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Launching the GS Reference Mapper GUI

2. GS Reference Mapper

2.3 Launching the GS Reference Mapper GUI

Fruto de la trayectoria vital y literaria que se ha detallado en la segunda parte de este estudio, Windmills in Brooklyn presenta una serie de particularidades que, más allá de su función estrictamente literaria, añaden a la novela un interés desde un punto de vista lingüístico, pero, sobre todo, traductológico.

Se trata de una novela escrita en inglés y ambientada en un medio lingüístico anglófono, Nueva York, y, sin embargo, consiste en su mayor parte en conversaciones de unos personajes, hablantes nativos, que sabemos que se comunican entre sí en español. Tal circunstancia no supondría en principio un inconveniente a la hora de traducir al texto a cualquier lengua, pero al hacerlo al español sí plantea algunos problemas, pues el texto de la novela constituye implícitamente la traducción de un texto oral español (que sólo aflora ocasional y muy superficialmente en la inclusión en el texto inglés de términos españoles o en el uso de términos o estructuras morfosintácticas inglesas que se asemejan a las del español) por lo que traducir la novela significaría en definitiva sacar a la superficie ese "subtexto", y revertir la traducción que está implícita en él. En ese sentido, se asemejaría al procedimiento conocido como "back translation" (Chan 2004: 21), utilizado ampliamente en el ámbito de la investigación intercultural habitualmente para la comprobación de la competencia lingüística de los hablantes y en general de la calidad de las traducciones, pero que en este caso tendría un sentido muy distinto87. En realidad, aunque se trate de un texto oral

87 El procedimiento ha sido utilizado para evaluar la competencia lingüística de los hablantes, especialmente inmigrantes, sobre todo en el ámbito de las ciencias sociales: "Back translation essentially entails re-translating a document from the target language back into the source language, on the premise that if the original translation was accurate, the translation back into the source language should be nearly

hipotético, se asemejaría más a lo que Chan denomina "source-equivalent translation" (Chan 2004: 212) que consistiría en la reconstrucción del texto sobre el que se ha hecho una traducción literaria y que requeriría por parte del traductor, más que de competencia lingüística, de capacidad para el análisis filológico88.

Además, este tipo de traducción plantea un problema adicional, pues, al traducir al español no solamente el texto inglés (que, por sí mismo constituye, como hemos visto una traducción del español), sino el elemento lingüístico hispánico que se deja traslucir bajo el inglés, se acabaría eliminando el carácter híbrido y multicultural del texto, que adquiriría, desde ese punto de vista, un valor completamente diferente. En ese sentido, conviene volver aquí sobre las teorías de la traducción sobre el "bilingüismo radical" de Mehraz y de "traducción resistente" de Venutti, en las que Cutter se apoyaba para utilizar la traducción simplemente como metáfora de su interpretación de la novela étnica norteamericana, pues traducir una "traducción resistente" a una sola lengua acabaría eliminando el bilingüismo y su radicalidad.

Sin duda, esta contradicción no es sino el resultado de la propia debilidad que acarrea a la teoría de Cutter el estar basada en el uso de la traducción como metáfora y, por tanto, en su desinterés por la traducción como tal. Otros críticos, sin embargo, precisan más la cuestión, como Schäffner y Adab quienes avanzaron el concepto de "texto híbrido": ―a text that results from a translation process. It shows features that somehow seem ‗out of place‘/‗strange‘/‗unusual‘ for the receiving culture, i.e. the target culture.‖ (1997: 327). Sin embargo ambos autores hacen una distinción ―between the true hybrid, which is the result of positive authorial and/or translatorial decisions, and the inadequate text which exhibits features of translationese, resulting from a lack of

identical to the original document (...) As described in the literature on cross-cultural research, back translation involves asking a bilingual to translate the original test to the target language and then having a different bilingual translate it back to English. The two English versions are then compared, and points of disagreement are used to identify problems in the initial translation. The forward translation is then modified accordingly. The process of creating a back translation and comparing it with the source document is repeated until the source document and back translation agree" (Second Language Testing, 2007: 1 y Brislin 1970).

88 Tal sería el caso de la transmisión de la novela de Jan Potocki El manuscrito encontrado en Zaragoza, escrita originalmente en francés, y publicado fragmentariamente en esa lengua a comienzos del siglo XIX, una obra cuya única versión completa se conservó gracias a una traducción al polaco que Edmundo Chojecki hizo de una copia francesa. Las traducciones francesas que se hicieron con posterioridad incluyen los fragmentos y la retraducción del texto de Chojecki. Otro caso conocido es el de la traducción al inglés que publicó en 1903 Mark Twain de la traducción francesa de su relato The Celebrated Jumping

competence.‖ (1997: 327)89

. Aún hay algún crítico que ha aproximado más la definición a lo que encontramos en nuestra novela: "The hybrid text is a product of a voluntarily incomplete translation process. Hybrid texts are produced by writers who want to highlight their position between cultures, creating a new site of individual and collective expression. Hybrid texts are defined as those texts which use 'translation effects' to question the borders of identity". Así lo plantea como es el caso de Sherry Simon (2001: 217), quien a pesar de no entrar, de nuevo en el problema de la traducción de los textos híbridos ofrece, sin embargo una explicación mucho más útil de la relación que el texto híbrido tiene con la traducción por medio del uso consciente de los que llama "translation effects". Es esto lo que ocurre en Windmills in Brooklyn: De Pereda, como Hemingway antes que él, recurre a un "efecto de traducción" dejando voluntariamente incompleto el proceso de traducción para destacar su ubicación entre las dos culturas.

El problema, sin embargo, sigue en pie: ¿cómo traducir textos híbridos? y sobre todo ¿cómo traducirlos a una de las lenguas que los constituyen?

La teoría de la traducción no parece haber avanzado más allá de la constatación del problema. Como señala Rouzgar (2007):

Interestingly here falls a paradox: translating is both a hybridizing, and at the same time a dehybridizing, source of text production. While a foreignizing approach (...) results in a hybrid text, so rarely, however, does it occur, leaving the way open to those with a domesticating approach to translation. (...) Further, the general trend is toward domestication. Traditionally, good translations have been supposed to resemble most to original target language texts. Hence both the translators and publishers, if not the readers, are more inclined toward domestication than foreignization. (63)

En realidad, tal vez se trate de un problema no estrictamente traductológico, sino cultural o incluso ideológico, pues culturales e ideológicas son en el fondo las raíces de conceptos como "texto híbrido", "traducción resistente", "bilingüismo radical", etc. y, por supuesto, la concepción del traductor como mediador cultural (Valero Garcés 2005). En ese sentido se puede aún añadir una pregunta más a las anteriores: ¿está el traductor de un texto híbrido efectivamente mediando entre dos culturas o, por el contrario, está revirtiendo hacia el monólogo cultural el texto híbrido escrito por quien realmente ejerció como tal mediador?

Desde luego, el texto híbrído no puede ser por definición intraducible, por mucho que, al estar basado en la constitución lingüística del texto, entre, con la poesía y otras modalidades discursivas altamente dependientes de esa misma materia lingüística, en

89 Una parte de la bibliografía sobre la traducción de textos híbridos se ocupa del inglés internacional usado en foros e instituciones como la Unión Europea. La cuestión, que plantea sus propios problemas, ha sido estudiada por Nien-Ming Ch‘ien en un reciente y valioso libro: Weird English (2004).

una zona de traducción, cuando menos, problemática. Por ello, tal vez la única forma de mantener ese carácter híbrido, multicultural o, por utilizar las palabras del propio Pereda, "partido" (que constituye sin duda un elemento irrenunciable de su valor literario) del texto híbrido al traducirlo a una de sus lenguas constitutivas, consista simplemente en explicarlo, es decir, en añadir al texto de la traducción, en este caso al español, el aparato informativo necesario para que el lector pueda apreciar aquellas marcas lingüísticas y culturales que la traducción ha borrado.

Más allá de los mencionados problemas metodológicos, la traducción del texto de De Pereda no plantea problemas traductológicos especialmente complejos. No obstante, hay que recordar que no se trata de traducir sin más (como podría ocurrir, pongamos, a un traductor francés) en una lengua estándar y literariamente aceptable, sino de infundir en el texto de la traducción aquellos matices que lo acerquen en lo posible al hipotético original perdido del que el texto es traducción, intentando reproducir así, en lo posible, el habla de un grupo de emigrantes españoles de comienzos del siglo XX. Esa tarea de reconstrucción del texto encuentra, sin embargo, numerosas dificultades, por no existir estudios contemporáneos sobre los usos lingüísticos de los españoles de la época, más allá, claro está, de los que se refieren a variedades dialectales. Tales variantes dialectales, además, no son fáciles de deducir a partir de la información que sobre los personajes nos da el autor, quien, como hemos visto en relación con el acento impostado de Agapito, es plenamente consciente de la cuestión:

As soon as the important-looking gentleman was alone, Agapito had brought his drink over and introduced himself. The man said that he was an Andaluz, from the south of Spain, and Agapito said, ―How wonderful!‖ that he, too, was from the south of Spain. Actually, Agapito was from Galicia, on the northern coast, as his marked regional accent plainly showed, and the way to get an idea of his brashness is to imagine a young man from the heart of New England approaching a Texan, and saying, after introductions, ―How interesting! I‘m from the South, too,‖ in a marked New England twang. (24)

Sabemos que Agapito es gallego, aunque se haga pasar por andaluz en ese pasaje, y cubana es la viuda Martínez; Manolín es asturiano, y de la familia del narrador sabemos solamente que sus abuelos son españoles y que su madre nació en Tánger, mientras que, en relación con el padre y dado el consecuente autobiografismo del autor, nada impide asociarlo al espacio de Mozares, en la provincia de Burgos. Este aspecto de la novela debe ser igualmente tenido en cuenta, para evitar un peligro de signo contrario, como sería el de imprimir en la traducción un dialectalismo artificial, que sería imposible mantener con coherencia en el caso de otros personajes, como Mr.

Gómez, que aparecen aludidos genéricamente como españoles90. Por otro lado, el dialectalismo estricto sería completamente ajeno a la visión que de la cultura española tiene el autor, es decir, la creencia en la existencia de una única identidad española por encima del origen de los aspectos más típicos de esa identidad, ya se trate del baile flamenco o de la paella a la valenciana. Si bien es verdad que el autor no se olvida de recordar la diversidad cultural de España y, en su caso, la diversidad dialectal del español, lo que sí es cierto es que hay una decidida presión hacia una visión unitaria de la cultura y la lengua, aun a cuenta de forzar y eventualmente deformar la verdadera naturaleza de tales elementos culturales. Se trata en definitiva de un fenómeno típico de la emigración (que se manifiesta en la novela en el espacio común de ―La España‖) por el que se tiende a subrayar la dimensión ―nacional‖ de la cultura propia como seña de identidad frente a la cultura del país de acogida, sobre todo si ese país son los Estados Unidos donde están igualmente representadas (y no menos distorsionadas, hay que suponer) diferentes culturas nacionales91. Algo similar ocurre, entendemos, en el plano lingüístico, donde el español funciona como aglutinante cultural y seña de identidad frente al entorno anglosajón, y no sólo entre los españoles, sino también entre éstos y los latinoamericanos, propiciando además una hibridación cultural entre unos y otros que se manifiesta en periódicos o espectáculos como los que aparecen aludidos en la novela y que están dirigidos genéricamente, más allá de su origen regional o nacional, a todos los individuos de lengua española de la ciudad de Nueva York92. Por ello, el traductor de Windmills in Brooklyn ha de tener en cuenta, creemos, la necesaria verosimilitud del español en las conversaciones de los personajes, pero también los límites de esa misma verosimilitud precisamente en función del status que el autor quiso dar al español en la novela.

90 ―The man who answered our knock looked just like a photograph of a Spanish peasant. He was an old man with a bright, clean hard face that was well sunned. He had on a beret, a blue shirt open at the neck, and his neat black pants were held up by a sash. He wore alpargatas, those rope-soled black slippers that I had seen in so many pictures of Spanish people‖ (126).

91 Un fenómeno similar se puede observar en los Estados Unidos en la aglutinación en movimientos como La Raza de hispanos de orígenes nacionales muy diversos.