NOTES TO THE CONSOLIDATED FINANCIAL STATEMENTS
Note 27 Leases, Commitments and Contractual Obligations
Myc: ¿Y qué espera usted de eso? ¿Amortiguar una reacción de pánico?
Singer: No. Se trata de formular nuevas
reglas éticas, algo en lo que la sociedad tiene que ayudar a los neurobiólogos. Es inadmisible que los expertos fijen el marco ético de sus actividades, pues éste ha de ser definido siempre por el conjunto de los afectados, lo que sólo se logra cuando el saber está al alcance de todos.
Myc:¿Y usted piensa que puede trans- mitir adecuadamente sus conocimientos al ciudadano medio?
Singer: Ese es el reto. Las tareas de
explicación de las investigaciones cere- brales son sin duda alguna mucho más problemáticas de lo que lo fueron en su tiempo las de la física cuántica. El pro- blema de entonces consistía en explicar plásticamente algo inimaginable, pero nosotros tenemos que hacer llegar al público algo así como un ataque frontal a nuestra autocomprensión y a nuestra dignidad humana.
Myc:¿Puede acaso la investigación neu- rológica degradar nuestro ser humano a algo completamente insignificante?
Singer: En absoluto. ¡Todo lo contrario!
El ser humano es algo maravilloso. Nosotros no rebajamos ni un ápice la dignidad del hombre como ser cons- ciente.
Metzinger: Una posible e incluso muy
actual definición de la dignidad humana sería: poder vivir con el dilema antes descrito sin desmoronarnos y mante- niendo la humanidad y la compasión frente a los demás.
Myc:Pero este concepto es un término jurídico, del estilo de las grandes decla- raciones como “la dignidad del hombre es inviolable”. ¿Se tendrán que regir la legislación y la jurisprudencia por los avances de la investigación neurológica?
Singer: Tendremos que replantearnos
ante todo algunos aspectos de nuestras leyes penales. Sería conveniente que quienes hoy día se cuestionan la culpa- bilidad, recurrieran a los últimos avan- ces de la investigación neurológica.
Myc:¿Valoran actualmente los juristas los resultados de sus investigaciones?
Singer: Me sorprende su escasa reper-
cusión en los ámbitos jurídicos. Los
magistrados tratan el tema de la culpa- bilidad de manera totalmente pragmática.
Myc:La historia nos enseña que las teo- rías científico-naturales, una vez que se generalizan, se pueden adulterar o incluso aplicar aviesamente. ¡Piénsese en el dar- winismo social y en la eugenesia racial de la época nacionalsocialista! ¿Estamos también ante un posible abuso político- ideológico de los avances de la neuro- biología moderna? Al final, ¿se podría construir con estos elementos una nueva doctrina totalitaria?
Singer: La neurobiología no se presta a
respaldar una teoría del caudillaje. El “líder” se queda en un ser finito, de carne y hueso, como cualquier otro mortal.
Myc:¿Y qué hay del renacimiento o del fortalecimiento de una ideología que marque las distancias respecto a los avances de la neurobiología? ¿No sería pensable que crecieran las corrientes fundamentalistas en los países islámicos con demagogos religiosos apuntando a nuestro entorno cultural y enarbolando consignas como: “¿No veis que el mundo occidental nos quiere hacer creer que nuestra fe es infundada, que no hay vida más allá de la muerte?”
Metzinger: Afortunadamente todavía
no aparecen síntomas de ese tipo de fenó- meno. Pero no se puede ignorar que se podría abrir más que nunca la distancia entre ideas divergentes sobre el hombre no sólo en nuestro ámbito sino también en el marco global de relaciones entre el primer y el tercer mundo. Nuestra pro- pia sociedad secularizada reaccionará seguramente de otro modo, probable-
mente con una falta de solidaridad pro- gresiva en el escenario de un burdo mate- rialismo.
Myc:¿Puede ser más explícito?
Metzinger: Las fuerzas sociales vincu-
lantes, el consenso moral básico implíci- to, que en gran medida proviene todavía de la imagen metafísica del hombre, todo eso se puede seguir descomponiendo. Ahora la pregunta fundamental es: ¿qué puede seguir manteniendo unidas a las modernas sociedades de masas?
Singer: En ese punto quisiera yo inci-
dir. Un tal desarrollo sería la conse- cuencia de un error de apreciación. Pero se podrá evitar si conseguimos transmi- tir responsablemente los nuevos cono- cimientos sobre el hombre. El hombre se debería entender a sí mismo como un ser desvalido, que está condicionado por múltiples factores y que dispone sola- mente de un espacio limitado de cono- cimiento. La consecuencia inmediata sería que configuraríamos nuestras vidas con mucha más humildad y seríamos más indulgentes los unos con los otros. Esa utopía de la humildad, esa cultura de la solidaridad entre todos supera con creces en humanidad a todas las utopías envueltas en bellas palabras.
Myc:¿Cree usted realmente que el amor al prójimo sería más efectivo si desapa- reciera la fe en un Dios que conoce la acción del hombre?
Singer: Ser solidario, la capacidad de
amar, todo eso es consustancial al hom- bre. La cuestión es si con eso basta.
Metzinger: No lo creo así. Lo que la
evolución nos ha aportado es la solida-
1.
¿INVESTIGACION CEREBRAL CON CONSECUENCIAS? En diálogo: Wolf Singer (a la izquierda), Thomas Metzinger (a la derecha) y Carsten Könnecker.ridad recíproca dentro de un grupo abar- cable, entre los congéneres con los que mantenemos un contacto físico. Nuestro aparato emocional es óptimo para los grupos pequeños. En cambio hay poco margen para el amor al prójimo en forma del “amor globalizado a los seres más lejanos”, hoy día tan urgente y necesa- rio. Por tanto, el problema consiste en activar el discurso racional del que dis- ponemos desde hace tiempo. Nuestro dispositivo biológico no está destinado a extraer conocimientos racionales sobre relaciones humanas globales a partir de nuestras emociones, que son las que con- dicionan nuestros actos. Así mismo me parecen muy bonitas las ideas del pro- fesor Singer sobre una cultura de la humil- dad, pero la humildad no es algo que se pueda pretender activa o sistemática- mente sin comportarnos como hipócri- tas.
Singer: Evidentemente eso no lo consi-
gue nuestro aparato emocional.
Myc:¿Cabría recurrir a la estimulación inducida? ¿Cuáles son las posibilidades de intervención en el cerebro? ¿Qué efec-
tos mentales pueden conseguir los implan- tes neuronales o los neurofármacos?
Singer: De entrada hay que observar que
los psicofármacos no constituyen nin- guna novedad. Al fin y al cabo, todos tomamos café. La humanidad ha sido siempre muy innovadora a la hora de desarrollar sustancias que actúan sobre la psique. Actualmente disponemos de un arsenal de fármacos psicoactivos y la gama de posibilidades aumenta enor- memente de día en día.
Myc:Parece que usted no confía mucho en la efectividad de estas sustancias.
Singer: Claro que sí, pero es muy impro-
bable que su ayuda sirva para optimizar nuestro cerebro, un órgano que se ha de- sarrollado durante un período tan largo de tiempo. Y en cuanto a su efectividad, podemos considerarla como casi per- fecta. Seguramente se pueden optimizar algunos sectores, pero sólo a costa de otras funciones.
Myc: Algo que no excluye los abusos. ¿Cabe la posibilidad de que algunos padres ambiciosos intenten en un futuro
no muy lejano potenciar la inteligencia de sus hijos administrándoles dopaje cerebral?
Metzinger: Seguramente existirá esa
tentación. Me parece muy importante la vertiente médica, pero también el aspecto de la ilegalidad. El problema de las dro- gas podría agravarse con las nuevas sus- tancias que procuran estados de con- ciencia más placenteros que los que conocemos hasta ahora. Y donde hay un mercado siempre habrá una industria que lo surta, legal o ilegalmente. Pero toda- vía más importante me parece la pala- bra clave, “neurotécnica”. Los científi- cos trabajan en las posibilidades de intervención en el cerebro. En pocas palabras: se potencian en muchos terre- nos las posibilidades de modificar nues- tros estados mentales. Y ello representa un nuevo reto de grandes dimensiones para la ética aplicada.
Myc: ¿Y seremos capaces de contro- larlo?
Metzinger: Cada uno de nosotros ten-
drá que asumir en el futuro, y con más fuerza si cabe, la responsabilidad indi- vidual de sus propios estados de con- ciencia y de sus estados cerebrales. Y tam- bién la de su prójimo. Personalmente yo considero esos objetivos como expre- sión del proyecto filosófico de la ilus- tración.
Singer: Ahí yo quisiera objetar que nece-
sitamos una ética del control de la con- ciencia por procedimientos no farma- cológicos. Pensemos en determinadas prácticas de meditación. Si no cambian la conciencia, ¿para qué valen? Tampoco deberíamos perder de vista que fue posi- ble cambiar el estado de conciencia de todo un pueblo entre 1933 y 1945, de tal manera que había ciudadanos normales capaces de denunciar a su prójimo, asu- mir conscientemente su asesinato o incluso intervenir en él. Entonces se con- sumó en ciudadanos de clase media cul- tos y educados un cambio de conciencia de dimensiones incomparablemente mayores que el que pudiéramos conse- guir jamás con cualquier tipo de neuro- fármacos.
Metzinger: Yo también creo que los
entornos mediáticos, que creamos para nosotros mismos, podrían revestir una amenaza mucho mayor que la simple manipulación farmacológica. De momen- to vivimos en mundos mediáticos arti-