4.2 The projects
4.3.4 Learner support
Nuevos modelos familiares
“Solo el amor decide cuál es el hogar perfecto”, esta es la leyenda con la que se promocionó la película y a la vez la tesis sobre la que construye su argumento. Loza afirmó durante una entrevista que apenas el 36% de las familias mexicanas actuales tienen la estructura tradicional: padre, madre e hijos (Loza, citado por Vertíz de la Fuente, abril 2011). Padres divorciados, madres solteras, niños criados por los abuelos, sin ser un estudio que diseccione la complejidad de las familias mexicanas contemporáneas, el filme pretende introducir estos nuevos núcleos y criticar la rigidez del régimen patriarcal. Cada personaje representa una figura diferente en estos modelos.
Jean-Paul y Chema, son la pareja principal de la historia y representan a las familias homoparentales. Si bien las adopciones para parejas homosexuales están permitidas en México, durante el primer año de legalidad apenas hubo una que aplicara a este trámite (CNN México septiembre 2011). “Hay gente que puede malinterpretar sus intenciones”, les advierte el padre Tomás al ver que se encariñan con Hendrix, la advertencia revela que pese a las regulaciones, la sociedad mexicana todavía no está preparada para dar cabida a estas familias. Doña Chuy confiesa su preocupación por el niño al cura, y lo vigila mientras Chema le enseña a nadar. Para ella, una pareja gay no puede criar a un niño: es “anti natural”. Pero no es solo ella, Luisa y Agustín, los padres
del colegio, la policía, asumen que ellos tienen algún deseo pederasta pues la categoría de “pervertidos” se extiende a todos los que no se adaptan a la heteronorma. El filme es claro en su exposición de que las parejas gay están capacitadas para ser padres, pero también que la homofobia no superada del discurso social dificulta su aceptación.
Por el contrario, Nina representa a las madres solteras y los hogares fragmentados. Si Jean-Paul y Chema son el ideal de familia, ella es el caos. Esto se visualiza en la secuencia inicial donde el montaje intercala el mundo oscuro y desordenado de la casa de Nina, frente al lujo y felicidad de la mansión de la boda. En este sentido, el filme parecería suponer que los hogares monoparentales son indeseables y, especialmente, que una mujer sola difícilmente está en condiciones de criar a un niño (razón por la que recurre a Patrick como figura masculina). Esto supondría una mirada machista si no fuera porque la causa en sí del abandono no es la madre sino su drogadicción. La intención es exponer que la carga genética no implica necesariamente que alguien esté calificado para ser padre.
Luisa y Agustín son la única pareja heterosexual legalmente casada, pero son un matrimonio infeliz - entre otras razones – por la falta de hijos. Esto niega la posibilidad de que un matrimonio pueda elegir no tener niños. Luisa representa a la mujer maltratada, relegada por su esposo, pero que se mantiene junto a él pese a todo. Agustín, en cambio, es la personificación del machismo: mantiene una amante como su derecho de escape a sus responsabilidades maritales y se jacta de su adulterio sin que nadie (ni siquiera su esposa) se lo reclame. Ante la propuesta de adopción, la madre de Luisa le dice que no se engañe pues no va a querer al niño como a uno propio, mientras que el padre de Agustín le dice que la abandone pues un hijo adoptivo jamás será “uno de los suyos”. Ambas figuras representan a la sociedad patriarcal conservadora, donde los lazos de sangre son el nexo y la adopción una alternativa inaceptable.
Ivana y Gloria (Ana Soler) introducen la inseminación artificial como nueva alternativa de paternidad. Tienen una relación estable, monógama y así como Chema y Jean-Paul, siguen un modelo de dominante (Gloria) y pasivo (Ivana). Gloria por su edad y personalidad tiende a dominar a su pareja en todas sus decisiones y termina por abandonarla cuando ella la desobedece. Aquí entra George – hermano de Ivana – un gay bastante estereotípico (afeminamiento exacerbado, promiscuidad, narcisismo) a quien le piden ser donante para que el futuro bebé comparta la carga genética de ambas. Esto
implica el deseo de la pareja de acoplar su familia al concepto patriarcal (lazos sanguíneos) de filiación.
En la historia hay tres personajes que representan la posibilidad de cambio dentro de la sociedad conservadora. El padre Tomás (Alejandro Calva) simboliza a la Iglesia Católica, pero con un discurso incluyente, es decir, hace que la institución tradicionalmente opuesta a la homosexualidad se convierta en una aliada y en la voz de la razón dentro de los conflictos. Doña Chuy simboliza la maternidad tradicional y las aprehensiones femeninas contra los homosexuales, ella se vuelve una figura materna que protege a Hendrix dentro de su nueva familia. Gabino (Silverio Palacios) es su contraparte masculina, personifica el machismo. Ambos personajes constituyen la figura del mexicano de clase trabajadora, un poco ignorante y conservador, introducen el elemento humorístico y el prejuicio que puede ser superado.
El filme sigue una estructura narrativa tradicional de la ficción mexicana en la que los héroes reciben su recompensa y los villanos su castigo al final. Patrick es el villano y quien introduce el tráfico de menores al universo de la trama. Es enviado a la cárcel por el secuestro de Hendrix y asesinado por los mafiosos debido al maltrato hacia su novia. Nina muere, pero al no ser realmente una villana sino una víctima de su adicción, se le permite visitar a su hijo y encontrar la paz en la muerte. Agustín – como sucede con Miguel en Fresa y Chocolate – es golpeado y el machismo es, finalmente, humillado y desechado como algo patético.
La principal falencia discursiva de La otra familia es que pretende asumir casos concretos como generalidades. En su intento de visualizar los nuevos modelos familiares y criticar al conservadurismo patriarcal, asume que todas las parejas homosexuales serían buenos padres sin analizar a profundidad la complejidad del fenómeno y, por el contrario, supone que las familias heterosexuales están en decadencia, sin considerar que cada familia tiene sus problemáticas internas. Por otra parte, así como en las telenovelas mexicanas la heroína suele ser rescatada por su “príncipe” de la pobreza, Chema y Jean-Paul rescatan a Hendrix de su miseria y lo introducen a una vida de confort burguesa, lo que supone la concepción de que el dinero es signo de bienestar y seguridad.
Representación de la homosexualidad
Después de su primer día de clases, Hendrix pregunta a Chema y Jean-Paul sobre su relación, Chema le responde: “… es como la comida. ¿A ti te gusta el hígado? (…) a él [Jean-Paul] no le gusta, pero a mí sí. Y es no nos hace ni mejores ni peores”. El filme busca una representación asimilable del homosexual – así como Fresa y Chocolate - pretende humanizarlo caracterizando sus aspiraciones y sufrimientos como similares a los de los heterosexuales. “Está bien tener varias mamás, está bien tener varios papás (…) está bien ser diferente”, afirma el libro de cuentos que leen al niño. El discurso de la película apela a la inclusión de las diferencias sexuales y va más allá al abarcar también a las “familias diferentes”.
Tras su primera noche en la casa, Gabino pregunta a Hendrix: “¿ya te dijeron dónde vas a dormir? ¿Solo o con los señores? Él y Doña Chuy están preocupados con la llegada del niño pues suponen que sea víctima de una relación pederasta (lo mismo insinúa Luisa). El diálogo implica que en México, los homosexuales entran en la categoría de “depravados”, el estigma heredado de la tradición religiosa y reafirmado por heteronorma se expresa en el arresto de los protagonistas. Dentro del mismo diálogo, Gabino le advierte al niño que tenga cuidado con sus patrones: “… no te juntes mucho con ellos porque dicen que eso se pega…”, además de la perversión, la concepción de la homosexualidad como una psicopatología sigue estando difundida. Es decir, México no supera sus discursos homofóbicos. Los gays son llamados internacionales, pues, para el mexicano común, la homosexualidad es un “decadencia” traída de sociedades como la anglosajona y europea: el niño le pregunta a Doña Chuy por qué sus protectores duermen juntos y ella le dice “pos, porque así son los extranjeros”, pues la homosexualidad está excluida de la mexicanidad. La película intenta desmentir estos discursos, presentando personajes que (si bien pueden tienen ciertos estereotipos) rompen con los conceptos generalizados del heterosexual mexicano.
El jardín de la casa de Chema y Jean-Paul está rodeado de muros altos que guardan los vidrios de cristal que conforman las habitaciones. Este detalle connota la noción del ocultamiento presente desde el entorno. Si la homosexualidad sigue oculta, la vida de la pareja puede desenvolverse con libertad siempre que se haga dentro de los muros que los protegen de las miradas inquisitivas de los demás.
El tratamiento sobre el tema es bastante moderado. No se presentan mayores manifestaciones de afecto o erotismo (el discurso es cuidadoso en mostrar solo lo que un espectador heterosexual podría soportar), y desplaza su enfoque hacia el campo emotivo y familiar. Las manifestaciones eróticas son básicamente heterosexuales (Agustín y su amante, Nina y Patrick) y se destaca la sensualidad de figuras femeninas: Nina, Ivana, la amante (Gloria es excluida porque su imagen es más masculina). Por otra parte, estas demostraciones eróticas parecen estar desubicadas debido a la temática familiar del filme. La figura mediadora de la mujer vuelve a aparecer pero con varios rostros: Nina es la madre que falta en la relación de Hendrix y la pareja, Ivana media en la llegada del niño (es decir, ella representa a una madre que entrega al niño a los hombres) y Doña Chuy es la figura maternal dentro del hogar.