EU ETS Phase
II. JOINT IMPLEMENTATION
Existen diferentes concepciones de la competitividad, no solo como una propiedad o atributo de una organización, sino también como una medida de su capacidad operativa (desde el diseño a la venta y postventa) para ofrecer un conjunto de atributos de producto que satisfacen de manera sustentable las necesidades de los clientes, y que diferencian su actividad, de los rivales en el mercado.
52 Para algunos autores, el concepto de competitividad está en permanente construcción, lo que se aprecia en la literatura pertinente, es que quienes trabajan en el tema, antes de preocuparse por proponer una descripción, se han ocupado en aportar los elementos que la caracterizan. En un esfuerzo por entender sus alcances institucionalmente, por una parte, se han realizado estudios puntuales sectoriales sobre las condiciones competitivas y, por otra, se han hecho ejercicios de conceptualización (Roldán, 2004,10).
Los aspectos que señala un estudio del IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura) como elementos comunes en los ejercicios de caracterización son:
Se identifica la competitividad como la apropiación del mercado de una manera sostenible y creciente
Como el tránsito hacia nuevas funciones de producción.
Como una condición sostenible y permanente, inherente al comportamiento de la empresa y del sistema económico y social (Roldán, 2004).
Para Solleiro y Castañon (2005, 4) la competitividad es un concepto complejo sobre el cual no existe una definición única, en parte debido a que su utilidad reside en la posibilidad de identificar vías para fomentar empresas nacionales que contribuyan a la elevación real de los niveles de bienestar.
Bejarano (1995,36-37) señaló que, a pesar de la variedad en el concepto, es necesario no perder de vista que son las empresas las que compiten y no los países, y que la
53 competitividad no es un objetivo de política de corto o mediano plazo, sino la búsqueda de una condición sostenible, caracterizada por su permanencia, dirigida hacia los mercados (Roldan, 2004) y con la coexistencia de varios actores, entre los que se destacan el sector productivo, el gobierno, y los usuarios o clientes (Bernal y Laverde, 1995, 12). Bejarano referencia además algunas definiciones centradas en diferentes elementos y que son completadas por Morales (2007), adaptadas para el presente estudio:
Tabla No.1.3 Concepciones de la competitividad desde diferentes puntos de vista
Punto de vista Característica
Conceptos desde el punto de vista de la firma o
sector Toma como referencia a las empresas (Pineda, 1997; Porter, 1996, Mincomex, 2001) o al sector industrial (Haguenauer, 1989 citado por Bejarano, 1998; European Management Forum, 1980 citado por Garay, 1998) caracterizándose por la productividad, teniendo elementos de eficacia.
Conceptos que se refieren a la economía
nacional Se centra en la economía de un país (Bernal y Laverde, 1995); señala que la competitividad es la capacidad de una nación de responder a los retos de internacionalización y globalización de una forma sostenible.
Conceptos que toman en cuenta el nivel de vida El grado en el cual el país en un mercado globalizado es capaz de producir bienes y servicios que satisfagan las exigencias del mercado y simultáneamente mejore la calidad de vida de sus habitantes. (Citado por Garay, 1998; Jones y Teece, 1998 citado por Bejarano, 1998).
Conceptos que se enfocan en la integración La capacidad que tienen los países y sus organizaciones de integrarse en conglomerados, o de encontrar una ubicación geográfica que permita maximizar sus economías de escala, mejorar o crear externalidades y aprovechar las economías de escala. (Porter,1990, Bradaco, 1995)
54 Una de las estrategias empresariales más efectivas para operar en el contexto competitivo de negocios es una gestión basada en la generación de vínculos de colaboración con otros agentes del entorno cercano. A través de la especialización y colaboración, las empresas pueden acelerar sus procesos de aprendizaje, alcanzar economías de escala y concentrarse en los ámbitos donde poseen mayores ventajas competitivas. En la economía global no son las empresas individuales las que compiten, sino las redes o cadenas de empresas junto a las instituciones con las que interactúan y que las apoyan en la generación de conocimiento (BID, 2002).
La integración empresarial, desde una aproximación basada en los resultados, favorece las organizaciones que se integran, en las siguientes áreas (Garzón, 2005): Posibilita el reforzamiento de competencias, genera ventajas vía integración vertical y horizontal, produce eficiencia por estrategias coordinadas entre agentes, incrementa el poder de negociación de las empresas integradas y posibilita la creación de nuevas combinaciones de negocios, de activos o de nuevos usos de activos combinados.
El modelo más utilizado actualmente en el mundo para medir la competitividad es el desarrollado por el Foro Económico Mundial (FEM, 2008,2009,2010), en donde se interrelacionan factores macro, meso y micro para efectivamente valorar la competitividad de un país. Como el indicador dentro de esta definición que impacta positivamente el
55 bienestar de la sociedad, la FEM señala que la productividad puede tener un componente tanto macroeconómico como microeconómico. En el primer caso se analizan la infraestructura social, las instituciones políticas y la política macroeconómica del gobierno; estos aspectos dan una señal al mercado acerca de la confiabilidad de la economía del país, las perspectivas del mismo y las fortalezas o debilidades que deben tenerse en cuenta a la hora de invertir. En cuanto al aspecto microeconómico, se evalúa la calidad del ambiente de los negocios, la confianza, la calidad de la competencia y el desarrollo del mercado; así como también la sofisticación de las operaciones y la estrategia de la empresa. Además de un elemento fundamental, el grado de integración empresarial en los diferentes sectores, lo que en el modelo se determina como el desarrollo del estado del clúster, que va a ser de gran importancia, porque es un dinamizador de la competitividad microeconómica. Ciertos aspectos macroeconómicos son relativamente fijos en un momento del tiempo, en tanto que la sofisticación de los negocios o el grado de integración son elementos en los cuales puede actuarse de manera directa y positiva reforzando la competitividad en un primer nivel.
Teniendo en cuenta estos factores, el Gobierno Colombiano desarrolló en el Conpes 3527 de junio del 2008, su Política Nacional de Competitividad y Productividad. El Consejo Nacional de Política Económica y Social, el cual apoyado en la Ley 811 de 2003, sobre el desarrollo de cadenas productivas, establece los pilares para la política de competitividad del país.
56 El primer elemento mencionado tiene que ver con el desarrollo de formas de integración empresarial basadas en el fortalecimiento de los sectores, clústeres y cadenas productivas de clase mundial a la par con el estudio de la importancia de zonas francas, parques industriales y tecnológicos, entre otros; lo anterior implica que los avances que desde la academia se propongan para dinamizar la integración, revierten en gran pertinencia para el logro del desarrollo económico y social definido por la política de estado para el País. Un segundo ítem se refiere al fortalecimiento en la productividad y su relación con el empleo vinculado con el tercer pilar que implica el desarrollo del talento humano y finalmente un nivel más institucional caracterizado por el fomento a la ciencia, la tecnología y la innovación, y la implementación de estrategias transversales de promoción de la competencia y la inversión. Es así como se establece claramente que para mejorar la competitividad del país la alternativa de integración empresarial puede resultar pertinente y es a este objetivo al que se le está apuntando desde el año 2008.
También existen ventajas en la integración entre los sectores público y privado, a saber, consolidar el ejercicio empresarial asociativo y en la actualidad promover la marca e imagen de una región.