiano.
535 asimismo, desde el 193 hasta el 197 d. c., surgió un período de anarquía militar, golpes de estado,
entre los cuales participaron Helvio pértinax y didio juliano (roma), pescenio níger (Siria), clodio albino (britania) y Septimio Severo (panonia).
536 Hopkins, “la romanización” (cit.), p. 25.
537 correspondiente a 30 legiones, 165.000 hombres y 190.000 de tropas auxiliares. cfr. j. b. campbel, The Emperor and the Roman army 31 BC-AD 235, clarendon press, oxford, 1984 esp. pp. 161-198�� nicolet,
“il modello dell’impero” (cit.), pp. 481-482., pp. 481-482. en realidad, de acuerdo con los cálculos y probabilidades de otros estudiosos, las cifras de los efectivos del ejército en el siglo ii, oscilan desde los 300.000 hasta incluso superando los 400.000, véase Hopkins, “la romanización” (cit.), p. 24, n. 13.
Según emilio Gabba, la eulogía de arístides es “el mejor comentario de la situa-
ción militar del imperio de mediados del siglo II”539. Hay una total integración de
aspectos defensivos que involucra razas, ciudades, ejército y jefes�� destacándose al soldado profesional que ya no es un civil. los soldados forman parte de la “patria romana” (todo el imperio) y son así ciudadanos romanos, defensores de la Urbs. no distingue entre legionarios y tropas auxiliares, es un todo orgánico
y es considerado un factor positivo de unificación. Arístides exalta el sistema de
reclutamiento y la condición de ciudadanía540.
539 e. Gabba, “le strategie militari, le frontiere imperiali”, en Storia di Roma, 4, (cit.), pp. 487-513, esp. p. 506. 540 arístides, A Roma, 26, 75-76, señala: “¿de qué tipo es la leva, y de qué manera se realiza? recorriendo toda
la tierra sometida, allí buscasteis a aquellos que habrían de prestar este servicio y una vez que los encontrasteis, a la vez que los liberasteis de las obligaciones de su patria les concedisteis vuestra propia ciudadanía, de manera que en el futuro ellos mismos sintieron vergüenza de proclamar de dónde eran originarios. convertidos en ciudadanos, así también los convertisteis en soldados, de manera que los habitantes de la ciudad no prestan servicio militar y aquellos que lo prestan no dejan de ser menos ciudadanos, aunque al haberse alistado hubiesen sido privados de su primera ciudadanía�� pero desde ese mismo día, son vuestros conciudadanos y defensores”, cfr. ibid, 67.
Figura 40. Relieve de la columna Trajana (calco en yeso) de legionarios en posición de comba- te. (Roma, Museo de la Civilización Romana).
541 carrié, “el soldado” (cit.), p. 132.
542 le bohec, L’Esercito romano (cit.), p. 22 y pp. 277-337.
543 diversas investigaciones han demostrado que en aquellas regiones donde la presencia del ejército romano
fue menor o débil, la divulgación del latín se propagó con mayor dificultad, como en Sicilia, Britania, Cantabria
y asturias, zonas estas últimas que menos interesaban a roma. cfr. e. campanile, “le lingue dell’impero”, en
Storia di Roma, iV (cit.), pp. 679-691.
544 Gozzoli, “Fondamenti” (cit.), pp. 88-91. la autora destaca que el establecimiento del ejército en una
provincia creaba un “germen nuevo”, entre la masa de las comunidades locales, como asimismo en la aristo- cracia, con una serie de garantías para una estabilidad social.
9.1. cOmOAgENTEINTEgRADORyDEIDENTIDAD
el ejército era considerado uno de los grandes medios en la amalgamación de los provinciales con roma, colaboraba en la difusión de los modos de vida, del pensamiento y sus integrantes actuaban como verdaderos representantes del
populus Romanus. Tuvo el mérito de ir generando una “identidad colectiva”541,
desempeñando una doble función que conllevó, a su vez, otros agentes de roma-
nización542 que están íntimamente relacionados.
en primer término, la lengua latina, el principal vehículo en la transmisión y propagación de los hábitos, ideas y costumbres romanas, tanto en occidente como en oriente. el latín –usado por los intelectuales y administradores– era,
sobre todo, la lengua de los legionarios543. con su difusión y la progresiva des-
aparición de los dialectos itálicos y provinciales, desde el siglo ii a. c., la lengua
del Lacio se constituyó tempranamente en el idioma oficial del imperio, junto al
griego que se utilizaba en el sector oriental. debemos entender que con ella se propagaba el espíritu y el pensamiento de la misma roma, lo que implantaba la unidad imperial con más viva fuerza.
Un segundo aspecto dice relación con los campamentos (castra). la larga permanencia del ejército en las provincias, daba origen a los campamentos mi- litares, en torno a los cuales se concentraban variadas actividades, destacándose las artesanales y el desarrollo de la agricultura, actividades con las que se fueron
integrando globalmente a la población local544. con el tiempo, se transformaban
en núcleos de nuevas ciudades. los casos de itálica, córdoba, león, maguncia, estrasburgo, Viena, budapest y Timgad, son algunos de los muchos ejemplos.
Prácticamente todos los campamentos tuvieron sus termas y sus anfiteatros, ele-
mentos centrales en la identidad común de la romanidad. ahora bien, al lado de los castra surgían pequeños conglomerados de mercaderes llamados canabae, cuya función era seguir en forma habitual al ejército para el abastecimiento de provisiones. También éstos como los campamentos, podían constituirse en núcleos urbanos verdaderos y propios.
dentro del ejército, gran actividad cumplieron las tropas auxiliares, enroladas localmente desde los primeros tiempos de la conquista�� además de la difusión de la lengua latina, contribuían a la formación de una mentalidad romana entre
las poblaciones locales545. los peregrini al ser desmovilizados de los cuerpos
auxiliares –después de 25 años de servicio–, recibían del emperador la civitas
Romana para ellos y su familia546. así, en calidad de exlegionarios o exauxiliares,
los veteranos regresaban a sus tierras de origen y se establecían en las cercanías
545 el papel de las tropas auxiliares (auxilia) ha sido muy valorado como elemento de integración nativo-
romano y como difusor de la cultura de la urbe. julio césar utilizó muchas de ellas en su conquista y romani- zación de la Galia. cfr. Hatt, Gaule Romaine (cit.), pp. 49-76�� en general, G., pp. 49-76�� en general, G. cheesman, The Auxilia of the
Roman Imperial Army, l’erma di bretschneider, roma, 1968.
546 el soldado imperial soltero -hasta el gobierno de Septimio Severo- con ocasión de su incorporación al
ejército, no tenía el derecho durante su servicio a contraer matrimonio. esta situación generó el concubinato, sin embargo, al momento de licenciarse, la “compañera peregrina” y los hijos nacidos de esta unión, tuvieron acceso a la ciudadanía romana. Véase, carrié, “el soldado” (cit.), p. 137. También en arístides, A Roma, 26, 78.
Figura 41. La Porta Nigra (Puerta Negra) de Tréveris, en Renania (Alemania), flanqueada por
dos anchas torres, construida hacia mediados del siglo II d. C. Sus dimensiones son 36 mts. de largo, 21,5 mts. de ancho y 30 mts. de altura. Es una de las más célebres puertas monumentales
de los antiguos campamentos. con el tiempo, se convertían en notables locales
y asumían el compromiso por la romanización de su entorno547.
con una forma de operación estratégica “global” y con una “organización y
superioridad estructural”548 –como ya dijimos: sofisticado y disciplinado– el ejército
en el alto imperio se transformó en un garante de la paz549 y fue un activo agente in-
tegrador entre provinciales y romanos y un importante factor de unidad imperial.
10. el culto imperial: una verdadera religión de estado
Entre las múltiples reformas llevadas a cabo por Augusto, con el fin de reorganizar
y restaurar el decadente estado republicano, se destacan su preocupación por los valores tradicionales, por la recuperación del mos maiorum, las virtudes ances- trales, la familia y, particularmente, la religión. no vamos a entrar en el debate
historiográfico acerca de las características del gobierno de Augusto en materia
religiosa. esto es, si fue una reestructuración de las antiguas creencias o si hubo innovación o reforma. lo concreto es que con el princeps existe una renovación e interés asociado con la nueva ideología y política imperial. como bien sostiene S. price, la religión, la política y la diplomacia, en distintos ámbitos de acción,
forman un “todo en el ejercicio del poder”550.
dentro de la política augustea surge el culto al emperador, el que con el tiempo se transforma en un decisivo mecanismo integrador entre las provincias y roma. Si bien todavía persisten interrogantes y ambigüedades sobre su origen,
naturaleza y organización, hoy en día, gracias a la documentación epigráfica,
comienzan a develarse algunos tópicos acerca de éste. de partida, es medular
diferenciar el culto oficial del imperio, con la forma de funcionamiento de la
religión en el orbe romano551.
547 le Gall y le Glay, El imperio romano (cit.), p. 225. para carrié, “el soldado” (cit.), pp. 147-148, ha
sido un “agente económico” de la romanización.
548 biancardi, La cavalleria romana (cit.), pp. 186-188.
549 en el siglo ii d. c., las escaramuzas militares fueron hechos aislados en un imperio cuya política exterior
se caracterizó por buscar y preservar la paz. roma y el imperio van estructurando y creando un sistema “cientí-
fico” y “estratégico” de sus fronteras. Edward Luttwak, en un agudo estudio, nos presenta la existencia de tres
sistemas estratégicos y limítrofes del imperio, donde cada uno de ellos representa la geopolítica del poderío romano. la primera, gran estrategia del control hegemónico, corresponde al período de la dinastía julio-claudia, la segunda, que se desarrolla a lo largo del siglo ii, es un sistema que persigue, esencialmente, el mantenimiento y la seguridad del orbis Romanus. El tercero, representa el bajo imperio, reflejando un letargo y sobrevivencia del imperio. Véase, e. luttwak,e. luttwak, The grand strategy of the Roman Empire. From the first century A. D. to the
third, Johns Hopkins University, Baltimore-London, 1976, esp. pp. 175-181, excelente obra monográfica que
explica, detalladamente, la problemática fronteriza y estratégica del imperio.
550 S.r.F. price, Rituals and Power. The Roman Imperial Cult in Asia Minor, cambridge University, cam-
bridge, 1984, esp. pp. 241-244.
los primeros, en honor a augusto, se desarrollaron en el mundo griego
asiático552. ciudades libres tomaron la decisión de instituirlo, apoyadas por el
régimen imperial. en forma espontánea, con posterioridad al triunfo de accio, se levantaron diversos altares. es así como el 29 a. c., pérgamo y nicomedia solicitaron a octavio la autorización para dedicarle un culto junto a la diosa roma. obviamente, en el oriente existía una larga tradición de proclamar como dioses a sus grandes monarcas y generales. era eso lo que pretendían con augusto. asimismo, el culto a la dea Roma era ampliamente conocido en
el mediterráneo oriental, a partir de su instauración en el siglo ii a. c.553. el
princeps autorizó al koinón de pérgamo, la construcción de su templo y otro
en honor a roma. en el 27 a. c., la localidad de mitilene, en lesbos, decidió erigir también un templo a augusto. otras ciudades del oriente del imperio siguieron esta iniciativa, extendiéndose en pocos años al sector occidental del
orbis Romanus.
en las provincias occidentales554 más romanizadas, paulatina y espontá-
neamente, con modalidades diversas, comenzaron a desarrollarse una serie de manifestaciones en favor de la política religiosa instaurada por augusto. algunos ejemplos concretos se presentan en Hispania y Galia. así, mientras el príncipe residió en la península ibérica (27-24 a. c.) y al dirigir la guerra contra los cán- tabros desde Terragona, suscita una amplia devoción entre sus habitantes, quienes erigen un altar municipal en su honor del cual se dice que brotó milagrosamente una palmera o laurel. en mérida hacia el 15 a. c., se construye otro altar. en dicho
tiempo en los territorios imperiales555, se honra a su espíritu protector (genius)556,
al poder divino vinculado a su persona, la fuerza, voluntad (numen) y es venerado en su calidad de hijo de julio césar “divinizado” (Divus Iulius).
la muerte de augusto provoca una mayor evolución del culto organizado en las provincias de citerior y lusitania�� será solamente con Vespasiano cuando también
552 m. Sartre, El Oriente romano (cit) p. 108, sostiene que el culto imperial es una “invención griega”��
además G. W. bowersock, “la Grecia e le province orientali”, en Storia di Roma (cit.), 2, ii, pp. 409–432, esp. p. 413.
553 en el 189 a. c. se creó el primer culto a la diosa roma en esmirna�� éste se difundió velozmente levan-
tando santuarios e instituyendo en su honor, los juegos denominados: Roómaia. en general, véase c. Fayer, Il
culto della Dea Roma. Origine e diffusione nell’ Impero, Trimestre, pescara, 1976�� r. mellor, “The Godden
roma”, en ANRW, ii, 17,2 (1981), pp. 950-1030.
554 para el occidente es clave d. Fishwick, The Imperial Cult in the Latin West, i-iii, brill, leiden-new
York, 1987-2004.
555 Sobre el culto en Hispania cfr. r. etienne, Le culte impérial dans la peninsule ibérique d’Auguste à Diocletien, e. de boccard, paris, 1958�� bourgeois, “el occidente romano” (cit.), p. 247�� le Gall y le Glay, El imperio romano (cit.), pp. 71-72.
se instaura en la bética. Tácito nos informa que en el año15 d. c., “se accedió a labética. Tácito nos informa que en el año15 d. c., “se accedió a la. Tácito nos informa que en el año15 d. c., “se accedió a la solicitud de los hispanos para erigirle un templo en la colonia de Tarragona y con
ello se dio a todas las provincias un ejemplo”557. Sin duda, fue Hispania quien abrió
el camino en el desarrollo del culto imperial, una vez fallecido el emperador, siendo
entonces, el primero dedicado al divino augusto558. Tarragona559 tomó la iniciativa
que contribuyó poderosamente a su difusión en la pars occidentis del imperio. por su parte, en las tres Galias (aquitania, lionesa y bélgica), druso, el hijastro de augusto dedicó en el 12 a. c., un altar a la dea Roma et Augustus en lión560. Dos años más tarde, el santuario era oficialmente reconocido, coinci- diendo con el nacimiento del futuro emperador claudio (10 a. c.). al de lión, le sucedieron otros altares con sacerdotes y habitantes consagrados. en el ara de la
colonia romana de Narbona existen testimonios epigráficos que permiten com-
prender el culto imperial provincial de un sector romanizado y donde se puede seguir su evolución. Un altar fue erigido en el 11 d. c. al numen de augusto y restaurado por antonino pío después de un incendio. los dedicantes comprenden a los magistrados y al pueblo de la colonia, incluyendo a los ciudadanos de ella,
a los peregrinos locales y a los extranjeros domiciliados561.
Una importante inscripción562 proveniente de Gytheion, ciudad peloponesa al
sur de laconia, muestra uno de los primeros casos de difusión del culto imperial bajo el reinado de Tiberio. de hecho, los magistrados de la ciudad de Gytheion le escribieron para obtener la aprobación de un culto para honrar a su persona, a otros miembros de la familia imperial y al fallecido augusto. la respuesta de Tiberio fue que a su antecesor estaba bien venerarlo, no así a él que todavía era un mortal. los promotores –magistrados de la élite local de la ciudad– fueron más allá de la inicia- tiva e hicieron una inscripción pública en un monumento, teniendo como objetivo
el beneficio directo que les traería, al vincularse y tener así una estrecha relación,
aunque simbólica, con el poder central reforzando su presencia y estatus563.
557 Tácito, Annales, 1, 78, 1.
558 etienne, Le culte impérial (cit.), 355-357. 559 roddaz, “Hispania pacata” (cit.), p. 213.
560 le Gall y le Glay, El imperio romano (cit.), pp. 72-73.
561 cil, �ii, 4333�� cfr., además, S. benoist, “las religiones del mundo romano”, en Kaplan y richer (eds.), El mundo romano (cit.), pp. 193-231, esp. p. 203.
562 SEG, XI, n. 922-923; ésta asimismo, transmite información del contenido de las ceremonias y fiestas
del princeps difunto y de los miembros de su familia y de la actitud de los habitantes de la ciudad de Gytheion.