4.3 Model and Experiments
4.4.5 ISO Rectification on the Interannual Variability of the Upper Ocean
Criterio Criterio
País Año Per OCDE USA LIS País Año Per OCDE USA LIS
cápita cápita
AMÉRICA LATINA (17 PAÍSES): COEFICIENTE DE GINI SEGÚN DISTINTAS ESCALAS DE EQUIVALENCIA TOTAL NACIONAL, 1990 Y 1999
Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.
a/ Gran Buenos Aires.
b/ Ocho ciudades principales y El Alto. c/ Total urbano.
d/ Área metropolitana de Asunción.
Argentina a/ 1990 0.501 0.484 0.476 0.474 Honduras 1990 0.615 0.599 0.591 0.592 1999 0.542 0.522 0.513 0.510 1999 0.564 0.546 0.535 0.533 Bolivia 1989 b/ 0.538 0.529 0.524 0.526 México 1989 0.536 0.517 0.502 0.496 1999 0.586 0.571 0.564 0.563 1998 0.539 0.519 0.505 0.500 Brasil 1990 0.628 0.612 0.602 0.598 Nicaragua 1993 0.582 0.566 0.556 0.563 1999 0.640 0.623 0.614 0.611 1998 0.583 0.568 0.559 0.565 Chile 1990 0.554 0.541 0.534 0.533 Panamá 1991 0.560 0.544 0.533 0.529 2000 0.560 0.547 0.540 0.537 1999 0.558 0.540 0.529 0.567 Colombia 1994 0.601 0.587 0.578 0.577 Paraguay 1990 d/ 0.447 0.432 0.419 0.415 1999 0.572 0.554 0.544 0.541 1999 0.565 0.546 0.538 0.540
Costa Rica 1990 0.438 0.422 0.414 0.415 República Dominicana 1997 0.518 0.502 0.495 0.498 1999 0.473 0.456 0.447 0.446 Uruguay c/ 1990 0.492 0.476 0.470 0.472 Ecuador c/ 1990 0.461 0.446 0.437 0.438 1999 0.440 0.420 0.410 0.407 1999 0.426 0.511 0.500 0.497 Venezuela 1990 0.471 0.453 0.441 0.441 El Salvador 1995 0.507 0.490 0.479 0.478 1999 0.498 0.480 0.469 0.468 1999 0.518 0.503 0.493 0.501 Guatemala 1989 0.583 0.588 0.554 0.553 1998 0.582 0.561 0.547 0.543
Dinámica del empleo
y el desempleo en
América Latina durante
los años noventa
E
n el decenio de 1990, el mercado de trabajo en América Latina mostró algunos cambios signifi- cativos, producto de la interacción entre las tenden- cias de la oferta y la demanda laboral. Ciertas trans- formaciones demográficas ocurridas en el período aceleraron de manera importante el incremento de la oferta de mano de obra, destacándose entre ellas el fuerte crecimiento de la población en edad de traba- jar y, en el caso de las áreas urbanas, la continuación del proceso migratorio hacia las ciudades. A su vez, la demanda de trabajo mantuvo un ritmo de creci- miento menos dinámico que el de la oferta, relegan- do al desempleo a una proporción creciente de la po- blación, particularmente en las zonas urbanas. Las tendencias demográficas de la última década seDurante los años noventa, la oferta de trabajo creció en América Latina a una tasa promedio anual del 2.6%, mien- tras que la demanda laboral aumentó al 2.2%. Como conse- cuencia de la insuficiente creación de puestos de trabajo la desocupación se elevó notablemente en ese período, alcan- zando a fines de la década a alrededor del 8.6% (más de 18 millones de personas). Al mismo tiempo, hubo un deterioro en la calidad de los empleos –medida de acuerdo a su grado de informalización–, dado que 7 de cada 10 nuevas plazas ocupacionales en las zonas urbanas se generaron en el sec- tor informal o de baja productividad. Por su parte, en los úl- timos 10 años la tasa de participación femenina subió de 37.9% a 42.0%, y ciertas actividades laborales tendieron ha- cia la "feminización"; no obstante, la brecha entre el desem- pleo femenino y el masculino se ha hecho cada vez mayor.
han traducido en una disminución del ritmo de cre- cimiento de la población regional, como consecuen- cia principalmente de la sostenida baja de la tasa de fecundidad. Luego de situarse en torno de 1.8% en- tre 1990 y 1994, la tasa promedio anual de creci- miento de la población se redujo a 1.6% en el perío- do 1997–1999. Esta reducción ha afectado sobre todo a los más jóvenes. El número de personas meno- res de 15 años de edad, que ya venía aumentando muy lentamente durante la primera mitad del dece- nio (a una tasa del 0.4% anual), creció apenas al 0.2% hacia fines de éste. Igualmente, la población mayor de 64 años, que todavía representa sólo poco más del 5% del total, aumentó a una tasa relativa- mente constante durante la década (3.1%) (véanse el cuadro III.1 y el gráfico III.1).
A. Dinámica del empleo y cambios en la
estructura ocupacional
Cuadro III.1
Fuente: CEPAL, sobre la base de estimaciones de la División de Población–Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) y de tabula-
ciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países. a/ De 15 años y más de edad.
Descripción Personas (miles) Tasa promedio anual de variación (porcentaje)
1990 1994 1997 1999 1990-1994 1994-1997 1997-1999 1990-1999
Población total 429 775 460 791 484 133 499 872 1.8 1.7 1.6 1.7
Urbana 305 252 335 804 358 904 374 553 2.4 2.2 2.2 2.3
Rural 124 524 124 987 125 229 125 319 0.1 0.1 0.0 0.1
Población menor de 15 años de edad 155 156 157 940 159 447 160 191 0.4 0.3 0.2 0.3
Urbana 102 798 107 447 110 426 112 199 1.1 0.9 0.8 1.0
Rural 52 358 50 493 49 021 47 992 -0.9 -1.0 -1.1 -1.0
Población en edad de trabajar 274 619 302 852 324 685 339 680 2.5 2.3 2.3 2.4
Urbana 202 454 228 358 248 478 262 354 3.1 2.9 2.8 2.9 Rural 72 165 74 494 76 208 77 327 0.8 0.8 0.7 0.8 De 15 a 64 años de edad 254 569 280 102 299 741 313 203 2.4 2.3 2.2 2.3 Urbana 187 968 211 517 229 732 242 187 3.0 2.8 2.7 2.9 Rural 66 601 68 586 70 009 71 016 0.7 0.7 0.7 0.7 De más de 64 años de edad 20 050 22 749 24 944 26 478 3.2 3.1 3.0 3.1 Urbana 14 486 16 841 18 745 20 167 3.8 3.6 3.7 3.7 Rural 5 564 5 908 6 199 6 311 1.5 1.6 0.9 1.4
Población económicamente activa a/ 167 485 186 446 201 417 211 833 2.7 2.6 2.6 2.6
Urbana 120 688 138 097 151 968 161 648 3.4 3.2 3.1 3.3 Rural 46 797 48 349 49 448 50 185 0.8 0.8 0.7 0.8 Ocupados 159 841 175 632 187 824 193 714 2.4 2.3 1.6 2.2 Urbana 114 087 127 987 139 094 144 190 2.9 2.8 1.8 2.6 Rural 45 754 47 645 48 730 49 524 1.0 0.8 0.8 0.9 Desocupados 7 643 10 814 13 593 18 118 9.1 7.9 15.5 10.1 Urbana 6 600 10 110 12 874 17 457 11.2 8.4 16.4 11.4 Rural 1 043 704 719 661 -9.4 0.7 -4.1 -4.9 Cesantes 5 932 8 308 10 397 15 391 8.8 7.8 21.7 11.2 Urbana 5 225 8 112 10 221 15 204 11.6 8.0 22.0 12.6 Rural 708 196 176 186 -27.4 -3.6 2.9 -13.8
Buscan trabajo por primera vez 1 711 2 506 3 195 2 728 10.0 8.4 -7.6 5.3
Urbana 1 376 1 998 2 653 2 253 9.8 9.9 -7.8 5.6
Rural 335 507 543 475 10.9 2.3 -6.5 3.9
Población económicamente inactiva a/ 107 135 116 406 123 269 127 848 2.1 1.9 1.8 2.0
Urbana 81 766 90 261 96 510 100 706 2.5 2.3 2.2 2.3
Rural 25 369 26 145 26 759 27 141 0.8 0.8 0.7 0.8
Gráfico III.1
AMÉRICA LATINA: EVOLUCIÓN DE ALGUNAS VARIABLES GENERALES DEL MERCADO DE TRABAJO, 1990–1999
Total nacional
Fuente: CEPAL, sobre la base de estimaciones de la División de Población–Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) y de tabula-
ciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países. a/ Población en edad de trabajar (de 15 años y más de edad). b/ Población económicamente activa (de 15 años y más de edad).
Población total PET a/
1.8 1.7 1.6 1.7 2.5 2.32.3 2.4 2.72.6 2.6 2.6 2.4 2.3 1.6 2.2 PEA b/ Ocupados 3.0 2.5 2.0 1.5 1.0 0.5 0.0
Tasa promedio anual de variación (porcentaje)
Zona urbana
Población total PET a/
2.4 2.2 2.2 2.3 3.1 2.9 2.8 2.9 3.4 3.23.1 3.3 2.9 2.8 1.8 2.6 PEA b/ Ocupados 3.0 3.5 4.0 2.5 2.0 1.5 1.0 0.5 0.0
Tasa promedio anual de variación (porcentaje)
Zona rural
Población total PET a/
0.1 0.1 0.1 0.0 0.8 0.8 0.8 0.7 0.7 0.9 1.0 0.8 0.8 0.8 0.8 0.8 PEA b/ Ocupados 1.2 1.0 0.8 0.6 0.4 0.2 0.0
Tasa promedio anual de variación (porcentaje)
Debido a la paulatina pérdida de participación de los menores de 15 años y a la baja participación que aún tienen dentro de la población total los mayores de 64 años, el crecimiento poblacional del decenio se con- centró en el grupo de personas cuyas edades se en- cuentran en el tramo intermedio (de 15 a 64 años). Entre 1990 y 1999, el tamaño relativo de este grupo pasó del 59.2% al 62.7% de la población total. A
consecuencia de ello, la población en edad de traba- jar (PET) alcanzó un crecimiento promedio de 2.4% anual durante la década, que además de determinar una notable reducción en la tasa de dependencia demográfica de más de nueve puntos porcentuales (de 68.8% a 59.6%), permitió un aumento impor- tante de la población económicamente activa (PEA) (véase el gráfico III.2).
Gráfico III.2
AMÉRICA LATINA: EVOLUCIÓN DE ALGUNAS RELACIONES SELECCIONADAS, 1990–1999
(En porcentajes)
Tasa de dependencia demográfica a/
Nacional Urbano Rural 85 90 95 100 80 75 70 65 60 55 50 68.8 64.5 61.5 59.6 62.4 58.8 56.2 54.7 87.0 82.2 78.9 76.5 P o rcentaje Tasa de participación b/
Nacional Urbano Rural 64 66 68 70 62 60 58 56 54 52 50 P o rcentaje 61.061.6 62.0 62.4 59.660.5 61.261.6 64.8 64.9 64.9 64.9 Tasa de ocupación c/
Nacional Urbano Rural 64 66 62 60 58 56 54 52 50 P o rcentaje 58.2 58.057.8 57.0 56.4 56.0 56.0 55.0 63.464.063.964.0 Tasa de desocupación
Nacional Urbano Rural 12 10 8 6 4 2 0 P o rcentaje 4.6 5.8 6.7 8.6 5.5 7.3 8.5 10.8 2.2 1.5 1.5 1.3 1990 1994 1997 1999
Fuente: CEPAL, sobre la base de estimaciones de la División de Población–Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) y de tabula-
ciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.
a/ Población menor de 15 años de edad y mayor de 64 sobre la población de 15 a 64 años.
b/ Población económicamente activa sobre la población en edad de trabajar (ambas de 15 años y más de edad). c/ Población ocupada sobre la población en edad de trabajar (ambas de 15 años y más).
Descripción Total nacional Zona urbana Zona rural
1990 1994 1997 1999 1990 1994 1997 1999 1990 1994 1997 1999
(Miles)
Población en edad de trabajar 274 619 302 852 324 685 339 680 202 454 228 358 248 478 262 354 72 165 74 494 76 208 77 327
Hombres 134 901 148 463 159 031 166 320 97 109 109 526 119 197 125 878 37 792 38 937 39 834 40 442 Mujeres 139 718 154 389 165 655 173 360 105 345 118 832 129 281 136 476 34 373 35 557 36 374 36 885
Población económicamente activa 167 485 186 446 201 417 211 833 120 688 138 097 151 968 161 648 46 797 48 349 49 448 50 185
Hombres 114 479 125 101 133 336 138 995 79 065 88 954 96 681 102 005 35 414 36 147 36 655 36 990 Mujeres 53 005 61 345 68 081 72 838 41 623 49 142 55 287 59 642 11 383 12 202 12 794 13 196 Ocupados 159 841 175 632 187 824 193 714 114 087 127 987 139 094 144 190 45 754 47 645 48 730 49 524 Hombres 109 537 118 678 125 669 129 006 74 834 83 141 89 526 92 460 34 703 35 538 36 143 36 546 Mujeres 50 304 56 954 62 155 64 708 39 253 44 846 49 568 51 730 11 051 12 108 12 586 12 978 Desocupados 7 643 10 814 13 593 18 118 6 600 10 110 12 874 17 457 1 043 704 719 661 Hombres 4 942 6 423 7 667 9 989 4 231 5 814 7 156 9 546 712 609 511 443 Mujeres 2 701 4 391 5 926 8 129 2 370 4 296 5 718 7 912 331 95 208 218 (En porcentajes) Tasa de participación b/ 61.0 61.6 62.0 62.4 59.6 60.5 61.2 61.6 64.8 64.9 64.9 64.9 Hombres 84.9 84.3 83.8 83.6 81.4 81.2 81.1 81.0 93.7 92.8 92.0 91.5 Mujeres 37.9 39.7 41.1 42.0 39.5 41.4 42.8 43.7 33.1 34.3 35.2 35.8 Tasa de ocupación c/ 58.2 58.0 57.8 57.0 56.4 56.0 56.0 55.0 63.4 64.0 63.9 64.0 Hombres 81.2 79.9 79.0 77.6 77.1 75.9 75.1 73.5 91.8 91.3 90.7 90.4 Mujeres 36.0 36.9 37.5 37.3 37.3 37.7 38.3 37.9 32.2 34.1 34.6 35.2 Tasa de desocupación 4.6 5.8 6.7 8.6 5.5 7.3 8.5 10.8 2.2 1.5 1.5 1.3 Hombres 4.3 5.1 5.7 7.2 5.4 6.5 7.4 9.4 2.0 1.7 1.4 1.2 Mujeres 5.1 7.2 8.7 11.2 5.7 8.7 10.3 13.3 2.9 0.8 1.6 1.6
El conjunto de los fenómenos descritos ha sido de- nominado como el "bono demográfico" de los años noventa, en alusión al potencial incremento de la producción regional que podría haberse generado a partir de la nueva estructura demográfica. No obs- tante, tal como lo ha señalado la CEPAL (CEPAL, 2000c, cap. 2), los beneficios de este "bono" no se obtienen automáticamente. De hecho, la oportuni- dad de acrecentar el producto por habitante sobre la base de una mayor disponibilidad de fuerza de traba- jo fue desaprovechada durante la década.
En este entorno demográfico, la población económi- camente activa (PEA) mostró un crecimiento pro- medio anual de 2.6%. Así, la fuerza de trabajo de la región, constituida a fines de los años noventa por cerca de 212 millones de personas, aumentó en 44 millones durante el decenio, llegando a representar en 1999 un 42% de la población total, es decir, tres
puntos porcentuales sobre el registro de 1990. La magnitud del crecimiento de la población activa se hace evidente en el alza experimentada por la tasa de participación –cuociente entre la PEA y la PET–, que subió de 61.0% a 62.4% en la década pasada. Es- te fenómeno se manifestó especialmente en las áreas urbanas, donde esa relación se elevó en dos puntos porcentuales (de 59.6% a 61.6%), mientras que en las áreas rurales tanto la PEA como la PET aumenta- ron a un ritmo similar (0.8% anual), manteniéndose relativamente constante la tasa de participación (al- rededor de 64.9%). La evolución de esta tasa a nivel agregado responde esencialmente al rápido creci- miento de la PEA femenina; tal como se detalla más adelante, entre 1990 y 1999 la tasa de participación de las mujeres se incrementó significativamente, en contraste con la paulatina reducción que experimen- tó en el caso de los hombres (véase el cuadro III.2).
Cuadro III.2
Fuente: CEPAL, sobre la base de estimaciones de la División de Población–Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) y de tabula-
ciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países. a/ De 15 años y más de edad.
b/ Proporción de la población económicamente activa sobre la población en edad de trabajar. c/ Proporción de los ocupados sobre la población en edad de trabajar.
Por otra parte, en los años noventa se acentuó la ten- dencia a la urbanización: mientras que la población en áreas urbanas creció a una tasa promedio anual de 2.3%, la de las áreas rurales prácticamente se mantu- vo, aumentando tan sólo en 0.1% anual. De esta for- ma, la proporción de personas que residía en las zonas urbanas de América Latina alcanzó en 1999 a un 75% del total, o sea, cuatro puntos porcentuales más que en 1990. Este fenómeno incidió notablemente en la evolución de la oferta laboral, que tendió a concen- trarse en las áreas urbanas. De los 44 millones de per- sonas que se integraron a la PEA durante la década, el 93% reside en dichas áreas, lo que condujo a que más de tres cuartas partes de la fuerza de trabajo de la región (76.3%) se localice actualmente en las ciuda- des, comparado con un 72% en 1990.
Como era de esperar, este fuerte y sostenido incremen- to de la población activa ejerció gran presión sobre la necesidad de crear nuevos empleos. En ese sentido, si se observa el comportamiento de la demanda de traba-
jo, resulta claro que ésta no logró responder adecuada- mente al importante crecimiento registrado por la fuer- za laboral. Con un aumento promedio de 2.2% anual, los empleos generados en el decenio permitieron ade- más que 34 millones de personas encontraran ocupa- ción, elevando el total de ocupados en 1999 a 194 mi- llones. Sin embargo, ello no bastó para impedir una merma en la tasa de ocupación, que cayó de 58.2% en 1990 a 57.0% en 1999 (véase el gráfico III.2).
A consecuencia de lo anterior, en los años noventa aumentó considerablemente el número de desem- pleados, a razón de un 10.1% anual, sobre todo en el período 1997–1999. Así, durante la década, más de 10 millones de personas engrosaron las filas de la de- socupación, que en 1999 alcanzó al 8.6% de la fuer- za de trabajo (poco más de 18 millones de personas), en contraste con el 4.6% de 1990 (para la explica- ción de ciertas diferencias entre las cifras de desem- pleo regional aquí presentadas y otras que se inclu- yen más adelante, véase el recuadro III.1).
Las cifras de desempleo agregadas para América Latina incluidas en esta sección, estimadas a partir de las mismas encuestas nacionales que sirvieron de base para la elaboración de los capítulos previos de este Panorama social, no coinciden con las re- gistradas tanto en los gráficos III.4, III.5 y en el cuadro III.6 que se presentan más adelante, como en otras publicaciones de la CEPAL. En particular, los niveles de desocupación para las áreas urbanas presentados aquí tienden a ser un poco más altos que los publicados en otras fuentes.
Diversos aspectos relacionados con las encuestas de hogares –fuentes primarias de información en las que se basan las me- diciones del desempleo– explican esas diferencias. Un primer punto a considerar es que en algunos casos –como Brasil, Chi- le y México– se han utilizado encuestas distintas, que difieren tanto en su diseño muestral como en el instrumento de reco- pilación de los datos (cuestionario). En el caso de Brasil, por ejemplo, el desempleo que reporta el país se estima mediante la Encuesta mensual de empleo, mientras que el de esta sección se basa en la Encuesta nacional de hogares. Un segundo aspec- to es que aun tratándose de la misma encuesta, ciertas estimaciones difieren en cuanto a la cobertura geográfica de los da- tos, pese a presentarse como representativa del área urbana del país. A manera de ejemplo, el desempleo estimado para Bo- livia en esta sección abarca toda el área urbana y no sólo las capitales departamentales, como ocurre en la medición oficial. Por último, el período de referencia de las cifras juega también un papel importante en la explicación de las diferencias en el cálculo de la desocupación. En algunos países, la tasa anual de desocupación corresponde a un promedio de las estimaciones realizadas a lo largo del año mediante rondas sucesivas de una misma encuesta; en cambio, aquí se considera a veces sólo la ronda más reciente de las encuestas disponibles.
Aun cuando ello implique en ciertos casos una discrepancia con respecto a las cifras comúnmente difundidas de desempleo, se ha optado por utilizar en esta sección las mismas encuestas nacionales empleadas en la elaboración de los capítulos I y II del Panorama social, con el objetivo de preservar la coherencia con los datos presentados sobre la pobreza y la desigualdad en la región. El uso de una misma fuente de información posibilita, en este caso, una comparación directa entre las cifras sobre pobreza, concentración del ingreso y desempleo, y facilita el análisis de la interrelación entre estos fenómenos.
Por último, es importante destacar que ambos conjuntos de cifras manifiestan tendencias similares, concordando sobre todo en que hubo un aumento del desempleo en la región durante la última década. En este sentido, las conclusiones principales acerca del empleo formuladas a lo largo de este capítulo son consistentes con cualquiera de las fuentes de información utilizadas.
Recuadro III.1