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Keeping the group on–task: comments and interpretations

Sacks, Schegloff y Jefferson (1974) señalan que las interrupciones pueden aparecer en el curso inicial o en el interior de un turno, es decir, en diferentes lugares dentro del turno. Siguiendo esta idea, según el lugar del turno en marcha en el que

aparecen, tenemos: interrupciones al comienzo del turno, interrupciones en el medio e

interrupciones al final. Sin embargo, ¿cómo decidir hasta dónde llega el comienzo de

turno y dónde empieza el final de turno? Esta cuestión es resuelta en parte por Murray (1985) ya que se basa en el lugar en el que se produce la interrupción para establecer una escala de gravedad en la violación de los derechos del hablante para finalizar su turno. La clasificación resultante aparece del siguiente modo:

1) Corte producido antes de que el hablante haya abordado la idea o el tema clave del

turno en marcha. Es la interrupción más grave de todas.

2) Corte del hablante antes de que haya finalizado lo que quería decir.

3) Corte durante el turno en marcha, pero después de que el hablante haya finalizado,

4) Corte que se produce cerca de una señal de cambio de turno. Es la interrupción menos grave.

Ferguson (1977), citado en Gallardo (1993: 123), clasifica las interrupciones a partir de la incidencia que tienen en el habla, distinguiendo, así, cuatro tipos básicos: 1) Interrupciones simples: existe habla simultánea y una ruptura en la continuidad de

la emisión del primer hablante.

2) Superposiciones: existe habla simultánea y, sin que se produzca una ruptura en el turno del primer hablante, quien interrumpe toma la palabra.

3) Amago de interrupción: quien interrumpe no consigue tomar la palabra, permitiendo, así, que el primer hablante continúe su turno.

4) Interrupción silenciosa: se producen cuando el que interrumpe toma la palabra durante una pausa vacía y no se da superposición.

Roger et al. (1988: 34), por su parte, llevan a cabo una tipología muy detallada

de la interrupción en el llamado Interruption Coding System, que es parte del también

denominado por los autores Simultaneous Speech Coding System. Esta clasificación se

realiza en función del carácter mismo del fenómeno y de la reacción de los interlocutores. Según los autores, las interrupciones pueden clasificarse en:

1) Interrupciones simples: hay un único intento de interrupción.

1.1) Interrupciones simples con éxito: que la interrupción tenga éxito quiere

decir que el primer hablante abandona el uso de la palabra y, además, el interruptor completa su propio turno.

1.1.1) Interrupción anunciada106: cuando el interruptor avisa previamente

de que va a intervenir.

1.1.2) Inserciones107: cuando el interruptor no revela que va a intervenir, pero la interrupción va acompañada de una señal o aviso de devolución del turno al primer hablante.

      

106 Los autores utilizan el término snatch-back, cuya traducción literal es “recuperación de algo arrebatándoselo a alguien”.

1.2) Interrupciones simples sin éxito: cuando se produce uno o dos de los siguientes casos: primero, el primer hablante no abandona el uso de la palabra y, segundo, el interruptor no completa su propio turno.

1.2.1) Interrupciones simples sin éxito e interrumpidas: el interruptor

impide que el hablante termine su turno, pero no consigue completar su propio turno.

1.2.2) Interrupciones anunciadas simples sin éxito: el interruptor no

completa su propio turno ni consigue que el primer hablante abandone el uso de la palabra, pero la interrupción va acompañada de una señal o aviso de devolución del turno al primer hablante.

1.2.3) Interrupciones simples sin éxito y solapadas: el interruptor no

consigue que el primer hablante abandone el uso de la palabra, pero completa su turno después del primer hablante.

1.2.4) Interrupciones simples sin éxito terminadas: el interruptor no

consigue que el primer hablante abandone el uso de la palabra, pero completa su turno antes que el primer hablante.

2) Interrupciones complejas: hay dos o más intentos de interrupción.

2.1) Interrupciones complejas con éxito: cuando el primer hablante abandona el

uso de la palabra y, además, el interruptor completa su propio turno.

2.2) Interrupciones complejas sin éxito: cuando se produce uno o dos de los

siguientes casos: primero, el primer hablante no abandona el uso de la palabra y, segundo, el interruptor no completa su propio turno.

2.2.1) Interrupciones complejas sin éxito e interrumpidas: el interruptor

impide que el hablante termine su turno, pero no consigue completar su propio turno.

2.2.2) Interrupciones anunciadas complejas sin éxito: el interruptor no

completa su propio turno ni consigue que el primer hablante abandone el uso de la palabra, pero la interrupción va acompañada de una señal o aviso de devolución del turno al primer hablante.

2.2.3) Interrupciones complejas sin éxito y solapadas: el interruptor no consigue que el primer hablante abandone el uso de la palabra, pero completa su turno después del primer hablante.

2.2.4) Interrupciones complejas sin éxito terminadas: el interruptor no

consigue que el primer hablante abandone el uso de la palabra, pero completa su turno antes que el primer hablante.

Gallardo (1993: 122), en cambio, utiliza los términos solapamiento e

interrupción como definidores del mismo concepto y clasifica en interrupción simple,

solapamiento, amago de interrupción e interrupción silenciosa el fenómeno que nos

ocupa. Resulta de interés presentar aquí la distinción que hace entre interrupciones

competitivas, cuando el interruptor trata de imponerse mediante un “tono de voz

especialmente elevado”, e interrupciones colaborativas108, cuando el interruptor trata de

“terminar el turno con las mismas palabras que el hablante” o cuando el hablante deja en suspenso el enunciado y el segundo hablante toma la palabra. Además, de acuerdo

con Martirena (1980) y tomando la interrupción silenciosa109 de Ferguson (1977),

incluye dentro de esta la autointerrupción, definida por Schegloff (2000: 12) como la

inclusión de un turno nuevo que no tiene nada que ver con el turno en marcha, por parte del propio hablante.

Cortés y Camacho (2003) incluyen las superposiciones como un tipo de interrupción y clasifican esta en solapamientos, interrupciones forzadas e intentos de

interrupciones.

Li et al. (2005: 239-240), por otra parte, trabajan con varias categorías que

atienden a los siguientes parámetros formales:

A) Según el resultado de la interrupción sobre el turno en marcha, tenemos:

1) Interrupciones exitosas: una interrupción puede considerarse exitosa si el hablante deja de hablar antes de terminar el turno que le correspondía y, en su lugar, el oyente toma la palabra con un nuevo turno.

      

108 La autora indica que la interrupción colaborativa no es propiamente una interrupción (Gallardo 1993a: 200).

109 Gallardo (1993a: 202) no considera la interrupción silenciosa como una interrupción en sí, pues la intervención del oyente aparece durante la pausa o suspensión del enunciado del hablante. Esta pausa o suspensión justifica la intervención del interlocutor, por ello no cree que haya propiamente interrupción.

2) Interrupciones fallidas: se denomina así cuando el oyente interviene con un turno nuevo antes de que el hablante finalice su turno y, sin embargo, el hablante continúa con su turno hasta el final.

B) Según exista superposición de habla o no:

1) Interrupciones con superposición: cuando el turno interruptor aparece solapado al interrumpido.

2) Interrupciones sin superposición: Ferguson (1977) denominó a este tipo

interrupciones silenciosas. Aparecen durante las pausas o silencios del hablante.

C) Según el número de interrupciones que sucedan una a continuación de la otra: 1) Interrupciones simples: cuando hay una sola interrupción.

2) Interrupciones complejas: cuando aparecen dos o más interrupciones seguidas. Este fenómeno puede entenderse, bien como una categoría especial, o bien como una serie de sucesos independientes.