2.6 Conclusions
3.4.3 Sr isotope ratios
1. NUNCA, NUNCA prediga la hora de la muerte de un enfermo. Que el lector repita la lectura de este consejo para que se imprima fuertemente en su mente. Si se predice la MUERTE de un paciente, el PROFETA puede convertirse en su verdugo y ante Dios será hecho responsable por tan gran error. Hay un viejo adagio que dice: “Mientras hay vida, hay esperanza”. No importa lo extrema que sea la aflicción de un horóscopo; algunas veces la Providencia puede echar una mano y los períodos más críticos pueden salvarse con un método apropiado.
2. La LEY no permite que un profano diagnostique la enfermedad de un paciente; solamente puede hacer esto un médico titulado.
3. El médico prudente NUNCA discutirá la enfermedad con su enfermo, ni tampoco le dará a conocer su diagnóstico directamente. Este conocimiento lo reservará para su propio uso en la curación.
4. En todo momento procure que la mente del enfermo se vea libre de pensamientos de dolencias y enfermedades, y antes de dejarle debe decirle alguna cosa placentera para animarle y darle esperanzas, consuelos y alegrías. Ría y bromee con él; abandone su cama con una sonrisa, porque la jovialidad y alegría son la mitad de la cura.
5. Evite el hacerle esta pregunta: “¿Cómo se siente usted?” Esta pregunta tiene la tendencia a dirigir sus pensamientos hacia el cuerpo físico, el cual en la enfermedad es una buena cosa olvidar. Haga usted que sus primeras palabras de saludo al llegar a su lado sean por el estilo de éstas: “¡Vaya un día más hermoso que hace!”; o bien: “¡Qué buena cara tiene usted hoy!”; o esta otra frase: “¡Hola, amigo mío! ¡Tengo mucho gusto de saludar a usted!” Cualquier saludo animoso y corriente es cosa que brinda naturalidad y alegría y contribuye a que el paciente olvide su dolor y su estado.
5A. Nunca discuta con el enfermo nada acerca de su horóscopo; si a despecho de esto él insiste en conocerlo, entonces indíquele solamente aspectos favorables, pero NUNCA le hable de crisis inminentes.
6. Las personas enfermas tienen a menudo un mórbido deseo de conocer el futuro, de saber si se presenta alguna crisis o bien si están amenazadas de muerte, especialmente si tienen algún conocimiento de astrología. El médico debe
solicitar del enfermo que abandone el estudio de su propio horóscopo mientras esté bajo su cuidado, pues de lo contrario verá que el paciente hallará muchas sugerencias adversas como consecuencia de este estudio y aparecerán en su mente muchas ideas que entorpecerán la cura.
6A. Hay líneas de fuerza que corren entre los polos de un magneto y en toda la naturaleza hay un lado positivo y otro negativo. El cuerpo humano es un magneto poderoso que expresa tanto el negativo como el positivo aspecto.
Cuando un hombre está enfermo, expresa el lado negativo de su naturaleza, y por lo tanto, el médico debe (si se trata de un buen médico) expresar el aspecto opuesto, es decir, el positivo. Cuando sucede así, el enfermo responderá muy rápidamente y la curación será un hecho. Así, pues, es muy necesario que el médico exprese positividad y alegría en el cuarto del enfermo.
7. Cuando está enfermo un hombre, su fuerza de resistencia está en su reflujo máximo y es muy sensible a las influencias externas. En aquel momento las corrientes del cuerpo vital están invertidas hacia adentro y es propenso a atraer pensamientos y magnetismo de los demás, que si son negativos tendrán un efecto adverso sobre el paciente. Cuando un hombre se halla en buena salud, los éteres del cuerpo vital irradian hacia afuera y, por lo tanto, rechazan los elementos negativos y, además, expulsan de sí impurezas.
8. Cuando uno está enfermo, su poder de resistencia es bajo, y en tales momentos las vibraciones del médico tienen mayor efecto que en otras ocasiones, y su influencia, por lo tanto, es más poderosa tanto para el bien como para el mal. Si los pensamientos del médico no son puros, si su vida no es limpia, entonces su influencia sobre el paciente no es buena. Por lo tanto, es muy necesario que el médico espiritual VIVA UNA VIDA de pureza, pues de otro modo hará más daño que beneficio.
9. Si el Saturno del médico está en el Ascendente o en la sexta casa del paciente, aquél tendrá muy poco éxito en los tratamientos de tal clase de enfermos.
10. Un médico con el Sol en Escorpión o con Escorpión en el Ascendente, es, por regla general, un agente de curación con buen éxito.
11. El Sol con signos de fuego da buena fuerza curativa y también mayor poder para combatir las enfermedades de aquellos signos que la que es poseída por otros.
12. Las personas nacidas con signos comunes en los ángulos o con el Sol en un signo común hacen los mejores enfermeros; teniendo poder para calmar al enfermo y atraen sobre el cuarto del enfermo una influencia de calma y de tranquilidad.
13. Cuando Saturno es el afligente, la piel es a menudo seca, y la vitalidad, baja, en cuyo caso debe frotarse la piel muy de prisa con guantes de baño ásperos para estimular la circulación.
14. Las personas con Virgo en el Ascendente o con el Sol en Virgo hacen también de buenos enfermeros.
15. Para calmar a un paciente que tiene un Marte afligido es bueno elegir una hora de Saturno.
16. Las personas con Saturno en la casa sexta raramente consiguen éxito en el arte de curación.
17. Cuando tenemos un paciente que sufre de una perturbación nerviosa, pero que no tiene a Marte afligido, es bueno el aprovechar una hora del Sol o de Marte para hacerle manipulaciones o administraciones de tratamientos.
18. Cuando la Luna está en cuarto creciente, es decir, de la nueva a la llena, los estimulantes surten los mejores efectos, y los sedantes los menores.
19. Cuando la Luna está en conjunción con Saturno, los estimulantes tienen muy poco efecto; pero si la Luna fuese a tener una conjunción con Marte, especialmente si Marte es fuerte en el horóscopo o está en el signo de Aries, entonces el médico debe ser muy cuidadoso en el empleo de estimulantes.
CAPÍTULO IX
AFORISMOS
1. Puede considerarse a la Luna como la dadora y la que toma la vida, es decir, la Luna actúa como un agente para transportar las fuerzas vitales desde el Sol a la Tierra y para el nombre, y también las fuerzas de la Luna producen la muerte eventualmente.
2. Cuando la Luna está llena, las mareas están altas, los huesos están llenos de tuétano o de substancia, y las ostras están más llenas que en cualquier otro momento. Asimismo, las fiebres son más altas en los enfermos con calentura.
3. Durante la primera mitad de la vida, especialmente durante la infancia, la Luna tiene su máxima influencia, y durante la última mitad el Sol es el que la tiene mayor.
4. La Luna tiene gran influencia sobre las personas desequilibradas o locas, esto es, los lunáticos, y sobre los enfermos histéricos, epilépticos y nerviosos. Estos enfermos notan muchísimo los cambios de la Luna; especialmente están muy intranquilos durante la plenitud de la Luna. Estos pacientes no deberán dormir nunca al raso o que el brillo de la Luna caiga sobre ellos.
5. Durante la Luna nueva las fuerzas materiales son muy débiles. El período del cuarto menguante, esto es, de la plenitud o Luna llena a la nueva, es lo más fuerte para el trabajo espiritual, porque en tales épocas la influencia del Sol es máxima.
6. No se haga ninguna operación cuando la Luna está en el signo que rija la parte del cuerpo que se debe operar. Ptolomeo dice: “No se rasgue con hierro la parte del cuerpo que esté gobernada por el signo que entonces ocupe la Luna”.
7. Las operaciones efectuadas cuando ocurre el cambio exacto de la Luna son raramente de buenos resultados. Elija el momento de una operación cuando la Luna esté en cuarto creciente. No se opere tampoco cuando el Sol esté en el signo que rija la parte del cuerpo que debe ser operada.
8. La Luna gira alrededor del Zodíaco en cosa de veintiocho días. La enfermedad alcanza un punto de variación cada siete días. Empezando desde el lugar que ocupaba la Luna al principio de la enfermedad, se puede esperar un
cambio al cabo de los siete días (la cuadratura), a los catorce días (la oposición) y a los veintiún días (que es otra cuadratura).
9. La Luna rige las enfermedades agudas y el Sol las crónicas.
10. Es bueno el vigilar las cuadraturas y las oposiciones de la Luna que forma en su tránsito con el Sol, con Marte y con Saturno para operar o cuando se ha operado.
11. La Luna tiene mayor influencia sobre la salud de la mujer, así como el Sol la tiene sobre la del hombre.
12. De la Luna nueva a la llena es cuando los estimulantes producen su máximo efecto y los sedantes el mínimo; por lo que se debe disminuir la dosis de los unos y aumentar la de los otros.
13. Cuando la Luna en cuarto creciente se halla en buen aspecto con el radial de Júpiter o Venus, la estimulación cardíaca produce los resultados más duraderos. La palpitación se trata más eficazmente cuando la Luna está decreciendo y en aspecto favorable con los planetas mencionados. Aplíquense los estimulantes al corazón con cuidado extremado cuando la Luna está mal aspectada con aquellos planetas y especialmente cuando está oscura o en menguante.
14. Los buenos aspectos de la Luna radical en tránsito con Júpiter y Venus son muy favorables y ayudan al éxito.
15. Saturno cuando está colocado en la casa sexta al nacer tiene la tendencia a debilitar o disminuir la vitalidad.
16. El signo en el cual está colocado el Sol al nacimiento es un punto muy vital en el horóscopo, variando su influencia según si el signo es cardinal, fijo o común. También la casa que contiene al Sol es importante, ya sea cadente, sucedente o de un ángulo. El médico puede juzgar de la fortaleza del Sol la respuesta que podrá alcanzar del paciente.
17. Los aspectos benéficos entre el Sol radical y Marte dan gran vitalidad y resistencia grande a la enfermedad. Un aspecto adverso entre el Sol y Marte es mejor, desde el punto de vista de la salud, que la ausencia de aspectos entre ambos.
18. Los aspectos entre el Ascendente y el Mediocielo son a menudo desconfiables, a menos que se tenga el conocimiento exacto al minuto de la hora que nació el enfermo, y como quiera que los relojes están frecuentemente fuera de concordancia y, además, hay muchas confusiones debido a las diversas maneras de regirse los horarios, estos dos puntos deben ser juzgados con gran discreción.
19. Los planetas que están en grados críticos (véase “Astrología Científica Simplificada”, página 61) 3, tienen mayor influencia tanto para el bien como para el mal, que en cualquiera otro grado.
20. Ciertas estrellas fijas tienen una poderosa influencia sobre la enfermedad. Debe vigilarse especialmente la situación de estas tres nebulosas: las Pléyades, que están en los 29° de Tauro; Ascelli, que está en los 6° de Leo, y Antares, en los 8° de Sagitario.
21. Un niño que no tenga ningún aspecto entre el Sol y Marte está sujeto a muchas enfermedades infantiles.
22. Un paciente con muchos planetas en signos de aire necesita mucho más aire en su cuarto de dormir que otros; los planetas en signos de fuego inclinan al nativo a necesitar mucho Sol, y las personas con planetas en signos de agua o de tierra sufren si se exponen al Sol mucho tiempo.
23. Con signos fijos en los ángulos y aflicciones en signos comunes, el nativo domina a las enfermedades; cuando los signos comunes están en los ángulos y las aflicciones en signos fijos, es más propenso a sucumbir a la enfermedad.
24. Un Sol bien aspectado en los signos Aries o Leo da gran vitalidad y la capacidad de desechar la enfermedad.
25. Cuando las personas que tienen Aries saliendo o el Sol o Marte en el signo Aries al nacimiento están enfermas, sus temperamentos se excitan mucho más que los de los demás y sufren mucho más pronto de fiebres, porque hay en ellas una tendencia a que la sangre se agolpe a la cabeza y a la piel.
26. Una aflicción entre el Sol y Saturno, o una cuadratura entre la Luna y el sol, da una vitalidad inferior. Cuando se ve una condición de éstas en un horóscopo, se hará bien en vigilar durante la enfermedad los aspectos que forma la Luna progresada con esos afligidos planetas y también especialmente los tránsitos de la Luna nueva y llena.
27. Los planetas retrógrados dan muy poca ayuda a la enfermedad. Tanto si su aspecto es bueno o malo, su influencia está sólo latente hasta que vuelven a marchar directos, y entonces es cuando podemos mirar y tener en cuenta el despertar de su influencia.
28. Los planetas al pasar de su estado retrógrado a su marcha directa se mueven lentamente, y su influencia durante esta lenta propulsión no es tan vital ni tan poderosa como cuando marchan velozmente.
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29. Los planetas son fuertes cuando se hallan en signos de su misma naturaleza y también cuando están en aspecto con los planetas que están en signos compatibles.
30. Cuando la hora del nacimiento es desconocida, puede conseguirse un diagnóstico muy bueno considerando a la primera casa de naturaleza semejante a Aries; la segunda, a Tauro; la tercera, a Géminis, y así sucesivamente.
31. La influencia de Saturno es contrayente, mientras que la de Marte es dilatante, relajante o reblandeciente.
32. El Sol rige el fluido vital, el cual se especializa, es decir, se admite, elabora y actúa por medio del bazo. Cuando el Sol está afligido al nacimiento, la enfermedad se presenta frecuentemente cuando los planetas progresados o por progresión afligen al Sol.
33. Cuando el Sol o la Luna radical están dentro de órbita con las Pléyades (29° de Tauro), Ascelli (6° de Leo) o Antares (8° de S agitario), hay la indicación de que la vista será afectada, especialmente si Saturno, Marte o Urano están también en alguno de estos puntos.
34. Mercurio en la casa duodécima, afligido por el Sol, Saturno, Urano o Marte, y también Mercurio en Capricornio, la casa de Saturno, cuando está afligido por un maléfico, afectarán al oído.
35. Vigílese a los planetas maléficos cuando estén colocados en las casas sexta o duodécima, porque la casa sexta es la que rige las enfermedades, y la dozava gobierna o indica los hospitales y los puntos de confinamiento.
36. Es necesario observar la antipatía entre ciertos signos y planetas. Por ejemplo, el candente o signo de fuego Marte puede estar situado en el signo de agua Piscis, o bien el signo frío y terrestre Saturno lo puede estar en el signo de fuego Aries. Cuando un planeta está en el signo de su detrimento, puede convertirse especialmente en una amenaza para la salud.
37. El lugar donde Saturno se halla en el horóscopo es muy verosímil que sea un punto débil en el cuerpo físico, y el punto más fácilmente afectado por la enfermedad.
38. Los espíritus de Lucifer del planeta Marte ayudan al mantenimiento del calor de la sangre por la disolución del hierro, un metal marciano, y capacitan a la sangre para atraer al oxígeno, un elemento solar.
39. Un paciente con el planeta Mercurio en cuadratura con Saturno es propenso a sufrir de melancolía y tristeza. Debe elegirse un cuarto bien soleado, y alegre, con paredes de color rosáceo.
40. El signo de Leo en el Ascendente, con el Sol en su signo de exaltación, o Aries, da vitalidad abundante y fuerza para arrojar fuera la enfermedad.
41. Si una aflicción de Marte ocasiona una enfermedad, podemos buscar ayuda cuando la Luna progresada tome un buen aspecto con Venus. Cuando la enfermedad sea de naturaleza saturnina, podemos confiar con la mejor ayuda cuando la Luna aspecte a Júpiter. Nótese el símbolo de Venus, la octava superior de Marte, y el de Júpiter, la octava superior de Saturno; en cada caso el último símbolo es la inversión del anterior.
42. Si la Luna está en conjunción con Saturno al principio de la enfermedad, podemos esperar que la enfermedad sea de larga duración.
43. La enfermedad relacionada con la Luna es de naturaleza aguda y puede cambiarse dentro de los veintiocho días; pero cuando la enfermedad se relaciona con el Sol, es de naturaleza crónica y con tendencia a ser de duración más larga y se resistirá al tratamiento con más intensidad.