EL REAGRUPAMIENTO DE LA REBELIÓN
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Al averiguar que el bloque de carbonita de Han Solo se encontraba adornando el palacio de Jabba el Hutt, Luke Skywalker contribuyó a organizar un plan desesperado y complejo para liberar a su amigo. Leia Organa y Lando Calrissian entraron en el palacio disfrazados, y Chewbacca fingió ser un prisionero. Además, Jabba recibió a C-3PO y R2- D2 como regalo, y Luke Skywalker entró caminando como si nada por la puerta principal. Los preparativos de Luke parecieron fracasar cuando el grupo fue descubierto y sentenciado a morir en la Gran Fosa de Carkoon, pero el Caballero Jedi principiante diezmó al séquito de Jabba con facilidad. Leia estranguló a Jabba, hecho que condujo al colapso del clan Desilijic.
Arden Lyn y el gran almirante Zaarin.
Leia, Lando y un descongelado Han Solo se reunieron con la flota Rebelde para preparar el mayor ataque contra el Imperio. Luke Skywalker regresó a Dagobah para seguir su entrenamiento con Yoda. Al llegar, sin embargo, halló al anciano Maestro Jedi de novecientos años de edad al borde de la muerte.
Yoda se despidió de él, y por último confirmó que Vader era, en efecto, el padre de Luke. El espíritu de Obi-Wan Kenobi reveló otro hecho sorprendente al contarle a Luke que la Princesa Leia Organa era su hermana gemela.
Obi-Wan le urgió a destruir a Vader, diciendo del Señor Oscuro que era “más una máquina que un
hombre”; sin embargo, Luke no concebía la idea de matar al hombre que había sido una vez Anakin Skywalker, su padre. Aún conmocionado por la información y la muerte de Yoda, Luke regresó a la flota. En la nave insignia Rebelde, en espacio abierto, la líder de la Alianza, Mon Mothma, se dirigió a los mandos de las tropas y les hizo partícipes del último plan de la Rebelión. Los espías Bothanos había entregado el núcleo de la computadora capturado cerca de Kothlis, el cual contenía los detalles del emplazamiento de construcción de la segunda Estrella de la Muerte, situado en órbita alrededor de la luna verde de Endor.
Mientras Mon Mothma y el Almirante Ackbar organizaban el ataque, otro pequeño fragmento de información los galvanizó todavía más: el Emperador Palpatine en persona estaría en la estación en una visita de inspección. Si la Alianza era capaz de atacar con rapidez y conseguía destruir la nueva estación de combate, no sólo erradicaría la nueva superarma del Imperio, sino también al malvado déspota.
LA BATALLA DE ENDOR
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Después de concentrarse en el sistema Sullust y ejecutar un ataque fingido, los comandos Rebeldes se deslizaron a través de la red de seguridad Imperial que acordonaba el espacio en torno a Endor. Un equipo encabezado por Leia Organa, Luke Skywalker y Han Solo recién promocionado a general se abrió camino entre la densa espesura de Endor en un esfuerzo para destruir el generador de escudos que protegía el emplazamiento de construcción orbital de la Estrella de la Muerte.
Por desgracia, el equipo tropezó con numerosas dificultades, primero cuando una patrulla de exploradores Imperiales en motos deslizadoras lo amenazó con exponer su localización, y otra vez cuando los Ewoks nativos confundieron a los Rebeldes con invasores y casi los asaron en un fuego de cocinar. Luke se sintió atrapado en un conflicto en su papel dual como Jedi e hijo de Anakin Skywalker, y se rindió voluntariamente al comandante Imperial local. Cuando sus palabras acerca de la compasión no consiguieron penetrar la coraza que Darth Vader había erigido alrededor de
sus propias emociones, Luke fue trasladado como prisionero a bordo de la Estrella de la Muerte.
Mientras la flota de la Alianza Rebelde surcaba el hiperespacio para atacar la estación de combate, el generador del escudo continuaba todavía protegiendo a su objetivo. En la sala del trono de la Estrella de la Muerte, Vader presentó a Luke al Emperador. Cuando la flota Rebelde emergió en el sistema Endor y comenzó su ataque, Luke comprendió la telaraña de engaños que el Emperador había tejido: todo era trampa. Una flota de combate Imperial de enorme tamaño, liderada por el Súper Destructor Estelar Ejecutor, se reveló desde la cara opuesta de Endor y empezó a machacar a la armada de la Alianza.
El Super Destructor Ejecutor cae sobre la segunda Estrella de la Muerte durante la batalla en Endor.
Luke apeló a los sentimientos perdidos de su padre, intentando alcanzar el corazón de Vader y atraerlo de vuelta al Lado Luminoso de la Fuerza. Darth Vader continuó inconmovible. Las fuerzas Rebeldes eran diezmadas poco a poco, tanto por la flota Imperial como por el superláser operativo de la Estrella de la Muerte, que apuntaba a las naves capitales, reduciéndolas a polvo. Lando Calrissian, que lideraba el ataque de los
cazas desde el Halcón Milenario, animó al Almirante Ackbar a concentrar el ataque sobre las naves enemigas a distancia de quemarropa.
La táctica de Lando entrañaba un gran riesgo, pero era la única que les permitía ganar tiempo hasta que el equipo terrestre destruyera el proyector del escudo de la Estrella de la Muerte. El Emperador azuzó a Luke para que asiera su sable de luz, y padre e hijo combatieron el uno contra el otro en un duelo que reeditaba aquel otro que sostuvieron en Ciudad Nube. Durante la lucha, la determinación de Vader vaciló al vislumbrar el bien en su hijo. Mediante la Fuerza, también leyó los pensamientos de Luke y supo de la existencia de su hija, la segunda de los gemelos de Padmé. Cuando Vader especuló con que su hija podría ser una buena aprendiza del Lado Oscuro, Luke entró en frenesí y dio rienda suelta a su ira reprimida.
Su furia le otorgó la fuerza para herir gravemente a su padre y amputarle a Vader la mano del sable. Al percibir las emociones desatadas de Luke, el Emperador aplaudió, complacido por verle dar los primeros pasos hacia el Lado Oscuro. Pero Luke sorprendió a Palpatine al rendirse y negarse a proseguir la lucha que se habría resuelto con la muerte de su padre y le habría convertido en el nuevo aprendiz Sith del Emperador. Un lívido Palpatine le atacó entonces con sus poderes tenebrosos, abrasando a Luke con ráfagas de relámpagos azules.
Mientras observaba la agonía de su hijo y el placer del Emperador, Vader quebró la aureola de maldad que le había sofocado durante tanto tiempo. Vader agarró a Palpatine, que bullía de energía, y lo arrojó por el pozo del reactor de la Estrella de la Muerte, donde el malvado Sith se desintegró. Las ondas de choque de poder oscuro hirieron mortalmente a Vader. Luke Skywalker no pudo hacer nada por su padre moribundo, el terrible enemigo que le había salvado al final.
En la superficie de Endor, la misión del General Solo se había desviado críticamente de sus parámetros cuando los soldados de asalto y los caminantes exploradores AT-ST habían emboscado al equipo ante el búnker de entrada al generador del escudo. La Rebelión podría haber perecido justo allí de no haber sido por los Ewoks, que surgieron del bosque para atacar a los Imperiales con hondas, flechas y trampas de troncos. Han Solo puso cargas explosivas en el interior del búnker y el gigantesco plato proyector reventó con una espectacular llamarada.
El escudo de energía que envolvía a la Estrella de la Muerte chisporroteó y se apagó. Los cazas espaciales Rebeldes comandados por Lando Calrissian y Wedge Antilles se introdujeron en la superestructura para arrojar misiles directamente contra el núcleo central del reactor y activar una reacción en cadena similar a la que había destruido a la Estrella de la Muerte en Yavin. Fuera, la flota del Almirante Ackbar continuaba la batalla contra los Destructores Estelares del comandante enemigo, el Almirante Piett.
El piloto Rebelde Arvel Crynyd, cuyo condenado Ala-A se desintegraba, enfiló su caza contra el puente de la nave insignia de Piett, el Ejecutor. El colosal Súper Destructor Estelar se estrechó contra el casco de la Estrella de la Muerte y quedó completamente aniquilado. Lando y Wedge soltaron su carga en el reactor de la estación y se dirigieron
disparados hacia la salida al espacio, un paso por delante de la onda de detonación. Luke Skywalker arrastró a su padre moribundo hasta un hangar de lanzaderas, pero Vader murió antes de poder escapar. Skywalker tomó el cuerpo revestido todavía con su armadura negra y abandonó la Estrella de la Muerte unos segundos antes de que estallara. Por toda la galaxia, ciudadanos amantes de la libertad celebraron el final del Nuevo Orden y la muerte del Emperador Palpatine. Aunque el Imperio estaba lejos de sentirse derrotado, la Batalla de Endor significó una victoria crucial y decisiva para la Rebelión. Por fin, una Nueva República había nacido.
LA TREGUA DE BAKURA
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Después de la retirada de Endor de los restos de la flota Imperial, la Alianza Rebelde no tuvo tiempo para saborear su victoria. Al día siguiente, una nave drone automatizada Imperial llegó al emplazamiento de los escombros de la Estrella de la Muerte, portando un mensaje remitido al Emperador Palpatine:
“Bakura está siendo atacada por fuerzas alienígenas invasoras procedentes del exterior de nuestros dominios. Calculamos cinco cruceros, varias docenas de naves de apoyo, más de mil cazas pequeños. Tecnología desconocida. Hemos perdido la mitad de nuestras fuerzas defensivas y todos los puestos avanzados. Las transmisiones a Centro Imperial y a la Estrella de la Muerte Dos no han obtenido respuesta. Envíen soldados de asalto con urgencia. Repito. Con urgencia”.
Mon Mothma reunió una pequeña fuerza expedicionaria que envió en defensa del remoto planeta. Luke Skywalker, convaleciente todavía de las heridas que había sufrido ante el Emperador, recibió una visita del espíritu de la Fuerza de Obi-Wan Kenobi. Kenobi urgió a su antiguo protegido a prestar su ayuda personalmente a Bakura, y Luke accedió a liderar cinco cañoneras Corellianas, una corbeta y el Halcón Milenario con destino a Bakura, situado justo al borde del espacio conocido.
El peligro que amenazaba a Bakura procedía de los Ssi-ruuk, una especie de saurios de sangre caliente que se había embarcado en una campaña de conquista. Su tecnología de “tecnificación” era capaz de transferir la energía vital de un prisionero humano a los circuitos de un droide de combate, lo que proporcionaba a los Ssi-ruuk una fuerza bélica barata y prescindible. En el caso de que consiguiesen tecnificar a toda la población de Bakura, los Ssi-ruuk dispondrían de suficientes guerreros mecánicos para amenazar a la galaxia entera.
Los Imperiales sitiados de Bakura dieron la bienvenida a la pequeña flota de la Alianza. Ansiosa por formalizar una tregua, Leia Organa se reunió con el Gobernador Imperial Wilek Nereus en la ciudad capital de Salis D’aar. Nereus, junto con el Primer Ministro Yeorg Captison y su hermosa sobrina Gaeriel, escucharon la oferta de la Alianza. Nereus accedió a un alto el fuego. Con un apretón de manos, quedó sellada la primera tregua sostenida jamás entre las fuerzas Rebeldes e Imperiales.
Esa misma tarde, Leia Organa recibió la visita de una presencia indeseada: el espíritu de Anakin Skywalker, su verdadero padre. El hombre que una vez había sido Darth
Vader le suplicó perdón a su hija. Leia, que había sabido su parentesco sólo unos días antes, fue incapaz de perdonar a Vader por haberla torturado a bordo de la Estrella de la Muerte y haber vaporizado su planeta adoptivo, Alderaan. Aquella aparición se desvaneció, y no se volvió a presentar ante su hija.
En la poderosa nave insignia de los Ssi-ruuk,
Shriwirr, el Almirante Ivpikkis preparó sus droides de
combate para lanzar un único asalto arrollador contra Bakura. Uno de los subalternos de Ivpikkis poseía como “mascota” a un joven humano al que le habían lavado el cerebro y criado desde la niñez. Este colaborador humano, Dev Sibwarr, percibió la presencia de Luke Skywalker a través de la Fuerza y alertó a sus amos. Los Ssi-ruuk pensaron que este poderoso Jedi podría tecnificar víctimas desde grandes distancias, succionando sus energías vitales desde lejos. Sibwarra contactó secretamente con el Gobernador Nereus y le transmitió una oferta. Si les entregaba a Skywalker, la flota Ssi-ruuvi se marcharía dejando en paz a Bakura. Nereus era demasiado perspicaz para tomarle la palabra a los alienígenas, pero concibió un modo de eliminar ambas amenazas, Skywalker y los Ssi-ruuk, de un único plumazo. Colocó tres huevos de tricoide Olabriano en la comida de Skywalker. Las larvas parasitarias y altamente contagiosas eclosionarían dentro del cuerpo de Skywalker una vez que estuviera a bordo de la nave insignia Ssi-ruuvi, matándole de forma espantosa e infectando a los alienígenas con un parásito contra el cual no tenían inmunidad natural.
Nereus, confiado en su victoria, mandó arrestar a Leia Organa bajo cargos de sedición. Muchos de los ciudadanos de Bakura vieron en la acción un claro abuso de autoridad, y provocaron disturbios en Salis
D’aar. Luke, capturado por los Ssi-ruuk, fue inmovilizado al equipo de tecnificación del
Shriwirr.
Dev Sibwarra, impresionado por el heroísmo del Jedi, se sobrepuso al lavado de cerebro y ayudó a Luke a escapar. Ivpikkis y la tripulación Ssi-ruuvi escapó en las cápsulas de escape del Shriwirr. En órbita sobre Bakura, las flotas Rebelde e Imperial conformaron un frente unido contra los invasores, bombardeando a la armada Ssi-ruuvi. A fin de vivir para continuar luchando, los saurios iniciaron una retirada en pleno. Todas las naves Ssi-ruuvi excepto la abandonada nave insignia, Shriwirr se desvanecieron en el
Los ssi-ruuk armados dirigen el tumulto hacia en centro de Bakura.
hiperespacio hacia las Regiones Desconocidas. Pero Nereus cometió una nueva traición. Una vez desaparecidos los Ssi-ruuk, ordenó a su flota abrir fuego contra sus supuestos aliados. La nave insignia Rebelde y muchas otras naves fueron destruidas por la traición de Nereus.
Los guerreros Rebeldes supervivientes quedaron atrapados en un cuello de botella sin esperanzas de escapatoria. El General Solo organizó una “carambola” suicida embistiendo con el Halcón a una pequeña nave de patrulla Imperial, la cual rebotó contra el generador principal de la nave comandante Imperial. El éxito permitiría la huida de la flota Rebelde, aunque implicaba la muerte para todo el mundo a bordo del Halcón. La nave enemiga, no obstante, rompió la formación con el fin de atacar al Shriwirr. El
Halcón abortó la maniobra, y en su lugar rescató a Luke Skywalker y Dev Sibwarra del
dañado Shriwirr.
Luke había sentido la presencia de los parásitos Olabrianos en sus conductos bronquiales y usó la Fuerza para eliminar la amenaza. La flota Rebelde se repuso después de hallarse al borde del desastre. El Comandante Pter Thanas, líder de la fuerza defensiva Imperial, se rindió. En Bakura, los luchadores de la resistencia capturaron al Gobernador Nereus, y no mucho después lo mataron en un percance. Fue una victoria muy bien recibida. El Primer Ministro Captison asumió el control de Bakura y se unió a la Alianza de Planetas Libres de incipiente formación.
El Comandante Thanas supervisó la retirada Imperial de Bakura y luego de ello desertó, aceptando liderar la fuerza defensiva local de Bakura. La Senadora Gaeriel Captison había intimado con Luke Skywalker en el curso del incidente, pero amaba a su mundo natal aún más. Gaeriel se casó con el Comandante Thanas, y llegó a ser elegida Primera Ministra de Bakura. Una de sus primeras acciones consistió en encargar nuevas naves de guerra más poderosas para el caso de que los Ssiruuk regresasen algún día.
Pese a la atención médica que Luke Skywalker pudo dispensarle, Dev Sibwarra murió de las heridas sufridas durante la batalla a bordo del Shriwirr. Pero Luke juró que encontraría más candidatos sensibles a la Fuerza y al final restauraría la orden de Caballeros Jedi.
HACIA EL ESPACIO SSI-RUUVI
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Como nota a pie del incidente Ssi-ruuvi, la invasión del espacio Ssi-ruuvi se prolongó durante un año e involucró a una docena de fragatas Nebulon-B y otras naves de menor tamaño que acompañaron a la modificada nave insignia Ssi-ruuvi. Esta última nave había sido renombrada Sibwarra, aunque su tripulación solía llamarla “Flauta”, un apodo despectivo de los Ssi-ruuk, derivado del timbre musical de su discurso. La vida a bordo del Sibwarra fue sumamente extraña. Durante su período de servicio, la tripulación pugnó con el desconcertante equipo de a bordo. Varios tripulantes resultaron heridos o murieron a causa de los dispositivos alienígenas confusos.
El Imperio declinó unirse a la campaña. Fue toda una sorpresa, sin embargo, cuando el Sibwarra llegó al cúmulo estelar Ssi-ruuvi y descubrió al enemigo medio derrotado.
Los Chiss, llegados de lo más profundo de las Regiones Desconocidas, habían atacado al imperio Ssi-ruuvi desde el lado opuesto. Se cree que el Gran Almirante Thrawn, que recientemente había regresado a las Regiones Desconocidas tras vencer al Gran Almirante Zaarin, había organizado el ataque, combinando sus naves Imperiales con la flota de Chiss renegados en lo que se denominó su “Imperio de la Mano”.
La fuerza de ataque del Sibwarra se enfrentó a la armada Ssi-ruuvi del Almirante Ivpikkis mientras trataba de llegar a Lwhekk, el mundo natal de su especie. Finalmente, los dos bandos llegaron a un estancamiento. Satisfecha de que los Ssi-ruuk no pudiesen organizar otra invasión, Mon Mothma ordenó a las naves de la Alianza retirarse y colaborar en la liberación de Clak’dor VII. Tras la derrota, un Ssi-ruu llamado Keeramak, cuyas escamas multicolores se consideraban una señal de origen semi-divino, ayudó a reagrupar a los P’w’eck, una especie esclavizada, y desmanteló lo que quedaba del orden social Ssi-ruuvi.