Chapter 3 Functional Description
3.6 Interrupt Management
Tras haber realizado una investigación bibliográfica sobre el origen del micromachismo, sus tipos, la responsabilidad que tienen los medios de comunicación sobre la perpetuación de estos, los efectos directos que estas prácticas machistas generan en las mujeres, y la repercusión que los micromachismos provocan a nivel social; he llegado a la conclusión de que para combatir estas pautas tan sutiles y desapercibidas que hemos ido adquiriendo e integrando tanto mujeres como hombres en nuestro proceso de socialización, es necesario visibilizarlos y educar desde la igualdad, otorgando siempre el mismo valor a cada género.
La investigación bibliográfica que he llevado a cabo me ha permitido percibir la desigualdad de género tan agresiva con la que nos encontramos todas las mujeres hoy en día en esta sociedad. Desde el trabajo social, como profesión vocacional centrada en la persona y en su bienestar, lo cual incluye la libertad y la igualdad, se pretende eliminar todas las formas de discriminación persistentes actualmente en la sociedad, entre ellas, los micromachismos.
A continuación, plantearemos diferentes propuestas de acción útiles y eficaces para intentar desde el trabajo social, eliminar, o por lo menos, reducir, el uso de los micromachismos.
La implantación de programas de sensibilización tanto para hombres como mujeres, mediante los que se pueda facilitar información con un contenido amplio que incluya una definición sobre los micromachismos, los tipos que hay y de qué modo afectan a las mujeres, facilitaría a ambos sexos conocer más acerca de esta realidad y crear consciencia de que la igualdad efectiva todavía no se ha conseguido, pero existe posibilidad de conseguirla.
Las mujeres muchas veces nos encontramos ante situaciones de violencia sobre las que no sabemos cómo reaccionar, simplemente porque las ubicamos en un rango compuesto por actuaciones normalizadas, debido a que, durante nuestro proceso de socialización nos han ido convenciendo de que los micromachismos sólo son “exageraciones nuestras”, favoreciendo, de esta forma, la normalización de este tipo de conductas.
La alternativa que propongo para evitar que las mujeres tengamos que encontrarnos ante estas situaciones, es promocionar grupos de escucha para mujeres en los centros culturales de cada barrio de la Comunidad de Madrid, permitiendo a todas las mujeres acudir y participar en esta actividad. La finalidad de esta propuesta de acción es que las mujeres puedan (podamos) sentirse libres, contar sus experiencias personales y expresarse con tranquilidad, aumentar su confianza de capacidad de actuación, incrementar el nivel de autoestima y concederse el valor que realmente merecen. El objetivo principal es conseguir que toda mujer, haya sufrido o no violencia de género, se sienta empoderada, libre y con derecho a sentirse en igualdad respecto al hombre.
Esta actividad les (nos) facilitará incrementar sus grados de detección y comprensión de los micromachismos, lo cual les (nos) ayudará a detectar con menor dificultad todas las actuaciones de dominación y manipulación ejercidas por el hombre, pudiendo encontrar estrategias para afrontarlas y erradicarlas, rompiendo así el silencio del machismo.
Este grupo de escucha también es eficaz para las trabajadoras sociales, puesto que aparte de profesionales, también somos mujeres, y podemos encontrarnos fuera, o incluso dentro del ámbito laboral, ante situaciones de violencia de género como el acoso o el mobbing. Además, esto nos permitiría crecer como profesionales, ya que tendríamos un mayor conocimiento y, por ende, más facilidad para detectar los micromachismos y poder ayudar a las mujeres usuarias que sufren de estos.
Por otro lado, otra alternativa, es la creación de un grupo de reflexión destinado a todos aquellos hombres que consideren necesario estimular un proceso de cambio social dirigido a la igualdad. Esta propuesta podría desarrollarse, al igual que los grupos de escucha para mujeres, en los centros culturales de cada barrio de la Comunidad de Madrid, partiendo de la premisa de que es un lugar público y de fácil acceso. El objetivo consiste en que todos los hombres intenten tomar consciencia y eliminar el uso de los micromachismos, detectando las conductas sexistas que utilizan cada día, ya sea de forma inconsciente o consciente. Percibir la trascendencia de comprender que el cambio no consiste únicamente en defender a la mujer, sino también en intervenir de forma activa, afeando conductas inapropiadas o denunciando si fuera necesario, es decir, rompiendo la fratría del silencio cómplice de estas conductas; apoyando así siempre en base al criterio de la igualdad y el respeto, se considera como otra finalidad fundamental que se pretende conseguir con esta propuesta.
Los programas de sensibilización también se pueden desarrollar en colegios e institutos, puesto que los niños/as y adolescentes son propensas/os a integrar con mayor facilidad estas diferencias de género, al igual que son las/os mayores impulsoras/es de este cambio. Exponerles las dificultades que genera en las mujeres el uso de los micromachismos, puede ayudarles a mentalizarse sobre el giro que necesita esta sociedad hacia la igualdad de género. Una grata concienciación de este problema puede resultar benévolo para facilitar la detención del uso de micromachismos desde la primera infancia, y así evitar que se vayan transmitiendo de generación en generación. Educar desde la igualdad y la no diferencia de género es imprescindible para acabar con la violencia de género.
Como última alternativa, planteo la elaboración de un cuaderno que recoja pautas a seguir para eliminar el lenguaje sexista. Este cuaderno podría destinarse a las trabajadoras y trabajadores sociales de todos los centros que requieran la intervención/participación y el trabajo de personas que ejerzan dicha profesión, para que desde esta se comience a utilizar tanto para los/as mismos/as profesionales, puesto que hoy en día, utilizamos de manera inconsciente un lenguaje que recoge únicamente el sexo masculino; al igual que para incorporar un mayor aprendizaje y poder concienciar también a las personas usuarias de la importancia que conlleva utilizar un lenguaje que incluya por igual a la mujer y al hombre, como forma de conseguir la igualdad de derechos y oportunidades.
Considero, como futura trabajadora social, como persona, y sobre todo como mujer, que una visibilidad y naturalización de los micromachismos así como alternativas de erradicación como las que anteriormente he nombrado, van a influir favorablemente en esta sociedad, puesto que si conseguimos entre todas y todos acabar con estos comportamientos machistas, también lograremos que reduzca la cifra de toda conducta sexista que se encuentra por encima de esta base, que el número de víctimas diarias por violencia de género disminuya, y que las mujeres nos podamos sentir cada día más libres, auténticas, seguras y bajo unos criterios igualitarios junto a los hombres en todos y cada uno de los aspectos políticos, sociales, jurídicos y económicos que abarca esta sociedad.
Para acabar con este sistema gobernado por el hombre, es necesario concienciarnos de que actualmente no nos encontramos ante un sistema igualitario. A partir de aquí, es imprescindible que exista un compromiso por parte de quien emplea los micromachismos, para reconocerlos y modificarlos, desenmascarando a su vez, a toda persona que ejerza comportamientos que infravaloran y cosifican a la mujer; al igual que es fundamental que
todas las mujeres de esta sociedad conozcamos todo comportamiento sexista que recae sobre nosotras, para que dejemos de normalizarlos.
El cambio hacia la paridad se puede lograr, pero para ello, no sólo son necesarias las manifestaciones de las mujeres en las calles y en los medios, sino también la intervención, el apoyo y la reivindicación de todos los hombres para conseguir justicia e igualdad entre todos los géneros. De esta forma, se podrá establecer un sistema basado en la igualdad, en el cual la mujer y el hombre puedan coexistir sin necesidad de que el hombre ejerza el poder dominante.
La unión, el compromiso, la perseverancia, la justicia y la empatía son entre otros, factores necesarios para erradicar los micromachismos, destruir la herencia del machismo y como consecuencia, acabar definitivamente con la violencia de género, construyendo así una sociedad donde el respeto, la igualdad, armonía y solidaridad sean la norma y no la excepción.