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INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, marzo, 1998 77

en la parte posterior del cañón. La caja, por fin, era la pieza de madera del arma que mantenía unidas a las otras dos.

Algunos de los componentes de la llave de rueda se asemejan a los de una cerradura, lo que podría justifi- car su nombre. Una llave de rueda consiste en una rueda de acero con una cadena, la cadeneta, sujeta a su eje que la une a un potente muelle. Cadeneta y muelle dan cuerda a la rueda preparándola para el disparo, es decir, montan el arma. Una vez montada la rueda, un pestillo (a veces llamado fiador) la sujeta hasta que es liberada cuando se acciona el gatillo. La rueda, entonces, cuando empieza a girar, raspa sobre una piedra dura, por lo común pirita de hierro, fuertemente apretada contra la

rueda merced a un segundo muelle. Durante el proceso, el calor generado por el frotamiento torna incandescen- tes las raspaduras. El borde superior del canto de la rueda encaja en un receptáculo con pólvora (la cazoleta) a través de una delgada ranura en la base del receptáculo. Luego, el calor de las chispas se encarga de cebar la carga de pólvora contenida en la cazoleta.

Algunos historiadores, apoyados en determinados dibujos de Leonardo, defienden que inventó la llave de rueda. Otros, que lo niegan, aducen que la fabricación documentada de llaves de rueda más antigua aconte- ció más al norte, en tierra alemana; Leonardo dibujaría su propia versión de la llave tras conocer las produc- ciones germanas.

Hasta hace poco carecíamos de base suficiente para decidirse por un bando u otro. Las primeras ilustracio- nes germanas de llaves de rueda, de comienzos de los primeros años del siglo XVI, son de fecha bastante cer-

cana a la de los dibujos de Leonardo; además, las referencias escritas a la llave, y también las pocas armas que quedan de la época, son de interpre- tación difícil. Pero un nuevo enfoque del problema ofrece pruebas de que el mérito del invento es de Leonardo, quien empezaría a trabajar en la llave de rueda en torno a 1493.

E

n particular, he analizado las lla- ves de rueda primitivas desde un punto de vista mecánico, con

Leonardo y la inven ción de la llave de rueda

1. EL DIBUJO DE UNA LLAVE DE RUEDA incluido en el Codex Atlanticus de Leonardo da Vinci (parte superior de la página) muestra una sección transversal a la altura del centro del eje de la rueda. Para preparar el disparo de un fusil equipado de llave de rueda (arriba), el pie de gato con la pirita se abate hasta que la piedra frote con la rueda, la cual está conectada con el muelle real me- diante una cadena articulada, la cadeneta. Cuando se acciona el gatillo, se libera el pestillo de retenida y la rueda comienza a girar rascando la piedra y echando chispas.

atención especial a la forma de cada componente. Parece que da Vinci utilizó componentes proce- dentes de otras máquinas en las que había trabajado en los veinte años anteriores a esa última fecha (cerraduras) y las reunió de un modo esencialmente nuevo para crear la llave de rueda.

Empecemos considerando una página del Codex Atlanticus, otra compilación de los manuscritos de Leonardo, que actualmente se con- serva en Milán. Esa página contiene dibujos de las cadenetas y los mue- lles que se encuentran en las llaves de rueda. Todos los especialistas en da Vinci concuerdan en que esos esbozos prueban que conocía el me- canismo. La página incluye también imágenes de cinceles en V para la talla de madera, que evidentemente Leonardo trataba de adaptar a la labra de metales.

Merece la pena detenerse en los cinceles dibujados por Leonardo. Su forma en V habría producido un surco con esa figura (similar a los hilos de la rosca de un tornillo) sobre el canto de la rueda. Los cantos de las

ruedas de las llaves más primitivas tenían varios surcos de ésos. Además, los cantos solían llevar un segundo conjunto de ranuras muy estrechas, labradas con lima, que atravesaban los hilos del canto; se espaciaban de suerte tal, que semejaban un mi- núsculo conjunto de dientes como los de una sierra circular. A primera vista, el diseño adolece de una com- plejidad innecesaria, pues cada hilo tendría que haberse tallado también en la cazoleta. Además, los surcos transversales pueden obstruir una buena ignición.

No obstante, las ventajas de ese diseño se evidenciaron cuando ensayé algunas ruedas de muestra y descu- brí que los dientes eran realmente los de una sierra o una cuchilla de metales rotatoria. De hecho, la rueda puede tallarse su propia ranura en el fondo de la cazoleta de la pólvora, asegurando un ajuste sin huelgo. Tal encaje cerrado es decisivo, pues el polvorín (la pólvora de cebo) es de grano finísimo y, si el arma sufriera sacudidas (por ejemplo, cuando al- guien la llevara a caballo), el polvo podría derramarse a través de cual- quier intersticio entre la rueda y la cazoleta. Aunque esas sierras del siglo XV son lentas (tardan varias

horas en hacer lo que una cuchilla moderna ejecutaría en segundos) su precisión no tiene nada que envidiar a la de la técnica moderna. Man-

VERNARD FOLEY enseña historia de la ciencia y la técnica en la Univer- sidad de Purdue. Es un convencido de la influencia de la técnica sobre la ciencia básica. En su opinión, la reproducción real de máquinas que se construyeron en el pasado nos enseña a conocerlo con mayor profundidad.

2. ESTOS DIBUJOS del Codex Atlanticus muestran dos tipos de componentes de la llave de rueda: muelles helicoidales y varias cadenetas articuladas, visibles en tinta borrosa exudada de la otra cara. Parece que Leonardo se interesó en los muelles helicoidales porque abultan me- nos que los muelles de ballesta, comunes en su época. De un lado a otro de la orilla superior de la página, da Vinci dibujó una serie de cinceles en V cuyos ángulos se hacen más abiertos yendo de derecha a izquierda (el zurdo Leonardo escribía de derecha a izquierda). Una vista lateral del cincel, el siguiente de la serie, con la V en la parte inferior de la he- rramienta, se muestra abajo a la derecha, donde parece estar tallando el borde de un círculo (posiblemente una rueda de llave de rueda). El autor ha empleado cinceles similares para recrear los sur- cos (recuadro) que comúnmente apare- cen en los cantos de las llaves de rueda primitivas.

T

ras las escalas en París y Florencia, la exposición internacional Maravillas

mecánicas: La invención en la era de Leonardo inauguró su estancia neoyor-

quina en octubre de 1997 en la Liberty Street Gallery del World Financial Center. La exposición, que durará hasta marzo de 1998, presenta 50 modelos reales en funcionamiento de las máquinas diseña- das (pero no todas construidas en su tiempo) por varios inventores destaca- dos del Renacimiento. Mostramos aquí algunos de los inventos recreados para la exposición.

La redacción

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