Teacher’s Guide
Lesson 3: What Are the Issues and Concerns about Internet Use?
puedo verte. Sólo puedo ver tu cuerpo; ni siquiera el cuerpo entero, tan sólo la
superficie, sólo se puede ver la superficie de la piel. Ni siquiera sé si estás ahí o
no. Quizá sólo seas un autómata, un robot; ¿quién sabe?
Un robot es algo factible; m ás aún hoy día; ahora se puede hacer un robot. Y ni siquiera ante un robot puedes j uzgar por el exterior, porque puede que hasta pestañee, incluso te responderá; cuando le saludes y le digas: « ¡Hola!» , te contestará: « ¡Hola!» , ¿cóm o estás? ¿Cóm o podrás saber que no es un robot? En la superficie será com o cualquier otro hom bre, sin ninguna diferencia.
Cam ina y habla inteligentem ente; a veces hasta m ás inteligentem ente que tú porque su program ación será m uy com pleta. Su inform ación será precisa; sabrá m ucho, sabrá m ás que tú. Dicen que hasta un pequeño ordenador puede acum ular m ás conocim ientos que quinientos científicos en quinientas vidas. Un robot puede llevar un ordenador en el interior de su m ente; desde luego a pilas. Preguntas y responderá, y sus respuestas no tendrán tantos fallos com o las tuy as. Y nunca se com portará com o un idiota, siem pre actuará inteligentem ente.
¿Cóm o saber quién hay adentro? No puedes penetrar. Sólo puedes m overte alrededor, acercarte. Tocar la superficie. Solam ente tú puedes entrar en ti m ism o. Solam ente ahí puedes estar seguro de la consciencia; en ningún otro lugar. Este m undo entero puede ser sólo un sueño. ¿Quién sabe? Puede que y o esté soñando que estáis ahí sentados y que os estoy hablando. Puede que vosotros estéis soñando que estáis ahí sentados escuchándom e. ¿Tenéis algún criterio con el que probar que esto no es un sueño? No hay m anera.
Hasta ahora nadie ha sido capaz de probar que esto no es un sueño, porque en los sueños las cosas tam bién parecen ser reales; aún m ás reales que cuando estás despierto, porque incluso a veces dudas si tu despertar es real o no. Pero en un sueño nunca hay la m enor duda; en un sueño uno siem pre tom a las cosas com o si fueran reales.
Se dice de Chuang Tzu que:
Una m añana com enzó a llorar. Sus discípulos se reunieron y le preguntaron: « Maestro, ¿qué haces? ¿Qué te ha pasado?» . Chuang Tzu dij o: « Tengo un problem a. Esta noche he soñado que m e convertía en una m ariposa» .
Los discípulos dij eron: « ¿Pero que hay de m alo en ello para que llores y te pongas tan triste? ¡Todo el m undo sueña m uchas cosas! No hay nada de m alo en que en un sueño te conviertas en una m ariposa» .
Chuang Tzu dij o: « Ese no es el problem a. El problem a es que ahora estoy preocupado porque m e ha surgido una duda y no sé com o llegar a una conclusión. Por la noche Chuang Tzu soñó que se había convertido en una m ariposa. Y ahora m e ha surgido la duda: puede que la m ariposa esté soñando que se ha convertido en Chuang Tzu» .
¿Y quién va a decidirlo? Y ¿cóm o? Si un Chuang Tzu puede convertirse en una m ariposa en su sueño, entonces ¿por qué no puede estar sucediendo lo contrario: que una m ariposa posada sobre una flor pueda estar soñando que se ha convertido en un buda? La cosa es sencilla. Chuang Tzu ha hecho surgir una cuestión herm osa y m uy básica: ¿Cóm o puedes estar seguro de que el m undo exterior no es un sueño? Ha habido m uchas filosofías que han intentado probar que el m undo entero es un sueño. Nadie cree en esas filosofías, pero tam poco nadie ha sido capaz de refutarlas. Berkeley, en Occidente, ha probado que toda la existencia es un sueño. Nadie le cree, ni él m ism o se lo cree, porque toda su vida dem uestra que no cree que sea un sueño. Si le insultas se enfada. Si le tiras una piedra trata de esquivarla. Y si le hieres corre al m édico para que le cure la herida. Así es com o el doctor lohnson trató de refutar la teoría de Berkeley :
Eran am igos, y un día m ientras paseaban, Berkeley dij o:
« Ahora y a he dem ostrado que toda la vida es un sueño, y siento que nadie m e lo puede refutar» .
Y es verdad, tenía razón. Hasta ahora nadie ha sido capaz de refutarlo; ¡es im posible refutarlo! ¿Cóm o refutarlo?
El doctor Johnson se agachó, cogió una piedra y se la tiró a un pie. Berkeley gritó. El doctor Johnson dij o: « Lo ves, esta piedra es real» . Berkeley se río y dij o: « Eso no niega m i filosofía, porque hasta el propio grito puede ser parte de un sueño que tú has soñado. Y esta sangre que brota de m i pierna, ¿cóm o vas a probar que es real y no un sueño? Porque tam bién en sueños, si te hieren sangras. Tam bién en los sueños m uchas veces gritas. Tam bién en los sueños, en las pesadillas, sudas, tiem blas y tu corazón late de prisa, y aunque te despiertes tardarás un tiem po en
recom ponerte. Sabes que el sueño se ha acabado, que te has despertado, y que sólo ha sido un sueño, pero todavía el corazón está alterado, el sudor te cae por la frente y el m iedo aún perdura. Puede que todo sea un sueño, no hay form a de refutarlo. Coloquialm ente, com o m ucho, podem os decir que son apariencias. Pero en el fondo no hay form a de saberlo.
Hay sólo una realidad de la cual puedes estar absolutam ente seguro, y esta es la realidad interior. Puedes ir hacia tu interior. Sólo puedes estar seguro de ti m ism o, de nada m ás. Pero una vez que penetras en la certeza de que tú eres...
Recuerda, hasta en sueños tú eres. Puede que te hay as convertido en una m ariposa, pero tú eres. Hasta para que pueda existir un sueño por lo m enos tú eres necesario. Todo lo dem ás puede ser un sueño pero tú no, porque sin ti ni siquiera el sueño puede existir. Hasta para soñar se necesita la consciencia.
Puedes dem ostrar que todo es un sueño, pero no puedes dem ostrar que el que sueña es un sueño, porque el que sueña tiene que ser real, de otra form a los sueños no pueden existir.
Sólo una cosa es absolutam ente cierta y esa es tu realidad interior. Conversión quiere decir ir de un m undo incierto, el m undo de las apariencias, al m undo de la realidad.
Y una vez que tienes esta certeza interior y se solidifica, una vez que sabes que eres, entonces desde esta certeza la visión cam bia, y la cualidad cam bia. Entonces m iras el m undo exterior y se abre ante ti un m undo diferente; este m undo es Dios.
Cuando estás enraizado en una realidad auténtica, absolutam ente cierta, entonces tu m irada tiene una cualidad diferente: entonces hay confianza. Ahora puedes m irar..., y el m undo entero cam bia. Entonces y a no son apariencias, sino la realidad, lo auténticam ente real.
Y ¿qué es eso auténticam ente real? No son las form as externas. Las form as cam bian, pero lo que se m ueve a través de las form as es inm utable.
Prim ero fuiste niño, luego j oven, y ahora te has hecho viej o; la form a ha estado cam biando constantem ente. Tu cuerpo cam bia a cada m om ento, la form a cam bia; pero si te fij as, en tu interior siem pre has sido el m ism o.
Al principio eras una pequeña célula, un átom o en el vientre de tu m adre, ni siquiera eras visible a sim ple vista; después fuiste un niño pequeño; luego un j oven lleno de sueños y deseos; y después, frustrado y abatido, un fracaso; un viej o. Pero si m iras en tu interior, todo ha seguido igual. La consciencia nunca cam bia. Si m iras adentro te sorprenderás: no puedes sentir qué edad tienes, porque la consciencia no tiene edad. Si cierras los oj os no puedes decir si tienes veinte, cuarenta o sesenta años, porque la edad es algo que pertenece al cuerpo, a la corteza. Tu realidad no tiene edad; nunca ha nacido y nunca m orirá.
Una vez que te centras en esta eternidad, inm utable, absolutam ente inm óvil, entonces tu cualidad cam bia. Entonces puedes ver, entonces te conviertes en un espej o. En ese espej o se
reflej a la realidad. Pero antes tienes que convertirte en un espej o. De m om ento estás tan agitado, tan inquieto, que no puedes reflej ar nada; sólo distorsionas. La m ente distorsiona la realidad, y la consciencia la revela.