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Land Systems Derived From a Landform Classification as a Basis for a

2. Baseline Survey of Land Forms and Ecological Habitats on

2.3 Land Systems Derived From a Landform Classification as a Basis for a

Bienestar se imbricaron la sociedad y el Estado, y la publicidad, como análisis crítico, fue remplazada por las relaciones públicas. Fraser busca su propia explicación apoyándose en la historiografía, en cuyo marco, autores como Joan Landes, Mary Ryan, Elizabeth Brooks-Higginbotham y Geoff Eley sostienen que la explicación de Habermas idealiza lo público y que aquella esfera pública se basa en exclusiones.

Landes habla de la exclusión de género que separó a las mujeres de la vida política (este hecho se argumentó con la idea del mundo antiguo de poseer un pene como requisito para hablar en público –conexión etimológica entre testimonio y testículo–). Eley sostiene que las exclusiones de género en países como Francia, Inglaterra o Alemania estaban vinculadas a otras exclusiones arraigadas en la formación de clase. En estos países la esfera pública burguesa se nutrió de prácticas y ethos que eran marca de distinción en el sentido de Bourdieu; este proceso diferenció a este grupo de la aristocracia con respecto a los estratos populares que debía gobernar, pero, además, explica el sexismo de la esfera pública burguesa que exigía la domesticación femenina y una separación de la esfera pública y privada. La sociedad civil, en un periodo conocido como la época de las sociedades (asociaciones filantrópicas, cívicas, profesionales y culturales), no era accesible a todos y se convirtió en un lugar de entrenamiento de hombres burgueses que se veían como una clase universal preparándose para gobernar.

Mary Ryan documenta las formas en que las mujeres norteamericanas provenientes de distintas clases y etnias construyeron a lo largo de los siglos XIX y XX rutas de acceso a la vida política pública, a pesar de su exclusión de la esfera pública oficial. Lo anterior implicó la construcción de una sociedad civil opuesta, con asociaciones alternativas compuestas por mujeres. Las mujeres de clase inferior accedieron a la esfera pública mediante la participación en actividades de protesta de la clase trabajadora masculina y, por último, estaban los defensores de los derechos femeninos que se oponían a la exclusión de las mujeres de la esfera pública y a la privatización de la política de género. Brooks documenta la existencia en Estados Unidos entre 1880 y 1920 de una esfera pública negra paralela, –de corte burgués-kantiano–, que utilizaba la iglesia como espacio, publicó periódicos y realizó convenciones a nivel mundial, en las que denunciaba el racismo, criticaba la política de los gobiernos estatal y federal y debatía estrategias antirracistas.

Los dos anteriores estudios muestran que hay una variedad de formas para acceder a la vida pública con sus espacios públicos, además de demostrar que el público burgués nunca fue el único y por el contrario ocasionó el surgimiento de contra-públicos (nacionalistas, populares, campesinos, de mujeres de élite, negros y proletarios); por tanto, hubo públicos en competencia conflictiva con el burgués desde el principio –y no sólo a finales de los siglos XIX y XX, como lo sugirió Habermas–.

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Según Eley, el surgimiento de lo público burgués no fue definido en la lucha contra el absolutismo y la autoridad tradicional, sino que se dirigió a la contención popular, construyéndose a través del conflicto. Estos estudios sugieren una visión oscura de la esfera pública burguesa (utopía), como opción ideológica que sirvió para legitimar el dominio de la clase emergente.

Eley sostiene siguiendo Gramsci que la esfera pública burguesa oficial es el vehículo institucional de una importante transformación histórica de la naturaleza de la dominación política. Es el paso de un dominio represivo a uno hegemónico, de un gobierno basado en la obediencia (fuerza superior) a uno basado en el consentimiento complementado con la represión, y este garantizó la capacidad de un Estado de dominar a los demás. Para Fraser, la conclusión es que el concepto de esfera burguesa es un elemento de la ideología burguesa, machista, de supremacía blanca; una segunda conclusión es que esta esfera pública fue una buena idea que no se concretó, pero, mantiene alguna fuerza emancipatoria (instrumento de dominio o un ideal utópico).

Fraser propone finalmente una alternativa matizada y sostiene que la historiografía no socavó ni reivindicó el concepto de esfera pública (burguesa, machista, supremacía blanca), sino que cuestionó, en la línea de Habermas, cuatro elementos para una concepción específica de la misma, a saber: primero, cómo se puede deliberar como si todos fueran socialmente iguales, y como esta igualdad social no es necesaria para la democracia política; segundo, la proliferación de múltiples públicos representa un paso atrás en al camino hacia la democratización, y como una esfera pública comprehensiva es preferible a la multiplicidad de públicos; tercero, el discurso en el espacio público debe restringirse a la deliberación sobre el bien común, alejándose de intereses privados indeseables, y, cuarto, que una esfera pública democrática exige la separación de la sociedad civil y el Estado.

Fraser trabajará los anteriores supuestos por separado. Para Habermas el libre acceso está ligado a la forma de publicidad que no se concretó en la realidad (exclusión de género, propiedad o raza), lo cual no se dio en la práctica, porque no se miró al interior de los espacios formalmente inclusivos. Para Fraser, el modelo liberal burgués requiere la suspensión de la diferencia de condición y un espacio donde los interlocutores puedan hablar como si fueran social y económicamente iguales; aquí, la desigualdad social no fue eliminada, sino suspendida. También existen impedimentos informales a la paridad en la participación; como algunas feministas sostienen, en la misma deliberación hay dominación de género, clase y raza (Mansbridge).

La dificultad en el modelo liberal de la esfera pública burguesa se da al suspender las desigualdades sociales en las deliberaciones, asumiendo la no existencia de las mismas; el modelo no promueve la paridad, y la

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