• No results found

Introduction and chapter layout

Surface domain inversion and applications

5.1 Introduction and chapter layout

Como bien mencionamos anteriormente el estado ecuatoriano junto con las instituciones

que lo representan, se caracterizan por contar tanto con capital económico, el que le ha

permitido llevar a cabo los diferentes programas y proyectos relacionados con la

soberanía alimentaria y financiar organismos (COPISA) que facilitan la integración entre

las Organizaciones de la sociedad civil, Función Legislativa, y Función Ejecutiva con la

finalidad de generar propuestas relacionadas a este campo, como también con capital

cultural, ya que cuenta como funcionarios de sus instituciones, técnicos en diversas

ramas, que posibilitan el planteamiento y la realización de políticas y planes en las

diferentes áreas de la soberanía alimentaria.

El capital social del presente gobierno se fundamenta en el gran apoyo de la población

con menos recursos económicos de nuestro país, gracias a mantener políticas

redistributivas, basada en la adjudicación de subsidios como el Bono de Desarrollo

Humano, afianzada a través del respaldo de líderes barriales, ciertas organizaciones

sociales y políticas. Como resultado, todo este conglomerado de actores están dispuestos

a la movilización y al enfrentamiento con sectores opuestos a Rafael Correa.

Su capital simbólico no solo radica en su reconocimiento como Estado en sí, sino que

reside en su capital social. Correa como líder populista al sentirse como la personificación

de la real voluntad de las masas populares y al recibir su respaldo no necesita de un

partido que compita con sus decisiones y en el control del gobierno, de tal forma que la

misma Asamblea Nacional es una instancia más para la práctica de su voluntad y

142

orientaciones. Además controla el poder judicial y cuenta por ahora con el respaldo de las

Fuerzas Armadas.

Este capital social y simbólico, le ha hecho posible disponer de toda una serie de bienes

públicos y comunes, incluyendo a los que están referidos al manejo del medio ambiente y

los recursos naturales.

Tomando en cuenta estos elementos, podemos decir, que en términos generales, el

discurso del gobierno actual se centra en el carisma del líder y levanta sus propuestas

desde la cultura masiva mediática y de la identidad histórica de los pueblos,

erigiéndose a sí mismo como fundador de una realidad social que propugna un nuevo

modelo de desarrollo, basado en el fortalecimiento de su estructura productiva, la

reconstrucción del tejido empresarial, la expansión de las capacidades humanas, la

educación , la eliminación de las inequidades sociales y una vinculación favorable con el

mercado mundial. Un nuevo país con equidad social, económica, ambiental, territorial,

étnica, de género e intergeneracional. Como bien se plantea en los objetivos del el “Plan

Nacional para el Buen Vivir” 2009 – 2013, lo cuales constan a continuación:

1. Auspiciar la igualdad, la cohesión y la integraciónsocial y territorial en la diversidad. Estamos comprometidos en superar las condiciones de desigualdad y exclusión, con una adecuada distribución de la riqueza sin discriminación de sexo, etnia, nivel social, religión, orientación sexual ni lugar de origen. Queremos construir un porvenir compartido sostenible con todas y todos los ecuatorianos. Queremos lograr el buen vivir.

2. Mejorar las capacidades y potencialidades de la ciudadanía

Trabajamos por el desarrollo de los y las ciudadanas, fortaleciendo sus capacidades y potencialidades a través del incentivo a sus sentimientos, imaginación, pensamientos, emociones y conocimientos.

3. Mejorar la calidad de vida de la población

Buscamos condiciones para la vida satisfactoria y saludable de todas las personas, familias y colectividades respetando su diversidad. Fortalecemos la capacidad pública y social para lograr una atención equilibrada, sustentable y creativa de las necesidades de ciudadanas y ciudadanos.

4. Garantizar los derechos de la naturaleza y promover un ambiente sano y sustentable.

Promovemos el respeto a los derechos de la naturaleza. La Pacha Mama nos da el sustento, nos da agua y aire puro. Debemos convivir con ella, respetando sus plantas, animales, ríos, mares y montañas para garantizar un buen vivir para las siguientes generaciones.

5. Garantizar la soberanía y la paz, e impulsar la inserción estratégica en el mundo y la integración latinoamericana.

143

La soberanía es integral y radica en el pueblo. El Estado la garantiza y defiende, reconociendo la unidad en la diversidad. Inspirados en el sueño de Bolívar, construimos la integración de América Latina.

6. Garantizar el trabajo estable, justo y digno, en su diversidad de formas

Garantizamos la estabilidad, protección, promoción y dignificación de las y los trabajadores, sin excepciones, para consolidar sus derechos sociales y económicos como fundamento de nuestra sociedad.

7. Construir y fortalecer espacios públicos interculturales y de encuentro común Construimos espacios públicos seguros y diversos que nos permitan eliminar las discriminaciones. Contribuimos a que florezcan todas las culturas, las artes y la comunicación como derechos y posibilidades para establecer diálogos diversos y disfrutar el uso creativo del tiempo libre.

8. Afirmar y fortalecer la identidad nacional, las identidades diversas, la plurinacionalidad y la interculturalidad

Unidos en la diversidad, somos un país plurinacional e intercultural que garantiza los derechos de las personas y colectividades sin discriminación alguna. Valoramos nuestra diversidad como una fuente inagotable de riqueza creativa y transformadora. 9. Garantizar la vigencia de los derechos y la justicia

Garantizamos a todas las personas el respeto a los derechos humanos y el acceso a la justicia. Queremos una igualdad entre hombres y mujeres que proteja, en forma integral, a niñas, niños y adolescentes. Promovemos una justicia social, solidaria, imparcial, democrática, intergeneracional y transnacional.

10. Garantizar el acceso a la participación pública y política

Construimos una democracia en la cual todas y todos nos involucremos y participemos activa y responsablemente en los procesos públicos, políticos y económicos del país. Buscamos el fortalecimiento de las organizaciones, comunidades, pueblos y nacionalidades, para ejercer nuestros derechos y deberes ciudadanos.

11. Establecer un sistema económico social, solidario y sostenible

Construimos un sistema económico cuyo fin sea el ser humano y su buen vivir. Buscamos equilibrios de vida en condiciones de justicia y soberanía. Reconocemos la diversidad económica, la recuperación de lo público y la transformación efectiva del Estado.

12. Construir un Estado Democrático para el Buen Vivir

Construimos un Estado cercano y amigable que planifica y coordina sus acciones de manera descentralizada y desconcentrada. Promovemos la inversión pública para alcanzar la satisfacción de las necesidades humanas con servicios públicos de calidad. Se trata de construir la sociedad del buen vivir en la cual se reconozca las diversidades y se vele por el cumplimiento de los derechos ciudadanos. (Plan Nacional para el Buen Vivir, (2009).

Esta realidad se ajusta plenamente a lo que Bourdieu plantea:

La eficacia del discurso performativo que pretende el advenimiento de lo que enuncia en el acto mismo de enunciar es proporcional a la autoridad de quien lo enuncia….en el discurso no depende sólo del reconocimiento concebido a quien lo tiene; depende también de en qué medida el discurso que anuncia al grupo su identidad se funda en la objetividad del

144

grupo al que se dirige, es decir en el reconocimiento y la credibilidad que le conceden los miembros de ese grupo tanto como en las propiedades económicas o culturales que tengan en común, puesto que sólo en función de un determinado principio de pertenencia puede aparecer la relación entre estas propiedades (Bourdieu, 2001: 90-91).

Situándonos en el tema específico de soberanía alimentaria, en el anterior capítulo

analizamos algunos aspectos que conforman la política gubernamental y sus diferentes

aplicaciones, lo que nos ha permitido entrever que por parte del gobierno existe un doble

discurso y por ende una doble práctica. Por un lado, habla de fomentar la producción, una

adecuada conservación y transformación de los productos agrícolas; y a su vez, de

garantizar su intercambio y comercialización justa, dando preferencia a los pequeños y

medianos productores campesinos, respetando y protegiendo la agrobiodiversidad, los

conocimientos y formas de producción tradicional y ancestral, con la finalidad de lograr

igualdad, inclusión, sustentabilidad social y ambiental, como bien consta en la Ley

Orgánica del Régimen de la Soberanía Alimentaria. Mientras que por otro lado, da

prioridad al desarrollo del sector minero o energético sobre el sector agrario, sobre todo

cuando este afecta los intereses de las grandes trasnacionales. En los planes y proyectos

en materia agraria sigue predominando el modelo productivista, técnico y el latifundio en

detrimento de la agricultura familiar campesina. Se da paso, solapadamente, a la

utilización de biotecnología, como herramienta de progreso agropecuario y a la

producción agrícola dirigida a los agrocombustibles. En definitiva, se ha afianzado la

sobreexplotación de la naturaleza, se ha fortalecido las economías no productivas como la

financiera y la comercial y sobre todo, se ha reforzado los sistemas de agronegocios y

agroalimentos, enmarcado en una búsqueda de cambio de matriz productiva en donde se

privilegia la biotecnología.

Según Bourdieu, el doble discurso es la reproducción de una dualidad ontológica

inherente a toda institución cultural o simbológica, en la que “la subordinación del yo al

nosotros no es tarea sencilla y lo que suele suceder es que se obra como sí se obrara u

opinara en función del interés general pero ocultamente se sostiene o defiende el

particular.” (Bourdieu, 1988)

En este caso, se apela a los intereses generales como justificadores en el discurso y la

práctica, cuando en realidad se busca efectivizar los intereses particulares. De esta forma,

al elaborar la normativa en referencia al campo de la soberanía alimentaria es evidente

145

que jamás se plantea en sus fundamentos los beneficiarios reales y verdaderos, lo mismo

sucede cuando se la modifica.

Al efectuar este doble discurso se utilizan estrategias específicas en las que se expresa el

interés como si fuese desinteresado, “… o bien se deja el interés económico en estado

implícito, o bien, si se lo enuncia, se lo hace por eufemismos, es decir con un lenguaje de

negación. El eufemismo es lo que permite decirlo todo diciendo lo que no se dice, lo que

permite nombrar lo innombrable” (Bourdieu, 1997).

Los eufemismos son un tributo al orden social, a los valores y reglas que rigen ese orden,

de tal manera, que el beneficio económico es negado no tan solo en su valor sino que se

niega o eufemizan las relaciones económicas, sobre todo aquellas que implican

explotación. Como hemos podido comprobar a lo largo de este trabajo, el campesino se

ve obligado a producir en función de las necesidades y demandas del mercado y las

agroempresas, surgiendo una nueva forma de sumisión.

Esta relación laboral de explotación, por medio del discurso populista del gobierno

reforzado con el reparto de subsidios, como lo mencionamos anteriormente, se ha

convertido en una relación paternal, lo que le ha permitido fortalecer el ocultamiento de

los intereses en juego. La idea de pertenencia es posibilitadora para que se acepten los

intereses particulares como generales.

Los otros actores no dejan de percibir esta situación. Así, Luis Andrango secretario de la

CLOC en Ecuador y presidente de la FENOCIN, manifiesta respecto del Gobierno lo

siguiente:

es el gobierno que nosotros no vemos ahí una posición unificada y que vemos mucha ambigüedad, mucha falta de capacidad también la gestión gubernamental, es decir el ministerio que más ministros ha tenido en el gobierno de Correa, es el de agricultura…. O sea que no hay una línea, una definición concreta de cuál es la política agraria…. Hay cuatro razones: la principal esta que menciono … muchos de estos grandes grupos económicos han sostenido, lastimosamente, los últimos procesos de campañas del actual gobierno, eso es la realidad y entonces si uno quiere cambiar la política agraria implica afectar esos intereses económicos y el gobierno yo veo que no está dispuesto a enfrentar Una segunda razón es que nosotros vemos que hay falta de capacidad y conocimiento de las personas que han asumido la responsabilidad de la política agraria y entonces encontramos realmente compañeros y compañeras que han asumido altas dignidades en los espacios oficiales pero que han tenido una incapacidad de poder gestionar políticas que favorezcan la soberanía alimentaria…. Una tercera razón que es con la que nos hemos

146

encontrado es que hay gente que tiene la capacidad, el conocimiento y que tiene la posición política, digamos para poder arrancar, pero que le da miedo enfrentarse a esos grupos económicos a los que me referí al inicio…. Y hay una última razón, la cuarta que decíamos nosotros que es que a nosotros nos parece que se quiere hacer una revolución agraria con instrumentos del neoliberalismo… aquí en el Ecuador no hay posibilidad de redistribución de tierra con la actual ley de desarrollo agrario. (Entrevista Luis Andrango, Presidente de la FENOCIN y Secretario Operativo de la CLOC-VC 17-08-2012).