En principio, cuando se habla de los medios de comunicación, estos podrían ser de cualquier tipo, desde una carretera, una ley, una acción política, etc., cualquier mecanismo que traslade un mensaje de un productor a un receptor, es un medio de comunicación; sin embargo, para este trabajo se referirá a los medios de comunicación, como aquellos proyectos y estructuras institucionales que tienen como propósito comunicar e informar, como es el caso de la prensa escrita, la radio y la televisión. En este estudio no se señalan medios de radio y televisión, debido a que en la época que abarca, estos inventos tecnológicos no funcionaba en el país.
Puede ubicarse al renacimiento europeo como el inicio general de los medios informativos, aunque distintos a los medios modernos, que hoy se conocen. Durante los siglos XIV y XV, se dieron varios mecanismos de información tales como: Los almanaques, las crónicas, las cartas diario, los avisos comerciales. (Braojos , 1999, pág. 10)
En el siglo XV, apareció un invento que hizo revolucionar las comunicaciones: La imprenta, inventada en el siglo XV (1440) por Gutenberg. A partir de esta invención, lo primero en popularizarse fueron las producciones intelectuales que se imprimieron por miles, en varios idiomas; se distinguieron autores como Tomas Moro, Nebrija, Erasmo de Róterdam, Maquiavelo, etc.; los temas fueron múltiples, desde las crónicas como la historia de las guerras europeas o la conquista de México por Hernán Cortez, hasta las reformas religiosas de Lutero así como la contrarreforma Católica (Endara, 2006).
Es así, como a inicios del siglo XVII aparecen las gacetas como los primeros productos que podríamos tipificar como productos periodísticos. Las gacetas eran una especie de revistas más o menos periódicas, que salían a la venta cada mes, cada semana y algunas llegaron a circular hasta dos o tres veces por semana, circulaban con permiso gubernamental y se inscribían en las luchas propias de un siglo, en el que el antiguo régimen (respaldado por la Iglesia católica) entraba en crisis asediado por una pujante burguesía (Endara, 2006).
Es en Francia, en el siglo XVII y XVIII, donde se perfila con mayor claridad el rol de estos nuevos medios de comunicación, derivado de la importancia política del manejo de la opinión pública por parte del poder; tal como ocurrió con políticos como Richeliu y Mazarino; este modelo comunicacional, que podría reconocérsele como totalitario fue copiado por su gran nivel de efectividad, por la mayoría de gobiernos monárquicos de Europa (Braojos , 1999, pág. 42).
Lo que está, absolutamente, claro es que desde sus inicios la labor periodística está fuertemente ligada a los intereses geopolíticos de los distintos regímenes, ya sea en la Francia absolutista o en la Inglaterra más moderna y burguesa, para esto se expidieron las necesarias regulaciones y decretos que aseguraban esta dependencia y control.
La política, no corre en una sola vía, corre en varias, también los sectores opositores al poder, sobretodo, cuando entra en crisis, utilizan al periodismo y a los medios de comunicación como un arma para influir en el desarrollo de la historia; es el caso de la revolución norteamericana, a fines del siglo XVIII, la que se valió de un intenso gaceterismo, como el desarrollado
por Benjamín Franklin con su “Pensilvania Gazette de 1754”, igualmente, trabajos como el de Tomás Paint y Richard Price lograron tiradas de más de 100.000 ejemplares, en defensa de la revolución y en ataque al régimen monárquico Inglés (Braudel, 1970).
Para el siglo XIX, momento fundamental para la revolución industrial europea, asoman nuevos elementos que van a configurar, de manera diferente, la prensa, por un lado el desarrollo de la productividad hace necesario que se impulse la publicidad de algunos productos, para motivar el consumo y por otro lado, aparecen nuevos actores con capacidad de opinión y de organización política, básicamente, la pequeña burguesía y el proletariado industrial; de tal modo que, ya no es solamente la burguesía y la aristocracia los que comunican y administran medios de información, también están los anarquistas, los marxistas, los sindicatos, etc. (Braudel, 1970)
Es a partir de esta época, con la consolidación paulatina de las ciudades y con el mejoramiento de la educación escolar, en que la prensa comienza a profesionalizarse y a institucionalizarse; entonces, aparecen las empresas de comunicación, que si bien mantienen vínculos con el poder, ya muestran elementos importantes de autonomía administrativa. Otro aspecto importante, de esta época, es la ampliación de la base territorial de la prensa, en la que aparecen periódicos locales y los grandes periódicos consiguen distribuciones a distintos lugares fuera de la gran ciudad; debido, especialmente, al desarrollo del ferrocarril y el telégrafo. (Garcia, 1999, pág. 56)
pasa de la gaceta que representa el punto de vista de unas pocas personas, al periódico independiente que representa sectores sociales más amplios; en donde se plantea la importancia de la libertad de expresión de la prensa y la llamada objetividad periodística; por medio de la cual, el periodista pretende reflejar de manera objetiva los hechos acontecidos, sin que aparentemente medien puntos de vista ni intereses de clases. Cuando el estado Burgués entra en crisis de hegemonía, como las ocurridas en Francia en 1848 y 1870, estos nuevos comunicadores conocen con total claridad los límites de la libertad de expresión de las sociedades burguesas, la represión se hace evidente (Hobsbawm, 1998).
En Estados Unidos de América este fenómeno también se presenta sobretodo en la costa este: Nueva York, Boston, Filadelfia, aparecen verdaderas industrias de la prensa que desarrollan un nuevo concepto de cultura de masas, (New York Sun, New York Herald, New York Tribune, New York Times) no solamente llegan a las masas por el precio barato o por la alfabetización general, sino que el medio mismo empieza a contener una cultura popular, con diferentes tipos de información relacionada con la vida y cultura de las masas. En esta misma época aparecen los Magazines (revistas) que venían como un producto extra a los grandes diarios y que tenían distintas regularidades, semanales o mensuales, algunas, de estas revistas, tenían elementos de especialización; es decir, eran revistas para mujeres o para negros, etc (Hobsbawm, 1998).
Al igual que en Europa, en USA estalló la guerra en el siglo XIX y los periódicos, tuvieron que alinearse claramente con los bandos enfrentados, viéndose aquí una clara superioridad, en cuanto a la calidad
y cantidad de prensa, del norte, frente al sur, periódicos como el New York Times, ejercieron una notable labor de propaganda de guerra a favor del norte y su dueño fue una de las figuras centrales que abiertamente apoyó a Lincoln.
No tiene sus orígenes en la lengua o en las características naturales de las regiones, sino en las necesidades económicas y políticas de los estados capitalistas, que habían conseguido tal nivel de desarrollo de las industrias, porque sus fronteras les quedaban cortas. (Hobsbawm, 1998, p. 105)
Este nacionalismo va de la mano con una indetenible monopolización de los mismos medios, los pequeños negocios no resisten ante el embate de los grandes capitales que entran a competir con claras ventajas tecnológicas y financieras.
Hay muchos elementos importantes, en torno a la historia del periodismo y de los medios de comunicación, que no pueden cubrir en esta breve introducción, temas como los mecanismos de relación entre la política, la economía y los medios, el aparecimiento del amarillismo periodístico, el proceso de monopolización de los medios, el desarrollo tecnológico e industrial de los medios, el desarrollo de las fuentes periodísticas y de las agencias de noticias nacionales e internacionales, etc. (Zuleta, 2005, p. 34)
3.2 El acto comunicacional en la visión dialéctica liberal
El acto comunicacional percibe a la comunicación como un proceso interactivo de mensajes propiciado por una relación debidamente estructurada, entre el emisor y el receptor, en la cual el emisor decide sobre el contenido de la información que le permitirá abordar mensajes
concretos; con el fin de agradar, sensibilizar, persuadir o convencer al lector.
Partimos de las más simple etimología latina de la palabra comunicación que viene del concepto “común” o “comunidad”, significaría entonces aquella capacidad que tenemos los seres humanos para vivir en comunidad, estableciendo diferentes tipos de vínculos. Comunicación, en palabras de Martin Serrano vendría a ser todas aquellas interacciones en las que exista un recurso o acto expresivo. (Martín, 2004, pág. 65)
Esta comunicación es fundamentalmente económica, pero también política y cultural, y no tiene que ver únicamente con el uso de la palabra, sea verbal o escrita, también tiene que ver con los actos políticos, con las decisiones económicas, así por ejemplo, la construcción del ferrocarril entre Quito y Guayaquil, a inicios del siglo XX, fue un acto fundamentalmente comunicacional; pero que estaba profundamente relacionado con la estructura económica y con la nueva política del Estado, dominado en ese momento por la nueva burguesía agro comercial costeña (Martín, 2004).
La escuela de Frankfurt la cual surgió en tiempo posterior a la primera guerra mundial desarrolló la llamada teoría crítica enfocada en la adquisición de conocimientos basados en la experiencia, por las praxis concretas de una época, como por los intereses teóricos y extra-teóricos que se mueven al interior de las mismas que está enfocada desde el Marxismo europeo occidental con autores como T. Adorno, Walter Benjamín, Horkheimer, Marcuse y Habermas (Hoyos, 2008).
Cuando la dominación y hegemonía de las clases dominantes de una sociedad, entra en crisis, es, cuando mayor claridad se
muestra esta relación, entre intereses de las estructuras reales y las estructuras ideológicas, dentro de las cuales, los medios de comunicación se convierten en una importante punta de lanza, para mantener el poder político y económico o para recuperarlo, en el caso de presentarse una crisis. (Gramsci, 1971, p. 60)
El concepto de hegemonía fue desarrollado por Antonio Gramsci y significa la aceptación por parte de los dominados de los valores, las visiones y los intereses de los dominadores, esta hegemonía se convierte por lo tanto en un hecho cultural aunque la coerción económica y militar se mantenga.
3.3 El estado de la cuestión: la prensa en Guayaquil desde 1895 a