CHAPTER 2 Background on Concurrent Programming
3.1 Introduction
Incluimos antes de detenernos en sendos macella de la ciudad un pequeño estudio sobre la estoa del basamento, que preside la plaza del ágora de la ciudad griega, puesto que resulta de enorme interés para conocer las influencias más directas que reciben los mercados de planta central peninsulares y, sobre todo, el
macellum que se halla muy próximo a ella.
Situación en el ámbito urbano:
Se ubica al norte de la ciudad griega. Se halla en una calle que baja hacia el mar desde el ágora, a la que atraviesa. Se sitúa en una zona privilegiada, en la confluencia de las dos calles principales de la ciudad, en el centro de ésta. El ágora consistía en una plaza de 52 x 40 m. Tanto el ágora como la estoa y el pórtico que la rodean son contemporáneos, y fueron erigidos en la fase helenística de la ciudad, a partir de finales del s. III a.C., tras el desembarco de las tropas romanas durante la segunda guerra púnica, probablemente a mediados del s. II a.C.
Aunque no se conoce la fase anterior, en estos momentos parece que la ciudad acomete reformas en su estructura urbana, ampliándola y
monumentalizándola, siendo, por tanto, el ágora tal y como se conoce hoy en día producto de estas reformas (Burés 1998, 285).
Descripción de la planta:
Originariamente el ágora se rodeaba en sus lados sur, este y oeste por pórticos, mientras el lado norte quedaba delimitado por una estoa. Se edificó todo este conjunto, planificado a la vez, sobre estructuras anteriores, que fueron derruidas. La plaza contaba con tres accesos. El primero, en el centro del lado sur, que se prolongaba en una calle en sentido norte-sur, que llegaba hasta la muralla; el segundo, junto a la esquina noroeste, da paso a dos calles, una que se dirigía hacia el oeste y otra hacia el norte, llevando hasta el puerto; y, finalmente, otra entrada en el lado oriental, en sentido este-oeste, que se dirigía hacia el mar (Mar y Ruíz 1988, 43). Las entradas primera y tercera delimitan un porticado en forma de “L”, de 4 m. de anchura, formado por dos muros paralelos. Más corto, aunque igualmente en forma de “L” se presenta el porticado de la esquina suroeste. La cubierta de estos pórticos consistiría en una estructura de madera con elementos ligeros, dado que los intercolumnios son amplios. Probablemente, y dada la ligereza de las cimentaciones, tendrían un solo piso (Mar y Ruíz 1988, 52).
Delante del porticado oeste se colocaron tres basamentos, uno doble para estatuas, o como altares. El equipamiento de la plaza se completa con varios locales, quizás de función comercial: dos de ellos, de forma alargada y situados tras el porticado oeste, a través del cual tienen entrada, con idéntico tamaño a las
tabernae de la ciudad; un tercero, más pequeño y cuadrangular, tras el pórtico sur
(Mar y Ruíz 1988, 44). También existe un pozo (nº 102) de forma cuadrangular en el costado del pórtico oeste, que fue amortizado en época flavia, como el resto del ágora (Burés 1998, 290).
El desagüe de la plaza se soluciona mediante una canalización en sentido este-oeste (nº 326), en bloques pétreos, que recorre el frente de la estoa. Recibe las aguas de las canalizaciones de las calles con dirección norte-sur que desembocan en la plaza, finalizando en el mar (Burés 1998, 285). Una segunda canalización pétrea con cubierta de placas (nº 327) cruza la plaza en sentido sur- norte y se une a la anterior, siendo ésta, al parecer, la que procede de aquélla que atraviesa el vecino macellum de época romana (Burés 1998, 292-293).
Los restos de la estoa norte se hallan deteriorados y conservados sólo al nivel de la cimentación (Fig. 57). Se trata de una estoa helenística, de planta
rectangular, orientada de este a oeste, con la misma longitud que la plaza (52 m.) y 14 m. de anchura. Presenta dos pórticos, uno exterior y otro interior. Dentro del edificio se aprecian dos galerías de 12 columnas cada una, en sentido longitudinal. El porticado exterior se apoya sobre un muro corrido con ensanchamientos por el interior cada 4 m. aproximadamente, que se corresponden con los grandes macizos cuadrangulares realizados con megalitos irregulares que constituyen la cimentación de la columnata interior (Mar y Ruíz 1988, 43). Al contrario que los pórticos que rodean la plaza, la estoa norte contaría con un segundo piso, sustentado por las columnas pares de la fachada y las del pórtico interior. La escalera de acceso se situaría en el local más occidental, más ancho que el resto (ibidem, 52).
Fig. 57: estoa norte de la Neápolis de Ampurias (Burés 1998, 286, según Mar, Ruíz y Aquilué).
Adosados a la pared de fondo se abren 9 locales comerciales o tabernae, cuya superficie oscilaba entre 12 y 20 m2, dos de ellos (los números 3 y 5) con
sendos pozos de gran tamaño, y comunicados con cisternas transversales orientadas norte-sur ubicadas bajo el pórtico (Ripoll 1979, 28; Sanmartí y Nolla 1988, 34; Mar y Ruíz 1988, 43; Sanmartí-Grego 1993, 16). Se trata de tres cisternas construidas contemporáneamente a la estoa, para mejorar el abastecimiento de la ciudad. La primera cisterna (nº 31) tiene forma elíptica (10,66 x 1,50 m. y 2,60 m. de profundidad) y está dividida por una pared trasversal, siendo su cubierta abovedada. La cisterna 32 es también doble, con forma elíptica (11 x 1,50 m. y 3 m. de profundidad), dividida con un muro transversal y cubierta con bóveda. La cisterna nº 41 tendría las mismas características de las anteriores (Burés 1998, 285, 288, 290 y fig. p. 286).
Paralelos de la planta:
El prototipo de la estoa se incluye dentro de las helenísticas, con otros ejemplos de cronología diversa y gran expansión territorial. Entre los paralelos más cercanos cabe citar la estoa norte de Priene, del tercer cuarto del s. II a.C., y aquella de Magnesia del Meandro, ambas en Turquía (Mar y Ruíz 1988, 43 y 45); así como la estoa de Atalos en Atenas (159-138 a.C.) (Aquilué 2002, 99). La estoa ampuritana se sitúa en el helenismo tardío y, por consiguiente, al final de la evolución de este tipo de edificios (Mar y Ruíz 1988, 54). No obstante, el ágora sería usada por mercaderes itálicos, pues los restos de su comercio quedaron en el terraplenado del lugar, aunque tanto el ordenante como el taller serían “griegos” (ibidem, 54). Tanto estas reformas del ágora, como otras realizadas en estos momentos en la Neápolis se mantienen dentro de la tradición helenística contemporánea. Y esta tradición a la que la ciudad se halla ligada desde sus orígenes se mantendrá hasta el cambio de era, cuando se construye el “macellum de la cisterna pública”, próximo al antiguo ágora. Este edificio se incluye entre los macella de planta central, cuyo origen se encuentra, precisamente, en las ágoras griegas de la fachada jonia del Mediterráneo oriental. Y, reafirmando esta idea, el macellum situado al norte del foro de la ciudad romana se inserta en el tipo de mercados de origen itálico, con planta basilical. Incluso siendo ambos contemporáneos, sus estilos, tal y como se expone más adelante al referirnos al
macellum romano, son muy distintos y se encuadran a la perfección en la tradición
urbanística y en la evolución histórica de cada una de las dos ciudades.
Opera y materiales constructivos empleados:
Es difícil señalar datos al respecto, pues sólo restan las cimentaciones de estas construcciones. El pórtico exterior se cimentaba sobre un muro continuo de piedra caliza, recorrido por una cloaca a sus pies, con ensanchamientos por el interior cada 4 m. aproximadamente. Estos ensansamientos se corresponden con la cimentación del pórtico interior, compuesta por grandes macizos cuadrangulares efectuados con megalitos irregulares (Mar y Ruíz 1988, 43). Las columnas de la estoa sureste se cimentan, de manera similar, sobre dados compuestos por piedras planas, que se asientan sobre piedras irregulares trabadas con barro, formando un continuo bajo la columnata. A diferencia de éstos, el pórtico suroeste se cimenta sobre un muro corrido de sillería, sobre el que asientan las columnas, que se prolonga hasta el muro de fondo del pórtico oeste (ibidem, 43-44).
Interpretación de estancias:
La función del edificio es primeramente de índole comercial, aunque su espacio permitía también el paseo y constituía un lugar de encuentro. En él no aparece otro tipo de edificios, ya sean de índole religiosa, política o jurídica. Posiblemente, los tres locales a los que se accedía a través de los pórticos oeste y sur tuvieran una función comercial, pues las dimensiones de los dos ubicados en el lado occidental son idénticas a los de los muchos locales comerciales que se diseminaban por toda la ciudad (Mar y Ruíz 1988, 44). Finalmente, no cabe duda de que los 9 locales situados al fondo de la estoa norte cumplieron una función comercial.
Cronología:
La estoa corresponde probablemente a una construcción de mediados del s. II a.C., dentro del helenismo tardío, cuando se remodeló este área central de la ciudad, construyéndose el ágora y la zona comercial sobre un barrio anterior arrasado (Sanmartí-Grego 1993, 16). Primeramente habría existido otro ágora en esta área, en su zona oeste, y otras construcciones desconocidas bajo la estoa, donde se han detectado muros anteriores, que se derribaron, rellenándose el área (Mar y Ruíz 1988, 41 y 42). La cronología ha sido ratificada por paralelos formales, como la estoa norte del ágora de Priene (Turquía) y por el estudio de los materiales del relleno del ágora y, por tanto, anteriores a su construcción, que se corresponden, a grandes rasgos, con la primera mitad del s. II a.C. (Mar y Ruíz 1988, 49-50). Uno de los restos amortizados a mediados del s. II a.C. es la cisterna nº 37, en forma de “L” y con cubierta plana, situada en medio de la plaza del ágora y relacionada con estructuras de hábitat (Burés 1998, 294).
Desde el cambio de Era pierde su importancia y función, pues se comprueba como su espacio es invadido por las viviendas que la rodeaban (Domínguez Monedero 1995, 239). Por una parte, el extremo oeste de la estoa norte y los dos locales comerciales ubicados en este extremo desaparecen, y parte de la llamada “domus del peristilo” ocupa el pórtico sureste (Mar y Ruíz 1988, 44). Este fenómeno se halla en consonancia con el proceso observado en las ciudades de Magna Grecia y Sicilia, en las que, tras ser conquistadas por Roma, sus ágoras pierden su función y significado político y social, siendo abandonadas o transformadas en foros. Ampurias muestra una gran semejanza con el proceso experimentado por Paestum, aunque en esta ciudad de la Magna Grecia los cambios son más traumáticos. En nuestro caso, si bien la llegada de
Roma y la convivencia con la adyacente ciudad romana fue pacífica, la potenciación de ésta, tras su conversión en municipium y la consecuente fusión de las dos entidades en una sola, junto a la existencia de un foro ciudadano, vacía de significado las áreas públicas de la Neápolis, y finalmente es abandonada en época flavia (Mar y Ruíz 1988, 44; Domínguez Monedero 1995, 231-233, 239).
Esta pérdida de significado político y comercial del ágora, que queda abandonada, una vez que la ciudad griega pierde su independencia, como había sucedido en las ciudades griegas del Occidente Mediterráneo, se ratifica con la construcción de un macellum romano junto al ágora, a fines del s. I a.C. De este modo, la función comercial de la zona se mantiene, siendo este mercado su heredero, tal y como había sucedido en Morgantina, aunque en esta ciudad el
macellum, ubicado en el centro del ágora, sirve de elemento político, de
expresión de la supremacía romana en la ciudad conquistada.
En el Bajo Imperio y la Tardoantigüedad surge una necrópolis cristiana sobre el ágora, rodeada por un cercado con una torre, en torno a una cella
memoriae o basílica, situada al norte, que ocupó el extremo este de la estoa. Por
ello, parte de los antiguos locales comerciales de la estoa fueron convertidos en criptas funerarias con cámaras subterráneas (Mar y Ruíz 1988, 44-45).
Historiografía y excavaciones:
Esta área comenzó a ser excavada en 1913, y sus sectores norte y oeste ya se hallaban despejados en 1920, año en que Puig i Cadafalch la identifica con un ágora/foro y lo data en el s. II a.C., en un breve estudio sobre él. En 1925 y 1926 las excavaciones fueron continuadas por Gandía hasta completar toda la plaza. Entre 1945 y 1949 Almagro realizó varios sondeos en ella, completado por otro junto al porticado sur. A fines de los años 40, García y Bellido observó la existencia de un ágora anterior a la gran reforma del ágora con estoa. Ya entre 1981 y 1985 se procedió al reestudio de este sector, revisando los datos de los trabajos antiguos: planimetrías, diarios de excavación, materiales depositados en el Museo de Ampurias, que fueron comparados con otros tomados sobre el terreno (Mar y Ruíz 1988, 41-42).
Bibliografía: Ripoll 1979, 28 y lám. V; Samartí y Nolla 1988, nº 13: p. 32-33, fig. 25, nº 14: p.34, fig. 14; Mar y Ruíz 1988; Sanmartí-Grego 1993, 8, 16; Burés 1998, 285-290.
b) Macellum de la cisterna pública Situación en el ámbito urbano:
Se ubica junto a la calle principal de la Neápolis, de sentido norte-sur, que atraviesa la plaza del ágora, concretamente en la esquina sudoeste de ésta (Fig. 58). Detrás del edificio se ubica otro sobre terrazas, de modo que la fachada posterior del macellum se halla a la altura del primer piso de aquél (Burés 1998, 296).
Fig. 58: plano de la ciudad griega de Ampurias, se ha señalado el macellum mediante un óvalo, a su derecha, la plaza del ágora y la estoa (Aquilué, Mar y Ruíz 1983, fig. 2).
Descripción de la planta:
Este edificio recibe su nombre por la existencia de una cisterna rectangular en el centro, en un patio (13 x 9,5-10,5 m.), que se alimentaría del agua de lluvia que caía de los tejados en torno a él (Fig. 59). Esta cisterna es el elemento que estructura el edificio. Tiene forma cuadrangular: 2,36-2,70 x 5,36-5,70 m. y 3,98 m. de profundidad. La cubierta es plana, presentando en los muros largos rebajes para colocar vigas de soporte, así como dos pequeñas depresiones en los costados del fondo, posiblemente para dos brocales. Hasta los 4 m. de altura se halla recubierto de opus signinum y se dota de cuarto de bocel en
los ángulos. El desagüe se sitúa en el costado norte (Burés 1998, 296-297). (Fig. 60).
Fig. 59: planta y reconstrucción volumétrica del macellum de la Neápolis de Ampurias (Sanmartí y Nolla, 1988, fig. 24).
Fig. 60: cisterna del macellum de la ciudad griega de Ampurias.
El edificio tiene una anchura, según nuestros cálculos, de 25 m. y una profundidad que varía entre los 16-17 m. del lado sur y los 12-13 m. del lado septentrional, pues el muro de fondo forma un quiebro en ángulo recto en el centro aproximadamente. Si añadimos la estancia exterior norte (12 x 3 m.), que ocupa toda la profundidad del macellum y abre hacia el ágora, la anchura total
alcanza los 28 m. En las publicaciones no se indica que esta estancia, sin comunicación directa con el mercado, forme parte de éste, ni se ha incluido en la planta detallada del mismo. Sin embargo, parecen compartir el muro medianero, mientras que se ve claramente que existe doble muro de separación respecto a los edificios situados al oeste y al sur del macellum. Por tanto, esta estancia parece formar parte del proyecto del mercado, resultando extraño que existiese anteriormente a éste, pues quedaría aislada, dejando detrás un solar vacío, o posteriormente, dado que forma parte del perímetro del ágora, habiendo dado como resultado su ausencia una plaza irregular. La función que tuvo esta estancia bien pudo ser la de almacén, al igual que el que existe en el macellum de la plaza de L’Almoina de Valencia, situado tras el edificio, ocupando toda su anchura (17 m.) y con una anchura también de 3 m.
Alrededor del patio o area se ubica un ambulacrum, al que se abren la mayoría de las siete estancias que alberga en su planta baja, siendo seis de ellas
tabernae. El tamaño y forma de estas tiendas es diverso, debido a la planta
irregular del propio edificio, que se ajusta a un solar preexistente (Fig. 61). El edificio cuenta con dos puertas centrales, así como con otras dos laterales, correspondientes a dos tabernae (núms. 7 y 8), que abren directamente a la calle (Fig. 62). Posiblemente tuviera una planta superior en la que se situarían otras
tabernae, en torno a otro ambulacrum, siendo el espacio núm. 5 una posible caja de
escalera para acceder a este piso (Fig. 63).
Fig. 62: fachada del macellum de la Neápolis Fig. 63: caja de la escalera de la estancia núm. de Ampurias, apreciándose dos accesos 5 del macellum de la Neápolis de Ampurias. centrales.
En su costado oeste viene a morir la calle núm. 8, aunque no presenta acceso al piso bajo del macellum, pero es posible que sí lo tuviera al piso superior, pues la calle se halla más elevada, así como la cloaca pública que se ubica en ella (nº 400), entrando en el edificio tras recoger las aguas de otro conducto a un nivel superior y rodeando la cisterna, para desaguar en la calle principal y dirigirse hacia el ágora. Esta cloaca, que permite corroborar el carácter público del edificio, sería posterior al mismo y respondería a una necesidad de la ciudad (Mar y Ruíz 1993, 344; Burés 1998, 296-298).
Paralelos de la planta:
El estilo arquitectónico y el tipo al que se adscribe el edificio es griego, manteniendo, por tanto, la tradición griega y helenística de la ciudad desde sus orígenes. Aún siendo contemporáneo del macellum de la ciudad romana, cada uno es coherente con la tradición de la ciudad en la que se construye: el de la ciudad romana es de planta basilical, cuyo origen se halla en la Península Itálica, y el de la Neápolis se mantiene entre los de tradición helenística, surgidos en el proceso de evolución de las ágoras en la costa jonia de Anatolia, a la sazón territorio griego. Este modelo, además, será el que triunfe en las ciudades hispanas, perteneciendo la gran mayoría de ejemplares catalogados a este tipo.
Es similar, en cuanto a su tamaño y a la concepción del espacio, al
macellum de Celsa. Ambos son irregulares, aunque con forma rectangular, siendo
el mercado ampuritano de tamaño muy superior al de Celsa, que ha de encajar en un espacio limitado dentro de una manzana preexistente. Creemos que es precisamente debido a que ambos se insertan entre construcciones anteriores, pero de forma intencionada, pues el macellum ampuritano se sitúa muy próximo al ágora, que ya no funciona como tal, y, en segundo lugar, a su temprana
cronología, la razón de la irregularidad de sus plantas. El macellum ampuritano presenta una cronología augustea, mientras que la fecha de construcción del mercado de Celsa se puede fijar entre el 44 a.C. y el periodo augusteo, momento en que ya funcionaba. Por tanto, nos encontramos con las fases iniciales o de conformación del macellum en Hispania y, de ahí que no sea hasta más tarde cuando aparezca el modelo perfectamente definido y regular. Estos dos mercados poseen una cronología pareja y pertenecen al mismo tipo, de planta central, siendo probablemente los dos edificios de este tipo más antiguos en la Península Ibérica. La relación se estrecha si consideramos que no se hallan muy distantes el uno del otro y que se enlazan mediante las vías de comunicación. También hay que tener en cuenta que se ubican en áreas a donde llegan los itálicos prontamente y en contacto directo con la Península Itálica, caso que sucede también en Carteia.
Opera y materiales constructivos empleados:
Los muros son de sillarejo, dispuesto en aparejo isódomo. La cimentación de los muros se realiza en trinchera, con zapata de opus caementicium (Mar y Ruíz 1993, 344). (Fig. 64).
Fig. 64: vista general desde el norte del macellum de la Neápolis ampuritana. Se aprecia la técnica constructiva en opus incertum.
En cuanto a la cisterna, en su segunda fase (finales del s. I a.C.), estaba construida con mampostería de piedras calizas irregulares unidas con argamasa, material que también constituía su revestimiento, mientras que en la primera fase