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2. Conceptual and Theoretical Framework

2.1 Introduction

En esta misma perspectiva del cuidado Waldow (2008) afirma que cuidar envuelve crecimiento y ocurre independientemente en la curación es intencional y sus objetivos son varios dependiendo del momento de la situación y de la experiencia. Por ser un proceso y hay preocupación con un fin.

Los objetivos de cuidar envuelven entre otros aliviar, confortar, ayudar, favorecer, promover, restablecer, restaurar, dar hacer etc. La curación puede ocurrir o no, tanto como la muerte. El cuidado es imprescindible en todas las situaciones de las enfermedades, incapacidades, y durante el procesos de morir. En ausencia de alguna enfermedad y en el cotidiano los seres humanos, el cuidado humano también es imprescindible, tanto como una forma de vivir, como de ser y relacionarse.

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De esta forma el cuidado envuelve verdaderamente una acción interactiva. Esa acción y comportamiento está fundada en valores y en conocimiento del ser que cuida para y con el ser que es cuidado y que pasa también a ser cuidador

Waldow (2008) sostiene que el proceso de cuidar, es la forma como se da el cuidado. Este es un momento interactivo y se da entre la cuidadora (enfermera) y el ser cuidado (paciente). La cuidadora tiene un papel activo; desarrolla actividades para y con el ser cuidado con base en conocimientos científicos, habilidad, intuición, pensamiento crítico y creatividad, acompañadas de comportamientos y actitudes de cuidado que implican promover, mantener y recuperar su dignidad y su integridad humana.

Esta dignidad e integridad, incluyen una plenitud física, mental, emocional, social y espiritual en las fases de vivir y del morir, constituyéndose, en una transformación de ambos, cuidadora y ser cuidado. Las acciones y comportamientos de la cuidadora deberán converger para que el cuidado promueva el crecimiento y la transformación, sin importar las circunstancias para que no se pierda la finalidad del cuidado: ayuda a crecer para la vida, muerte o discapacidad. El ser cuidado, por su parte, tiene un papel más pasivo, que puede ir cambiando; de ser dependiente temporalmente hasta hacerse responsable por su propio cuidado.

Componentes del ambiente organizativo para que se dé el proceso del cuidado.

La cultura organizativa o ambiente organizativo del proceso del cuidado, está compuesto por tres componentes, que a su vez incluyen variables o factores que influyen en la forma como se dará el cuidado. Todos estos componentes están relacionados entre sí y deben contribuir a las relaciones de cuidado. En la enfermería,

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desempeñan un rol fundamental para que el proceso de cuidar se realice satisfactoriamente.

a) Componente Estructural.

Ambiente físico. Estructura física y sus condiciones: (instalaciones, equipamiento, material suficiente y en condiciones seguras para el uso). El ambiente administrativo (comprende la dirección hospitalaria y todas (os) las jefas de servicio) quien provee el personal, material suficiente y educación técnica y científica, mirando hacia la calidad de atención, sin olvidarse de favorecer el bienestar de las (los) profesionales, además de contribuir en la planeación y desarrollo de las actividades es decir, la prestación del cuidado.

b) Componente Afectivo.

Ambiente social o la valoración del cuidado en la institución. Se refleja por las actitudes y relaciones establecidas: cortesía, solicitud, buena voluntad, buen humor, paciencia y respeto; al encaminar todos los asuntos de la organización permitiendo un funcionamiento armónico en todos los sectores.

c) Componente Tecnológico.

Ambiente tecnológico. Se pretende incluir Incluye todas las actividades que colaboren en el cuidado del paciente desde la comunicación e información en la prevención, diagnóstico, tratamiento, hasta las de ayuda funcional y procesamiento de datos de investigación.

Fases durante el proceso de cuidado que presenta la cuidadora (or). El proceso de cuidar, inicia antes de internar al paciente, en el consultorio con el médico un ejemplo sería la recepción o acogida; es en ese momento donde inicia la relación del cuidado. De esta recepción por parte de todos los integrantes del equipo de salud depende el éxito

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del proceso de cuidado, o sea, la aceptación del familiar y el paciente por el tratamiento, la seguridad y la confianza que puedan sentir, el reconocimiento real de la presencia de la cuidadora, etc. Lo importante es que el paciente perciba el cuidado como un encuentro real, de respeto, aceptación, donación y consideración, porque éste se prolonga durante el resto de su vida, trascendiendo el tiempo y el espacio. La presencia de la cuidadora es reconocida por el paciente.

El Momento del Cuidado se representa con un movimiento ondulante, traducido como tiempo y espacio indefinidos; el movimiento es evolutivo, energético, transformador y por eso estético.

Percepción de la situación.

Para que se dé el cuidado, la cuidadora primeramente percibe la situación del paciente como un todo. Aplica pensamiento crítico a través de la reflexión inicia su proceso. Identificación de la situación y la necesidad del cuidado. La enfermera o cuidadora, identifica la necesidad del cuidado y los medios disponibles para llevarlo a cabo. Es el comienzo de la acción de la cuidadora, incluye: interacción, mantener un ambiente adecuado, expresión de aceptación (tocar, miradas, gestos, palabras, posturas, etc.), ofrecimiento de presencia real (estar centrada en el paciente y su situación, “estar con él” en cuerpo y alma), empatía, demostrar seguridad y eficiencia en las intervenciones o procedimientos. “Estar con él”, es la categoría más importante en el proceso según la literatura.

Acción. Durante la acción, la cuidadora se comunica de manera verbal o corporal. La reflexión en esta fase, es más bien de manera objetiva mientras se efectúa la acción, la enfermera se postula preguntas tales como: ¿Cómo se hizo?, ¿Quién lo ejecutó?, ¿Cuáles son las reacciones del paciente, familia y equipo de salud?, ¿Cuáles

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son las condiciones del ambiente? ¿Son adecuados los medios?, e hipótesis y al mismo tiempo está evaluando la situación, es decir, se realiza un análisis crítico de lo que hizo.

Respuesta. Las respuestas y las actitudes en relación con el cuidado son analizadas para verificar si el ser cuidado obtuvo algún beneficio o bienestar. Las acciones de orden técnico prescritas o planificadas, se evalúan por medio de reacciones fisicoquímicas, valores y niveles de las funciones vitales. Las acciones de orden expresivo: apoyo educativo, emocional o espiritual, por medio del paciente, familia. Los signos subjetivos que sirven de indicadores son: relajación muscular, disminución del dolor, incomodidad, ansiedad, expresión facial o corporal, tono de voz.

Transformación. De modo general el proceso de cuidar abarca la transformación de ambos: ser cuidado y cuidadora(or). En cuanto a la cuidadora, el crecimiento se traduce en satisfacción, sensación del deber cumplido, realización, mejora de la autoestima, mayor seguridad y confianza, placer y bienestar. Cuando se percibe el cuidado de esta forma, se fortalece la identidad, el valor que se le otorga al cuidado y se contribuye al poder y al deseo de mejorar y de ser más. Si las condiciones del ambiente no son adecuadas, puede ocurrir lo contrario, insatisfacción y frustración. Respecto al ser cuidado, es posible que perciba que está viviendo una experiencia única.

Reflexión. La reflexión parte de una preocupación ética: hacer el bien para algo o alguien, qué se da durante todo el proceso.

Las variables de la cuidadora que influyen en el proceso de cuidado:

Motivación. Incluye: deseo de cuidar, los valores, el compromiso y la ética. Puede estar influida por el ambiente de la organización, valoración del cuidado, apoyo dado a enfermería, remuneración, etc. La reflexión que debe hacerse antes, durante y después de cada acción demuestra el compromiso con el cuidado.

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Experiencia educacional. Influirá en la manera de cuidar la experiencia educacional acerca del cuidado que aporta la institución, las experiencias previas en relación con el sistema de salud, la relación con los superiores y con el equipo las experiencias previas de cuidar y como ser cuidado; la experiencia del tiempo de práctica. La experiencia se enriquece al considerar la singularidad de cada paciente al ser tratado, percibido y cuidado como el ser único, singular e irrepetible que es.

Conocimiento. Incluye el conocimiento propiamente dicho, la relación que tiene éste con la experiencia y el interés que se tenga por mantenerse actualizado. Se puede establecer una relación entre el “estar con”, el “ser con” y el conocimiento y la experiencia. El ser con otro significa que “se aprende a ser con otro” o “solo se aprende a ser con otro ser”. Lo que diferencia a la cuidadora del ser cuidado es la intensidad de la vulnerabilidad (enfermedad, hospitalización, falta de conocimiento e información, etc.) y el conocimiento de la enfermera.

Habilidades. Las habilidades técnicas son las que están relacionadas más con la enfermería. No es lo mismo realizar procedimientos en el paciente, que realizar procedimientos para y con el paciente, interactuando con él. Del mismo modo, desempeñarlos mecánicamente, sin conocimiento o motivo de lo que se está haciendo, puede ocasionar daño y contribuir al desprestigio. Por el contrario, el hecho de ser hábil, realizar con competencia y amabilidad las intervenciones terapéuticas y las prácticas de cuidado ofrece seguridad y satisfacción en el paciente.

Capacidad para cuidar. Incluye el autoconocimiento de la cuidadora, lo que ayuda a conocer al otro ser. La responsabilidad, obligación moral y la energía para cuidar, son otras capacidades. Las cuidadoras necesitan de la energía para cuidar, para fortalecerse a ellas mismas y pueden actuar como medios para movilizar las energías de

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otras personas. La honestidad y los sentimientos son características que capacitan para el cuidado.

Pensamiento crítico. Comprende la capacidad de cuestionar, analizar, emitir hipótesis, reflexionar y criticar las alternativas, además de facilitar la creatividad, la flexibilidad, la confianza y la intuición.

Las fases durante el proceso de cuidado que presenta el ser cuidado son las siguientes:

Percepción de su condición de paciente. Está vinculada a la disponibilidad para hospitalizarse, aceptar el tratamiento, el cuidado y la situación por la que está pasando.

Aceptación. La aceptación se hace más sencilla si el paciente tiene la información necesaria, el conocimiento sobre su estado de salud y siente confianza en sus cuidadores. Es común que algunas personas pospongan resolver su problema de salud por miedo.

Colaboración. El acercamiento cariñoso, interesado y respetuoso e información son claves para la tranquilidad, confianza, aceptación y colaboración del paciente.

Respuesta. La respuesta del ser cuidado puede observarse de manera subjetiva: quejas, dudas, silencio, etc., pero también objetivas. Los indicadores de cuidado y no cuidado, son los conceptos, las prácticas, los rituales y las actitudes de cuidado percibidas tanto por la persona cuidada como por el cuidador.

Reflexión. La reflexión está presente en todo momento y se relaciona con las dudas y cuestiones a cerca de su condición de salud y desempeño.

Crecimiento. El crecimiento es considerado como una actitud positiva, serena frente a las experiencias de la enfermedad, pérdida, discapacidad o muerte. El conocimiento de sí mismo y de sus potencialidades aumenta su autoestima, la confianza en sí mismo y en la situación. También se puede observar alivio del dolor,

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confortamiento, tranquilidad, relajamiento, preservación de la identidad y bienestar. En otras palabras, cuando la persona se siente bien cuidada y acogida, enfrenta mejor su situación y aprecia mejor la vida y su propio salud.

Las variables del ser cuidado, constituyen factores importantes para el proceso.

Experiencias anteriores. Incluyen la historia de vida, historia clínica, valores, rituales de cuidado, hábitos y todo aquello que pueda interesar en el proceso de cuidado. Si se tiene esta información, la cuidadora podrá saber con qué recursos contará para dar la mejor atención posible.

Conocimiento del paciente. Nos refiere cuan informado está el paciente acerca de su situación actual, su tratamiento, procedimientos y exámenes a los que será sometido. Al mantener información al paciente, hace que se sienta seguro y colabore.

Motivación. Es la disposición para ser cuidado, para ayudar, colaborando en la medida de lo posible y su deseo de crecer.

Expectativas. El conocimiento de las experiencias previas, pueden ayudar o dificultar el cuidado. Conocerlas ayuda a reducir estados de ansiedad, miedo, angustia, si fueron éstas negativas. Serenidad, buen humor, cariño, capacidad, son factores que contribuyen a tener mejores expectativas como resultado de mejor aceptación y restablecimiento más rápido.

Rituales de cuidado. Son hábitos de salud y de cuidado que el paciente tiene consigo. Ejemplo, la higiene personal y mental que abarcan los valores personales de su historia y su cultura, conocerlos asegura que el cuidado actual sea significativo y personalizado.

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Familia. Su presencia es fundamental, la enfermera en su caso, debe estar atenta informando, otorgando apoyo, pues es de gran ayuda para el crecimiento del ser cuidado. La familia puede dificultar el proceso de cuidar. La familia también necesita de cuidado. Si la organización valora el cuidado, los pacientes y familiares lo reconocen y se comportan con tranquilidad, pues se sienten respetados, seguros, e informados y saben que se les trata con consideración y dignidad.

En este sentido Waldow (2008), refiere que la enfermería es la profesionalización de la capacidad humana de cuidar a través de la adquisición y aplicación de los conocimientos, de las actitudes y habilidades del papel prescrito a la enfermería.

Según Halldórsdóttir, (1991) citado por Waldow (2008) durante el proceso de cuidado se incluyen una variedad de comportamientos de cuidar y no cuidar, dentro de los cuales se presentan los siguientes:

Cinco modos de ser para con el otro (a).

Vida destrucción o biocidio. Una persona es despersonalizada o automatizada hacia otra; destruye su alegría de vivir y aumenta su vulnerabilidad. Causa sufrimiento, depresión, pues es una transferencia de energía negativa. Es la forma más severa de indiferencia y está caracterizado por diferentes actitudes que pueden considerarse inhumanas. Las actitudes de descuido en situaciones de dependencia y carencia, desarrollan sentimientos de impotencia, pérdida y de ser traicionado por aquellos que se creía irían a cuidarlo. Las situaciones graves de desatención y descuido, las relata cómo sentimientos de alienación (demencia, neurosis, perturbación, esquizofrenia, etc.) y pérdida de identidad. El paciente se siente devaluado como persona.

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La vida-represa o bioestático. Este modo de ser implica insensibilidad o indiferencia con la otra persona, lo que le provoca represión, interferencia o desorden de la energía existente, y por consiguiente, abatimiento y ansiedad. Incluye imposición de la voluntad, dominación y control. La percepción de los pacientes es que no son importantes para las enfermeras y más aún que es un fastidio lo que resulta evitar pedir ayuda.

Vida-neutralización o biopasivo. No existe interés y este modo de ser, no provoca ningún efecto en la energía vital del otro, pero a pesar de ello, crea un sentimiento de soledad, de ausencia de contacto. Los pacientes refieren una visible desatención por parte de las enfermeras hacia ellos. Pero si demuestran mayor preocupación por las rutinas y tareas. No existe ningún compromiso.

Vida sustentación o bioactivo. Abarca benevolencia (altruismo, generosidad, compasión, indulgencia, etc.), disposición, atención genuina (positiva) preocupación, consideración, afecto. En este modo de ser existe respeto y reconocimiento del otro como persona. Las actitudes de reconocimiento, aliento, consuelo y sostén son referidas por los pacientes. En sus percepciones la enfermera es habilidosa, conocedora de sus tareas y comprometida en dispensar los cuidados personales, sabiendo cómo defender la dignidad e integridad de los pacientes. La competencia y la humanidad están estrecha y armónicamente ligadas en este tipo de cuidado. Llamado también “cuidado profesional” de enfermería.

Vida-donación o biogenético. Promueve sentimientos de confianza, conduce al desarrollo de una relación de proximidad entre el paciente y la enfermera. Esta relación forma parte de la presencia de vida-donación, donde la apertura y la transferencia de energía positiva predominan y afectan al otro de modo profundo. Este último es

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considerado por el autor como el verdadero modo humano, representado por el amor restaurador. El paciente percibe que alguien está con él en lugar de trabajar en él. Parece ser la recuperación más rápida, es percibida como una terapéutica restauradora. Existe una relación de proximidad, de confianza y aceptación incluye esperanza y amor. Este es el denominado “cuidado auténtico”.

Por su parte, Waldow (2008), opina que “nuestra relación de estar en el mundo es un compromiso del yo (self) para con el otro y con el cosmos”. El cuidado se caracteriza porque no es lineal, es un proceso energético, tiene movimiento, es dialéctico, es la luz y la obscuridad, pues así como existe el cuidado, existe el no cuidado.

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