4.2 ED-based Behavioral Distance
4.2.1 Learning the Distance table
Nuestro análisis de Alma América tomó como punto de partida la dedicatoria en vista de que esta presenta las bases de lectura para el poemario. Aquel reclamo del sujeto lírico acerca de su especialización del castellano se desarrollará con más detenimiento en los poemas del libro de José Santos Chocano. Así, primero tomaremos “Avatar” toda vez que su sujeto lírico resalta esa imagen con mayor ahínco. A continuación, el poema:
Avatar
¡Cuántas veces he nacido! ¡Cuántas veces me he encarnado! soy de América dos veces y dos veces español.
Si Poeta soy ahora, fuí Virrey en el pasado, Capitán por las conquistas y Monarca por el Sol.
Fuí Yupanqui. Nuestros Andes me brindaban con su nieve, los condores con sus plumas, las alpacas con su piel. Viví siempre como el rayo, deslumbrante pero breve, con tu imagen estampada contra el cuero del broquel.
Y fuí Soto. No llegara la victoria resonante de Pizarro sobre el Inca, si no fuera mi bridón. Me parece ver al potro galopando por delante, me parece oir tu nombre resonando en el cañón. Fuí el Virrey-Poeta luego. Mi palabra tuvo flores: dicté rimas, hice glosas y compuse un madrigal. Los jardines del Palacio celebraban tus amores y hasta el río te brindaba con su copa de cristal. Ya no soy aquel gran Inca, ni aquel épico Soldado, ni el virrey de aquel Alcázar con que sueles soñar tú… Pero, ahora, soy Poeta: soy divino, soy sagrado;
¡y más vale ser tu dueño que ser dueño del Perú!. (Chocano 1906a: 127-128)
Advertimos, en este poema de cinco cuartetos, que el sujeto lírico diseña un sujeto representado con el cual busca emparentarse. Para dicho fin, le atribuye una identidad entendida como el resultado de un largo recorrido histórico que albergó actores imprescindibles del proceso de formación peruana. Ciertamente, cuando el sujeto lírico refiere “¡Cuántas veces he nacido! ¡Cuántas veces me he encarnado!”, responde de inmediato a ambas incitaciones: es “de América dos veces y dos veces español”. Esta asunción de la paridad entre sus raíces identitarias se corresponde con la explicación acerca de su identidad. En efecto, declara su naturaleza oriunda y foránea en dos momentos para cada constitución, respectivamente: “Si Poeta soy ahora, fuí Virrey en el pasado, / Capitán por las conquistas y Monarca por el Sol”.
En primer lugar, el sujeto lírico se ampara en la imagen de un “Inca Monarca” indefinido. Cuando hace referencia al inca Yupanqui, propone una ambigüedad dado que la historia señala que el Imperio incaico fue gobernado
por cuatro incas denominados Yupanqui. Esta imprecisión sirve para agrandar esa imagen de sí mismo como un sujeto de poder perpetuo. Además, recurre a la figura del inca para declarar su anclaje como sujeto propio de Hispanoamérica en tanto que, a través de este, el sujeto lírico se siente facultado para referirse a “Nuestros Andes”. De esta manera, el tratamiento de aquellos referentes culturales se utiliza para el reclamo de una filiación biográfica, biológica y geográfica.
En segundo lugar, el sujeto lírico se ampara en la figura del conquistador español Hernando de Soto. Recurre a la imagen del jinete a quien describe como un conquistador encima del caballo con brida (“si no fuera mi bridón”). Por lo tanto, observamos que el sujeto lírico se construye a través de grupos definidos como los incas o conquistadores, pero exclusivamente con personajes representativos. En el caso anterior, el sujeto lírico se afilia a la figura del combatiente español porque lo asume como capitalizador de la colonización. No obstante, observaremos que esta asociación con actores importantes de la historia peruana no resulta la única manera mediante la cual el sujeto lírico se representa a sí mismo.
Luego de la vinculación con las figuras incaica y española, el sujeto lírico opta por representarse como un actor más reciente que los personajes anteriores. Se trata del virrey, figura que representa el asentamiento de la esfera española en la incaica. Esta instancia de “Avatar” resulta importante debido al papel del virrey que reconoce el sujeto lírico. En efecto, lo asume como la personificación de la victoria y la administración española en tierra americana. El “Inca Monarca” le sirve al sujeto lírico para que reclame su americanismo otorgado por los andes, los cóndores y las alpacas. El soldado
conquistador lo ayuda a presentar el momento inicial de lo que desembocó en el virreinato. Por otro lado, la figura del virrey le interesa porque permite enunciar “Mi palabra tuvo flores: / dicté rimas, hice glosas y compuse un madrigal”. En esa medida, el sujeto lírico del poema culmina su secuencia con el “Virrey-Poeta”, inserción que establece una relación dialógica con la dedicatoria de Alma América dado que alude al mismo referente. A razón de lo anterior, debemos mencionar que se trata de un caso de intertextualidad, uno de los cinco tipos de transtextualidad reconocidos por Genette y mencionados anteriormente. El teórico denomina a la intertextualidad como “una relación de copresencia entre dos o más textos, es decir, eidéticamente y frecuentemente, como la presencia efectiva de un texto en otro” (1989: 10). Este recurso textual le permite al sujeto lírico rescatar otra vez un personaje representado que diseña como el gestor de las posibilidades del idioma castellano dentro de territorio americano. A partir de ello, se sirve de esta figura para representar un sujeto poeta y atribuirse a sí mismo ese rol.
Como adelantamos, el recorrido planteado por el sujeto lírico para su configuración se resuelve en su elevación a la categoría exorbitante de poeta, dado que refiere “Ya no soy aquel gran Inca, ni aquel épico Soldado, / ni el virrey de aquel Alcázar […] / ahora, soy Poeta: soy divino, soy sagrado”. Por lo tanto, asumimos “Avatar” como un poema paradigmático de Alma América en vista de que el sujeto lírico inicia y persiste en su representación como poeta a partir de una labor genealógica. Cuando el sujeto lírico enuncia “Viví siempre como el rayo, deslumbrante pero breve”, alude a la condición finita del inca, el soldado o el virrey. Frente a dicha limitación, el sujeto lírico se otorga una condición infinita por medio de una secuencia de representaciones
superpuestas que buscan convertirlo en un poeta perenne. Sin embargo, “Avatar” resulta la fase primigenia para la representación del sujeto lírico como poeta a lo largo del poemario de José Santos Chocano en vista de que no trabaja completamente dicha construcción. Esta se desarrollará con mayor exhaustividad por medio de un programa que propone la dualidad incaico/español para terminar de explicar la imagen de poeta que diseña su sujeto lírico.