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9.2 Model improvements

9.2.1 Layout parasitics

al suelo de las aguas residuales obtenidas luego del tratamiento primario (Extraído

de Recomendaciones Técnicas para la Gestión Ambiental en el Manejo de

Purines de la Explotación Porcina. Santiago, Chile. INIA, MINAGRI. 2005)

Sistema de tasa lenta (TL)

Este procedimiento es uno de los más usados para realizar el tratamiento de efluentes, y en su tecnología, es muy similar al riego agrícola tradicional. Consiste básicamente en la aplicación de un caudal controlado de efluente sobre la superficie del terreno, donde previamente se ha instalado una masa forestal o un cultivo. Con ello se consigue, además de la depuración del efluente, el crecimiento de especies vegetales, lo que entrega valor agregado al sistema por su valor fertilizante y el agua, que es usada para evapotranspiración.

La depuración se realiza mediante la acción conjunta del suelo, los microorganismos y las plantas por medio de una triple acción: física (filtración), química (intercambio iónico, precipitación y co-precipitación, fenómenos de óxido-reducción, absorción) y biológica (degradación de la materia orgánica); teniendo lugar en los horizontes superiores del suelo, donde se encuentra la capa biológica activa.

El cultivo en este tipo de sistema de aplicación es de gran importancia, dado que cumple tres funciones fundamentales. Por un lado extrae nitrógeno, elemento normalmente crítico desde el punto de vista del diseño; produce un aumento de la velocidad de infiltración del efluente y, a veces en forma marginal, otras veces en forma importante, produce ingresos incrementales a la explotación pecuaria. La selección del cultivo, en ambos tipos, debe considerar entre otros, la demanda de N de cada especie o variedad. En general, la carga orgánica no es un factor demasiado limitante para los sistemas TL. Cuando se utilizan efluentes que poseen un alto contenido de compuestos orgánicos, normalmente la situación se maneja alternando períodos de aplicación con períodos de no aplicación. Un valor considerado límite es evitar utilizar los sistemas de TL cuando la carga orgánica supere los 330 kg de DBO/ha/día ya que podrían presentar problemas por la generación de olores (Reed, et al., 1995 en INIA, MINAGRI. 2005).

Estos sistemas de tratamiento utilizan básicamente cualquier método de riego disponible, desde riego presurizado como aspersión y goteo, a riego superficial como surcos, bordes o riego tendido. Lo importante es que las características del método no limiten la aplicación.

Sistema de infiltración rápida (IR)

El sistema de infiltración rápida es un método de aplicación al suelo en el cual el efluente es tratado en la medida que percola a través de un suelo permeable. La aplicación es generalmente de tipo intermitente, gravitacionalmente o en forma presurizada por aspersión, y el tratamiento ocurre por una combinación de procesos físicos, químicos y biológicos que ocurren en el interior del suelo. Por lo general, estos sistemas no consideran vegetación, dado que las tasas hidráulicas de aplicación son muy altas, limitando la absorción de nutrientes de parte de las plantas.

Este tipo de sistema de aplicación normalmente tiene como objetivo la recarga de napas subterráneas o de cauces superficiales mediante la intercepción

de aguas subterráneas. Adicionalmente puede ser usado para reutilizar aguas residuales, las que luego de ser tratadas en la matriz del suelo, son bombeadas desde el acuífero hacia la superficie.

El sistema de IR requiere de suelos con alta permeabilidad, de tipo franco arenosos, arenosos o gravosos, con velocidades de infiltración superiores a los 10 o 15 cm/día. Adicionalmente, el sitio debe presentar condiciones de drenaje bueno a excesivo, preferentemente con ausencia de nivel freático dentro de los 3 primeros metros de suelo. En términos de pendiente, se deben preferir suelos con pendientes inferiores al 5 %, dado que a pendientes superiores y debido a las altas tasas de aplicación, existen riesgos de escurrimiento, erosión o distribución de los efluentes. Las áreas propensas a escorrentía superficial, inundación o anegamiento, no son adecuadas para la ubicación de balsas de infiltración y deben evitarse en su totalidad.

Para este tipo de sistemas, la carga máxima de aplicación de DBO y nitrógeno depende de las condiciones ambientales donde la aplicación se desarrolla no habiendo criterios específicos al respecto. Lo importante es que la carga orgánica aplicada sea tal, que la tasa de descomposición la degrade con gran facilidad, no produciendo olores molestos.

Sistema de flujo superficial (FS)

El tratamiento por flujo superficial llamado también filtración por pasto, es un sistema de depuración relativamente nuevo. La técnica consiste en forzar la escorrentía del efluente, mediante la aplicación en láminas, sobre un suelo previamente acondicionado (en pendiente y con vegetación no arbórea), alternando periodos de riego con periodos de secado. Estos suelos poseen pendientes suaves y uniformes, y la aplicación se desarrolla a tasas orgánicas inferiores a las que se utilizan en el método de tasa lenta.

Los procesos de degradación físicos, químicos y biológicos, se encargan de disminuir la carga de DBO y nutrientes que ocurre al escurrir el efluente por terrenos con suelos o estratos superficiales relativamente impermeables. El objetivo del sistema es alcanzar cierto grado de tratamiento en los efluentes que, en estos sistemas, es generalmente bajo para la degradación del nitrógeno y fósforo (48 y 28 % respectivamente), obteniendo rendimientos para la DBO5 y los

sólidos en suspensión en torno al 90 y 70 % respectivamente.

El efluente se distribuye gravitacionalmente en la zona superior de los terrenos empastados con pendientes y largos seleccionados, de modo que pueda fluir en superficie hasta unas zanjas de captura de la escorrentía superficial situadas ladera debajo de la pendiente, donde el efluente es descartado o recuperado.

Es necesario disponer de una cubierta vegetal uniforme y densa para evitar la erosión y facilitar los procesos de eliminación de la materia orgánica y nutrientes. Para ello, se deben seleccionar especies vegetales tolerantes al agua y con adaptación a las condiciones climáticas de la zona, como por ejemplo alfalfa. Los efluentes se aplican alternando fases de humidificación y secado, otorgando la aireación necesaria de la superficie para la degradación de la materia orgánica. Estos sistemas se suelen emplear en terrenos con suelos o sustratos sub- superficiales relativamente impermeables. La distancia al nivel freático debe tener un mínimo de 30 cm. para permitir la degradación del efluente que no es

aprovechado por la cubierta vegetal y que percola. La topografía ideal para sistemas de flujo superficial, ya que disminuyen los costos de construcción, son los terrenos ligeramente inclinados con pendientes entre 1 a 8 %.

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