• No results found

2. Introduction

4.4. Interview Protocol and Research Time-Frame

En el cuadro 13 se recoge la evolución de las fuentes de financiación de las actividades de I+D en España en el período 1995-1999. Se puede apreciar que el entorno científico es financiado mayoritariamente con fondos públicos, aunque el porcentaje de las empresas es bastante significativo (7,5%), similar al de otros países europeos como Alemania o Gran Bretaña y superior al de países como Francia,

Dinamarca, Austria, etc.33. En el caso de las empresas, puede apreciarse que éstas se autofinancian sus actividades en un elevado porcentaje (75% en 1999), mientras que los recursos procedentes de las administraciones públicas, sean éstos créditos o subvenciones, representaron, conjuntamente, algo más del 15% en 1999, y los recursos procedentes del extranjero –programas de la Unión Europea y otros- han experimentado una ligera reducción.

Cuadro 13. Distribución del origen de la financiación de la I+D en cada uno de los entornos (en %)

Entorno1 Origen de Fondos 1995 1999

Científico Administración Empresas Extranjero IPSFL2 85,4 7,2 7,0 0,4 84.9 7.5 6.8 0.8 Productivo Fondos propios Préstamos de las AAPP Fondos de otras Empresas Administración (subvenciones) Extranjero IPSFL 80,3 4,0 9,1 6,4 0,2 74.9 6.7 5.0 8.7 4.5 0.2 Total Administración Empresas Extranjero IPSFL 48,0 44,5 6,7 0,8 44.7 48.8 5.7 0.8

1 Véanse en los apartados correspondientes el gasto en I+D de los Entornos 2IPSFL: Instituciones Privadas Sin Fin Lucrativo

Fuente: INE ( Estadísticas de I+DT) y elaboración propia.

Esta estructura de financiación no difiere demasiado de la existente en otros países (OCDE, 1996/2): las empresas de EEUU reciben subvenciones públicas para sus actividades de I+D por valor del 16,4% de su gasto total, las noruegas el 16%, las francesas el 13%, las italianas el 11%, etc. De hecho, el porcentaje de financiación pública del gasto empresarial español es inferior a la media comunitaria (9,6% en 1998), pero ha de tenerse en cuenta que el gasto del sector empresa en los países citados representa un porcentaje muy superior al español dentro del gasto total, por lo que el esfuerzo público de apoyo a las empresas es muy superior tanto en términos absolutos como relativos al que realizan las administraciones españolas.

Es bien sabido que la financiación de las actividades de I+D y, en general, de la innovación es uno de los puntos débiles del Sistema Español de Innovación, porque el

riesgo de este tipo de actividades desanima a los agentes financieros tradicionales - mercado de valores y sistema bancario-; las entidades que, al menos en teoría, deberían financiar preferentemente los proyectos de nuevas empresas innovadoras (Sociedades de Capital Riesgo34, Fondos de Capital Riesgo, Segundo Mercado de Valores, Sociedades de Garantía Recíproca), han comenzado hace relativamente pocos años (1997) a actuar de forma destacable, aunque las primeras iniciativas se produjeron en Galicia en 1972. En todo caso, la regulación legal de las mismas es muy reciente (Ley 1/1999 de enero Reguladora de las Entidades de Capital Riesgo y de sus sociedades gestoras y normas posteriores que la desarrollan)

De acuerdo con el estudio de Martí Pellón (2000), en 1999 el número de entidades en España dedicadas a capital riesgo eran 50, frente a las 41 de 1998. La actividad de captación de fondos del año 1999 tuvo como resultado la incorporación de 104.829 MPTA, cifra algo inferior a la de 1998 (115.638 MPTA), pero por encima de lo que se anticipaba hace tan sólo dos años. En el conjunto de los recursos invertidos destaca el peso de los inversores extranjeros (40.8%) y las entidades financieras nacionales (18,3%). Las aportaciones a empresas de mayor componente tecnológico fue del 24,5% en 1998.

En definitiva, las medidas de apoyo institucional, tanto las directas (subvenciones y créditos otorgados por las Administraciones Central (Ministerio de Ciencia y Tecnología, CDTI, ICO, etc.) y Autonómica, como las indirectas (los incentivos fiscales a la innovación), son las que están proporcionando una parte sustancial de la financiación externa para actividades innovadoras.

Algo similar sucede en toda Europa. El Libro Verde de la Innovación35 cita la falta de financiación adaptada como uno de los escollos principales que han de superar las empresas europeas, especialmente las PYMES, para innovar, indicándose que su posible solución se encuentra, en gran medida, en la modificación de las bases legales de las fuentes de financiación privada para hacerlas más interesantes. Si bien el capital riesgo –uno de los sistemas más ligados a este tipo de actividades- ha crecido en Europa de forma espectacular (los fondos se han cuadruplicado en ocho años, hasta alcanzar 40.000 millones de ECU en 1994), este aumento ha venido acompañado de un retroceso relativo en las inversiones en alta tecnología (34% del total en 1985, 16% en 1992, menos del 10% en 1994), las inversiones de arranque (25% en 1985 frente al 6% en 1994) y, en general, predominan las inversiones menos arriesgadas y de mayor

34

El Capital Riesgo se puede definir, de forma muy resumida, como la toma de participación, con carácter temporal y generalmente minoritaria, en el capital de empresas que no cotizan en Bolsa. Con esa participación, el capitalista ayuda a que la nueva empresa (o la empresa en expansión) disponga del capital necesario para llevar a cabo sus inversiones iniciales (muy fuertes), de forma que su valor en el mercado aumente. Una vez que ha madurado la inversión, el capitalista vende su participación, cuyo valor, cuando el proyecto va bien, será muy superior al inicial. La posibilidad de desvinculación cuando el proyecto ha madurado es consustancial a este tipo de financiación.

35

envergadura. Además, las PYMES europeas señalan la falta de productos financieros adaptados a ellas y la reticencia de los grandes bancos a financiar la innovación.

5.4. La capacidad de absorción

Como se ha expuesto en los antecedentes, en un Sistema de Innovación la capacidad de absorción está relacionada, en primer lugar, con la aptitud de los elementos de los diferentes entornos, es decir, con el nivel de formación de su personal y con su capacidad para desarrollar actividades de I+D. En segundo lugar, con los aprendizajes interactivo e institucional. En este apartado se analizan los primeros factores para, posteriormente, tratar los otros dos en los apartados siguientes sobre la articulación y el liderazgo. En el cuadro 14 se muestra la evolución del nivel de estudios de la población ocupada en el conjunto de España. La evolución ha sido muy positiva, pues el número de personas sin estudios se ha reducido en unos 10 puntos, pero la población ocupada con estudios superiores es inferior al 10% del total.

Cuadro 14. Evolución del nivel de estudios de la población ocupada en España

1993 1997

Población ocupada (miles de personas) 11.837,5 12.764,6

Analfabetos 1,1% 0,6%

Sin estudios o primarios 42,3% 32,8%

Estudios medios 42,8% 49,6%

Anteriores al superior 7,0% 8,2%

Superiores 6,7% 8,7%

100,0% 100,0%

Como complemento de la información proporcionada en el cuadro anterior, en la Figura 10 se observa que la proporción de titulados universitarios en los sectores industrial y agrícola es menor del 5% del total de ocupados.

Otro indicador de la capacidad de absorción del Sistema es el empleo en sectores manufactureros de alta tecnología, que son, de acuerdo con la selección efectuada en EUROSTAT, los siguientes: química, máquinas, ordenadores, instrumentación y material de transporte. En la Figura 11 se representa los datos correspondientes a los países de la Unión Europea. El porcentaje de empleo en estos sectores en nuestro país es uno de los más bajos de la UE y es digno de mención el elevadomprocentaje de Alemania, uno de los países más innovadores de la UE. En el caso de los sectores de servicios de alta tecnología, que se representan en la Figura 12, las diferencias no son tan acusadas, pero España se sitúa en el penúltimo lugar del ranking.

Figura 10. Población ocupada en España con estudios superiores respecto al total ocupados en 1997(%)

0,0% 5,0% 10,0% 15,0% 20,0% 25,0% Agricultura Energía Industria Construcción Servicios destinados a la venta Servicios no destinados a la venta Total

Una vez analizada la formación de la población ocupada en los diversos sectores productivos, se procede a evaluar el potencial de I+D del entorno tecnológico, que, por su capacidad de investigación y desarrollo, puede prestar apoyo al productivo en sus procesos innovadores.

Según los datos del INE, los indicadores de actividades de I+D relativos al entorno tecnológico para los años 1988 y 1997 quedan recogidos en el cuadro 15. Se observa que su peso dentro del Sistema se ha mantenido más o menos en los mismos valores relativos a lo largo de los 10 años analizados.

F i g u r a 1 1 : % d e e m p l e o e n s e c t o r e s m a n u f a c t u r e r o s d e a l t a t e c n o l o g í a e n 1 9 9 8 ( E u r o s t a t ) 1 , 6 2 2 , 4 1 3 , 5 5 4 , 8 6 5 , 5 3 6 , 4 7 6 , 8 3 6 , 9 8 7 , 2 1 7 , 2 4 7 , 4 2 7 , 5 1 7 , 7 2 7 , 7 6 8 , 6 3 1 1 , 0 4 0 2 4 6 8 1 0 1 2 L u x e m b u r g o G r e c i a P o r t u g a l H o l a n d a E s p a ñ a A u s t r i a D i n a m a r c a F r a n c i a F i n l a n d i a B é l g i c a I r l a n d a Italia e u 1 5 R e i n o S u e c i a A l e m a n i a

Figura 12: % empleo en servicios de alta