Buffer y orígenes de buffer
Como ya hemos visto, unos datos estadísticos más detallados no nos ayudarán a tomar mejores decisiones. Si queremos reducir la compensación entre medidas debemos tratar directamente con la causa de fondo de la necesidad de protección: Murphy. Si lo examinamos de cerca podemos ver que hay dos tipos de Murphy: uno implica cambios inesperados, como la rotura de un utillaje, el absentismo de un trabajador o el descontrol de un proceso que produce piezas defectuosas. Esta es la forma en la que normalmente representamos a Murphy. A este tipo de perturbación la llamo «Murphy puro». Pero, si nos fijamos en el flujo de un producto específico, en vez de en los recursos, nos damos cuenta de que hay otro tipo de perturbación.
Cuando un trabajo determinado llega a un recurso no limitado, a un recurso que tiene suficiente capacidad de protección, nos podemos encontrar con que el recurso está ocupado en otra tarea necesaria. El flujo de nuestro trabajo se interrumpe. El trabajo tendrá que esperar en la cola del recurso. Este fenómeno lo conocen bien todos los que hayan trabajado en una organización. Yo la llamo
disponibilidad no instantánea.
Para entender mejor esta situación, vamos a establecer algunas relaciones generales entre los intervalos de tiempo que determinan el tiempo total de proceso (lead-time). Se calcula que, en la mayoría de los entornos, las perturbaciones son el factor principal en la determinación del tiempo total de proceso (lead-time) de un trabajo. El tiempo real de trabajo es, casi siempre, insignificante comparado con el impacto de Murphy. La mayoría de las empresas tienen datos de producción que apoyan esta afirmación.
Detengámonos, por un momento, para estimar el tiempo real de proceso que necesita una pieza de tipo medio. No, no consideremos un producto, ya que fabricamos y ensamblamos sus piezas en paralelo. Consideremos una pieza típica. ¡Otra vez! No la pieza más complicada, conside-
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remos una pieza media. Y no consideremos todo un lote, sino sólo una pieza. Recordemos que, excepto en procesos muy especiales, podemos pasar una pieza a la siguiente fase del proceso antes de que el lote se haya terminado en la fase anterior. (Cuando estamos acelerando pedidos no llamamos «división y solape» de los lotes. En terminología TQC es simplemente la diferencia que hay entre el «lote de proceso» y el "lote de transferencia».) Si no somos fabricantes de piezas muy sofisticadas de la industria aeroespacial, el tiempo medio de proceso por pieza será probablemente inferior a una hora, y en industrias de semielaborados será de sólo unos segundos.
Ahora, vamos a compararlo con el tiempo medio de permanencia del inventario en nuestra fábrica. ¿Cómo vamos a calcular ese número? Es bastante fácil. Probablemente tenemos, o podemos conseguir, un cálculo bastante bueno de las vueltas de inventario del material en proceso y del producto acabado. Doce vueltas de inventario al año significa que la empresa mantiene en su poder cada pieza (desde el lanzamiento hasta su envío) durante un tiempo medio de un mes. Comparen este número, que se expresa en semanas, con el número anterior, que, probablemente, se expresa en minutos. Comparado con Murphy, el tiempo real de proceso es insignificante.
El tiempo total de proceso (lead-time) de los trabajos está dominado por Murphy. A efectos prácticos, el buffer de tiempo es el intervalo de tiempo en que adelantamos la fecha de lanzamiento de un trabajo con respecto a la fecha en la que está programado que lo consuma la limitación. En la mayoría de los casos
no hace falta preocuparse de la insignificante corrección de tiempo necesaria
para que se realice el trabajo en los distintos recursos.
¿Qué sucede con los dos tipos de perturbación, «Murphy puro» y «disponibilidad no instantánea»? ¿Cuál de los dos es más dominante en la determinación de la longitud del buffer? No lo sé. Hasta hace muy poco, debido a la falta de un sistema de información completo, no había una forma práctica de distinguirlos en la realidad. Aún, ahora, no hay suficiente experiencia práctica para responder con rigor a esta pregunta. Mi estimación personal es que deben ser más o menos iguales, pero el tiempo nos dirá.
La elección de tiempo como unidad básica de protección, en vez de
inventario, les puede parecer tan natural que se estarán preguntando por qué
estamos perdiendo el tiempo con algo tan obvio. Un momento, algunas de sus ramificaciones son casi contraintuitivas. Estamos acostumbrados a que los
buffers sean algo físico. Por ejemplo, nadie se sorprenderá cuando oiga
preguntas como «¿donde están situado los buffers?» o, "¿Cuánto inventario tenemos en el buffer?» Pero, ¿podemos seguir usando esa terminología? ya no.
Si un buffer es un intervalo de tiempo, ya no podemos hablar en términos de localización o contenido del buffer. El tiempo no tiene localización ni contenido. Debemos introducir otro término que nos permita referimos al sitio donde el inventario tenderá a acumularse, debido a lo adelantado de su lanzamiento.
¿Por qué? Por dos razones. La primera es que esta localización es muy importante porque es el sirio donde podemos empezar el seguimiento del impacto agregado de todas las perturbaciones. Esta consideración ha llevado a Eli Shragenhaim a sugerir el nombre de punto de control del buffer,
La segunda no se refiere al uso de los buffers, sino al proceso por el que los introducimos en nuestros planes. Como ya hemos dicho, el buffer es un intervalo de tiempo. ¿Cómo situamos este intervalo flotante de tiempo sobre el eje de tiempo?
Si lo pensamos un poco nos daremos cuenta de que sólo hay una opción. Los
buffer* existen para proteger el funcionamiento de la limitación. Así, cuando
decidimos que una limitación tiene que hacer un trabajo en un momento específico, tenemos que lanzar el «material» requerido un buffer (intervalo de tiempo) antes que ese momento. (El «material» aparece entre comillas porque no es necesariamente un material físico. Pueden ser planos, o, incluso, un permiso para empezar el diseño.)
Ya hemos dicho que para calcular la fecha de lanzamiento del «material» tenemos que retroceder en el tiempo durante un intervalo igual al buffer, partiendo del momento en el que la limitación debe empezar a consumir el material. Así fijamos en nuestro plan de acción los intervalos de tiempo expresados por los buffers, o, dicho de otra manera: para calcular el programa de lanzamientos, tenemos que acoplar el extremo de los buffers de tiempo al programa de consumo futuro de la limitación.
En el eje de tiempo, el programa de consumo de las limitaciones es el origen de los buffers de tiempo. El buffer de tiempo retrocede en el tiempo a partir de este punto. Recordemos que aquí sólo estamos tratando con las limitaciones físicas. Las limitaciones políticas no deben protegerse, deben elevarse. Las limitaciones físicas, ya sean un recurso o un pedido, tienen una ubicación, y, por tanto, podemos llamar origen de buffer al sitio del que la limitación saca el «material» que consume. Esta terminología nos permite conectar mentalmente los buffers —que son intervalos de tiempo— con la posición física donde se acumulan los inventarios de protección resultantes.
Antes de abandonar este tema debemos aclarar un punto muy importante ¿cuántos tipos de buffer —y, por tanto, de orígenes de buffer— podemos tener en la empresa?
Por lo que hemos dicho hasta ahora parece obvio que tenemos más de un tipo de origen de buffer porque tenemos más de un tipo de limitación
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física. Tenemos que proteger nuestros recursos limitados porque no queremos que se interrumpa su trabajo; para esto necesitaremos un buffer de recursos. El origen de buffer del buffer del recurso será el área que está delante del recurso limitado, y contiene inventario de trabajo en proceso. También tenemos que proteger nuestras limitaciones de mercado, ya que queremos cumplir las fechas de envío. Para esto hará falta un buffer de envíos. El origen de buffer es, sencillamente, el muelle de envío o el almacén de producto acabado. Hay que hacer notar que, en los casos en los que se permite enviar con antelación, el origen de buffer del buffer de envíos no necesariamente contiene inventario de producto acabado. Contendrá la lista de pedidos que se han enviado antes de su fecha requerida.
¿Son éstos los únicos tipos de buffer? Sospecho que nos conviene introducir un tercer tipo, el buffer de ensamblaje. Para aclarar esta recomendación, vamos a examinar un caso en el que un recurso limitado alimenta una pieza a un ensamblaje. Esta operación de ensamblaje ensambla esa pieza con otras producidas por recursos no limitados. No queremos que la pieza que ha hecho el recurso limitado se quede esperando ante el ensamblaje hasta que lleguen las que han hecho los recursos no limitados. Recordemos que el concepto fundamental era explotar la limitación.
Permitir que el trabajo de la limitación retrase su conversión en ventas por culpa de otros recursos no limitados dista mucho de ser la forma ideal de explotación. Si queremos garantizar que no espere la pieza producida por la limitación, tendremos que conseguir que las otras lleguen antes. En otras palabras, tendremos que lanzar con antelación todas las demás piezas de los recursos no limitados. La necesidad del buffer de ensamblaje es casi evidente. El origen de buffer del buffer de ensamblaje sólo estará delante de los ensamblajes que usen, al menos, una pieza producida por una limitación. Este tipo de origen de buffer sólo contendrá piezas producidas por recursos no limitados.
Ahora que ya hemos aclarado algo de la terminología básica, vamos a describir, en términos generales, la estructura del segundo bloque fundamental de nuestro sistema de información, que trata, principalmente, sobre Murphy, sobre las perturbaciones.