Chapter 7: Valuing all languages in Europe:
3. Language education instruments in support of additional language learning
El estudio neurocientífico acerca la memoria episódica estipula que su funcionamiento dependería neuronas que se encuentran ubicadas en la zona que se conoce como circuito de Papez (concretamente, las regiones de la corteza cingulada, el córtex anterior, los cuerpos mamilares, el hipocampo y el fórnix)361.
Para algunos autores, como Aggleton y Brown, el hipocampo es la estructura que se encuentra más vinculada en la elaboración y recuperación de los recuerdos episódicos. Por consiguiente, la región hipocampal estaría estrechamente vinculada en el recuerdo consciente del sujeto, en el hecho de volver a vivir aquello que ya se codificó362. En términos proustianos vistos en anterioridad, las neuronas del hipocampo serían las encargadas de activar y materializar la memoria explícita.
Para apoyar esta tesis, los investigadores Varga y Khadem se ocuparon del caso del paciente John, que había sufrido anoxia al nacer y, por ese motivo, se produjeron toda una serie de daños irreversibles en el hipocampo. Pues bien, su tratamiento mostró a ambos investigadores que su amnesia estaba aunada a una ausencia de la capacidad consciente, explicita, de evocar los recuerdos pretéritos. Vieron, por ende, que no podía actualizar voluntariamente su pasado al tener dañado el hipocampo (entre otras estructuras)363.
Entre otros intentos para dilucidar la fisiología de la memoria episódica, debe destacarse la propuesta de Tulving y su HERA (Hemispheric Encoding and Retrival Asymetry). Según su investigación, la codificación verbal activa el hemisferio frontal izquierdo (este fenómeno se observa diáfanamente ya que el procesamiento semántico provoca la activación de esta región, así como la codificación no verbal activa mayormente el hemisferio pre-frontal derecho), sin embargo, la recuperación implicaría la activación del hemisferio frontal izquierdo. Consiguientemente, nos hallamos ante un fenómeno de disociación hemisférica, en el sentido en que un hemisferio (el izquierdo) 360 Ibid, p. 89-90 361 Ibid, p.p. 133-139 362
Kandel, Eric. R, Schwartz, James. H, Jessell, Thomas. M. Principios de Neurociencia, op. cit., p. 1233.
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174 se encargaría de materializar una determinada función (la codificación), mientras que el otro (derecho) se ocuparía de otras (recuperación)364.
Para intentar corroborar esta investigación efectuada por Tulving, Brewer, realizó varios experimentos con resonancia magnética. Presentó a los sujetos experimentales cuarenta y ocho fotos con situaciones reales para que, ulteriormente, fuesen clasificadas por los participantes en dos grupos: si se trataban de fotos que hacían referencia a actividades que se materializaban en el exterior de un recinto (outdoor), o bien si eran acciones llevadas a cabo en una porciúncula delimitada por paredes y techo (indoor).
Transcurridos unos minutos de esta primera tarea, los participantes eran sorprendidos al ver que les suministraban un test de reconocimiento, en el que deberían decir si recordaban la imagen que se les preguntaba (opción remember), si les resultaba familiar (opción know) o bien si les parecía una imagen completamente novedosa.
Pues bien, el resultado de la investigación fue que las imágenes recordadas correctamente se asociaban más estrechamente con la actividad de codificación en el hemisferio frontal derecho y en el hipocampo. De modo que había una mayor activación del hipocampo durante la codificación, pero, especialmente, en el momento en que se tiene seguridad en la respuesta evocada. Sin embargo, en la recuperación, el hipocampo y el hemisferio frontal derecho no intervenían con tanta intensidad365.
De manera que la investigación de Brewer contradecía por completo las tesis de Tulving, Aggleton, Brown, Varga, Khadem y demás investigadores que habían acentuado la primacía en el recuerdo explícito del hipocampo y del hemisferio frontal derecho. Lo cual nos revela, una vez más, la enorme controversia, así como las diferentes contradicciones experimentales, que goza la disciplina de la neurociencia.
Esta imposibilidad de detectar de una forma clara y precisa las estructuras hemisféricas y neuronales implicadas en la memoria episódica, puede vincularse con el famoso experimento realizado en el 2001, y replicado en 2006, por Maguire con la inestimable ayuda de los taxistas londinenses366.
Maguire quería mostrar un fenómeno de enorme relevancia y que, más adelante en nuestra investigación adquirirá ingente relevancia; a saber: la plasticidad cerebral. Ahora bien, para intentar demostrar este fenómeno, Maguire se preguntó si el 364 Ibid, p. 136. 365 Ibid, p. 137. 366 Ibid, p.p. 137-139.
175 aprendizaje era capaz de implicar cambios anatómicos en el cerebro. Tras diferentes comprobaciones con Resonancia Magnética, halló que los taxistas en Londres tenían algunas zonas del hipocampo más desarrolladas, en comparación a otros taxistas de otros países y de otras edades. En particular, Maguire y sus colaboradores
“observaron que la región posterior del hipocampo era más larga que en conductores novatos, mientras que otras áreas del hipocampo eran más pequeñas, lo que sugiere que los años de conducción experta habían causado un cambio físico en sus cerebros”367
La explicación que efectuó Maguire radica en que ese mayor volumen era explicado por su profesión y que el tamaño cerebral aumentaba o disminuía proporcionalmente a la experiencia y la práctica. A lo que nos conduce esta consideración es al fenómeno que la experiencia del sujeto puede tener efectos carnales y modificar la fisiología del individuo. Expresado en otros términos, el experienciar del sujeto invalida la tesis de que una determinada actividad se rige por una determinada zona cerebral, con su correspondiente actividad neuronal, sino que la experiencia modifica estructuralmente las diversas zonas cerebrales368.