Espero que habréis colegido de lo que llevo dicho acerca de este Escollo "Mujeres" que tiene para la mujer tantos peligros como para el hombre. Pero también tiene su lado luminoso si lo sabéis sortear.
El remo que ayuda a sortearlo es la Caballerosidad.
Muchos de los puntos que he sugerido como parte del sendero correcto están comprendidos en la caballerosidad.
Los caballeros de antaño estaban obligados por juramento a ser caballerosos, es decir, a ser una protección y un auxilio para las mujeres y los niños.
Esto requería de su parte un profundo respeto y una tierna simpatía hacia ellos, aunada a una fuerza viril de mente y de cuerpo con la que poder hacer frente por ellos al escándalo, la crueldad o el ridículo y en algunos casos ayudarlos en contra de sus propias debilidades.
Un hombre sin caballerosidad no es hombre. Un hombre que tiene esta caballerosidad y respeto por la mujer jamás puede rebajarse a actuar como una bestia, ni permitirá que una mujer se arruine con él, perdiendo el respeto de sí misma y el respeto de los demás. Toca a él poner el ejemplo, un ejemplo bueno; y no desviarse.
He conocido esa clase de caballerosidad por parte de un hombre quien fue más lejos, al extremo de levantar a una mujer que había caído; cuando ella esperaba que se le uniera en su libertinaje, su respeto cortes que hacía que pasara por alto sus faltas y que le otorgaba por el solo hecho de ser una mujer, la hizo pensar en el respeto que se debía a sí misma y la devolvió a su lugar.
La caballerosidad, como otros puntos del carácter, debe ser desarrollada por medio de la reflexión y la práctica, pero una vez adquirida coloca al hombre sobre una nueva base, más elevada para sí y para el mundo.
Para ser caballeroso deberá colocar a la mujer sobre un pedestal y ver siempre lo mejor que haya en ella; deberá sentir simpatía por los débiles, los ancianos y los inválidos; debera proteger a los pequeños.
Para ello deberá usar de tal dominio sobre sí mismo que le permita alejar de su mente todo lo que sea impuro,
garantizando que sus propias ideas son limpias y honorables y su sentido del deber tan elevado, que el ridículo y la burla no signifiquen nada para él.
No me incumbe
"No me incumbe" es generalmente la pantalla tras de la cual escudan los cobardes su falta de caballerosidad. Para un hombre todo lo que puede ser un servicio para alguien le incumbe en alto grado.
Con esto no quiero decir que tenga que meter la nariz en los asuntos de los demás, o preguntarles "¿Está Ud. bien?", o cosa por el estilo.
Pero si puede dar la mano a una mujer que ha caído, o ayudar a un joven que trata de conservarse puro; entonces, con su caballerosidad puede hacer mucho bien. Más aún, por el ejemplo puede servir a los demás, viviendo una vida limpia, recta y demostrando que no se avergüenza de hacerlo.
De uno mismo depende ser dueño de sí mismo
Hay que recordar que uno es Uno, y que tiene que trazarse su propio camino para alcanzar la felicidad. Conviene segregarse de la multitud para tomar las decisiones prácticas que conducen al dominio de los deseos que le asaltan en el curso de la vida.
Mantenerse alejado de compañeros licenciosos, hombres y mujeres; estar siempre ocupado y hacer mucho ejercicio: boxeo, nadar, excursionar, remar, etc.; apartar la mente de los pensamientos lascivos, dedicándose a aficiones y lecturas buenas en el tiempo desocupado; no beber ni fumar o comer en demasía, ni dormir en un cuarto caliente o sobre un
El atletismo es también una válvula de escape para las fuerzas naturales. Contiene los elementos de lucha y victoria de la fuerza física, que se asocian a la guerra, por lo que hay que mantenerlos en su lugar y no usar de ellos como un
adiestramiento para convertir a los jóvenes en carne de canon.
Conocéis ya lo que es el Escultismo y el inmenso valor que tiene; no hay pues necesidad de repetirlo.
Diremos ahora sólo una palabra acerca de la tolerancia; todos somos diferentes y no debemos pensar que si otras personas parecen inferiores, hay que despreciarlas.
Por ejemplo, uno puede ser un buen atleta y Pérez no serlo, pero ser bueno para los libros; no hay por qué despreciarlo, sino que hay que vivir y dejar vivir.
Ya hemos visto con detenimiento los problemas sexuales tal como se presentan en la juventud y espero que ahora os sentiréis mejor a ese repecto. La vida debe ser natural y fácil, y entre más saludable se vive, menos problemas de esta naturaleza se presentan y menos causa hay de preocupaciones.
Recordad que si tenéis dificultades que os preocupen, lo mejor es exponérselas a vuestro padre, si podéis hablar con él, o a un sacerdote, ministro, doctor o maestro de moral reconocida plenamente.
El cavilar sobre las dificultades jamás da resultado.
Si uno vive realmente de acuerdo con la Ley Scout no puede errar mucho.
Existe en latín un magnífico adagio con el cual bien podemos terminar: "Mens sana in corpore sano";
"Mente sana en cuerpo sano".
Magnífica meta.
Conserváos limpios por dentro y por fuera lavándoos bien diariamente, y si es posible nadando. El estreñimiento y el descuido de la limpieza del órgano genital suelen producir irritación que conduce a las dificultades.
Se trata de lucha; pero si estáis determinados a triunfar saldréis de ella mejorados por la experiencia que hayáis ganado; habréis fortalecido vuestro carácter y el dominio sobre vosotros mismos, salido con la mente limpia y sana y fortalecido vuestro cuerpo con el poder de la virilidad.
Recordad también que no lo habéis hecho sólo por vuestro bien sino también porque tal es vuestro deber para con vuestra patria y con vuestra raza, para poder así a su tiempo tener hijos fuertes y sanos, lo cual requiere que vosotros os
conservéis puros.
Algunos piensan que si no dan rienda suelta a su instinto de vez en cuando, al casarse no podrán actuar. Esto es absurdo, la continencia no debilita las facultades.
La imaginación se da a soñar y los sueños pueden ser sugestivos y traer la tentación.
Sin embargo, la imaginación es parte importante en la autosugestión y la autocura; por tanto el muchacho que es dado a soñar es en realidad el mejor capacitado para curarse a si mismo, sobre los lineamientos que he sugerido.
Influencia de los padres
Muchos hombres que han logrado sobresalir en la vida y ocupar puestos eminentes reconocen que en mucho le deben su carácter y su éxito a la influencia de sus madres.
Esto es natural, ya que ella ha sido la que los ha cuidado; desde su más tierna infancia les ha dado lo mejor de su ser.
El hombre tiene una deuda con su madre que jamás podrá pagar del todo. Pero lo mejor que puede hacer en este sentido es demostrarle gratitud, haciendo coronar por el éxito los esfuerzos hechos por ella.
Probablemente ella se habrá hecho grandes ilusiones sobre lo que su hijo llegará a ser en el mundo y la desilución, tan y amarga como secreta, le ensombrecerá si resulta ser un vago o un fracasado.
Los muchachos no piensan en esto lo suficiente. Son crueles sin quererlo, con frecuencia olvidan lo que ha hecho por ellos y lo mucho que agradecería cualquier cosa que ellos hicieran por ella.
Recuerdo a Sir Thomas Lipton contándome la historia de su vida y me doy cuenta de lo feliz que hizo a su madre cuando siendo mandadero le entregó el primer salario que ganó y ella le dijo: "Ve Tomás, muy pronto estarás comprándome un carruaje y un tronco de caballos".
Esta observación se grabó en su imaginación y sobre ella edificó su ambición. Desde entonces dedicó todos sus esfuerzos a juntar suficiente dinero para dar una sorpresa a su madre ;obsequiándole un carruaje y un tronco de caballos.
Me refirió que entre los muchos incidentes emocionantes de su vida, el que más orgullo y más satisfacción le había proporcionado había sido aquel en que le había entregado el premio que él había ganado para ella.
Así pues, al ir obteniendo éxito recordad que vuestros progresos no sólo serán una satisfacción para vosotros sino que ocasionarán felicidad ahí donde más se merece: en el corazón de vuestra madre.
Y cuando algunas de las dificultades o tentaciones de que os he hablado os conturben, volved vuestro pensamiento a vuestra madre. Pensad en lo que sería su deseo. Actuad de acuerdo y saldréis avante.
Si se os presentan problemas que pensáis no podéis resolver por vosotros mismos, recurrid a vuestro padre. Recordad que él ha pasado por las mismas dificultades y que puede ayudaros. Si por alguna razón vuestro padre no puede hacerlo, habrá algún otro hombre mayor en quien tengáis confianza, a quien podáis recurrir.
Salvaos y ayudad a salvar la raza
Como ya he dicho antes al daros estas ideas sólo deseo ayudaros a obtener la felicidad.
La felicidad depende mucho de la salud, aún cuando también depende de saber que está uno tratando de ayudar al bienestar de la nación, tanto como al de uno mismo. No tiene objeto contraer matrimonio y en algunos casos es un verdadero crimen el hacerlo, si no es uno apto, sano y capaz de engendrar hijos sanos. Parte de vuestra responsabilidad como padres será enseñar a vuestros hijos a crecer sanos.
En nuestro país se pierde una gran cantidad de felicidad por la mala salud y la mayor parte de esta mala salud podría ser remediada si la gente cuidara razonablemente de sus personas.
¿Sabéis que en realidad sólo uno de cada tres hombres es sano y que de cada diez uno es inválido?
De ocho millones de jóvenes -jóvenes, no viejos caducos- que fueron llamados al servicio militar durante la gran guerra, más de un millón se encontró que no estaban capacitados médicamente para el servicio.
La mayor parte de ellos nacieron sanos, pero sus padres o ellos mismos permitieron que sus organismos se debilitaran.
Otra porción nació defectuosa por culpa de sus padres o madres, principalmente debido a las enfermedades venereas.
Si se sumaran todas las horas de trabajo que se pierden por enfermedad en la Gran Bretaña cada año, llegarían a catorce millones de semanas. Pensad en lo que esto significa en comercio y salarios y sin embargo esta pérdida es muy
remediable si la gente supiera cómo tener cuidado de sí misma e inteligencia para hacerlo.
Si sois maquinista o conductor de automóvil, sabéis el cuidado tan tremendo que se necesita para conservar una máquina bien lubricada, alimentada con suficiente vapor o gasolina, para usar las palancas con suavidad y manteñer todas sus partes limpias; requiere un constante cuidado y atención a la vez que un conocimiento íntimo de cada parte de la máquina y sólo así podrá mantenerse en buenas condiciones de trabajo, caminando suavemente y con eficacia.
Pero en el cuerpo humano llevamos todos una máquina más admirable que cualquier máquina construida por el hombre y que requiere aún mayor atención y mejor comprensión si deseamos conservarla bien. Y lo que es más, podemos,
cuidándola, mejorarla, acrecentarla y fortalecerla, que es más de lo que el maquinista puede hacer con su máquina de la cual no sabe nada, pues le aplica toda clase de tratamientos erróneos y después quiere que se conserve intacta y trabaje con precisión.
Cómo conservarse sano y fuerte
Cuando yo estaba de servicio en las selvas donde la fiebre es común tanto en las costas Este y Oeste de Africa, pude notar que muchos de nosotros nos conservábamos en salud mientras marchábamos todos los días, pero que, en cuanto hacíamos alto, aunque fuera un día y descansábamos, algunos pescaban la fiebre.