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Chapter 4: The nature of journalism work

4.2 Journalism in the context of nation

Si se piensa en qué es lo que forma a un estudiante, tal vez se divague intensamente. Un ser humano se forma por lo que su deseo, moldeado o limitado por su historia, le proponga; lo que ocurre es que los que trabajan en el terreno de la ense- ñanza y la formación profesional abrigan la ilusión de que se puede formar a las personas. No obstante la ilusión, sí es claro que se propician escenarios con aporte de diversos ele- mentos que cada cual toma para formarse; eso es, de alguna manera, lo que no se alcanza a determinar claramente, quién toma qué; lo importante de todas formas es que algo toman.

Las instituciones de enseñanza promueven misiones de lar- go alcance y tienen propósitos sumamente serios, largamente discutidos y albergan la convicción de que esos propósitos llegan a materializarse y a ser realidad en cada uno de los eslabones por donde pasa alguien que ha venido a buscar la formación profesional, es decir, el estudiante.

Desde la perspectiva de los procesos de enseñanza apren- dizaje, se encuentra, con frecuencia, que los espacios donde alguien se forma son tres: uno, el aula de clase; dos los am- bientes universitarios, léase biblioteca, cafeterías, salas de música, teatro y todo lo que desborde el aula de clase, con lo cual reciben buena cantidad las actividades de investigación

y trabajos en equipo; y tres, lo que el individuo hace por sí mismo, lo que busca, lo que le gusta, lo que prefiere y la dedi- cación que dispensa por lo que hace.

Los tres niveles están atravesados por la discusión y el de- bate, por la formulación de problemas o de argumentos expli- cativos, por la representación que integra de su entorno y de los planteamientos académicos que se le proponen; en conse- cuencia, se da que el nivel reflexivo produce un sujeto pen- sante, un sujeto que enfrenta problemas y propone solucio- nes, un sujeto que identifica oportunidades, un sujeto que explica situaciones.

El aula de clase es el espacio más ponderado y es, a juicio de muchos, donde debe ser planteado todo aquello que valga la pena ser pensado. Pero en las aulas de clase de muchas universidades, estrictamente en los campos de las ciencias sociales y económicas, los problemas que se tratan parecen no ser los acuciantes de la sociedad, sino los problemas rela- tivos al campo de conocimiento. Ahora bien, mirados con dete- nimiento, éstos conforman los problemas acuciantes de la so- ciedad, pero no se deja clara dicha perspectiva para el estu- diante; lo cual es una paradoja que no se alcanza a resolver. Por ejemplo, en psicología se trabaja sobre patologías, tanto individuales como sociales, en economía sobre problemas macroambientales en relación con problemas micro, en ad- ministración sobre problemas relativos a la organización y a la optimización de los recursos, etc.

Todos esos problemas son abordados a partir del discurso, son representaciones que se integran al pensamiento reflexi- vo; como dice Mockus (1999:199): el secreto de la pertinencia

de los aportes de la universidad está tal vez en el cultivo de una comunicación selectiva capaz de transformar adecuada- mente conocimientos y problemas; aun así, muchos proble-

mas no alcanzan a ser siquiera pensados ni nombrados, lo cual los pone en la condición de que lo que no es nombrado no existe, no tiene un lugar en la representación que se hace de lo social.

En las escuelas y universidades dedicadas a pensar y en- señar la administración y el mercadeo, se ofrece en general un conjunto de asignaturas orientadas en el quehacer, y se integra allí algunas asignaturas sobre el saber-ser, basadas, las más de las veces, en lo que la empresa necesita y lo que necesita un sujeto para aplicar mercadeo y administrar cual- quier empresa; eso es bastante común en todos los progra- mas administrativos ofrecidos en las facultades de adminis- tración de la ciudad. Hasta ahora, no hay la primera que haya introducido el problema del mercadeo social como asignatura completa del pénsum. Ello parece indicar un alejamiento de la realidad social y un fuerte acercamiento a la realidad eco- nómica como centro de los intereses. Se olvida con frecuencia que no se puede gravitar alrededor de un centro enfermo.

Ahora bien, no se quiere decir que en las facultades de ad- ministración no se le haya dado lugar al concepto de respon- sabilidad social; sí se le ha dado, pero lo que ocurre es que algunas instituciones se alejan del mundo incluso por los muros físicos que la rodean y la separan; son pequeñas forta- lezas impenetrables, y eso mismo transmiten a sus estudian- tes. Quiere decir que desde la administración se ha pensado el problema de lo social más desde el sentido que tiene el cri- terio de responsabilidad social de las empresas con enormes limitaciones en sus consideraciones fundamentales (dicho tema se abordará en el segundo capítulo). Por ahora se indi- ca solamente que en el ámbito académico, en nuestro medio, aun no hay un lugar profundo en la discusión sobre este tema en la formación profesional.

Es a todas luces bastante loable la inquietud de diversas organizaciones de alcance mundial que se han visto enfrenta- das a la necesidad de tener gente formada en gerencia social en las comunidades más afectadas por los problemas socia- les. Especialmente para Latinoamérica hay una exigencia no- toria de contar con buenos gerentes sociales que se convier- tan en verdaderos líderes y gestores de proyectos; es así como por iniciativa del CLAD (Centro Latinoamericano de Adminis-

tración para el Desarrollo) y la ONU, en sus programas inter- nacionales de formación de altos directivos públicos, diseña- ron un plan de trabajo en la formación de gerentes sociales con metas de aprendizaje por cumplir, plan curricular, bases bibliográficas y novedosas estrategias de enseñanza-aprendi- zaje.23

El éxito del programa y los ajustes requeridos durante su ejecución le han dado prestigio, lo que ha inducido a muchas universidades latinoamericanas a que sea replicado para sus regiones con participación de algunos de sus catedráticos, de modo que pueda ser expandido en los contextos en que ope- ran. Es un verdadero esfuerzo de pensar soluciones acerca de los problemas propios de la sub-región.

Consecuente con dichas iniciativas y con el sentido puesto sobre una reflexión rigurosa y metódica, de mayor alcance sobre el mercadeo específicamente, es pertinente articular otra modalidad de enseñar y de hacer mercadeo, y no dejarlo sólo en la transmisión y aplicación de instrumentos que respon- dan a la pregunta de cómo vender más. Se trata, sin duda, de ampliar el enfoque y darle un lugar a otra cosa, algo que se ocupa de criterios como la calidad de vida, amparado de algu- na manera en una cierta propuesta ética sobre los fines últi- mos del mercadeo. También desde la enseñanza del merca- deo se puede generar criterios de conciencia social.

Tanto el asunto de la responsabilidad social como el proce- so de conciencia social han de ser promovidos con la menta- lidad de que el profesional no es un ser aislado de lo que acon- tece en la sociedad, y en ese sentido conviene detenerse sobre el problema de la ética y sobre cómo se contribuye al bienes- tar del colectivo. El alcance mayor de darle un lugar a la pro- blemática social en todos los campos del conocimiento que se abordan en la dimensión académica, es el de, por lo menos, reflexionar en primera instancia, así se reconozca la peque- ñez de cualquier reflexión individual, y en segundo lugar el que alguien pueda actuar posteriormente, o estar más com- 23 Para la obtención de información acerca de este programa se con-

prometido y más dispuesto, seguramente, a las propuestas que vengan de otras esferas.

Figura 3

Importancia del mercadeo social en la formación profesional

Fuente: Elaboración propia.

¿Se han ocupado las facultades de administración en formar en lo social? ¿Se forman siempre profe- sionales de es- paldas a la reali-

dad? No, hay creciente pero lenta preocupa- ción por los pro-

blemas. Urge reflexionar sobre el saber ser y el compromiso tanto profesional como social Hay algunas iniciativas propias. El mayor alcance lo tiene el programa de Gerentes sociales

de CLAD Y ONU, que busca ser replicado en todas las

regiones

El mercadeo no puede seguir respondiendo a: ¿Cómo vender mas?, también puede propiciar

otra forma de hacer mercadeo y pensar sobre

la calidad de vida.

Síntesis: