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Issue 2.1.3 – Application of the relevant legislation to a

Issue 2 – Used or required to be used issues

3.2.1.3 Issue 2.1.3 – Application of the relevant legislation to a

Los conflictos por el agua en México básicamente se deben al crecimiento poblacional y económico, al punto que la demanda está siendo superior al volumen suministrado, esto ocasiona el conflicto por el agua y los problemas de la distribución del mismo. El Instituto Nacional de Ecología, en su artículo de Los Conflictos por el Agua

en México, manifiesta que la competencia por el recurso es ya causa

de conflictos a diferentes escalas presentándose desde una comunidad hasta los diferentes estados y habla de que existen tres razones por las que el conocimiento de los conflictos por el agua pueden convertirse en un factor de decisión en el ejercicio de la política ambiental: 1) Los problemas de escases de agua se han agravado; 2) Conflictos que emergen como movimientos de rechazo contra una decisión pública; y 3) las tensiones surgen, en la mayoría de los casos por problemas públicos que requieren acciones de las autoridades.

Existen un gran número de conflictos por el agua en México, los de mayor peso se concentran en el Distrito Federal, por la densidad de la población, en total se tienen 131 casos de conflicto por agua, 79 son por acuíferos sobreexplotados que representan un 60% (Sainz Santamaria y Becerra Pérez, 2003). Sinaloa no ha sido la excepción, ni hoy ni en la historia, este estado es una región agrícola cuya economía ha dependido de las propiedades del agua y de su tierra. En la época de la colonia la mayor parte de sus tierras eran selvas cubiertas de mezquites, higueras y cardones, se encontraban abandonadas y enmontadas, existía muy poco interés en ellas.

Es a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se inician las inversiones en obras hidráulicas, haciendo atractivas las tierras a los comerciantes y mineros; en este momento destacan algunos factores de la expansión del mercado e inversiones internacionales en vías de comunicación como en el ferrocarril y telégrafo, permitiendo la integración económica nacional, regional e internacional.

En la época del General Porfirio Díaz, su política agraria y los poderes ejecutivo y legislativo, revelan su interés en encontrar mecanismos para consolidar instituciones agrarias; a partir de las leyes de 1883 y 1894, se asumía como objetivo deslinde de terrenos y colonización de terrenos baldíos. En Junio de 1888 cobra relevancia la Ley en materia de aprovechamientos de aguas, se reglamenta el uso y se definen fronteras en el uso del agua, entre lo público y lo privado. Tortolero (2004) señala que la Ley fue una respuesta a los conflicto por el agua entre agricultores, empresarios algodoneros de la región de La Laguna.

En el año de 1896 se reforma la Ley en materia de agua, a las de 1888 y 1894, el ejecutivo federal, dio la capacidad de vigilar e intervenir en la solución de los conflictos de los particulares y gobiernos locales, y otorgó el poder de autorizar concesiones de agua para el riego. Fue en ese tiempo que el gobierno otorgó las facilidades a los particulares para que hicieran producir los terrenos baldíos, realizando expropiación por causa de utilidad pública de los terrenos de propiedad privada. Estas disposiciones quedaron contenidas en la Ley de Diciembre de 1910, con esta ley pasaría a ser competencia federa el otorgar concesiones sobre las aguas.

La necesidad de centralizar y reglamentar el agua fue apremiante no solo para mejorar su aprovechamiento y conciliar intereses, sino para fomentar la inversión privada, atraer a colonos, capitales extranjeros permitiendo la modernización de las estructuras productivas del campo mexicano. El gobierno federal y las autoridades estatales sinaloenses, contribuyeron en forma muy importante para construir las leyes del mejor aprovechamiento de la tierra y agua, 1895 se decretan doce leyes sobre el tema. La mayor parte de las comunidades de Sinaloa, se encontraban enmontadas, por lo que sus habitantes decidieron vender y los inversionistas compraron grandes extensiones de tierra, fraccionaron, se introdujeron obras hidráulicas, y las convirtieron en zonas de riego. Es así que se convierte Sinaloa en un gran mercado de tierra agrícola con certidumbre del agua.

En el año de 1886 se otorgan las primeras concesiones y se dice que una de ellas fue para Albert K. Owen y Rice, responsables del proyecto Ciudad González en el Valle de El Fuerte, Sinaloa, quienes construyen el canal Tastes, para irrigar las tierras adquiridas por colonos estadounidenses, hoy Ciudad de Los Mochis. Año 1896 se continúan las obras hidráulicas. Fue en el año de 1919 que gracias al esfuerzo de la United Sugar Company, Sinaloa Land Company y Redo y Compañía; Francisco O. Gorman, Roberto Gaxiola, Francisco Alcalde y Rosario Amador Vda. de Martínez de Castro, la red hidráulica logra abarcar 8 ríos. El Valle de San Lorenzo, también es convertido a un valle fértil en 1896 -1930, esto por un grupo de visionarios productores de caña de azúcar, cereales y hortalizas.

Es en el año de 1905 cuando Diego Redo solicitaba al presidente Porfirio Díaz su intervención para resolver la situación de incertidumbre de los negocios agrícolas, ya que las aguas arriba eran captadas por los ribereños superiores, al grado que no recibía una gota, obligado a suspender la zafra cañera. 1906 el Presidente trata de prevenir un conflicto mayor e informa a los Señores Redo que debían modificar su canal sino querían carecer de agua, respetando los derechos superiores preferentes de los ribereños.

1928 hace crisis el conflicto por las aguas; 1930 se presentan los estudios para la realización de las obras para derivar el agua, sin embargo éstos presentaban anomalías por lo que no fueron autorizados,

de cualquier forma las obras se realizaron, por parte de los agricultores, sin planos ni estudios topográficos, y éstos no fueron sancionados. Es en este año que Sinaloa sufre una gran sequía, los Redo aseguran su agua mediante estancados que cortan la corriente natural del rio y derivan agua a su canal, La Loma para salvar sus sembradíos de caño, provocando un conflicto por el agua a grandes daños en los cultivos de maíz de las haciendas Santa Rosa y Oso. En 1925 la (SAF) Secretaria de Agricultura y Fomento, autoriza una nueva concesión de agua a los Redo, continuando el conflicto ya que ellos la derivaban el agua hacia un nuevo canal. Por lo que el gobierno decide cancelar las nuevas solicitudes de concesiones para evitar conflictos. (Soto, 2004)

La historia nos demuestra que los conflictos por el agua han existido desde el inicio de la vida, continuando cada vez más analizados, pero si los vemos en la actualidad en realidad no han cambiado en gran parte. Y como un ejemplo de que los conflictos actuales por el agua aún son vigentes mencionaremos el caso del municipio de Guasave, donde los conflictos por el agua pueden llegar al enfrentamiento, 24 de marzo de 2015, mientras el Presidente Municipal de Sinaloa, Aarón Verduzco, califica de injusta la entrega de concesiones de riego a productores, que anteriormente dependían de temporal, los directivos del módulo de riego de Tetameche están firmes en interponer un amparo para evitar se siga repartiendo el agua de la presa Gustavo Díaz Ordaz, aduciendo que la capacidad de almacenamiento es insuficiente para atender el número de hectáreas que se dan en concesión el agua; esta no es la primera vez que existen conflictos por el agua ya que en la administración anterior a la presente, se manipularon las compuertas de la derivadora del río Sinaloa, en demanda de que se les diera agua a los precarios del municipio de Sinaloa.