En la Introducción nos referimos a invencióncomo la construcción de nuevas formas de ver y enunciar para hacer, de elegir los instrumentos y pruebas para estabilizar nuevas formas de operar; pero también como la reapropiación de nociones, normas y modelos -ya cuajados en otros ámbitos- para construir
"frases propias". Las cátedras de Rosario entre 1956 y 1963 fueron escenario de los esfuerzos por inventar el Planeamiento como una disciplina que reconocía y superaba las aproximaciones del Urbanismo; renunciando al mismo tiempo a insistir en la construcción de una profesión autónoma.
131 Urban renewal, esta noción sustituía la preocupación por la extensión por la rehabilitación de
áreas "tugurizadas", trasladando a sus habitantes y redefiniendo usos y subdivisión del área recuperada (que como veremos en el Capítulo 5 ya había sido sugerida en Tucumán en 1953). Inventada por J. Mc Goldnick en un texto de 1945, fue introducida como el recurso clave en la National Housing Act de 1954. Ver Telésforo Carrero, jefe de división de la Junta de Planificación de Puerto Rico, "El arrabal urbano, su eliminación y la renovación urbana",
Planeamiento preparaba a los arquitectos para actuar en equipos interdisciplinarios de planificación, haciéndose cargo de la dimensión física y espacial del territorio y las agrupaciones humanas.
Si bien desde 1949 existía una credencial específica para el Urbanista a través de un curso de posgrado en la UBA, ésta parecía no ser ya ni deseada ni requerida. Ya en el Plan de Arquitectura Unificado de 1953 del Ministerio de Educación, se había propuesto una multiplicación de las asignaturas -socio-urbanismo, urbanismo y planificación- con un evidente énfasis en las prioridades socio-económicas del planeamiento físico, que nunca llegó a concretarse.132 Fue en Rosario donde este énfasis pudo sistematizarse y encontrar su legitimación en el ámbito universitario.133
El proceso fue experimental, con cambios permanentes en los nueve años que estuvo J. E. Hardoy. Lo mismo ocurría con las otras asignaturas. Se trataba de un cuerpo pequeño de profesores muy jóvenes, en su gran mayoría sin ninguna experiencia previa en la docencia, que desde un principio debió apoyarse en la colaboración de alumnos avanzados. Por otra parte, el hecho que fueran casi todos de Buenos Aires, hizo que las deserciones se fueran acelerando y pocos quedaran del equipo inicial en 1959, en gran parte suplantado por otros jóvenes locales. Pero este avance por prueba y error, con ajustes permanentes año a año, tuvo sobre todo que ver con la voluntad de hacer tabla rasa con todo lo anterior y que, por lo tanto, debió construir los nuevos fundamentos ensayando, adaptando e innovando desde "experiencias similares en escuelas extranjeras". Urbanismo se dictó en dos cursos correspondientes al quinto y sexto año de la carrera, respectivamente.
132 El desplazamiento del interés en el ordenamiento físico (con indudables propósitos sociales
y económicos) a la planificación social debe entenderse como una insatisfacción frente a la restricción de los objetivos e instrumentos del Urbanismo. El equilibrio, la redistribución y la regeneración de franjas sociales y regiones sumergidas por bajo de los "niveles de vida"
aceptables, aparecía como prioritario frente la preocupación por el caos, la congestión, la mezcla y las formas de crecimiento de las grandes ciudades que habían preocupado décadas atrás. Ampliaremos estas ideas en el Capítulo 4. El plan como promesa de regeneración social
133 En la UBA, la única asignatura cambió primero su nombre por Urbanismo y Planificación,
para recuperar rápidamente la de Introducción al Urbanismocon Sergio Fernández Pico como su nuevo profesor. Trocó la fundamentación geográfica del programa de Ernesto Vautier, por un biologismo abstracto como sustento de las localizaciones humanas en el espacio para, luego de una breve revisión de las técnicas de análisis sobre factores espaciales y no espaciales, detenerse en los principios de arte urbano y de una plástica del espacio a gran escala. Programa de Urbanismo y Planificación. Año 1956 y Urbanismo de 1959, FAU/UBA
En 1956 se dio en forma conjunta Sociología Urbana, y
Urbanismo y Planificación. Al año siguiente las asignaturas se denominaron
Planeamiento 1 (a cargo de Paz) y Planeamiento 2 (a cargo de Hardoy), y desde 1958 ambas estuvieron a cargo de este último (con la participación episódica de Lidia Pla) hasta 1965 cuando, en razón del conflicto suscitado por el otorgamiento de un subsidio de la Fundación Ford al Instituto de Planeamiento Regional y Urbano de la Universidad Nacional del Litoral (IPRUL) también bajo su dirección, decidió su renuncia y su traslado con gran parte del equipo a Buenos Aires, donde fundó el CEUR.
Un aspecto novedoso es que estas asignaturas contaban, además, con el apoyo de los dos cursos iniciales de Integración Culturaldonde se impartían nociones básicas de las perspectivas aportadas por "la Antropología, la Sociología, la Economía, la Filosofía, la Filosofía de la Ciencia, la Psicología de la Forma, Semántica, la Teoría de la Comunicación y la Historia del Arte" a la relación entre Arquitectura y cultura.134 Esta introducción a las ciencias sociales se combinaba con el claro objetivo de transmitir una competencia cultural y una disposición estética exigible a los titulados (que si no debían ser penosamente adquiridas a través de la autodidaxia) para fortalecer el distanciamiento del arquitecto respecto al mero constructor o al ingeniero.
¿Que cosas habían cambiado además de las denominaciones, los personajes y sus trayectorias formativas?
En la primera parte, en lugar de la evolución física de las ciudades en la historia según la matriz de la geografía humana francesa (luego deformada por la óptica de las cosmovisiones de Guido), se organizaba un relato de los orígenes del hombre en clave antropológica y culturalista desde la prehistoria al renacimiento europeo, haciendo más hincapié en los tipos de organización social y económica, que en la traza de los asentamientos en razón
134 Estas asignaturas estaban a cargo de Francisco Bullrrich y en realidad fueron encaradas
como una historia general con énfasis en lo cultural. El primer curso -desde el paleolítico hasta el siglo IV- se apoyaba en los textos de F. Boas, R. Linton, J. L. Myers y R. Turner sobre el amanecer de la civilización y de la cultura. El segundo en el arte y la arquitectura modernos, hacía referencia a más de cien obras teóricas donde convivían el discurso preliminar a la Enciclopediade D'Alambert, el primer tomo de El Capital de Marx, la historia de las ideas y la filosofía de Bertrand Russell, Metz y Bochensky y textos de historia del arte de Venturi, Hildebrandt, Read y Worringer, con los textos liminares de los principales actores de las vanguardias artísticas: Moholy Nagy, Mondrian, Kandinsky, Breton, Eluard, Tzara, Arp, Giedion, Zevi, Loos, Le Corbusier, Gropius, Wright, Hilberseimer, Bill, Neutra, J. C. Paz, etc., etc.
de su adaptación al sitio o a los flujos económicos y demográficos. Lo más notorio era el cambio en las referencias bibliográficas. Si bien todavía subsistían restringidas referencias a Foustel de Coulanges y a Lavedan (sólo para usar algunos planos de ciudades ahí esquematizados), el eje no lo aportaba Poëte sino el arqueólogo australiano Gordon Childe y su teoría de la revolución urbana como "salto" civilizatorio que acompañó la introducción de la escritura, de igual rango que la revolución neolítica, y luego la industrial. Sobre la matriz del materialismo histórico y con foco de emergencia en el Cercano Oriente, esta hipótesis ponía en el centro del análisis cultural no sólo el nacimiento de las ciudades y la arquitectura monumental, sino la cultura material -tecnológica en sentido amplio- como productos de la conducta sociocultural humana. En esta secuencia, el despotismo oriental habría sido sustituido con un nuevo perfil occidental con eje en el comercio que comenzó a desarrollarse en la Edad Media y que explica la interrupción del análisis histórico en el Renacimiento y la recurrencia al texto de Henri Pirenne. El otro referente era Lewis Mumford. Miembro de la Regional Planning Association of America, sobre el esquema propuesto por Patrick Geddes (cuyo estilo oscuro comparte) había modelado una historia de grandes trazos al estilo de Toynbee, como despliegue argumental teleológico de una teoría civilizatoria que condenaba las grandes concentraciones metropolitanas en su obra mas relevante La cultura de las ciudades(1938), varios de cuyos capítulos se incorporaban como bibliografía. Un segundo relato sobre los orígenes del hombre americano y la "revolución urbana" en nuestro continente, se apoyaba en los textos del los geógrafos argentinos Daus, Razori y Canal Feijóo, culminando en una apreciación regionalista de la estructura social y económica de la Argentina sustentada en los estudios de Gino Germani y las estadísticas provistas por el
Anuario Kraft. Concluía con un análisis pormenorizado de las ciudades contemporáneas locales según las cuatro funciones analíticas de La carta de Atenas135 -vivienda, ocio, trabajo y circulación- tomando como referencia la grilla Evolución de Buenos Aires en el tiempo publicada en Revista de Arquitectura, apuntes sobre el transporte colectivo de Gómez Gavazzo, y el libro de Hoover Localización de la actividad económica(1948) que echaba por tierra anteriores interpretaciones ingenuas sobre la factibilidad y efectividad de
135 Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna, La Carta de Atenas, Ed. Contémpora,
1950. Esta constituye la primera edición en castellano de las conclusiones del 4º Congreso CIAM de 1933, recogidas, sistematizadas y rectificadas (no sin polémicas) por Le Corbusier, y editada en Paris en 1941.
los cambios de localización de las instalaciones industriales como clave para una redistribución regional de la poblaciones y los recursos, que había oficiado como fundamento de la retórica del plan durante el gobierno peronista.
Hasta aquí la matriz de Planeamiento I, primero a cargo de Manuel Paz y luego del propio Hardoy.136
Se culminaba con dos unidades sobre el trazado de la ciudad contemporánea tomando como referencia "la retícula del CIAM" (para cuyo estudio se recurría a El corazón de la ciudadde Le Corbusier y el libro de F. Gibberd Diseño de los núcleos urbanos) y una apretada genealogía del "otro" urbanismo moderno centrado en lo proyectual (Garnier, Le Corbusier, Wright, Abercrombie, Aalto, Sert, Bonet) que luego desaparecieron.
Volviendo al programa de 1956, en la segunda parte que funcionó como germen de Planeamiento II, Hardoy señalaba las bases de la nueva disciplina en la geografía humana de Jean Brunhes, quien había hecho énfasis en las
"obras materiales" como hechos tangibles que permiten vincular interpretativamente el suelo y el clima con las formas de utilización de la tierra, y los modos específicos de actividad y ocupación productiva o destructiva de las diferentes razas. Un anclaje en lo concreto como evidencia y fundamento de la cultura, que no sólo era coherente con la perspectiva de G. Childe, sino que servía para justificar la trascendencia de la planificación física como sustento de la planificación económica y social.
A esto se sumaba la perspectiva regionalista de matriz francesa, reinterpretada por Federico Daus para el caso argentino a través de la noción de "regiones geográficas" que aluden no sólo a las particularidades geomorfológicas, sino a los recursos y al "aspecto humano"que las constituye y debe ser respetado.137Estas "unidades geográficas"eran las elegidas como unidades de trabajo del Planeamiento entendido como "modelo racional de administración": un criterio técnico de la gobernabilidad superador de la política partidaria y aplicable a diversas escalas teniendo en cuenta no sólo la
136 Cuando se hizo cargo en 1958 introdujo pocos cambios. Los más notables fueron la
especificación de ciertos casos estudiables a partir del esquema de sus plantas (Prienne, Pompeya, Selinote, Aigües Mortes, Carcassone, Brujas, Bath, Karlsruhe, Versalles, etc.), la incorporación de textos clásicos del Movimiento Moderno (Giedion, Zevi, Gropius y Sert) y el informe de la Unión Panamericana sobre la vivienda de interés social.
137 Las bases de la concepción de F. Daus en "Geografía regional. Una orientación de la
enseñanza de la geografía" en Boletín de la UNLP, Tomo 19, Nº 1, 1935 sobre la que avanzaremos en el Capítulo 5.
estructura física de los asentamientos, sino sus recursos naturales, artificiales y poblacionales, su funcionamiento como parte integrante de la región, las actividades productivas, los modos de trabajo y sus vínculos con el interior y exterior.
Como vemos las coincidencias con las teorizaciones del programa de Chicago son amplias.
Los métodos sugeridos tenían un fuerte sesgo administrativista, adhiriendo a los trabajos desarrollados por Calcaprina en Tucumán y por Landauer en La teoría de la planificación económica, y asumiendo a la TVA como modelo supremo. En los años siguientes Hardoy avanzó en la especificación de los contenidos, recuperando la perspectiva manualística de décadas anteriores mediante el tratamiento de instrumentos y ejemplos para distintas escalas de acción (metrópoli y conurbación, unidad vecinal, corazón de la ciudad, remodelamiento urbano) y estableciendo a las Juntas de Planificación y los códigos de zonificación como instancias supremas de la gestión urbana según el modelo ensayado en Puerto Rico.138Dentro de esta perspectiva resulta natural que se abandonaran los trabajos prácticos entendidos como ejercicios proyectuales (sintetizables en un diagrama, un plano o un proyecto tridimensional) y fueran sustituidos por dictados teóricos, coloquios, pruebas escritas y una breve monografía realizada en no más de un mes.
En 1962, luego de una nueva estadía en Estados Unidos donde completó su doctorado, Hardoy decidió la creación del Instituto de Planificación Regional y Urbana del Litoral (IPRUL), de mayor autonomía y directamente vinculado al Rectorado de la UNL, despegándolo así de toda interacción directa con la enseñanza de grado. También modificó fuertemente la orientación de las asignaturas que dictaba, respectivamente, en el primer y segundo cuatrimestre. Ahora reconocen cuatro partes.
La primera consiste en una introducción al Planeamiento casi como sinónimo de planificación, distinguiendo entre planeamiento físico, económico y social y sus diferentes escalas objetivos y alcances, y justificando
138 Este desarrollo se apoya en una ampliación bibliográfica, principalmente artículos publicados
en Vivienda y Planeamiento de la Unión Panamericana (Dotson, Weissmann, Violich, Rico, Olivares, Vera)
su carácter interdisciplinario. Distingue una fase analítica (donde nuevamente la dimensión urbana se diferencia de la económica y social) y otra de implementación a cargo de una Junta o comisión.
La segunda refiere al Diseño Urbano como aquella disciplina orientada a la planificación física de la ciudad a través de un Plan Director, es decir de la síntesis y coordinación en un plano (con el apoyo de reglamentos y programas de financiación) de las intervenciones públicas programadas en el tiempo. Una representación unitaria de la ciudad o el área metropolitana, donde se reconoce fragmentos para los que se esbozan orientaciones generales para su formalización desde la lógica tridimensional de la Arquitectura. Han cambiado los nombres y los modelos, pero volvemos a encontrarnos con la estrategia bosquejada por Della Paolera. Este Plan Director no es ya entendido como la representación en planta de una grand compositiontridimensional a escala de la ciudad, ni como el simple registro de la delineación entre lo público y lo privado, ni como el diagrama de funcionamiento de una fábrica a escala territorial. Es un instrumento de legislación, ordena una acción técnica, es una parte auxiliar de un instrumento jurídico (el código urbano) que reglamenta loteos, volúmenes construidos y usos de la tierra por zonas en procura del equilibrio del mercado de tierras. No hay prefiguración espacial -ni total ni por partes- ni hay un partique pretenda restablecer la unidad de una aglomeración compleja, pero si áreas de reserva para el llamado a concurso (entre arquitectos) de conjuntos edilicios donde inscribir decisiones tomadas desde otras lógicas -funcionales, económicas o sociales en sentido amplio. Quedaba atrás la asimilación del plan a un plano, propia del Urbanismo, pero se reclamaba la misma tradición (donde se mezclan los procesos espontáneos y diseñados desde las civilizaciones mesopotámicas a las modernas, con un fuerte énfasis en la historia de las ciudades precolombinas y coloniales sobre las que Hardoy había realizado su tesis) como antecedente de un saber cuya lógica y escala han cambiado drásticamente. Y si bien se adoptaban como modelos las iniciativas consagradas por la disciplina arquitectónica, eran justamente sus recursos y valores los que quedaban en sordina.
La tercera parte era la manualística (similar a la tercera parte del primer programa de Della Paolera. Reflexionaba sobre la estructura de las aglomeraciones contemporáneas en sentido genérico (escalas, localización, relación con lo rural, ecología urbana, economía) deteniéndose en sus dos elementos fundamentales -centro y unidades vecinales- para luego discutir técnicas y estándares de desarrollo y tamaños óptimos.
La cuarta parte era la más novedosa y refería al "proceso urbanístico en el mundo" desde un enfoque comparativo entre países desarrollados y subdesarrollados. Confirmador de la ideología modernizadora que supone un solo camino ineluctable de progreso y transformación -acabado y modélico en los países centrales, incompleto y atrasado en la periferia cuyas debilidades se auscultan- el caso en estudio es Argentina, reconstruyendo los caminos de su "desarrollo teniendo en cuenta las regiones geográficas", las razones de sus "quiebres" por determinaciones económicas o políticas, y prediciendo tendencias sobre las que el Planeamiento habría de operar.
En este nuevo programa se destacaba la notable ampliación y renovación del elenco bibliográfico, en su mayoría con manuales de planificación de autores norteamericanos y artículos recientemente publicados en Desarrollo Económico, Cuadernos Latinoamericanos de Economía Humana, Développement et Civilisation, Revista de Planificación Regional, o ediciones de la ONU, la UNESCO y la Unión Panamericana. Se complementaba con una serie de fichas preparadas por el IPRUL (en general traducciones del inglés de artículos o capítulos claves). También resultan evidentes el sesgo desarrollista con trabajos de R. Frondizi, Ferrer, Germani y
Furtado139 y la reducción notable de referencias mas vinculadas a la
perspectiva urbanística desde la Arquitectura: Auzelle, Le Corbusier respecto a la ciudad lineal, y la remodelación del Barrio Sur de A. Bonet que había llevado al paroxismo esa idea de la escala arquitectónica y la innovación tipológica como solución de los problemas urbanos.
139 Se suele llamar desarrollismo a la teoría madurada por la Comisión Económica para América
Latina (CEPAL) y su secretario ejecutivo Raúl Prebisch, a su vez autor del plan económico de la Revolución Libertadora. Fundada en 1948, sostenía que la investigación y el inventario de los recursos naturales podía guiar políticas para impulsar el crecimiento económico mediante la tecnificación agraria, el impulso a industrias básicas (químicas, metalmecánica, de celulosa), el incremento de la producción de petróleo y la capacidad eléctrica, la apertura de la economía y la incorporación de inversiones extranjeras en ciertas áreas. También se denominó desarrollista al sector del radicalismo que apoyó la presidencia de Frondizi, y constituía "un ideal que estaba en el aire", como una década atrás el plan; como lo sintetizó A. Petrecolla, director del ITDT "todos éramos desarrollistas en alguna manera".