3.3 Occupancy Grid Mapping
3.3.2 Inverse Sensor Models
la paz, os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo”.
Leímos el texto y dijimos que Dios había hecho al hombre a su imagen y semejanza y por lo tanto, antes de entrar a explicar los componentes del ser humano, era necesario explicar la Trinidad y las tres personas de la Trinidad en su esencia para entender la armonía, la relacionalidad y la integralidad de Dios, reflejadas en el hombre.
Empezamos diciendo que la esencia de Dios es infinita, por lo tanto es imposible tratar de medirla con nuestros sentidos; su naturaleza espiritual nos impide ver en él algo carnal o terrenal. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios en esencia, sin embargo, ni el Padre es el Hijo, ni el Hijo el Espíritu Santo, porque en ellos hay una distinción de propiedad.
Comenzamos a explicar entonces a cada persona de la Trinidad por separado en sus funciones más no en su naturaleza. Una de las personas de la Trinidad es Dios Padre, y en el Nuevo Testamento se nos presenta a Dios como uno Mc 10,18; 12,29; Mt 23,9; Rom 3,30; 1 Cor 8,4; judas 25; 1 Tim 2,5; Jn 17,3. Los internos participaron en la lectura de los diferentes textos y dieron sus propias interpretaciones concluyendo que a Dios Padre se le distingue de Jesucristo, claramente en el texto bíblico. El título de Padre nunca se le atribuye a Jesucristo, mientras que el título de Dios sí. El título de señor se le asignó a Dios en el A.T. y a Jesucristo también en el N.T. Las tareas de juzgar, crear, y salvar se adjudican tanto al Padre como al Hijo.
Después entramos a explicar la segunda persona de la Trinidad, Jesús el Hijo de Dios. En esta explicación hubo varias preguntas de los internos, porque frente a la divinidad de Jesucristo se han presentado a través de la historia varias posiciones y aún hoy se discute en varios grupos este tema. En un tema como estos no es posible llevar a cabo una discusión tomando como base las diferentes traducciones
de la Biblia en español, sino que es preciso tomar el texto griego original, para encontrar a partir de la gramática griega el sentido exacto que el autor quiere transmitirnos.
Tomamos el texto griego y empezamos a explicar san Juan 1,1-4, hubo una pequeña explicación de algunos elementos de la gramática griega, como la función del sujeto en la oración, el complemento directo, los casos y la función del verbo, explicaciones necesarias antes de entrar a explicar el texto. Por otro lado, fue necesaria la contextualización histórica y cultural en que vivió el autor para comprender el uso del lenguaje y el significado teológico del mismo.
Los internos estuvieron atentos a estas explicaciones, tomaron apuntes, entendieron y manifestaron la importancia de estudiar el texto en el original, para evitar confusiones. Se creó expectación frente al estudio y creció el interés de seguir profundizando el texto. Un interno de apellido Amezquita, dijo que comprender el texto de esa manera hace que la fe se acrecente y sea una fe bien cimentada comprendiendo lo que se cree y les ha enseñado siempre la iglesia.
Finalmente abordamos el tema sobre la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo. Se habló a partir de Tito 3,1-7 y Juan 14,16-17 Se extrajo del griego la distinción que hace Jesús entre él como la persona que consoló a los discípulos y el otro consolador que enviaría: otro paráclito de su misma naturaleza, otro que los consolaría, que los animaría, guiaría, defendería y santificaría. Se hizo hincapié en estas características que tiene el Espíritu Santo lo que sugiere por lo tanto, que el Espíritu Santo es persona también como el Padre y el Hijo, con naturaleza divina.
Los internos hablaron de su experiencia cuando están tristes y el consuelo que reciben de parte de Dios a través del Espíritu Santo. Amezquita por su parte manifestó sentirse diferente, sentir que su vida había cambiado y que ahora miraba la vida con otros ojos, manifestó también querer vivir su vida no como la vivía antes de llegar al penal, sino como un hijo de Dios que ha sido transformado.
Después de la clase hicimos trabajo de campo de manera individual, hablamos con Amezquita, nos contó su experiencia como coronel, los lugares en donde había estado trabajando y cómo era su vida antes de entrar al penal, y el cambio que según él ha tenido en el tiempo que lleva en el centro de reclusión. Amezquita manifiesta estar tranquilo y espera que pronto le den la respuesta definitiva de libertad puesto que la fiscalía no ha encontrado pruebas en su contra.
También estuvimos recorriendo el centro reclusorio con otro interno de apellido Hernández, quien nos llevó a donde tienen animales, gallinas, conejos, ovejas y patos. Manifiesta sentirse tranquilo y lleno de paz cuando está en contacto con la naturaleza. Dice que cuando estaba afuera nunca había dado valor a las cosas más pequeñas, como el trabajo de la araña al tejer su telaraña, como el poder haber visto nacer la cría de la oveja, como poder haber visto los cultivos crecer y tomar de allí para comer. Dice que aunque le han dado 47 años, pide a Dios que algo pase porque considera que no es culpable y que el fallo contra él es injusto. Sólo lo escuchamos, él necesitaba desahogarse, simplemente necesitaba que alguien caminara con él a lo largo del campo.
Hablamos luego con Mora, el interno a quien le llegó la esposa del Magdalena Medio, estaba muy contento y agradecido por la posibilidad que le brindó el grupo de Renovación Católica de haber visto a su esposa después de dos años. Nos contó que estaban buscando trabajo para ella en Facatativá porque deseaba quedarse, establecerse y traer a sus hijos, para estar cerca de su esposo.
El trabajo de hoy fue muy interesante y bastante inquietante también, ya que al conocer el alma de alguno de los internos cuando cuenta su tragedia, nos presentan un reto, pues no es fácil salir del penal y olvidarse de ellos.
4.3.4.2. Investigación: se ha podido intervenir la realidad de los internos desde