• No results found

Learning outcomes for study programmes leading to first and second cycle qualifications Formal requirements

second cycle

4.3.1. Learning outcomes for study programmes leading to first and second cycle qualifications Formal requirements

Con relación a la cuestión de la evaluación de enseñanza superior, Portugal no escapa al enorme debate sobre cuál es la mejor forma de hacerla. La estructura de la enseñanza superior en Portugal se divide en cuatro grandes grupos: enseñanza universitaria (pública y privada) y enseñanza politécnica (pública y privada). En cuanto a las universidades públicas, al tratarse de personas colectivas públicas de naturaleza corporativa o asociativa, tienen el deber de definir el modo de tramitación de las atribuciones y la forma de afectar a los patrimonios y de gestión financiera. La formación, mediante la enseñanza y la investigación, sin objetivo lucrativo, implica la satisfacción de una necesidad colectiva. Además de las universidads públicas existen, desde la década de los 80, las universidades privadas que, aunque son entidades de iniciativa y naturaleza jurídica privada, son reguladas por el Estado y buscan la rentabilidad de sus servicios. Por otro lado, el principio orientador de la creación de la enseñanza politécnica, transcurría el año 1990, es el de estar asociado fuertemente al tejido económico y empresarial y al desarrollo regional. Dentro del sector de la enseñanza politécnica, existe también la división entre pública y privada, no habiendo en su génesis, diferencias particulares respecto a la enseñanza universitaria.

Una laguna incomprensible en el sistema de enseñanza superior es la inexistencia de una base de datos que mantenga actualizados no sólo los datos académicos, científicos, financieros y de impacto social de cada una y de la totalidad de las instituciones de enseñanza superior sino también permita elaborar medidas de

indicación de calidad, diseñadamente para las instituciones y los diversos cursos superiores. Esta base de datos es determinante para una información correcta en la comunidad académica y en la sociedad civil, para una evaluación rigurosa, con consecuencias, y para la formulación de juicios de valor sobre el nivel con la garantía de credibilidad . En un momento en el que la sociedad del conocimiento exige una medida de calidad, de productividad y de competitividad, en un marco comunitario sin fronteras, la situación actual no puede mantenerse.

Teniendo presentes estas preocupaciones sobre la calidad de la enseñanza superior en Portugal, no se pueden solo aceptar medidas como la contractualización de programas de formación del cuerpo docente o de mejora de instalaciones, pero deben éstas formar parte de planes globales de mejora de calidad de cada institución. La evaluación de calidad, imprescindible, debe obligatoriamente llevar a consecuencias a Nivel de las instituciones (públicas y privadas), preferentemente a través de la comparación con otros modelos internacionales que refuercen la credibilidad del sistema de evaluación. Para alcanzar objetivos estratégicos, es decisivo que las instituciones de enseñanza superior integren sistemas de evaluación de nivel.

La evaluación debe acompañar a la evolución de la sociedad, a través de sus indicadores académicos, sociales, económicos y financieros relativos a los cursos, a las actividades culturales y a las actividades específicas de servicio a la comunidad. La evaluación debe exigir el cumplimiento de un programa estratégico y reflejarse en los contratos de desarrollo entre el Estado y las instituciones, funcionando éstos como incentivos a la calidad y excelencia. En el sector público, el modelo contractualizado

de evaluación obliga al Estado a asumir responsabilidades para la financiación, obedeciendo a criterios rigurosos y a la adopción de medidas creíbles, incentivando la calidad y la excelencia. De igual modo, obliga a las instituciones de enseñanza a tomar medidas resultantes de las recomendaciones de las comisiones externas, incentivando la participación de profesores y estudiantes.

En Portugal, este proceso está asegurado por el Sistema Nacional de Evaluación, instituido por la Ley nº 38 / 94, de 21 de Noviembre, al cual incumbe la apreciación de la calidad del nivel y de los resultados del sistema de enseñanza superior, donde se incluyen cada uno de los establecimientos que lo integran y cada uno de los cursos proporcionados. En la realidad, se constata que esta relación sólo será viable si los establecimientos asumieran la práctica permanente de realización de procesos de auto-evaluación y, simultáneamente, fuera elaborada la base de datos nacional, a la que ya se hizo referencia.

En este contexto, son diversos los procesos de evaluación que pueden ser desarrollados, entre ellos la evaluación institucional, la evaluación de unidades funcionales y la evaluación de cursos. Hasta ahora, la incidencia mayor en Portugal, ha sido dada a la evaluación de cursos, mientras que, desde otras perspectivas deben ser consideradas en un futuro próximo. En los procesos de evaluación, se observan múltiples aspectos de apreciación, entre ellos:

- el respeto la misión institucional;

- las condiciones de vida institucional;

- la validez de los procesos de concepción y organización curricular de los cursos impartidos;

- la definición y aplicación de los requisitos de acceso a estos cursos; - los criterios de elección de las metodologías de aprendizaje ; - la dimensión del éxito educativo;

- la inserción profesional de los diplomados; - las preocupaciones cualitativas ambientales; - la relación coste/beneficio,

- la eficiencia de la organización y gestión.

Hasta ahora, la preocupación dominante fue la creación de una cultura de exigencia cualitativa a cada una de las instituciones, avanzándose poco en otros aspectos relacionados con el impacto de la institución en la sociedad y en el mercado de trabajo. En este sentido, la evaluación y la información oportuna del nivel institucional se imponen como elementos de regulación internos que, acabarán por tener reflejos evidentes en el posicionamiento que cada institución ocupa en el cada vez más competitivo mercado de la enseñanza superior en Portugal.

El Sistema Nacional de Evaluación de la enseñanza superior prevé tipos de acciones distintas. Por un lado, la posibilidad de refuerzo de financiación pública, en la secuencia de los resultados de la evaluación con vistas a cubrir deficiencias e implementar recomendaciones consecuentes de la evaluación. Por otro, la reducción o suspensión de la financiación pública, en función de resultados negativos de la

evaluación continuada, cuando las instituciones no aplicaron las recomendaciones contenidas en los informes de evaluación externa. Se constata por tanto, que, en la práctica, estas disposiciones no han sido aplicadas al surgir problemas, ya por el uso indebido de fondos públicos ya por la credibilidad del propio sistema de evaluación. La transparencia en todas as fases del proceso es un elemento esencial para la credibilidad del sistema de evaluación y para la preservación de la imagen de las instituciones. El proceso de evaluación en Portugal está necesariamente demorado, tiene costes apreciables, implica grandes recursos humaños y, por tanto, algunas veces despierta la impaciencia de instancias que esperan por el conocimiento de resultados (Moreira, 2000).

Estudios sobre la calidad y satisfacción de los alumnos fueron ya elaborados en Portugal, donde algunas universidades ponen atención a los comportamientos de satisfacción de sus alumnos. Alves y Raposo ( 1999) publicaron un trabajo elaborado en la Universidad de Beira Interior, analizando los aspectos que los alumnos consideran más y menos importantes y cuál es el nivel de la Universidad con relación a estos aspectos, permitiendo de esta forma una análisis de satisfacción del alumno con el servicio recibido.

El análisis de la Importancia – Nivel parece haber revelado que, en términos globales la calidad del servicio de la Universidad de Beira Interior, en una escala de 1 a 5, se sitúa, en términos Medios, entre valores de 2,29 y 3,58, siendo la calidad de los Servicios Académicos la que representa valores más preocupantes y la calidad de los aspectos generales la que se reveló más positiva.

A través del análisis de cuadrantes fue posible conocer algunos puntos fuertes que pudieran ser utilizados por la universidad en sua promocón, por ejemplo, las infraestructuras, el contacto personalizado de los docentes con los alumnos y las actividades extracurriculares.

De la misma forma, resultaron como puntos débiles de la universidad el mal nivel de U B I en términos de prestación de los Servicios Académicos y además la excesiva burocracia en términos de Servicios Sociales.

Asimismo podemos admitir que son escasos los estudios o investigaciones que se dedican específicamente a la calidad y satisfacción. La calidad va a ser encaminada además a los aspectos más intrínsecos ligados a la producción del servicio y a los aspectos más relevantes de su disponibilización.

Frente a la competencia entre las instituciones privadas y a la perspectiva de alteraciones en la financiación de las instituciones públicas en la secuencia de los resultados de la evaluación en curso, así como la disminución de alumnos en el sistema, se adivina una creciente preocupación por la satisfacción de los alumnos y consecuentemente con sus expectativas y percepciones sobre el nivel de las instituciones de enseñanza superior.

Asimismo su encuadramiento en la Unión Europea, diversas universidades e instituciones de enseñanza superior integran grupos de investigación y reflexión sobre

la problemática de la calidad como en el caso del ENQA – European Network for Cuality Assurance o INQAAHE - International Network for Cuality Assurance Agencies in Higher Education, ya que en los estudios publicados se da más importancia a la calidad y ciertificación que a otros de la evaluación de la calidad.

CAPÍTULO VI

6. LA PERCEPCIÓN DE LOS FACTORES DE CALIDAD