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In document The philosophy of Thomas Reid (Page 97-99)

Aö X is a universal if and only if it is possible that there should be two or more individuals xu such that x^ Xj, are instances of X.

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La presente propuesta de tesis se centra en las actividades de negocio de multinacionales en los mercados de renta baja y considera que éstas pueden jugar un papel fundamental en la reducción de la pobreza. A continuación, se argumentan las razones de esta hipótesis.

El objetivo de reducir la pobreza mundial es probablemente uno de los que mayores retos intelectuales despierta. El proceso de globalización parecía que podía ser una buena solución a este problema, pero tal y como ha afirmado el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su libro El malestar en la globalización, la globalización actual no funciona. A pesar de que las diferencias de renta entre países se han reducido ligeramente, las desigualdades de renta en el interior de los países están aumentando (Banco Mundial, 2002). Las principales instituciones multilaterales – especialmente el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio-, que tienen la función de asegurar la estabilidad de los mercados y favorecer el comercio internacional, han llevado a cabo reformas que, por lo general, han favorecido los intereses de los países industrializados más avanzados –e intereses particulares en estos países- más que los del mundo en desarrollo. La reconocida voz de Stiglitz (2002:258) lo afirma de forma contundente: “el FMI no sólo persigue los objetivos expuestos en su mandato original [...]. También promueve los intereses de la comunidad financiera. Esto significa que el FMI tiene objetivos que suelen estar mutuamente en conflicto [...]. La liberalización de los mercados de capitales pudo no contribuir a la estabilidad económica global, pero abrió vastos mercados en Wall

Street.”. Además, estas instituciones han enfocado la globalización desde puntos de vista particularmente estrechos, modelados conforme a una visión específica de la economía y la sociedad. Esta visión se corresponde con un modelo neoliberal, dominado por la ideología del libre mercado, según la cual la motivación del beneficio dirige la economía hacia resultados eficientes como si la condujera una mano invisible5, y la intervención estatal se considera contraproducente porque distorsiona el funcionamiento natural y eficiente de los mercados. Según la opinión de Stiglitz, es necesario que se produzcan cambios de gobernabilidad en las principales instituciones multilaterales para que la globalización funcione mejor, pero estos cambios son difíciles que se produzcan –al menos a corto plazo- porque implican la pérdida de cuotas de poder y cambios en el statu quo de determinados países.

Por otra parte, los gobiernos de los países en desarrollo carecen en muchas ocasiones de la capacidad, o la voluntad, para llevar a cabo programas de desarrollo capaces de crear riqueza para el conjunto de la sociedad. Por ejemplo, el Informe Mundial para el Desarrollo del Banco Mundial del año 2004, afirma que, a pesar de que la tercera parte de los presupuestos estatales de los países en desarrollo se destinan a programas de educación y salud, sólo una pequeña fracción de este gasto está destinada a atender a las clases más pobres. Por ejemplo, en Nepal el 46% del gasto en educación lo recibe la quinta parte de la población más rica, y sólo el 11% se destina a la clase pobre; o India, donde la quinta parte de la población más rica recibe el triple en

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Adam Smith planteó la idea de que los mercados por sí mismos producen resultados eficientes en su clásico libro La riqueza de las naciones, escrito en 1776. No obstante, en este mismo libro también se mostraba una clara preocupación sobre la incidencia de la pobreza, el analfabetismo y otras privaciones que pudieran haber a pesar del buen funcionamiento del mercado. En este sentido, Adam Smith se postulaba como un defensor del papel del estado en aquellos asuntos en los que el mercado no se mostraba eficiente. Para profundizar sobre los planteamientos de Adam Smith, Amartya Sen ha publicado dos interesantes artículos que plantean una relectura sobre los postulados de Adam Smith. Estos artículos se publicaron en Financial Times («Adam Smith`s Market never stood alone», 11-3- 2009) y en la New York Review of Books («Capitalism beyond the Crisis», marzo 26-abril 8, 2009).

subsidios de salud que la quinta parte más pobre6. En definitiva, el gasto público en educación y salud lo reciben, en gran medida, los menos necesitados.

Por tanto, ya sea por las limitaciones causadas por la deuda externa, por las políticas - no siempre acertadas- dictadas por el FMI, por la mala gestión de los gobiernos o por la presencia de gobernantes corruptos que vacían las arcas del Estado en beneficio propio7, la mayoría de los gobiernos de países en desarrollo ha sido incapaz de fomentar un desarrollo sostenido y equilibrado.

Otro grupo que tradicionalmente ha intentado paliar las nefastas consecuencias de la pobreza es el constituido por las organizaciones no gubernamentales (ONGs). Estas organizaciones sin ánimo de lucro, financiadas principalmente por partidas de los presupuestos de países desarrollados y donaciones particulares, llevan a cabo numerosos proyectos en varias áreas, entre las que destacan los programas de alimentación, educación, agua y sanidad. Asimismo, las ayudas en situaciones de emergencia causadas por desastres naturales también canalizan buena parte de las actividades de estos grupos. Sin lugar a dudas, el loable esfuerzo de las ONGs ha conseguido paliar muchas situaciones de crisis y mejorar las condiciones de vida de determinados colectivos. No obstante, su capacidad para conseguir una honda transformación de la sociedad es relativa. Sus limitados recursos suelen destinarse a grupos o comunidades concretas con necesidades específicas y gran parte de la población queda al margen de estos programas de ayuda. La mayor parte de sus proyectos consigue solucionar problemas inmediatos pero no sientan las bases para una transformación que dé resultados a largo plazo. En suma, las ONGs tienen grandes dificultades para ampliar sus proyectos a escalas de mayor alcance.

6 Más datos sobre la distribución del gasto público en educación y salud en otros países se pueden

encontrar en el World Development Report 2004: Making Services Work for Poor People, p.4. The World Bank and Oxford University Press: Washington, DC.

7 Sólo por citar algunos ejemplos, según la organización Transparencia Internacional, el expresidente

de Indonesia Suharto desfalcó entre 15.000 y 35.000 millones de dólares de las arcas públicas de su país; los expresidentes Ferdinand Marcos en Filipinas, Mobutu en el Zaire y Abacha en Nigeria le fueron a la zaga con 5.000 millones cada uno en sus respectivos países.

Si gobiernos, organizaciones económicas y ONG no han podido combatir la pobreza con éxito, las multinacionales y las empresas disponen del potencial, recursos, tecnología, conocimiento y capacidad de gestión para lograrlo. El flujo de recursos productivos que las empresas pueden destinar a este mercado es inmensamente mayor que el que pueda proporcionar cualquier otro grupo o institución8; su capacidad de adaptación y respuesta también puede ser mayor que la de gobiernos e instituciones multilaterales. Su actividad proporciona beneficios como la creación de empleo, la oferta de nuevos bienes y servicios capaces de cubrir necesidades insatisfechas o el pago de impuestos con el que se financian servicios públicos. La actividad empresarial puede actuar también como un efecto multiplicador, creando nuevas oportunidades a su alrededor y favoreciendo la actividad emprendedora.

A pesar de estas ventajas, es cierto que el sector privado también puede inhibir el desarrollo. Muchas multinacionales han entrado en países subdesarrollados para acaparar oportunidades de beneficio a toda prisa sin aportar mejoras laborales ni sociales. También es cierto que la inversión extranjera directa se ha concentrado en crear industrias protegidas que sólo benefician a la élite del país, creando economías duales. Como dice Stiglitz (2002:311), el desarrollo “no consiste en traer a Prada y Benetton, Ralph Lauren o Louis Vuitton para los ricos de las ciudades, abandonando a los pobres del campo a su miseria […]. El desarrollo consiste en transformar las sociedades, mejorar las vidas de los pobres, permitir que todos tengan la oportunidad de salir adelante y acceder a la salud y a la educación”. En otras ocasiones, los bienes y servicios que las empresas ofrecen a los pobres o son extremadamente caros para su poder adquisitivo, o no se ajustan a sus necesidades, o son de muy baja calidad. Estos hechos han provocado la aparición de movimientos antiglobalización o

8 Según la UNCTAD (2003: Anexo, Tabla, B.3, 257), el flujo de inversión extranjera directa (IED) en

los países en desarrollo aumentó de 307.000 millones de dólares en 1980, a 551.000 millones en 1990 y hasta 2.340.000 millones (2,34 billones) en 2002. Mientras que en el periodo 1975-1982, la IED suponía un 9% de los flujos netos de capital en los países en desarrollo, en el periodo 1990-1998 aumentó hasta el 34%, muy por delante de la ayuda oficial bilateral y multilateral (20%) y los préstamos de bancos privados (24%).

altermundistas, críticos con el actual sistema, que protestan por la actitud de abuso de poder que han ejercido algunas multinacionales y el papel pasivo de las instituciones multilaterales.

Ante esta disyuntiva, las multinacionales deben procurar hacer legítimos sus modelos de negocio para todos los miembros de la sociedad, es decir, crear valor para el conjunto de actores del ecosistema. Si las multinacionales logran este objetivo, que indefectiblemente pasa por interiorizar un conjunto de nuevos valores que garanticen un desarrollo sostenible, se pueden erigir en un potente motor del desarrollo y aliviar muchos de los problemas causados por la pobreza. Las multinacionales deben liderar este proceso de forma inclusiva, sin olvidar el importante papel de los gobiernos, las instituciones multilaterales, las ONGs y, por supuesto, la voz de las propias comunidades locales. Todo ello debería conducir a una búsqueda de objetivos compartidos con estos grupos que beneficien el interés común de avanzar hacia un desarrollo más equilibrado y sostenible.

Todas estas consideraciones han influido de forma decisiva a la hora de centrar la presente propuesta de tesis en las actividades de las multinacionales. Por otra parte, Meyer (2004) señala que los investigadores de la disciplina de la estrategia internacional han prestado poca atención al papel de las multinacionales en países emergentes y, teniendo en cuenta su influencia decisiva en el desarrollo de estos países, considera necesario emprender nuevas investigaciones que ayuden a comprender los efectos negativos y positivos de la inversión extranjera directa en este contexto.

1.4 ¿Una oportunidad evidente?

Nos podríamos preguntar por qué las multinacionales no han considerado la entrada en mercados de renta baja como una prioridad estratégica si, tal y como se expone en la literatura y en esta introducción, parece ser una oportunidad de negocio evidente.

Existen un conjunto de barreras y restricciones, algunas reales y otras simplemente percibidas, que impiden una inversión decidida en estos mercados por parte de la mayoría de las empresas. A continuación, se detallan las restricciones más comúnmente señaladas en los círculos donde se discute esta problemática9.

Restricciones mentales

• Está bastante extendida la opinión que considera que la provisión de soluciones para combatir la pobreza no es un tema del que se deba ocupar la empresa privada, sino que es responsabilidad de otras instituciones como gobiernos u organizaciones sociales.

• Existen una serie de mitos sobre los mercados de renta baja. Los más comunes son: la incapacidad de los pobres para adquirir y pagar bienes y servicios; la presunción sobre la enorme sensibilidad respecto al precio en este mercado; la dificultad de cambiar los hábitos de consumo; y la percepción de que nadie está operando en este espacio y que, por tanto, no tiene lógica económica hacerlo.

• La distancia psicológica y la escasa relación que tradicionalmente han tenido las grandes empresas con los pobres hace que sea más difícil el entendimiento entre estos dos grupos.

Restricciones referentes al propio segmento de mercado de renta baja

• Complejidad de los factores que motivan la pobreza. Es cierto que los bajos ingresos son únicamente una dimensión de la pobreza. La salud o el reconocimiento social son, por ejemplo, otros factores que explican las causas de la pobreza. Ante esta situación, es evidente que la empresa por sí sola no puede solucionar el

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En este apartado se resumen parte de las conclusiones de la conferencia “Global Poverty: Business Solutions & Approaches” celebrada en Harvard Business School del 1 al 3 de diciembre de 2005.

problema de la pobreza. Es necesario la intervención de múltiples sectores para conseguir aliviar la pobreza, lo que añade complejidad al desarrollo de negocios en este segmento. Asimismo, una dificultad añadida es la necesidad de implicar a la propia población pobre para definir los valores sociales en los que se basa la actividad de la empresa.

• Infraestructuras escasas y de mala calidad. Tanto las infraestructuras físicas (transportes, telecomunicaciones, etc.) como el desarrollo institucional (estado de derecho, intermediarios económicos, sistemas jurídicos, financieros y fiscales, etc.) suelen estar escasamente desarrollados en las regiones pobres, lo que es percibido como un impedimento para el buen funcionamiento de la actividad empresarial. • La heterogeneidad del segmento de renta baja. A pesar de que normalmente se

habla del “segmento de renta baja”, es cierto que dentro de esta población existen muchos grupos y tipologías distintas de clientes que pueden añadir complejidad al desarrollo de iniciativas empresariales y requieren un mayor esfuerzo de segmentación.

• Preeminencia de las redes sociales. Las grandes empresas están acostumbradas al establecimiento de relaciones básicamente comerciales para llevar a cabo sus negocios. En cambio, en los mercados de renta baja el comercio se encuentra muchas veces imbricado en complejas normas y tradiciones culturales establecidas en redes sociales que trascienden las relaciones puramente contractuales típicas de occidente.

• Ausencia de información. Un problema común es la limitada información que suele haber sobre los segmentos de renta baja, lo que dificulta el acceso a este mercado.

Restricciones referentes a la empresa

• Escaso conocimiento de la población del segmento de renta baja. Relacionado con la ausencia de información sobre aspectos demográficos, de comportamiento, de

necesidades o de costumbres, las empresas tienen dificultades para comprender las características de este mercado y desarrollar modelos de negocio capaces de satisfacer adecuadamente las necesidades del segmento de población de bajos ingresos.

• Necesidad de desarrollar modelos de negocio distintos. Las prácticas y modelos de negocio habituales en los mercados desarrollados se han mostrado poco efectivos o inapropiados en el segmento de renta baja. Existe una opinión unánime sobre la necesidad de rediseñar y reformular completamente los modelos de negocio para poder tener éxito en este mercado.

• El imperativo de la rentabilidad a corto plazo. Las grandes empresas suelen estar condicionadas por la necesidad de obtener una tasa de rentabilidad positiva de sus inversiones a corto plazo. Lógicamente, como cualquier otra actividad empresarial, las actividades en los mercados de renta bajan tienen que ser rentables para que puedan sostenerse en el tiempo. No obstante, en estos mercados, la escalabilidad y replicabilidad del modelo negocio son aspectos esenciales para conseguir resultados económicos positivos. Estos aspectos suelen añadir complejidad e implican alargar el tiempo de retorno de la inversión, lo que supone una mayor dificultad para encontrar fuentes de financiamiento.

• Riesgos relacionados con la reputación de la empresa. Realizar negocios en el segmento de mercado de renta baja es un asunto delicado y, por tanto, es necesario comunicar adecuadamente a todos las partes interesadas la proposición de valor que supone la iniciativa empresarial para la población de bajos ingresos.

Las restricciones que acabamos de enunciar son las que han impedido, en gran parte, que las multinacionales hayan contemplado la posibilidad de ofrecer sus productos y servicios al segmento de renta baja. A pesar de la existencia de distintas barreras y restricciones, las de carácter mental son las más difíciles de superar (Prahalad, 2005). Por este motivo, la identificación de casos de éxito es una buena forma de demostrar la posibilidad de llevar a cabo actividades empresariales rentables en este mercado.

Igualmente, el análisis de diversos modelos de negocio nos debe permitir conocer cuáles son las características más relevantes de estos modelos y sus factores clave de éxito.

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