2 Optical remote sensing for soil quantification
2.2 Spectroscopy to study soil properties
2.3.2 Iron oxides
En la primera parte de este capítulo hemos visto la correlación existente entre crecimiento económico y crecimiento de empleo, llegando a la conclusión de que existe una correlación positiva muy fuerte entre crecimiento de la riqueza nacional y crecimiento del empleo. También hemos apreciado como este crecimiento económico responde a un modelo que podríamos definir como de baja capitalización, intensivo en mano de obra.
Que nos hace pensar lo que hemos afirmado en el párrafo anterior. A constatar esta afirmación dedicaremos esta parte del capítulo.
Para empezar veamos cual era la actitud de la sociedad española en el año 1987 y cual es en la actualidad, en relación con la actividad económica, es decir, como se distribuía o distribuye la población española de 16 y más años, entre activa o inactiva, y dentro de la activa si su situación era ocupada o parada. Según los resultados de la EPA (encuesta de población activa) del segundo trimestre de 1987 y del primero de 2004, los resultados son:
Distribución de la población con 16 y más años en relación con la actividad económica
ambos sexos activos ocupados parados inactivos
1987TII 14.650,0 11.690,3 2.959,7 14.615,1
2004TI 19.016,7 16.852,5 2.164,1 15.319,5
diferencia 4.366,7 5.162,2 -795,6 704,4
Fuente: EPA y elaboración propia.
Donde podemos apreciar que en el periodo que comprende estas dos fechas, la población activa ha crecido en más de cuatro millones trescientos mil, y su
complementaria lo ha hecho población inactiva en solo poco más de 700 mil individuos. Al mismo tiempo la población ocupada ha superado a la cifra de 1987 en más de 5 millones de personas, y por el contrario el número de personas desempleadas ha disminuido en casi ochocientas mil.
Antes de seguir adelante aclaremos una cuestión de tipo terminológico, los datos de población inactiva del año 2004, se corresponden con los datos de población considerada como tal. En el año 1987, existía otra metodología que además de población inactiva, consideraba otro tipo de población, como la población contada a parte, que incluía a aquellos individuos que realizan el servicio militar obligatorio, población que en nuestros días no existe, y que en definitivas para el proceso productivo se podrían considerar como inactivas.
Retomando el tema del estudio de la población según su actitud ante la actividad económica, analicemos en primer lugar la cifra de población inactiva. Hemos dicho con anterioridad que en el periodo considerado 1987-2004, la cifra de personas inactivas ha crecido únicamente en poco más de 700 mil personas, ¡por qué nos permitimos realizar semejante afirmación? Varias son las razones que nos permiten realizar esta afirmación.
En primer lugar el fuerte crecimiento experimentado por la población que percibe una pensión de jubilación, incremento muy superior a los 700 mil nuevos inactivos.
Aunque no existiese el fenómeno anterior, resulta evidente que la incorporación de la mujer al mercado de trabajo ha sido en estos años cuantitativamente muy superior al incremento de los inactivos, es decir, la incorporación de nuevas trabajadoras no solo se ha realizado a expensas de la disminución del desempleo, sino que además muchas trabajadoras actuales eran inactivas en el año 1987.
Como también hemos dicho en el capítulo 2, durante muchos años de este periodo, se ha producido un retorno de españoles, o de generaciones de descendientes de españoles, que se han incorporado también al mundo laboral.
El número de desempleados es nuestro segundo objetivo, pasemos a analizar los casi ochocientos mil desempleados menos respecto de los que había en el año 1987. Analizar con detenimiento este factor es muy complejo, y por si solo constituiría materia de estudio para un trabajo como el que nos proponemos. La tasa de desempleo sobre la población activa, es ya un parámetro que forma parte de la vida nacional, de la arena política, y esta muy extendido su uso, mejor dicho su mal uso. En realidad es un parámetro de uso muy limitado, que mide únicamente la proporción de personas que se declaran así mismo como activos que en ese momento no tienen empleo, única y exclusivamente eso, nada más.
Estudiar el comportamiento de una población en relación con la actividad económica es algo mucho más complejo que comentar la tasa de desempleo, sirva como ejemplo lo siguiente.
La tasa de desempleo más baja de nuestro país, se da en tres comunidades que pertenecen a la cuenca del Ebro, Navarra, Aragón y La Rioja. De las tres, están por debajo de la tasa de actividad dos y solo Navarra muy ligeramente por encima de la medía nacional. ¿Significa esto que tienen mejor nivel económico, o simplemente que la mujer no esta plenamente incorporada al mercado laboral? También puede suponer que tienen un alto porcentaje de personas de avanzada edad, lo que justificaría la existencia de una tasa media de actividad inferior a la media nacional o bien que la gente dispone de unos medios de subsistencia importantes y solamente de forma marginal acuden al mercado como medio de conseguir unos ingresos monetarios extras. También puede suponer la existencia de una economía sumergida importante, etc. Qué es mejor tener una alta tasa de actividad con una alta tasa de paro, o por el contrario una baja tasa de paro con una actividad en consonancia baja.
Lo que si podemos afirmar es que, durante el periodo considerado la población desempleada bajo en nuestro país en términos absolutos, y ello a pesar de los numerosos colectivos que se han incorporado a nuestro mercado de trabajo.
Cómo ha sido posible que conjuntamente haya aumentado la tasa actividad, es decir el número de personas dispuestas a trabajar, haya bajado el desempleo, es decir, el número de personas dispuestas a trabajar que no tienen empleo, y a la vez se haya producido un aumento en el número de personas de mayor edad pensionistas. La contestación a esta pregunta es fácil, por el incremento experimentado por la población ocupada, durante el periodo de referencia en 5,16 millones de personas.
Si estos datos en términos absolutos, los analizamos en términos relativos, nos haremos una idea mucho más precisa de la magnitud del proceso. En el año 1987 por cada mil personas con 16 y más años, aproximadamente 500 eran activas y 500 inactivas. De las 500 activas unas 400 eran ocupadas y 100 se encontraban desempleadas. Esto explica la preocupación existente en la sociedad y en aquellos años por el problema del desempleo, puesto que se daban dos circunstancias al mismo tiempo, la tasa de actividad era muy baja y además la situación se agravaba por la existencia de una alta tasa de desempleo.
Esta situación se transforma poco a poco hasta situarse en el año 2004, en una tasa de actividad superior al 55 por ciento, es decir hay 554 personas activas por cada 1000 personas con 16 y más años de edad y por el contrario solo 446 inactivas, y ello a pesar de que el número de personas de avanza edad, y por lo tanto de pensionistas es más elevado. De esos 554 activos, tienen ocupación 491, 91 casos más que en el año 1987, y se encuentran en desempleo 63, es decir 38 casos menos.
Si este modelo, de fuerte crecimiento basado en el empleo, es el modelo que ha seguido nuestro país, es evidente que un componente importantísimo de los costes laborales son los costes de las cotizaciones a la Seguridad Social. En las páginas siguientes desarrollaremos precisamente los efectos económicos de estas cotizaciones sociales.
4.3. Implicaciones económicas del marco regulatorio de la Seguridad Social actual