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Chapter 3 Study Methods

4.2 Comparative analysis

4.2.5 Knowledge of source of male condom and frequency of condom use

V irg. Egl. X .

I K N A P O L 1 M D C C X X X V I I .

Ilustración 5

Filosofía de damas y moral masculina

vo como galante oponente contra los jeroglíficos latinos y otras extra­ vagancias eruditas. Fontenelle había sembrado con flores lo que has­ ta entonces eran espinas; había conducido a las Gracias por primera vez al cielo; y la novedad de esa filosofía de damas le permitía ahora a él, a Algarotti, hacer un segundo intento, esta vez con la óptica y la doctrina de los colores, basándose en el sistema newtoniano.

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De nuevo los «ismos»

¿Alcanza Algarotti la fuerza argumentativa de los «mundos» de Fontenelle? Quizá no. Algarotti es consciente de las dificultades de toda copia. Por ello, ha escogido un objeto adecuado para el diálogo filosófico y el interés femenino, que no es otro que la doctrina de los colores, tal y como Fontenelle hiciera con sus extravagantes planetas.

En cualquier caso: el bello sexo prefiere la demostración empíri­ ca a la precisión del saber puramente conceptual. Otra diferencia en­ tre Fontenelle y Algarotti estriba en la intención mediadora de uno u otro sistema filosófico. Donde Fontenelle había pretendido hacer ac­ cesible la filosofía cartesiana a las damas, Algarotti persigue la popu­ larización de la óptica newtoniana. Ambos coinciden en cualquier caso en convertirse en oponentes al abuso de los sistemas que repre­ sentan; el uno lucha por Descartes y contra el cartesianismo; el otro, por Newton, pero contra el newtonianismo: « Voí a ve te abbellito il Car­ tesianismo: io ho procurato di domar, per

cosí

dire, il Newtonianismo, e di rendare aggradevole la sua medesima austeritá»A. Contra los «ismos»: esto es lo que asemeja a Fontenelle y a Algarotti.

Pero Algarotti retorna, desde la filosofía de las estrellas de Fonte­ nelle, de nuevo a los sistemas terrenales; y con este retorno se vincula la cuestión pedagógica de si la textura matemática de la doctrina new­ toniana puede ser transmitida por medio de un diálogo galante. Bien refleja la cuidada portada del Newtonianismo per le Dame el conocido inventario típico de la filosofía de damas: dama y caballero con ves­ tuario rococó deambulando por el parque ante un palacio de recreo. Pero la gestualidad muestra ya cómo se consolidan los «roles» especí­ ficos. El caballero, en tanto que sostiene el sombrero con total correc­ ción bajo el brazo izquierdo, mantiene con el derecho una clara acti­ tud de estar instruyendo a su interlocutora. El rostro masculino no transmite en absoluto la alegre serenidad de los filósofos experi-

Ilustración 6

Dama y caballero, vestidos a l estilo rococó, deambulando por el parque de un palacete... (Portada en cobre) de Newtonianismo de Algarotti, 1737.

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mentales que han optado por arrojar lastre académico, sino que más bien refleja la gravedad que es común en todo rostro de pedagogo. También la dama aparece rígida, siguiendo la norma escolar, e inse­ gura. En su rostro la sonrisa de la filosofía de mujeres se ha convertí- do en una máscara petrificada, como si supiera que pronto será una copia de si misma. La actitud de su mano izquierda, abierta y como esculpida, confiere a todo el cuadro el carácter de una erótica puesta a duras penas en escena. Los galantes diálogos declinan; en su lugar, el discurso magistral con ambiciones científicas toma el relevo.

Porque, a pesar del escollo matemático, el sistema newtoniano ha de ser trasladado a las mentes de las damas: «V i si sfuggono, quanto si puó il piú, i termini di Matemático; ese ve n‘á alcuno, egli é spiegato per via di cose le piú familiari rtella vita» \ Con familiaridad y con ejemplos prácticos pretende Algarotti salvar el obstáculo de las matemáticas, que constituyen el grado elemental de toda razón pedante y sólo eru­ dita y calculadora. Evidentemente, dirigido contra Fontenelle y Des­ cartes, nos hace saber que la «buena filosofía» se transmite por sí misma sem a aver bisogno di macchirte. N o le resultan necesarios ni el teatro de la ópera de Fontenelle, ni el sistema mecánico cartesiano 6.

Entreacto: Madame de Chátelet como alumna renegada

Algarotti no pretende tan sólo acercar la óptica newtoniana a las mujeres, sino que su intención es importarla a Italia. En este queha­ cer de mediador se cruza con Voltaire y su querida Emilie du Cháte­ let, quienes por su parte practican la misma campaña newtonina en Francia. Y de manera totalmente casual en este «deambular domini­ cal» por el territorio todavía inseguro de «otra» historia filosófica po siblc, nos encontramos, más allá de toda ficción, con una ¡lustre en­ carnación viva de la filosofía de damas: Gabrielle-Emilie Le Tonnelier de Breteuil, Marquesa de Chátelet7,

Esta ingeniosa, aguda y, a la par, muy instruida dama publica en 1741, en principio anónimamente, sus Institutiones de Pbysique, que abrían la puerta al sistema leibniziano-wolffiano en Francia. Testimo­ nio del éxito en Francia de esta tarea de du Chátelet lo da nada me­ nos que Christian Wolff. En su narración biográfica encontramos la siguiente alabanza: «Entre los franceses, la erudita Marquesa du Chátelet alcanzó gran fama, explicando en la primera parte de sus

I N S T I T U T I O N S

P H Y S I a u E S

D E M A D A M E L A M A R Q U I S B

D U C H A S T E L L E T

aJrrffées á M r. fin Filr. Nouvellc Edición, corrigíc & augmentée,

coníidcrublcment par l'Auicur.

T O M E P R E M I E R .

A A M S T E R D A M ,

AIJX DEPENS DE LA COMPAGNJE.

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