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Interview Questionnaire – Principals

M. Ed Program Recommendations 28

1. Interview Questionnaire – Principals

Estos resultados, hacen que nos planteemos la interpretación que se les dio en su momento y que sirvió de base para estudios posteriores que se centraron en la medición de la potencia muscular de corta duración y máxima intensidad por medio de pruebas estandarizadas en niños, para estimar la capacidad glucolítica (láctica) de estos, a través de los valores de lactato sanguíneo obtenidos tras realizar dichos ejercicios. Este planteamiento está muy bien recogido en el trabajo “Short-Term Muscle Power During

Growth and Maturation” que realizaron Van Praagh et al42, en 2002. En este sentido,

los autores apuntan una carencia de validez, seguridad y estandarización metodológica en las mediciones de la potencia muscular de corta duración en niños y adolescentes, con la mayoría de protocolos basados en cicloergómetros y con limitaciones

metodológicas como la alta dependencia de la motivación individual, o la economía de carrera o de pedaleo más baja en la población infantil.

El test más utilizado en este tipo de estudios, ha sido el Test Anaeróbico de Wingate74, que, a parte de las limitaciones ya mencionadas en el apartado “1.6. Problemas metodológicos”, presenta un problema con la inercia en el arranque, que requiere la aplicación de una fuerza alta en poco tiempo para vencer desde el reposo la carga impuesta.

Lexell et al85, estudiaron los mecanismos por los que se producía el incremento

en volumen del tejido muscular y el desarrollo funcional de las fibras musculares desde la niñez a la edad adulta, en 22 sujetos varones, sanos con edades comprendidas entre los 5 y 37 años. Se determinó que el incremento en el área muscular durante el crecimiento, era causado por un aumento en el tamaño medio fibrilar. Esto se acompañó de un desarrollo funcional fibrilar, en el cual, la proporción de fibras tipo II, aumentó significativamente desde los 5 años, con un 35%, hasta los 20, con un 50%, debido a la transformación de fibras tipo I a tipo II.

Por tanto, son de dudosa credibilidad los datos aportados por aquellos estudios que comparan los resultados obtenidos entre adultos y niños, sin tener en cuenta estas consideraciones, y mucho más arbitrario nos parece establecer una relación entre la potencia registrada con un test de Wingate y los niveles de lactato en sangre en los niños.

Además, el lactato sanguíneo refleja todos aquellos procesos por los cuales el lactato es producido y eliminado86. Por lo que, la concentración de lactato sanguíneo después del ejercicio solo ofrece una indicación cualitativa del grado de estrés ocurrido en el metabolismo anaeróbico por un ejercicio particular, más que una medida cuantitativa de la glucolisis42. Por tanto, no se puede asumir que la concentración de lactato sanguíneo después del ejercicio en la población infantil es solo el resultado de una producción de lactato intramuscular menor42.

que ocurren en la adolescencia. Se ha observado en recientes estudios, que al separar la influencia del tamaño corporal, no existe una relación significativa entre el nivel de testosterona salivar y los niveles de lactato después de un ejercicio máximo o submáximo42.

Beneke et al, realizaron dos trabajos, el primero41 de ellos, en 1996, y el segundo87, en el año 2000. Ambos se llevaron a cabo, con el objetivo de evaluar los efectos de la edad sobre el máximo estado estable de lactato. Para ello, sometieron a 34 sujetos varones con edades comprendidas entre los 11 y 20 años, en el primer estudio, y a 74 sujetos varones con edades entre los 9 y 32 años, en el segundo estudio, a un test incremental en cicloergómetro. En ambos estudios se obtuvieron los mismos resultados, la edad fue independiente del máximo estado estable de lactato, y según los autores, este resultado apoyaba la teoría de la implicación de factores neuromusculares en la contribución a los cambios observados frecuentemente en las respuestas al ejercicio durante el crecimiento y la madurez física, más que a cambios en el metabolismo glucolítico y oxidativo. La evidencia sugiere que el vínculo entre la habilidad de generar lactato durante el ejercicio y la maduración sexual es débil.

La potencia muscular desarrollada traduce la habilidad del sistema neuromuscular para producir el mayor impulso posible en un tiempo dado y debemos tener en cuenta que, en comparación con los adultos, los niños no son siempre capaces de ponerse bajo condiciones de estrés, particularmente en laboratorios.

Las conclusiones a las que llegan Van Praagh et al42 en su trabajo, son las siguientes:

- La potencia muscular de corta duración es un aspecto fundamental en la capacidad física del niño.

- Existe un acuerdo general en que la potencia muscular de corta duración incrementa durante el crecimiento y la maduración y es significativamente mayor en niños que en niñas durante y después del periodo de la adolescencia.

- Las mediciones directas de la capacidad de las vías metabólicas anaeróbicas presentan dificultades metodológicas y éticas, por tanto, más

que medir el aporte energético, los investigadores se han centrado en medir la fuerza o la potencia muscular mediante test estandarizados. - Los test en cicloergómetro son los más utilizados, permiten realizar

mediciones independientemente de la masa corporal, pero no hay un criterio objetivo de maximalidad disponible, por lo que, los investigadores deben confiar en la motivación y cooperación del niño. - La potencia muscular y el rendimiento anaeróbico son cuantitativamente

influenciables por diferentes factores, como la edad, el sexo y el entrenamiento. Sin embargo, la potencia muscular está también determinada por variables biológicas innatas y mecánicas.

- Se conoce poco a cerca de los mecanismos que subyacen las diferencias relacionadas con la edad y el sexo en relación con la maduración de las vías metabólicas musculares. Recientes estudios han mostrado que las diferencias encontradas al realizar un test de potencia muscular entre niños y adultos, se atribuyen a factores dependientes del tamaño (tamaño muscular) y factores independientes del tamaño (factores genéticos, hormonales).

- El incremento en la distribución de fibras tipo II, en ambos sexos, con la edad, debe dar ventaja a los sujetos mayores frente a los jóvenes al realizar actividades de potencia y fuerza rápida.

- Debido a la mayor área de fibras tipo IIb, los niños parecen tener una ventaja potencial respecto a las niñas durante la adolescencia.

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