5. Appendices
5.5. Interview Protocol
Este capítulo está dedicado a describir las características principales que presentan los tutoriales diseñados y elaborados en el ámbito de las bibliotecas universitarias. Se incidirá en los contenidos, la orientación formativa, la interactividad, la metodología docente, el diseño y la tecnología de los tutoriales. Para ello se ha seleccionado una muestra representativa de ciento ochenta tutoriales web de las bibliotecas universitarias y se ha creado una base de datos para una mejor explotación de la información.
Desde 1999 encontramos estudios descriptivos a partir de una selección de tutoriales. El artículo de Dewald (1999) describe las principales características de una muestra de diecinueve tutoriales de la LIRT (Library Instruction Round Table). Cabe señalar que se trata de uno de los estudios más consultados y citados de la especialidad. En la primera parte la autora presenta los principales objetivos que ha de cumplir un tutorial; y en la segunda, se comprueba estadísticamente cuántos tutoriales cumplen esos criterios. Según la autora para que un tutorial sea efectivo debe:
¾ Estar directamente relacionado con los contenidos de la asignatura a la que da apoyo.
¾ Fomentar el aprendizaje activo conteniendo ejercicios individuales o colaborativos basados en la práctica con el fin de reforzar la instrucción. ¾ Ha de estimular el aprendizaje colaborativo.
¾ Estar soportado en más de un medio ya que la tecnología puede ayudar a incentivar la instrucción
¾ Enseñar por objetivos, ya que de esta manera el alumno entiende con mayor claridad el contexto de su formación.
¾ Enseñar conceptos, no mecánicas o procesos repetitivos.
¾ Incluir la posibilidad de contactar o preguntar al bibliotecario en caso de necesitar ayuda.
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Una vez establecidos los criterios analiza diecinueve tutoriales con los siguientes resultados:
o El 68% de los tutoriales (trece) no incluye contenidos específicos que formen parte de alguna asignatura concreta por lo que pueden realizarse de manera individualizada; el 32% (seis) forma parte del material que se imparte en la formación bibliográfica. Sólo uno está diseñado para cumplir las dos funciones.
o El 37% de los tutoriales (siete) contiene algún elemento de formación activa, el 63% restante no incorpora ningún tipo de ejercicios (doce).
o No hay ningún tutorial que fomente el aprendizaje colaborativo.
o En la utilización de los medios Dewald constata que ninguno de los diecinueve tutoriales contiene sonido. Un 11% contiene un uso intenso de los gráficos (dos), el 68% contiene alguno (trece) y el 21% no presenta ninguno (cuatro).
o En cuanto a la organización de los contenidos señala que uno de ellos está pensado para ser leído secuencialmente, el 95% estructura los contenidos a partir de una tabla, el 11% emplea un índice y uno 5% localiza la información a partir de un buscador. El 84% contiene algún tipo de ayuda que explica la navegación a través del tutorial mientras que el 16% no incorpora esta opción.
o Los contenidos deberían explicar el uso de los booleanos, la diferencia entre el lenguaje libre y el controlado a la hora de la recuperación de la información y la evaluación de las fuentes. El 63% contiene explicaciones sobre booleanos y el 53% trata algún aspecto de valoración de las fuentes.
o El 79% ofrece algún tipo de ayuda o posibilidad de contactar con los bibliotecarios o los docentes, la opción más extendida es la del correo electrónico, seguida de la de un formulario y por teléfono.
Aparte de la contribución que el estudio hace sobre los tutoriales, la autora afirma a modo de conclusión que en ningún caso los tutoriales deben sustituir la formación humana.
Posteriormente Tancheva (2003) presenta un estudio descriptivo sobre cuarenta y cinco tutoriales. En la primera parte del estudio la autora señala, las ventajas e inconvenientes de la formación empleando un tutorial web. Ventajas como la de presentar la información de manera uniforme para todos los alumnos; la accesibilidad remota desde cualquier punto y en cualquier
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momento del día favorece la autorregulación de la formación; un entorno tecnológico nuevo puede favorecer y estimular la formación y las capacidades multimedia permite captar o satisfacer diferentes estilos de aprendizaje. En cuanto a las desventajas menciona que algunos tutoriales se diseñan como una prolongación de la instrucción tradicional. Asimismo la utilización de la tecnología debe servir para intensificar el proceso de aprendizaje y no ser utilizada como un fin en sí mismo.
La segunda parte de su estudio presenta datos sobre el análisis de cuarenta y cinco tutoriales. En cuanto a los contenidos, resaltar que treinta y seis son de carácter general, no se relacionan con una especialidad concreta (a excepción de Liberation de University College Northampton y Library Explorer). En cuanto a la interactividad señalar que diecisiete presentan información exclusivamente textual, dieciséis no incluyen ejercicios y cinco no presentan ninguna forma de enviar resultados a los instructores. Respecto a la retroalimentación destaca la necesidad de explicar, ampliar o recomendar las soluciones no sólo la de hacer constar si son correctas o no. Sobre la tecnología recomienda evitar los plugins
y hacer revisiones regulares del tutorial. Como conclusión la autora cree que el tutorial debe contener elementos audiovisuales, animación y gráficos; debe ser interactivo y modular; con capacidad de evaluar el conocimiento previo del alumno; enseñar conceptos; estar vinculado a una disciplina concreta; proporcionar asesoramiento y registrar las actividades del alumno durante la sesión.
Tomando como base lo expuesto por Dewald, Hrycaj (2005) amplia metodología de estudio profundizando en el concepto del aprendizaje activo. También amplía el número de bibliotecas descritas, ya que incluye las sesenta y cinco que forman parte de la ARL (Association of Research Libraries). A diferencia de Dewald, el autor defiende que una de las funciones del tutorial sea la autoformación y no sólo como un apoyo de la docencia; tampoco cree necesario el aprendizaje colaborativo si no que ha de servir para que el alumno sea responsable y autónomo en su proceso de aprendizaje. El uso de diferentes medios ha de facilitar la interacción entre el tutorial y el alumno con una función meramente didáctica. La posibilidad de que incluya la opción de contactar con el bibliotecario no indica que el tutorial incluya elementos activos. Asocia el concepto de aprendizaje activo, fundamentalmente al hecho de que el tutorial incorpore ejercicios. Un total de treinta y nueve tutoriales ofrecen elementos de aprendizaje activo, diez utilizan el tutorial TILT (Texas Information
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Literacy Tutorial) modificado por ellos. Los ejercicios consisten en preguntas al final del tutorial, al final de cada módulo, ejercicios que se separan del tutorial utilizando la ventana del navegador o la opción de enviar las respuestas a un instructor. La conclusión del estudio indica el incremento de elementos activos desde la publicación del artículo de Dewald, siete tutoriales sobre diecinueve, y en este momento se habla de treinta y nueve sobre un total de sesenta y cinco, representado un (60%) respecto al total. El 50% del total ha elaborado tutoriales propios mientras que el 15% adapta el TILT.
Más recientemente, el trabajo de Anderson, se centra en el estudio y descripción de los tutoriales que elaboran las bibliotecas médicas de la Association of American Medical College (Anderson et al. 2008). El artículo analiza los tutoriales propios y los que se enlazan a tutoriales externos. Setenta y ocho bibliotecas optan por enlazar otros tutoriales, representando un 63% del total. El tutorial más enlazado lógicamente corresponde a PubMed de la National Library of Medicine, seguido del de Web of Science de Thomson Scientific. Por otro lado, ha estudiado un total de doscientos setenta y cuatro tutoriales que han sido creados en las bibliotecas médicas. Las temáticas más destacables son las siguientes: veintidós tutoriales tratan sobre la medicina basada en la evidencia (EBM), dieciséis sobre la búsqueda en el catálogo, quince sobre alfabetización informacional, quince sobre PubMed, catorce sobre el gestor bibliográfico EndNote, doce sobre el acceso a las revistas electrónicas, once sobre la introducción a los servicios de la biblioteca. En cuanto a los programas que se han empleado en la elaboración de los tutoriales el más utilizado corresponde a editores de HTML, concretamente un total de ciento seis tutoriales, seguido de PowerPoint con cuarenta y cinco,
Flash con cuarenta y cuatro tutoriales, PDF con treinta y cuatro y cuarenta y dos han sido creados con programas de captura de pantallas como
RoboDemo, Adobe Captivate o Camtasia. Sólo diecinueve del total de doscientos setenta y cuatro son interactivos puesto que la mayoría se basa en una demostración guiada de cómo buscar en la base de datos. Sólo veintisiete incluyen o fomentan el aprendizaje activo incorporando ejercicios o un cuestionario al final del módulo. Sesenta y seis incluyen una encuesta de valoración del tutorial al final del mismo. Sólo setenta y dos contienen alguna parte susceptible de ser impresa, correspondiendo a ejercicios complementarios. En cuanto al perfil de usuario al que van dirigidos, comentar que veinte están orientados específicamente a un perfil concreto (seis para químicos, cuatro para alumnos de educación a distancia, tres para enfermeras, tres para estudiantes de primer año de medicina, uno para odontólogos, uno
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para estudiantes de tercer año de medicina, uno ara investigadores, uno para licenciados). Algunos están recomendados para más de un perfil.
A partir de estos precedentes se ha elaborado el siguiente estudio con la idea de profundizar más en la descripción de los tutoriales elaborados desde las bibliotecas universitarias, primero ampliando la muestra y la cobertura geográfica de los tutoriales a analizar, y en segundo lugar ampliando las temáticas posibles.