A lo largo de esta investigación, hemos podido valorar lo importante que significa la complementación de los elementos psico-espirituales para que el acompañamiento sea fructífero. Este capítulo, particularmente, ha sido una feliz confirmación del hecho que una buena relación de ayuda a la persona en el acompañamiento es fruto de un intercambio de confianza y empatía entre el orientador, el orientado y, por sobre todo, la acción del Espíritu Santo. Así, hemos observado en nuestro proceso con Evelyn que, cuando el acompañamiento integra la realidad humana– en lo psicológico y lo espiritual- se despliega un autoconocimiento capaz de brindar un buen discernimiento. Las preguntas de las entrevistas (ver Anexos 1-4, pp.159-178) sirvieron para tal integración psicoespiritual.
CONCLUSIONES.
En esta investigación hemos querido reflexionar y comprobar que el acompañamiento psicoespiritual es factor que favorece el autoconocimiento y discernimiento vocacional en una joven adulta.
Al finalizar este recorrido teórico y práctico se ha ido aplicando a un caso de investigación, queremos concluir que el acompañamiento psicoespiritual ha permitido a una adulta joven de 35 años a entrar en un proceso de autoconocimiento y le ha ayudado a hacer un buen discernimiento vocacional.
Las reflexiones planteadas en el marco teórico nos permitieron confirmar, desde la antropología cristiana, que el ser humano logra a ser persona humana cuando a partir de su esencia llega a se conectarse con él
mismo, con la trascendencia, con el mundo y con los demás. Para llegar a ello, debe haber logrado entrar en el proceso de autoconocimiento, es decir, hacer un camino hacia su interior, hacia él mismo.
A lo largo de esta investigación, hemos podido valorar la importancia de ir profundizando y usando herramientas psicoespirituales. A la vez, la palabra de Dios que ha llevado nuestra adulta joven a entrar en el proceso de conectarse con su sí misma, con su historia vital, con su futuro, con sus sombras, con sus potencialidades. Fue un proceso duro y al mismo tiempo hermoso, porque favoreció que Evelyn lograra encontrarse con sus culpas,
sus rabias, sus heridas, sus penas, sus decepciones, sus carencias afectivas, su carencia afectiva, sus capacidades de reflexión, sus talentos y dones.
Ha sido una buena experiencia humana en la que el acompañamiento psicoespiritual desembocó en la toma de conciencia de las propias capacidades de introspección, de comunicación, de reflexión, libertad interior, de dejarse ayudar, de poder autoexplorarse, confrontarse con ella misma y poder lograr autocomprenderse, autoaceptarse, autodescubrirse y luego haber autoproyectarse.
Desde otra experiencia, el encuentro con la palabra de Dios, concedió las oportunidades de descubrir y experimentar otras imágenes de Dios misericordioso, amor y ternura.
En el punto de vista de la acompañada, el saber escuchar con empatía, el crear una ambiente de acogida y sin prejuicio, tomar en cuenta a la persona desde su realidad, fue fundamental. Porque nos permitió alcanzar que la persona acompañada pudiera abrirse a su vida y vivir un proceso de sanación. No estamos diciendo que se sanaron las heridas sino que se ha ido cambiando la mirada hacia éstas. Desde esta mirada positiva sobre las heridas se ha podido recuperar la confianza en sí misma, valorarse, perdonar todas las personas que la causaron daño y poder verdaderamente perdonarlas.
Hemos observado que en el proceso de autoconocimiento, Evelyn ha podido lograr descubrirse a sí misma y luego autoaceptarse y perdonarse. Lo cual ha sido fundamental, para ella, a la hora de tomar decisión sobre su vida. Es decir que ella ha podido proyectarse en el futuro, con una buena autoestima y confianza en sí misma. Su discernimiento vocacional ha sido un descubrimiento de sí misma y una oportunidad de proyectarse nuevamente en la vida con una otra mirada más positiva, más entregada a los demás.
RECOMENDACIONES.
Al finalizar este acompañamiento psicoespiritual podríamos afirmar que el proceso de autoconocimiento que ha hecho la adulta joven le ha ayudado a encontrarse consigo misma, es decir, que este proceso ha permitido a Evelyn bajar en su profundidad en donde ha encontrado su verdadero esencia de su ser, de su sí mismo y allí pudo encontrarse con Dios-amor-ternura-misericordia. De este encuentro consigo mismo y con Dios, brota las relaciones sanas hacia los demás.
“Si quieres conocer a Dios, conócete a ti misma” Esta idea de Evagario Póntico se puede aplicar tanto al acompañado como al acompañante. Anselm Grün interpreta la afirmación de Evagario hablando de “la espiritualidad desde abajo”. Esto significaría que el acompañante debe ayudar al acompañado a encontrarse con Dios en el fondo de su ser, y desde allí descubrir el rumbo o sentido que Dios dará a su vida.
Sin embargo este proceso de conocerse a sí misma no se culmina en un acompañamiento que duró dos años. Sería deseable motivar a la adulta joven, a seguir el camino porque el proceso de autoconocimiento es para toda la vida.
La adulta joven pidió el acompañamiento porque sentía en ella una inquietud vocacional. Durante el acompañamiento no se abrió mucho el tema de que estaba haciendo un discernimiento vocacional si no que se urgió la necesidad de que ella entrara en un proceso de conocerse a sí mismo para que le ayudar a enfrentar y a trabajar su historia personal. Este modo de proceder le ha permitido dar otro sentido a su vida.
Sería bueno que a los jóvenes que se presentan con cualquiera inquietud vocacional, ofrecerles un acompañamiento no solo espiritual sino también y sobre todo psicoespiritual. Es decir un acompañamiento en donde se va integrando lo espiritual y lo psicológico. Poder lograr este proceso necesita un acompañante experto que tenga no sólo la madurez sino también los conocimientos
No basta con ofrecer un acompañamiento psicoespiritual sino también, propiciar u ofrecer a los jóvenes a una acompañante de alto nivel que tenga capacidades de ayudar al verdadero crecimiento personal del otro.
Es importante también detectar que hay que acompañar con delicadeza la imagen o la percepción que el joven tiene de sí mismo porque siempre, cuando la persona tiene una imagen negativa de ella mismo, como consecuencia, obviamente tendrá una imagen distorsionada de Dios.
A los jóvenes que recién inician un proceso de acompañamiento, ayudarlos ante todo a que trabajen con libertad su historia personal, que se encuentren con sus heridas, que pongan honestamente nombre a lo que han vivido en su vida y por último ayudarlos a que se perdonen y se acepten.
Siempre propiciar el acompañamiento que tenga en cuenta lo humano, lo psicológico para promover el crecimiento integral de la persona. Muchos jóvenes piden ser acompañados, por esto mismo hay que ayudarlos a que entren en el proceso de autoconocimiento que les permitirá ir sanado las heridas.
En el acompañamiento para jóvenes que recién inician un camino de encuentro con Dios brindar un espacio dentro del proceso con pequeñas experiencias de oración para que vayan logrando perdonarse, sentirse perdonados, aceptarse para poder proyectarse mejor en la vida. Motivarlos a iniciar con libertad el proceso de conocerse a sí mismos, encontrase con el Señor desde las fuentes interiores.
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