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THE JUS COGENS APPROACH

CHAPTER 1: THE CONCEPT OF HEAD OF STATE IMMUNITY IN

2.4 FRAMEWORK FOR THE RESOLUTION OF THE IMPERATIVES OF

2.4.2 THE JUS COGENS APPROACH

Relato:

Esta vez me hice consciente de tomar nuevamente un martillo. ¿Hace cuántos años no tomaba uno para desaparecer una puntilla a golpes en un trozo de madera? Decir a golpes no significa necesariamente el uso de la fuerza bruta y desmedida, los golpes en este caso, estaban conducidos por las instrucciones de mi padre. Me parece importante reconocer que él sí que sabe cómo golpear y reconocer los saberes de mi padre forjados desde su experiencia como otras formas de conocimiento.

Se trata ahora de pensar el conocimiento más allá de los libros, más allá de la sabiduría construida por los científicos, más allá de los manuales. Los saberes, no solo los de mi padre, se van incorporando a la experiencia sensible de las personas mediante la práctica y la experiencia de la vida, lo que otros llaman el mundo de la vida, en donde yacen y se tejen las relaciones sociales.

Poco a poco, a través de mis recuerdos me voy adentrando en este alucinante mundo de la memoria, que esta vez, encuentra sus activaciones con la manipulación de un martillo. Pero lo que en realidad me impulsa a escribir estos recuerdos y estas reflexiones son los sonidos circundantes y reincidentes en la empresa de mi padre. Una vez más los sonidos en este establecimiento me llevan a instantes recurrentes de mi infancia durante la década de los 90. La forma como se conectan el martillo, el sonido y los saberes me resulta excitante, pues a partir de la reconstrucción enmarañada de algunos episodios de mi autobiografía, he sacado del archivo los recuerdos que más resuenan.

Relataré un momento donde mi mano de obra o mejor nuestra mano de obra, era una de las formas como compartía y me relacionaba con mi padre. Eran tiempos difíciles en la economía de mi casa, por lo cual mis días oscilaban entre las labores típicas de un estudiante de bachillerato y el trabajo con mi padre en la industria del cuero. Bastaba con salir hacia el negocio de mi padre y la dimensión sonora se transformaba de manera radical. El territorio que habitaba y aún habita mi padre está lleno de sonidos de máquinas que con sus mandíbulas destrozan pedazos de madera para convertirlos en muebles.

Antes, en aquel entonces, las máquinas de los compresores de aire eran las encargadas de mantener el fondo sonoro sobre el cual las melodías percutidas tomaban el protagonismo. Eran los martillos los que interactuaban con uno que otro contra canto de las máquinas de coser. Sí, una SINGER. Hoy, luego de más de 15 años, habiendo desplazado su lugar de trabajo a más de 12 kilómetros, esas máquinas aún tienen par. Hay en la actualidad máquinas de cortar y tornear madera, máquinas de coser SINGER, compresores de aire y constantes sonidos de martillos haciendo lo mismo que relataba hace unos párrafos. Su único objetivo, a través de los martillos, es la desaparición de las puntillas. En realidad no se trata de la desaparición por la desaparición. Su magia está en la adherencia de los materiales y en la consistencia de los esqueletos de los muebles, en la técnica de unión de dos o más elementos procurando su eterna adhesión en pro de un todo.

A mi padre le es vital el trabajo con sus manos. Llegan pensamientos a mi mente en los que me doy cuenta que para mí también es vital el trabajo con mis manos. En ambas maneras del hacer media la fuerza. Dependemos de proveer la fuerza necesaria para cada actividad, que guiada por las necesidades, generan unos resultados. Es pura construcción de

conocimiento a partir de la experiencia. Cuando hablo de la fuerza y lo vital, quiero resaltar que el trabajo con las manos para desaparecer una puntilla no está mediado únicamente por la aplicación de la fuerza.

En la interpretación de la guitarra eléctrica mis manos han construido particulares formas de interactuar con este instrumento y a través del trabajo con mis manos he podido construir discursos musicales y sonoros. He podido reflexionar de cómo lograr ciertos resultados en mi instrumento, cómo producir sonido desde la fuerza manual en los terrenos de la motricidad fina desarrollada para interpretar y crear música. De esta manera, el conocimiento se vincula con la fuerza manual para producir solución a problemas de la cotidianidad teniendo como horizonte las variadísimas posibilidades para cada ser.

Adicionalmente, a través de ellas -mis manos- he estado plasmando mis recuerdos en este texto. Igual que mis recuerdos de esa época colegial asociada al lugar del trabajo de mi padre, se levanta la memoria sonora profundamente estructurada por la dimensión sonora de las máquinas y su incesante cantar.

4.7.1 El diseño sonoro o lo técnico compositivo

Martillando es una obra basada esencialmente en las recurrencias rítmicas que producían los golpes de los martillos. Esos golpes que poco a poco fueron mostrándome las bases rítmicas que estructurarían esta pieza que se acerca más al discurso musical tradicional por el uso de instrumentos, melodías y armonías en el sistema diatónico y cromático.

Para esta obra, el uso del sonido no se realiza desde su fuente generadora, sino que se basa puramente en las rítmicas intrínsecas del golpear de los martillos. Dichas recurrencias son las que a través del recuerdo intento utilizar para extraer de si su comportamiento en el tiempo y ponerlas al servicio de los instrumentos de percusión utilizados en esta pieza. El sonido continuo de los compresores establece el halo que presentan los instrumentos utilizados. Estos mutan, van y vienen. Se ubican como el instrumento que arrastra el latir de los otros elementos, allí el ritmo, la melodía y la modulación, contrastan las secciones que en ocasiones presentan líneas casi improvisadas.

La introducción con un instrumento bajo, presenta la armonía sobre la que se va a proponer la melodía. Posteriormente, la estridencia de las cuerdas marca el giro melódico que será transversal en toda la pieza; la superposición de cada línea musical reordena los recursos propuestos para trabajar con un mismo grupo de material sonoro que además tenga recurrencias en los motivos rítmicos.

En la línea de tiempo de la obra se van presentado una a una las líneas que se van a superponer, de esta manera el oyente percibe poco a poco, en una propuesta constructiva, el cumulo de sensaciones planteadas por los gestos rítmicos, armónicos y melódicos. El recurso dinámico aporta a la densidad de la obra, proponiendo texturas cada vez más complejas.

Los ires y venires de la percusión, sus entradas súbitas y sus abandonos, son del mismo carácter azaroso e intempestivo que propone el martilleo. La entrada de las guitarras procesadas a través de las máquinas vincula las sonoridades de los martillos con el proceso de los compresores y las máquinas de hacer muebles. Esta vez las guitarras se tornan disonantes y crujientes para conducir el paso a la sección de cambio de tempo. Allí se explota la modulación y los trances armónicos donde poco a poco se teje el retorno a la percusión y melodías antes expuestas.

En la reexposición interactúan todos los elementos expuestos a lo largo de la pieza, generando una sección muy densa y saturada de texturas superpuestas. El aumento de la percusión, tambores y máquinas que percuten y se superponen a los diseños melódicos presenta el final de la obra.