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RESPUESTAS Y CUESTIONES

apofántico porque reconocen otros valores además de ver­ dadero y falso. Por el hecho de modificar lo apofántico, pueden ser consideradas como lógicas modalizadas. Con todo, lo que en general se llama lógica modal son las lógi­ cas que tratan de lo necesario, de lo posible, de lo contin­ gente, etc. , y que no atacan la base apofántica, o sea, re­ conocen el nivel apofántico pero añaden nuevos valores en otro nivel manteniendo la base apofántica. Newton da Costa, lógico paulista, es el papá de la lógica paracon­ sistente en el mundo. De la lógica modal es difícil dar una referencia; es necesario escribir mucho para entrar en esto. El tratado de Hugues Anzekel es el tratado más útil de lógica modal, sin embargo no encontré una manera de utilizarlo en el psicoanálisis. Lacan habló de las modali­ dades clásicas, las utilizó para hablar de l a función fáli­ ca, de la necesidad, de la contingencia, etc., con variacio­ nes muy interesantes. Necesidad como "aquello que no cesa de escribirse". En fin, haría falta mucho tiempo para desarrollar este tema; sería interesante preguntar a nuestro amigo Newton da Costa lo que piensa de la rela­ ción entre la lógica paraconsistente y la lógica modal.

Luiz Henrique Vidigal:

La diferencia entre forclusión del significante del Nombre-del-Padre y forclusión del sig­ nificante del goce, ¿podría utilizarse para hacer una dis­ tinción estructural entre psicosis y perversión? ¿En qué medida la forclusión del significante del goce puede llevar al

acting out

y la forclusión del Nombre-del-Padre al deli­ rio, a la psicosis?

J.-A. Miller:

Introduje esta cuestión en pocas frases.

Habría sido necesario extenderme más porque, desde mi punto de vista, se abre una nueva manera de hablar de la experiencia, que está en Lacan, pero que no fue observa­ da. El punto de partida de Lacan, clásico para nosotros,

JACQUES-ALAIN MlLLER

era el Otro, el habla, la palabra oral, bajo el axioma de que siempre hay un destinatario. O sea, la función de Ja palabra implica, como axioma, el Otro. El Otro estaba dado y, a partir de eso, comenzaban las cuestiones. Pero es cierto que en los últimos años de su enseñanza, Lacan cambió de axiomática; o sea, el Otro fue problematizado. Lo que le parecía lo Real tornóse el goce, lo que implica que el goce pertenece a lo Real Si el goce es de lo Real, si el goce es, fundamentalmente, del Uno, ¿qué es el Otro? ¿Como se vincula el goce con el Otro? Aquello que duran­ te toda su enseñanza Lacan consideraba como un axioma -hay el Otro- se invierte en un -hay el goce- y si hay el goce, éste es propio del cuerpo en la medida en que no se goza en el cue1·po del otro sino en el propio.

Entonces, si hay goce ¿qué es el Otro? ¿Cómo el goce puede condescender a entrar en relación con el Otro? Es por esta razón que Lacan, durante toda su enseñanza, habló en "el discurso del Otro'', manteniendo que todo dis­ curso es discurso del Otro. En sus últímos seminarios re­ flexionaba sobre cosas así: que en verdad toda habla es un

monólogo. Recuerdo que cuando oí esa frase en boca de Lacan, pensé "Algo cambió porque lo que siempre apren­ demos es que el habla constituye, siempre, al

Otro".

Éste es el cambio de los últimos años, pero creo que esto no fue llevado a cabo; las personas estaban fascinadas por los nudos. Lo más importante es entender por qué Lacan fue hasta los nudos, ya que fue el camino para invertir com­ pletamente su axiomática. Esto no significa destruir lo que había antes, pero muestra que son nuevos axiomas, que la existencia del Otro no es evidente por sí sólo. En cierto modo, hay un mutismo fundamental del goce. Re­ lacionar el goce con el Otro es, en sí, un problema funda­ mental de la clínica. No se trata sólo de decir "El sujeto debe dar algo de su goce, debe aceptar perder algo". Más allá de eso hay una tensión, una antinomia entre el cam-

RESPUESTAS Y CUESTIONES

po del Uno y el campo del Otro. Esto muestra por qué

La­

can, en esos años, repetía siempre "Hay Uno", sin que nadie pudiera pensar que eso era dicho por un hombre que se_pasó veinte años diciendo "Hay Otro". El sentido era resaltar la solidez del goce, la solidez pulsional del goce y su articulación con el amor, algo que, en cierto modo, permanece misterioso.

Antonio Beneti:

Mi pregunta es sobre el tratamiento del toxicómano, sobre la posibilidad del tratamiento

ana­

lítico del toxicómano. Usted planteó que, para el verdade­ ro perverso, sería imposible el tratamiento psicoanalítico. En el seminario

El Deseo y su Interpretación,

Lacan ha­ bla de la toxicomanía como estructura límite entre la

psicosis y la perversión, y en la Jornada de la Escuela Freudíana de

1975

hace mención a la droga como aquello que separa al niño de su pequeño pene, de

ahí

el éxito de la droga.

J.-A

Miller:

Esto, efectivamente, está trabajándose en Francia. La segunda frase que usted menciona indica que el goce del toxicómano no es un goce fálico, produce Otro goce artificial, lo que antiguamente se llamaban "los pla­ ceres artificiales", "los paraísos artificiales". Es de esa manera que un psicótico, donde hay forclusión de la

fun­

c

ión fálica, puede mantenerse con la droga, pero hay tam­ bién alcohólicos y toxicómanos que son neuróticos. No recuerdo ahora que Lacan dijera que es una estructura limítrofe. La palabra "estructura" no se debe tomar ahí en su pleno sentido. No creo que la toxicomanía sea una es­ tructura clí

ni

ca como la neurosis y la psicosis. Creo que es una categoría donde hay neuróticos y psicóticos; no pienso que lo

borderline

deba ser introducido en la

clíni­

ca, pero debo decir que no tengo gran experiencia con toxi­ cómanos. Por esta razón organizaremos una Jornada

JACQUES-ALAIN MILLER

sobre toxicomanías en los primeros meses de

1988

en Pa­ rís, a la cual asistiré para aprender cosas de las personas que trabajan con toxicómanos.

José Alvim Ferreira Cándido:

Usted había planteado