4.2 Findings from the interviews
4.2.1 Interview A
Desde las primeras investigaciones que se hicieran en la antropología estaban relacionadas con la identidad étnica, pero el concepto de etnicidad ha cambiado su significado.
En Grecia la palabra “ethnos” estaba empleada para referirse a una multitud de personas (también usada para animales) que representaban una amenaza de invasión. A partir de la invasión otomana los griegos son considerados esclavos y étnicos, por eso cambia su significado para referirse no solamente a los amenazadores sino a los amenazados. Es a partir del siglo XIX que se estudia la identidad desde tres componentes de la etnia: raza, lenguaje y cultura (Mercado & Hernández, 2010, pág. 7).
Los trabajos antropológicos se centraban mayoritariamente en etnografías de comunidades, especialmente de indígenas, pues se intentaba describir todos los aspectos de su comunidad: geográfico, rituales, religión, lengua, organización políticas y sociales, etc.
Hubo un cambio en los discursos europeos de identidad que Foucault caracteriza como un “interés aristocrático” por la sangre y linaje, hacia la preocupación burguesa en la generación, la reproducción y la población. En este cambio fue clave el concepto biológico moderno de “raza”, que proporcionó un lenguaje científico a través del cual se podría describir, clasificar y subordinar a los “nativos”, como tipos humanos que los europeos los vieron como moralmente inferiores.
Tras la segunda guerra mundial muchos antropólogos dejan de usar el término raza y comienzan a usar el término etnia como categorización social e identificación colectiva, se trata de una construcción social y no de una realidad biológica (Chebel D´Appollonia, 1998 citado en Barañano, 2010).
A pesar de que la media de las personas concibe a la raza en términos biológicos no es posible definirla biológicamente, sino solo su categorización cultural que se objetiviza en contrastes percibidos y perpetuados en sociedades particulares más que clasificaciones basadas en genes comunes (Barañano, 2010, pág. 98). La etnia, acentúa el contenido cultural, religioso, lingüístico del grupo identificado como tal y la culturalización de sus rasgos biológicos.
Según Barañano, la etnicidad es un tipo de identificación colectiva y por tanto una forma de definir social y simbólicamente al grupo y a su espacio.
Barth en su obra Los grupos indígenas y sus fronteras comienza a utilizar etnicidad vez de etnia, implicando cambios importantes en dos cuestiones: primero que dentro de un mismo territorio se puede encontrar diferentes comunidades y por lo tanto el territorio deja de ser referente único de la comunidad. La etnicidad se aborda entonces desde el punto de vista de los miembros y no desde el investigador. Ahora según esta idea de etnicidad lo que identifica a una comunidad son los elementos enunciados por los sujetos.
Teniendo en cuenta lo anterior, la identidad étnica hace alusión a los rasgos culturales de un grupo, mientras que la identidad entendida como etnicidad se refiere a los rasgos culturales con los que se autodefinen los sujetos pertenecientes a distintos grupos (Mercado & Hernández, 2010, pág. 8). “La etnicidad implica que la identidad se construye por la autoadscripción de los miembros de un grupo y por la heteroadscripción de los miembros cuando reconocen al grupo desde afuera” (Mercado & Hernández, 2010, pág. 8).
La categoría de etnicidad permite entender que lo que identifica a una comunidad no son los rasgos culturales objetivos, sino los que cada miembro
selecciona a través de la percepción subjetiva que hace de éstos; no basta pertenecer a un grupo para identificarse con él, “la mera existencia objetiva de una determinada configuración cultural no genera automáticamente una identidad” (Giménez, 1996, pág.55 citado en Mercado & Hernández, 2010, pág. 9).
Las razas no existen, pero esto no quiere decir que no exista en el discurso de las personas, no hay ningún sustento científico, los científicos con el afán de clasificar todo, clasificaron las razas pero atrás existe simplemente intereses políticos económicos y de poder para explotar a los indígenas o para que los negros sigan siendo esclavos y la burguesía siga manteniendo su poder hegemónico diferenciada claramente a través del color de la piel y pueda trascender a sus generaciones posteriores, de aquí su preocupación por la “raza” como término también de diferenciación más que por clasificación (Stoler, 1995).
Grimson expone, que muchos autores “dejaron de usar el término clase social, otros empezaron a utilizar “raza” entre comillas. La idea de género o etnicidad no suelen llevar comillas, y en cambio raza sí porque fue usada por las teorías racialistas para todo lo que ya sabemos. En realidad todas esas nociones son construcciones socialmente construidas” (Grimson, en Hakim Fernández, 2014, pág. 264). También hace hincapié en que con ninguna otra noción se han hecho cosas tan horrorosas como con la noción de raza, por eso es mejor desconectar los usos políticos y prácticos de esos conceptos de su uso teórico (Hakim, 2014, pág. 264).
Para Grimson “en las historias particulares de la vida, las posiciones estructurales pueden estar vinculadas con la estructura de clases o estratificación social, pero quizás más con la desigualdad de género o a la desigualdad en base a una idea de raza.” (Hakim, 2014, pág. 264).
Según Kramer la identidad tendría además de tener base étnica también tendría un claro componente político manipulada y expresada en las prácticas sociales (Gorosito Kramer , 1992, pág. 146 citado en Wilde, 2015, pág. 3) por lo mismo habría que insertar las relaciones sociales en los procesos de identificación y
discutir la legitimidad de hablar en términos de ´clases sociales´” (Wilde, 2015, pág. 3)
Trinchero (1994) definía a la etnicidad como una “manifestación de procesos que responderían a condiciones socioeconómicas, políticas e históricas específicas” (Wilde, 2015, pág. 3)